Índice ─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
Nota
La memoria de la Caída, la tradición textual y la sintonía del alma con el propósito de Dios I. La distorsión historiográfica en Josefo y la amalgama de los orígenes Confusión entre la Creación Cosmológica y la Creación Antropológica Entrelazamiento confuso de la Creación y la Caída II. Las tradiciones de transmisión: El papel de espíritus primigenios (ej. Leytergus) y el rescate de la verdad La cadena de revelación previa a Israel
Mitos universales frente a la Verdad Central
La singularidad de la línea judaica III. La posesión de la verdad y la resonancia del alma («La voz de la conciencia») El «Órgano» del Alma Sintonía y Afinación IV. Del Mesianismo Político-Material al Amor Divino Reentregado
V. La restitución del Amor Divino como superación de la Caída El papel de Jesús El Libre Albedrío y la Restauración Potencial La meta final
Como digo en el título, seguramente hemos estado tratando, aquí, con esta revelación en general, con los motivos más profundos de por qué «el evento Jesús» surgió en la tradición judaica.
Ya hemos hablado de que tal evento sería el fundamento para motivar que hoy en día se dirija aposta el odio a «lo judío», en el sentido de que algunos que se proclaman «defensores de lo judío» hagan cosas para que la humanidad proyecte odio hacia ellos mismos, quienes se dicen «encarnar» lo judío ─»pueblo judío», etc.─.
Se trataría en gran medida de que la humanidad «caiga en la tentación» de proyectar sus miedos («odio») hacia este aspecto de lo religioso, de las religiones.
Recordemos que, para el tema de la relación con Dios (que en el fondo es lo más esencial en lo que llamamos «religión» o «espiritualidad»), sería fundamental el hecho del surgimiento de Jesús, cosa que ocurrió dentro esa tradición judía ─y es de lo que tratamos un poco en las notas abajo, que esta introducción presenta─.
Estas personas en concreto, los «judíos», o, más bien, para algunos estudiosos: los que secuestraron «el pueblo judío», organizados estatalmente, realizan cosas muy feas, claro está; pero cosas igual de feas fueron comandadas recientemente por casi todos los Estados de la Tierra.
Es decir, las peores cosas que podamos imaginar no son mucho más feas que las masacres comandadas por el gobierno de los EEUU (o partes de dicho gobierno) todo a lo largo de su lamentable historia: desde las masacres de indígenas ─aunque estos indígenas no eran santos y las guerras entre ellos mismos, por ejemplo, eran terribles─, hasta las bombas de Hiroshima y Nagasaki o las brutales invasiones y genocidios en Irak y otros países.
Es evidente que por defecto la humanidad va a tender a proyectar el odio personalmente contra la gente ─contra esos que cometen las fechorías, las que sean─.
Y hay grupos de desencarnados, los cuales en gran medida obsesionan a los dirigentes políticos y a otras personalidades «poderosas», que estarían queriendo eso mismo: en concreto, que la humanidad machaque u oscurezca el sentido de «lo judío».
Ese machaque sería un logro «anticrístico».
Recordemos, «Cristo» es de entrada el estado de aquella alma que ha recibido Amor de Dios y además se ha transformado plenamente por ello. Jesús habría sido la primera persona que lo habría obtenido ─en la humanidad y en el mundo espiritual─.
Todo esto es independiente de los discursos sobre si está o no «justificado» el odio, pues de todos modos, nunca la proyección del miedo (= odio) está justificada.
Sí está justificado «odiar» el pecado, pero nunca odiar a personas. Dios nunca odia a las personas, pero Dios sí «odia» ─si pudiéramos hablar así de sus operaciones y sentimientos─ el pecado.
Y, como vimos, el pecado es básicamente la causa de todo lo que nos pasa «malo» en la Tierra.
NOTAS
Mi petición para dar pie a la nota de abajo
La nota temática sería sobre:
─ La Caída, si la tenemos como cierta en el modo que vemos en esta revelación, sería un dato fundamental para el ser humano.
En los mismos mensajes de Padgett hay uno al menos donde aparece un personaje, creo recordar que llamado Leytergus, que se presenta como uno de los autores de los cuales bebieron tradiciones como la judaica para «tomar el relevo» de la transmisión de los datos correctos sobre cosas tan fundamentales como la caída, la creación del ser humano, etc.
En muchas otras tradiciones de «espiritualidad» (tenidas a veces por no monoteístas, pero que, a menudo, en realidad no estaría tan claro que sean no-monoteístas, ya que, por ejemplo muchos indígenas, creo, hablaban del Gran Espíritu detrás de todas las cosas) estarían mezclados relatos de diluvios y catástrofes, de la «caida» de la humanidad en una mayor degeneración, de la creación o el surgimiento del ser humano… etc., que, más o menos confusamente, a veces podrían servir para pasar el testigo de verdades importantes, pero que, más bien confusas en esa amalgama, en realidad no servirían para el plan puro de Dios respecto a la humanidad: favorecer en lo posible la relación con Dios, que sería lo único que da la eternidad ─y no solo favorecer el amor y la moralidad entre nosotros, y entre la humanidad y los espíritus (gente ya desencarnada)─.
Índice ─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
Nota Nota temática y teológica: Marco conceptual, referencias y contrastes 1. Referencias textuales e intertextualidad bíblica
2. Ejes discursivos y conceptos fundamentales
3. El contraste con la dogmática tradicional y la resolución del entuerto teológico
Naturaleza de Cristo (Debate arriano y calcedonio) La Expiación y la Salvación (Soteriología y la cruz) Predestinación vs. Libre Albedrío (Calvinismo vs. Arminianismo)
El infierno y la condenación
Mi petición sería para, si es posible, tener una nota donde se enlacen y expliciten todas las referencias que ya se han hallado, bíblicas y otras.
La nota las usaría como marco para presentar las ideas, el discurso, los conceptos básicos y simples explicados en los mensajes vistos, señalando los contrastes evidentes con la «tradición», y viendo cómo la opción «teológica» resuelve prácticamente todos los entuertos que tanta sangre y tinta han hecho correr, lamentablemente.
Nota elaborada por IA Gemini
Nota temática y teológica: Marco conceptual, referencias y contrastes
1. Referencias textuales e intertextualidad bíblica
En este bloque de mensajes, el discurso recurre de forma directa a pasajes e imágenes del Nuevo Testamento, reinterpretando su sentido bajo una clave ontológico-energética:
─ La parábola del banquete de bodas y el vestido (Mt 22, 11-13): En el texto bíblico tradicional, ser expulsado por no llevar el «traje de boda» suele interpretarse como un castigo divino por falta de obras o de gracia moral. En los mensajes de Padgett, el «vestido de boda» se define sintácticamente como una condición ontológica real: la transformación de la sustancia del alma mediante la afluencia del Amor Divino. Sin ese cambio de sustancia, la estancia en el Reino no es una prohibición arbitraria, sino una imposibilidad de vibración o sintonía.
─ La parábola de las vírgenes insensatas (Mt 25, 1-13): El «aceite en las lámparas» simboliza la posesión activa y previa del Amor Divino en el alma. La puerta cerrada no representa una venganza del Esposo, sino el cierre natural de una oportunidad o ley periódica tras la cual el alma inalterada no puede acceder al estado celestial.
─ La alegoría del redil y la puerta (Jn 10, 1-9): «Quien entra en el redil por cualquier otra vía que no sea la puerta…». Jesús reafirma que existe una única vía estructural para la entrada al Reino Celestial: la recepción consciente de la Esencia Divina. Intentar entrar por méritos propios, mero desarrollo del alma natural o intelecto equivale a intentar forzar la entrada por otra vía.
─ La distinción de las ovejas y las cabras (Mt 25, 31-46): Se evoca el «Gran Día de la separación» para marcar el límite cósmico entre dos destinos espirituales diferenciados: el Reino Celestial (alcanzado por la transformación del alma) y la restitución o perfección del alma humana natural (esferas puras del mundo espiritual ─amor natural purificado─, pero no esferas divinas).
Índice ─ Introducción ─ Notas Mi petición
La paradoja del alma gemela: Sacrilegio convencional y certeza interior 1. El conflicto entre la Convención Social y la Ley Álmica 2. El impacto causal en la condición humana
3. La mirada satírica frente a la intuición en las tradiciones 4. La Certeza Interior y la Voz de la Conciencia ─ Notas al pie
Nota 1: Apócrifos y la disimulación mística del «Matrimonio Celeste» Nota 2: La «necesidad de lo sagrado», la fragilidad familiar y la polaridad del alma (incluyendo la homosexualidad)
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Introducción
Revisando estos mensajes de la colección de Padgett, surgieron las notas que traslado aquí abajo.
NOTAS
Mi petición para dar pie a la nota
La nota iría sobre las almas gemelas.
Son las protagonistas de estos mensajes, claro es, ya que además Helen y Mary serían las «mitades» de James y de Leslie.
El tema sería resaltar lo extraño que sería que, de ser cierto ─y nosotros lo asumimos para nuestra nota y en general─ que cada cual solo tiene un alma gemela en todo el universo (y que tal mitad gemela es alguien que ha de haber encarnado ─aunque haya durado poco su vida física─), esta sería una verdad a veces irrisoria, y muy inconveniente para los devenires mundanos terrestres.
El tema es ciertamente, además, tragicómico.
─ ¿Detectarías por ejemplo en los evangelios apócrifos o similares un atisbo de la importancia de esta posibilidad?
─ «Toda» nuestra tradición histórica se fundamenta en los manejos en torno a las familias: casamientos forzados entre la realeza de aquí y allá, para que las cortes feudales crezcan así o asá… casamientos entre cortes absolutistas…
Eso mismo se hace a nivel del pueblo: muchas de nuestras heridas emocionales vienen además, todavía, por ahí, o de ahí, y quizá en largas cadenas de lo mismo (el casamiento forzoso o sugerido coactivamente por parte de las generaciones de nuestros bisabuelos, etc., por ejemplo, habría sido algo común todavía entre nosotros).
Es resaltable cómo son las propias mujeres, no solo los padres o tíos, etc., quienes, por conveniencia, por convención y/o por miedo al futuro de los hijos/hijas, someten a estos/estas a chantajes emocionales («por su bien») muy duros.
Claro que, con esos chantajes, se pueden evitar muchas cosas: por ejemplo el que los hijos/as se tomen a la ligera el matrimonio y que vayan fomentando el aborto, por ejemplo, el cual daña efectivamente a las almas involucradas; pero lo conseguido mediante la obligación y/o el chantaje no sería realmente amoroso, y, a la larga, no sería bueno.
─ Así, como vemos, en nuestras inercias convencionales tratamos las cosas contraviniendo lo que sería una gran y simple verdad, o ley, acerca del alma: todos tenemos una sola alma gemela; y en nuestra comprensión, aquí, además, tienes que tener en cuenta el siguiente hecho, dado por verdad: un estado purificado de nuestra alma implicaría que solo sintamos atracción sexual (!) por una sola persona (por muy tentados que fuéramos). Continuar leyendo «La paradoja del alma gemela: sacrilegio convencional y certeza interior»
Índice ─ Introducción ─ Mi petición para dar pie a la nota Nota de análisis: Las creencias de la «salvación pasiva» y sus repercusiones en ambos lados del velo 1. Movimientos y corrientes actuales afectados por este paradigma 2. Consecuencias en la vida terrenal: Inacción y dogmatismo intelectual 3. Consecuencias en el mundo espiritual (ultratumba): El engaño de la inercia y la falsa ayuda A. La inacción o la «espera» en el plano espiritual B. La perseverancia en el error y la ayuda bienintencionada pero ignorante C. Malhechores activos e influencia negativa Resumen integrador ─ Matización ─ Anexo y matización (por IA Gemini) Matización previa sobre la naturaleza de la ayuda espiritual Anexo: Manifestaciones de la «política espiritual» e influencia desencarnada en las tradiciones Espiritistas y Teosóficas 1. Inacción y parálisis por dogma (Espíritus en confusión / «Errantes») 2. Ayuda bienintencionada pero ignorante y violaciones del libre albedrío 3. «Grupos flipándolo» (Bandas espirituales operando «por su cuenta») 4. Obediencia ciega y jerarquías astrales por comodidad 5. Malhechores directos y vampirismo psíquico Conclusión de la «política espiritual»
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Introducción
En la colección de Padgett hay varios mensajes: unplandivino.net/padgett-1-11-55/
… incidiendo en la importancia de no creer que se nos salva «meramente creyendo»… y cosas similares (como tener que esperar algún «día del juicio»… o como por ejemplo la creencia en que Jesús nos va a salvar y rescatar «a su cielo», mediante su «regreso» a la tierra y precisamente de las maneras retratadas ─a veces muy violentas─ en diversas tradiciones).
Abajo coloco notas ilustrativas de estas creencias falsas y que causan estancamiento ─o cosas peores─ en el mundo espiritual. También se citan algunas «problemáticas» en cuanto a la influencia continua de desencarnados, bajo la que todos estamos.
Mi petición para dar pie a la nota
Querría una nota sobre el tema de estos mensajes.
¿Cuáles serían actualmente las sectas, movimientos, temas, que más conciernen al problema subrayado ahí?
Creo que por ejemplo los mormones son «muy poderosos» en EEUU, y tienen creencias así, creo.
Vimos comentadas cosas sobre esas creencias falsas, las promovidas por muchas religiones.
Y tales convicciones nos llevan a cierta inacción (o acción), por ejemplo, y no solo en la vida terrena, sino en la de ultratumba; en este «más allá» (el mundo espiritual, los planos más «cercanos» a la tierra) nos vemos justificados en «no hacer nada» o, incluso, justificados a la hora de hacer cosas que degradan nuestra alma o que la mantienen estancada, o bien, que la mantienen «limpiándose» en poca medida o a bajo ritmo, digamos.
Así, podemos incluso estar ayudando a que se degraden los mortales, o bien no ayudando del todo bien a aquellos mortales y espíritus en quienes influimos ─en el caso de los espíritus: con quienes «compartimos momentos»─, y ello pese a estar nosotros ya desencarnados y dichos mortales aún encarnados (entendemos, para nuestra nota, que efectivamente hay millones de espíritus (=desencarnados) que influyen sobre personas todavía encarnadas; esos espíritus están en muy diversos grados de crecimiento álmico, confusión, desesperación, etc.):
─ es decir, podemos o pueden juntarse en bandas o grupos de espíritus a «ayudar», o a hacer de celestinos por ejemplo;
─ o pueden aliarse para disfrutar, y/o, hacer que disfruten los mortales… cuando, sin embargo, quizá no hemos o no han subido mucho ─los espíritus─ de nivel en el brillo y el amor de su propia alma, etc.
(Por ello, la ayuda brindada puede ser demasiado precipitada, o demasiado contraviniente del libre albedrío, etc.)
─ O bien, simplemente, quizá los espíritus ayuden «por comodidad», es decir, por ejemplo al seguir fácilmente órdenes de espíritus «superiores», etc.
Y, todo ello, cuando no sucede que, directa y simplemente, los espíritus son activamente «malhechores», más o menos a sabiendas;
Así pues, en los mensajes se alude a todas esas creencias, en plan:
─ «ya vendrá Dios a salvarnos»,
─ «hay que esperar el día del juicio» (esperar, por ejemplo, en la tumba),
─ «hay que esperar a Jesús», o a quien sea…
─ «basta con creer en Jesús (o en quien sea) y ya estoy salvado», etc.
NOTA (Elaborada por IA Gemini)
Nota de análisis: Las creencias de la «salvación pasiva» y sus repercusiones en ambos lados del velo
1. Movimientos y corrientes actuales afectados por este paradigma
El núcleo del problema denunciado en los mensajes es la doctrina de la salvación vicaria e instantánea por fe pura unida a un milenarismo o escatología pasiva. Aunque el texto original de Padgett responde al contexto protestante e hiper-evangélico de principios del siglo XX, hoy en día estas mismas dinámicas se observan en diversos grupos: Continuar leyendo «Las creencias de la «salvación pasiva» y sus repercusiones en ambos lados del velo»
Vimos que está de moda, un poco, hablar de escatologías (estos relatos de los «fines globales», si pudiéramos definirlo rápidamente así), como la célebre escatología sionista, o cristiano-sionista, una suerte de guión que vemos en parte desplegarse ante nuestros poco «asombrables» ojos.
Algunos ingredientes que podemos lanzar, en una tormenta de ideas, meramente al oír hablar de esta serie, y que pueden venirnos a la cabeza tras lo que hace unos pocos años comentamos acerca de estas cosas ─cosas como el devenir «supermamá» de «el sistema», o devenir superabuelo/abuela, mimador, tecnológico… en ciernes…─ son:
─ el cielo en la Tierra: Un cielo físico para los 13.
13 ese es el número de los terrícolas que no se han visto afectados por un «gran cambio» en la humanidad, donde parece que ─en la serie─ todos se vuelven mente colmena… todos menos 13, creo ─por lo que comentan sobre la serie─.
«A father and child» by Andrey Karelin (wikipedia) Source: http://digitalgallery.nypl.org/nypldigital/dgkeysearchresult.cfm?word=3168&s=1¬word=&f=13&sScope=Name&sLabel=Karelin%2C%20Andrei%20Osipovich&cols=4 Author: Andrei Osipovich Karelin (1837–1906)
…tratamos del problema con la guerra contra el libre albedrío y contra la humildad, esa guerra que realizamos como adultos literalmente contra los niños.
Hoy me tocó ver en un parque una situación así, la de ese «obligar a comer» a un niño que a todas luces no quería.
Los niños en general saben muy bien lo que sienten (mucho mejor que nosotros), y por tanto en muchos aspectos conocerán mejor lo que «necesitan».
Está en el apartado de esa página dedicado a Robert J. Lees (buscar «Robert» en esa página).
Para los audios:
En esa misma página estarán enlazados y ordenados los audios. Y, como en otros audios, hice un comentario al final de este, tras la lectura del texto. En el comentario vemos algunas ideas importantes y a veces aclaramos algunas cosas.
Reuniré todos los textos de este segundo libro de la trilogía de R. J. Lees (La vida elísea) cuando vaya terminando de hacer esta «primera» versión de la traducción (que hago con ayuda de deepl, google, wordreference…) ─»primera» versión en el sentido de «para mi web»─.
Notas al capítulo
─ Ver el audio correspondiente.
─ Tras los cuatro capítulos donde hemos visto muchas enseñanzas básicas que resitúan de cierto modo «la esencia sobre el tema de Jesús», este capítulo vuelve a ser uno de tipo «práctico ilustrativo», sobre la vida en los primeros cielos. Vuelve a contarnos algunas aventuras en la interacción entre los niños recién llegados al mundo espiritual, etc.
.─ Es algo especialmente ilustrativo sobre la ley de compensación y aspectos similares.
Parece que Dios quiere que estemos bien 🙂 .
Pero ya vemos que nuestra definición de «bien» tiene más que fallos 🙂.
Muchos apenas vamos sintiendo ─es decir, dándonos cuenta de verdad─ cómo tenemos ancladas cosas que demuestran que «no queremos que nos vaya bien», o nos aferramos a actitudes y cosas que demuestran eso.
Es tremendo.
Se ve que la gente en general no somos ni la mitad de «listos» que lo que parece que va a ser el mundo este de algoritmos y redes tecnológicas.
Lo digo porque parece que se van a pulir sí o sí esas técnicas que son prototípicas en la magia, la de los magos de cartas y demás… pero empleadas a nivel colectivo, en el sentido de hacer elegir a la gente cosas condicionadamente… cada vez más, mientras la gente pensamos que somos libres, o medio libres…
Eso, esa maestría en el engaño, es lo que hacen los magos de la magia de cartas, y demás… si investigáis los trucos, ya que ahora ellos mismos desvelan todo, y es fácilmente encontrable en internet ─los magos que usan cartas y demás instrumentos de magia «clásica»─.
Quizá sucede que los magos, como mucha gente, se ven como animados inconscientemente por la sensación de lo importante que podría ser «desilusionarse» y reprogramarse en cuanto a sentir la relación entre verdad y libertad (y fundarla en la simplicidad de Dios: que Dios existe, y es eternamente abundante).
Nos irá saliendo más acción, pero más espontánea… aunque sólo si sentimos los errores para que éstos se vayan ─errores acerca de lo que entendemos que es el amor─, y sólo si sentimos y ponemos en marcha la amorosa verdad que sustituya tales errores, como vimos en las enseñanzas.
Muchos apenas vamos entendiendo lo que la magia hace a este nivel: en el sentido de buscar que las personas creamos que hemos elegido libremente… o trucar las condiciones y estructuras que nos hacen creer y crear cosas (crear nuestras emociones de autoengaño), etc…
En eso estaría metido «nuestro sistema», el «probe»… 🙂 … este sistema más o menos sutilmente violento y no tan sutilmente violento, en los mil recovecos del laberinto interno y externo que fabricamos al huir de sentir humildemente nuestros miedos… este sistema que, así, co-fabricamos mediante nuestros miedos a sentir, pues parece que «el sistema» irá intentando trucar hasta la biología humana, y hasta límites que vete a saber dónde llegan… antes de la posible catástrofe X ─si es que tal cosa se da a nivel algo global─, aunque en todo el siglo XX y en este ya hemos hecho localmente muchas «catástrofes artificiales», en esta continuación de la Segunda Guerra Mundial, que en realidad nunca terminó─.
Índice ─ Desmitificando de nuevo la fe
─ Un poco sobre nuestro tiempo
─ Aspectos en el desarrollo de la fe ─ Más materiales recientes sobre la fe _____
Un breve recordatorio de lo que ya en parte vimos:
El problema es que no se conciben como hechos los hechos que aparentemente son solo internos:
la experiencia emocional, que tiene que ver con el deseo, la intención, pasiones como las que muestran personas que son leales a ciertos «valores», etc.
Y eso es irracional.
Es irracional entre otras cosas por unos motivos en los que no entraremos mucho ahora ─que ya vimos y estamos todo el rato tratando─, y que tienen que ver con las muchas pruebas que existen para verificar las relaciones que existen entre:
─ el estado interno anímico de una persona
─ y los efectos visibles y materiales en la vida que rodea a esa persona (e incluso efectos en la materia, como el agua).
Los niños no piensan primero para aprender las cosas más difíciles, como son caminar, hablar, etc.
Los niños aprenden «emocionalmente», energéticamente, ejerciendo deseos (emoción = energía en movimiento).
Es decir, si no consideramos como hechos los de la experiencia emocional ─si no los consideramos sujetos a leyes como el resto de hechos─, atentamos contra la capacidad de hacer un uso cada vez más libre de nuestro libre albedrío, pues siempre empleamos nuestro libre albedrío ─todos lo hacemos─ también en relación a la experiencia interna.
Insistamos: También en relación a la experiencia interna.
Y si no usamos así, reflexivamente, el libre albedrío, entonces nos veremos influidos «sin saberlo» ─sin tomar consciencia de la influencia─.
El concepto de lo empírico se puede ampliar perfectamente a «los experimentos con uno mismo», que todos podemos realizar y comprobar.
Entonces, «todo» depende de cómo se defina la fe.
Fe es más que desear. Fe es un «deseo» digamos que basado en hechos, y que termina siendo efectivo (y por motivos racionales, es decir, sujetos a un proceso de entendimiento relativo a leyes).
Los niños aprenden a caminar porque, antes de saber pensar, sienten como algo valioso y posible el hecho del caminar. Lo desean, pues. Y como tienen fe, logran «hacerlo realidad» (como si hubieran «atraído un futuro»).
Y eso es fe porque está basado en una realidad, en hechos (adultos que caminan). La fe sería eso. Los niños sienten como valioso y posible un hecho que ven ahí fuera: los adultos caminan y hacen cosas que sienten como valiosas y que ellos no pueden hacer.
La fe es pues un deseo efectivo que trae de forma efectiva «el futuro posible» al presente que tendremos y seremos.
En eso los niños son además responsablemente amorosos, es decir, «cuidadosos», pues poder caminar les habilitará para:
─ quererse más o mejor a sí mismos ─si así lo eligen─,
─ querer más y mejor a los demás ─si así lo eligen─,
─ y querer más y mejor a la naturaleza ─si así lo eligen─.
(Y también, por cierto: para querer más y mejor a Dios.)
Los científicos tampoco ven las leyes que descubren, pues por definición una ley no es visible (jamás nadie ha visto una ley de la física, pero todos confiamos en ellas una vez que se descubren).
Los científicos en general se basan en hechos, SINTIENDO esa certeza que de cierto modo les guía en el refinamiento de la verdad (diciéndolo rápido).
Esos hechos no son solo «empíricos», materialmente hablando.
Un poco sobre nuestro tiempo
Somos muy hijos de nuestro tiempo, con sus carencias. Las leyes naturales no se ven y todos confiamos en ellas.
Es absurdo limitar lo empírico a lo físico, pues los hechos emocionales son hechos: Hechos del deseo, la intención, pasión… energía en movimiento… que es la emoción… Todos esos son también hechos.
Y tenemos nuestro libre albedrío para actuar sobre ellos.
No considerar esos hechos como algo sujeto a leyes es irracional.
Aquello famoso de la navaja de Ockham nos haría considerar la hipótesis simple y que puede darnos más resultados: que hay leyes para todos los ámbitos, si las hay para uno: el ámbito físico.
La humanidad va dando vuelcos, vaivenes entre diversos estados de mayor o menor ignorancia sobre temas fundamentales. Hace no muchos años la creencia en «la vida después de la muerte» estaba basada en hechos (era por tanto fe, ya que la fe es racional, está basada en hechos, y además estaba y está comprobado que nadie «muere» tras «morir»).
Estos hechos se admitían como comprobados en múltiples personas muy serias, que hablan y siguen hablando con las personas que continúan viviendo en las siguientes partes del universo («mundo espiritual»).
Hoy en día hay una artificial y cobarde forma de pensar sobre este tema, y que parece estar alimentada:
─ por nuestra pereza,
─ por nuestro deseo de ignorancia basado en nuestro miedo…
─ por el actual tratamiento absurdo y artificialmente autolimitado de lo «paranormal», etc. (en programas de TV supuestamente especializados, etc.), cuando, sin embargo, ya se comprobaron muchas cosas en esos ámbitos de «lo espiritual».
Durante años hubo al parecer mucho dinero invertido en difamar o distorsionar lo descubierto. La humanidad se permitió eso, digamos, al dejarnos guiar por nuestras malas intenciones en general.
Y todo gira en torno al libre albedrío, es decir, en torno a las adicciones a controlar el alma humana… a nuestra adicción a dejarnos controlar (adicciones al poder en general, etc.).
Aspectos en el desarrollo de la fe
Tenemos el ejemplo del niño aprendiendo a caminar, que Jesús utiliza a menudo:
El niño ve el hecho de que los adultos caminan. Ese hecho es motivador para activar en el ánimo del niño la chispa de aspiración* que activa el deseo de caminar, y que será «fe» en tanto que será un «deseo efectivo» si puede cultivarlo humildemente ─mientras el entorno le permita tener humildad con sus emociones─**.
Un «científico» en general ve hechos que siguen un patrón consistente. Él, ella, siente por tanto que hay verdad en torno a esos hechos, y que esa verdad o verdades se pueden entender y descubrir como ley: una ley (o varias) que regula los hechos en cuestión.
El científico tiene además herramientas que le sensibilizan con el sentido de la certeza, le sensibilizan con una especie de «amar la verdad y la certeza»: Son las herramientas matemáticas, conceptuales, lógico-instrumentales.
Con su fe, el niño es «científico» en el mismo sentido en que el adulto es «científico».
Así pues, en todo caso vemos algo posible y que notamos como valioso, algo que intuitivamente valoramos.
Otra cuestión es que eso que valoramos sea o no realmente valioso, es decir, redunde en el crecimiento o desarrollo de nuestra alma ─y por tanto del resto de almas y del entorno─.
Eso dependerá de las heridas emocionales, que, si nos resistimos a liberarlas, en general nos harán valorar y aspirar por cosas que en el fondo son dañinas ─nos harán tener ciertos tipos de «fe impura»─.
Las heridas emocionales (miedos, vergüenzas…), recordemos, son cosas que al principio no podemos evitar absorber de pequeños, y que en gran medida nos «construyen» ─condicionan─ para ser «a imagen del mundo», «a imagen de los falsos dioses», es decir, de los «legisladores» emocional-mentales en que convertimos a los padres, a los adultos, etc. ─en que se convierten en general los adultos que nos rodean─.
Estos adultos modelan el «falso amor» que expresa el mundo en los comportamientos ya generalizados desde una base principalmente de miedo. Y así, los adultos que nos «educan» en gran medida sustituyen a Dios y a nuestro yo real ─sustituyen a nuestra consciencia y a nuestra conciencia─.
Volvamos a lo natural: El niño que aprende a caminar en general no actúa desde las heridas emocionales, pues se permite desarrollar esa habilidad intrínsecamente valiosa.
En principio, a cada momento, tenemos mucha o poca experiencia previa con tal «intuición valorativa», con la capacidad de intuir, que nos hace aspirar a cosas. Esa capacidad actúa desde dentro de nuestro ánimo y nos advierte de que podemos conseguir algo valioso.
Por lo tanto, de forma natural tenemos una especie de «percepción emocional», una «intuición» que es previa al saber pensar intelectualmente. Es una percepción de las posibilidades, que además es valorativa.
Eso nos permite crecer de forma natural en nuestra responsabilidad:
─ En nuestra responsabilidad con respecto a nuestro entorno como almas, como vida: el entorno de ese «ánimo» que somos, de la vida que somos…;
ese «entorno» podemos decir que es el cuerpo físico, es decir, el «traje» que «se pone» nuestra vida, nuestra alma, un traje avivado por la vida de nuestra alma, un traje que tenemos para poder experimentar, para recoger experiencias en el ánimo, en el alma… y un traje que es acompañado siempre por el cuerpo espíritu, tal como iremos aprendiendo… y por el mundo físico o la dimensión en la que estemos, etc.
─ Crecer en nuestra responsabilidad con nuestra propia vida, nuestro propio ser vida, ser alma, estar animados por una vida regalada, y que sentimos porque la somos, todo el rato.
Podemos decir por tanto que el niño desea de forma natural caminar, «imitar» las destrezas operativas de las personas a su alrededor, incorporarse a nuevos mundos, estar en contacto con nuevas perspectivas, desarrollos…
De por sí el niño no tiene miedo, es decir, no está bloqueado en su ánimo ante el desarrollo de esta dotación natural que es su vida como alma. No tiene miedo, a no ser que el entorno se lo imprima y él lo acepte en su ánimo, lo cual es muy probable, ya que los niños desean sin límite, sienten intensamente, son «esponjas» emocionales y están rodeados de «gigantes» que pueden controlar su vida física para bien o para mal.
Ese «sentido direccional virtuoso», con esos aspectos principales como principios «acompañantes» (deseo, responsabilidad, vida…) sería la fe, la fe en acción, cultivándose.
Como vemos, la fe es un potencial del alma, del alma en cuanto que voluntad. El alma es lo que somos, creada por Dios, y contiene regalos como «la voluntad» y el deseo. Nuestra fe es esa cualidad desarrollable, tal como nos cuenta Jesús.
Cultivar la fe es purificar el deseo. Si la fe está basada en hechos, y si a las verdades absolutas (como la de que «Dios es bueno») las podemos también llamar «hechos», entonces cultivar la fe conlleva purificar nuestro deseo cuando esa fe se pone como objeto la verdad de Dios.
La verdad de Dios contiene desde las leyes físicas naturales hasta las leyes que rigen nuestra relación con Dios, como almas.
Más materiales recientes sobre la fe
Por ejemplo, el audio que enlazo en el siguiente texto:
─ «¿Valores, moral, fe? ¿Cómo las enseñanzas de Jesús distinguen entre esos conceptos en el 2019? | Contextualizando la lectura de los esquemas«:
─ unplandivino.net/valores-moral-fe-esquemas/
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* Es aspiración, porque el niño se responsabiliza de su propio deseo. La inspiración es cuando delegamos ─a sabiendas o no muy a sabiendas─… cuando delegamos en alguien la generación de nuestro deseo (como ya vimos, esas otras personas o entidades que nos motivan desde fuera a desarrollar el deseo son desencarnados, o bien otras personas encarnadas, o bien Dios, si se lo pedimos a través de nuestra conexión con el órgano de la conciencia que todos tenemos, etc.).
(Para este tema ver ejemplos breves donde Jesús comenta esta básica diferencia entre aspiración e inspiración, como por ejemplo en el minuto 20 en el material titulado: «20160528-1210 My Choice To Develop My Loving Self Q&A»)
** Humildad para poder aprender a caminar, es decir: poder liberarse, mediante llorar sin miedo, mediante sentir sin miedo la «pena».
Con esa pena profunda, expresada (es decir, humildemente sentida), es como en general nos podemos liberar de la firma emocional que muchas caídas, errores, etc., tienen en nuestra alma.
Esos errores bloquean, llenan nuestra alma, debido a no haber liberado esas firmas emocionales de las experiencias. Eso está en nosotros como material de «error», que crea nuestra mala condición álmica.
Y como nos cuenta Jesús, necesitamos liberar humildemente el error para poder desear efectivamente la verdad que lo sustituya y nos libere del todo ─la verdad correspondiente al aspecto concreto que es el que está bloqueado o clausurado por un error concreto─.
El error, y en general el pecado, generan miedo, y el miedo genera dolor.
Los errores y los pecados son creencias falsas ─o bien se quedan así como activando, en su base y en general, tales creencias falsas─. Esas creencias están dentro de nosotros como emociones.
Están en nuestra alma, y cuando tratan sobre cosas fundamentales (sobre la vida, el amor, etc.) nos condicionan enormemente si no procesamos humildemente esas creencias y esas emociones ─condicionan las aspiraciones que tenemos─.
Pero sólo nos condicionan, insistamos, debido a que nos resistimos al dolor ─y en general a las emociones─, pues no somos humildes como niños ─no volvemos a ser «como niños»─.
Texto inspirado por el encuentro, en diciembre del 2020, de las enseñanzas de Jesús y María Magdalena, que están efectuando lo que a veces se llama «la segunda venida»
En este audio (ver abajo también el enlace al texto de la transcripción, completo, con aclaraciones)…
Enlaces al audio: en ivoox / descarga
… sirviéndonos de dos vídeos muy ilustrativos que ahora mismo enlazo, vemos y conectamos algunos temas que ya hemos tratado un poco, y otros que no tanto.
Las citas de Harari, que en seguida saco en el audio, están sacadas de la recopilación fantástica que hizo N. M. Laje en su vídeo enlazado en el punto 1) (divulgado también por N. Morás).
El vídeo del punto 2) es una charla de Higinio Marín: