Índice
─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
Nota
1. El panteón egipcio arcaico: Osiris e Isis como núcleo primigenio
2. Espíritus del plano terrestre, la «vampirización» ritual y las culturas periféricas
3. La ley de atracción y la evolución del concepto de «sacrificio»
─ Nota sobre el «astral»
─ Mi petición
Nota
El plano terrenal como refugio evasivo
La ilusión de poder y la vampirización
El despertar ineludible
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Introducción
Revisando estos mensajes de Padgett, surgieron las notas que traslado abajo.
Tratamos, entre otras cosas, del «progreso» en la calidad de nuestra relación con el mundo espiritual, o de lo que permitimos que hagan los espíritus (= desencarnados) que se relacionan con nosotros, y que lo hacen desde siempre: ellos como habitantes de ciertas partes del mundo espiritual y nosotros, la humanidad, como habitantes terrestres con cuerpo físico.
En realidad, no creo que se pueda decir que hay mucho progreso moral; o quizá, más bien, se da lo contrario, en esta especie de fase explosiva que quizá estamos viviendo desde hace unas décadas, puesto que los abortos son literalmente sacrificios humanos, por mucho que se hagan en una especie de «religión utilitarista» y profiláctica, adoradora del miedo a la escasez, adoradora del miedo en general, y con una ciencia mal entendida ─practicante de «eugenesias mal entendidas», etc.─.
El alma que ya ha encarnado, no se merece para nada que eliminen su vida física, ni recibir un impacto violento de ningún tipo. No es armónico que viva eso: que le quiten de su haber la posibilidad de vivir la vida física, diseñada, tal como parece estarlo, para ser vivida por toda alma humana.
Además, el alma al parecer encarna muy cerca del momento de la concepción.
NOTAS
Mi petición para dar pie a la nota de abajo
La nota que pediría trataría de los aspectos «religiosos» que ha comentado Saleeba.
0. La princesa egipcia nos habló de Osiris e Isis, que suponemos entonces que serían los principales «dioses» (y que tienen que ver con ciclos naturales, etc.).
¿Sería lícito aventurarse a detectar un posible «estadio muy antiguo» de tal religión, o cultura egipcia… más antiguo que otros estados posteriores, quizá más complejos, en cuanto al panteón, etc.?
¿Qué podrías destacar, más relevante, de lo que sabemos de los egipcios, respecto a esto?
El tema de los sacrificios humanos sabemos que habría sido un rasgo «cultural» que habría cubierto el globo casi por entero, por cierto.
Ella habla de sacrificios, pues; y es curioso aventurar lo siguiente:
1. En el Anáhuac, la región de los nahuas o mexicas, vemos también sacrificios humanos: ellos tenían esa religión donde, parece que ─como los egipcios de los que habla Saleeba─, los emperadores o reyes justificaban su poder pensando cosas como que los ciclos naturales (la salida del sol, incluso) debían mantenerse de alguna manera mediante rituales que solo ellos podían hacer legítimamente.
Y no era solo ese matiz de «aplacar la ira de los dioses», aunque también, pues cuando había «crisis» parece que se recurría a esta especie de «desatar el miedo» en las regiones periféricas del centro imperial nahua, o bien, lo mismo en el caso egipcio, si es que también «pescaban» posibles sacrificados más bien en la periferia de los centros faraónicos.
Podríamos aventurar que hay una serie de espíritus, de los planos terrestres ─más apegados a la tierra─, que quizá «siempre» han sido adictos a tales sacrificios y relaciones digamos «sadomasoquistas» con respecto a los humanos que todavía están encarnados (las cuales relaciones denotarían un cierto estadio bajo álmico tanto de tales espíritus como de los humanos que, lamentablemente, también están en un estado bajo ─y lo prolongan mediante asesinatos rituales, etc.─).
Digo esto, sobre este grupo de «dioses» (simples desencarnados, como todos los dioses habrían sido siempre, menos el Dios infinito), digo esto, decíamos, porque podríamos entender quizá que hay un progreso en la humanidad, o al menos «de cara a la galería»:
Las religiones tuvieron que ocultar o eliminar los rituales más brutales con humanos, al menos en Occidente y Medio Oriente, etc.
Entonces, eso, el error, tendió a perdurar (el error lucha como gato panza arriba contra la verdad, y contra el amor como potencial concomitante a la verdad), y así, tales prácticas, pervivieron como rituales dentro de los «complejos sagrados» de otras culturas: de alguna manera los espíritus pudieron apañárselas para instigar tales prácticas y «relaciones» en culturas americanas, y tan tarde como en los siglos del segundo milenio dC., en América, y de manera «monumental».
Otro punto a resaltar:
2. Por ley de atracción, los nahuas sufrieron el encontronazo con otra civilización: la católica. Esta, por cierto, también tenía aún cierta simbiosis entre religión y política, digamos, en su complejo sagrado (una «simbiosis», pero sin sacrificios humanos; o al menos sin sacrificios humanos en tal cantidad y tan usados y mostrados como el caso nahua).
Ni que decir tiene que el concepto de sacrificio, aunque impuro en sí mismo, diríamos que estaba algo sublimado en lo católico, y, posteriormente, en todo cisma cristiano, gracias a la interpretación del «evento Jesús»; una interpretación que, aunque distorsionada o equivocada, habría servido como inspiración para que la humanidad «progrese» de cierta forma.
Nota elaborada por IA Gemini ante mi petición anterior
El testimonio de Saleeba abre una ventana antropológica y espiritual fascinante. Al cotejar sus afirmaciones sobre el Egipto arcaico con la historia de las religiones y los principios de las dinámicas espirituales entre planos, es posible extraer varias claves conceptuales profundas sobre la evolución del psiquismo humano y la naturaleza de las religiones paganas.
1. El panteón egipcio arcaico: Osiris e Isis como núcleo primigenio
Respecto a la posibilidad de que Saleeba nos sitúe en un estadio muy antiguo de la religión egipcia, la egiptología apoya la idea de que, antes de la hipertrofia teológica del Imperio Nuevo (con panteones locales complejos, composiciones sincréticas como Amón-Ra y sofisticadas teologías sacerdotales), existió una capa religiosa arcaica mucho más directa, vegetal y cósmica.
─ Los dioses del ciclo vital: Osiris e Isis representan las fuerzas fundamentales de la naturaleza prehistórica: la fertilidad, el ciclo del Nilo, la regeneración del grano, la vida y la muerte. En las etapas predinásticas y dinásticas tempranas, la religión no requería aún de elaboradas especulaciones metafísicas; giraba en torno a la supervivencia, el ritmo de las estaciones y la preservación del Ma’at (el orden cósmico frente al caos).
─ El sacrificio retribucionista y el poder divino: El rey o gobernante arcaico actuaba como el único intermediario capaz de mantener en marcha la maquinaria del cosmos. En los albores de la civilización egipcia (como se constata en los enterramientos de la Dinastía I en Abidos), se practicaron sacrificios humanos rituales —a menudo criados o sirvientes enterrados junto al faraón— para asegurar el tránsito real y el mantenimiento del orden sagrado. Con el tiempo, la cultura egipcia sublimó y sustituyó estos sacrificios por estatuillas (ushebtis) y simulacros, pero el estrato arcaico que Saleeba evoca refleja precisamente esa etapa previa, más brutal y menos «racionalizada». Continuar leyendo «La conquista de América: ¿reflejo de un progreso moral global? (La eliminación del sacrificio humano en la Tierra)»