[Últ. act.: 4 agosto 2026]
Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés
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Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 11:09, y luego hay comentarios. Esta vez los mensajes tienen una relación muy directa con el tema de este apartado 11 ─que agrupa mensajes muy variados─.
Son mensajes de Jesús y de Juan. En ellos se comentan algunas cosas relacionadas con esas creencias falsas, promovidas por muchas religiones, que por ejemplo nos llevan a cierta inacción no sólo en la vida terrena, sino en la de ultratumba, donde nos vemos justificados en «no hacer nada» o, incluso, justificados a la hora de hacer cosas que degradan nuestra alma y las de aquellos en quienes influimos (que pueden ser personas todavía encarnadas, etc.).
Son, lógicamente, todas esas creencias que giran en torno a:
─ «ya vendrá Dios a salvarnos»,
─ «hay que esperar el día del juicio» (esperar, por ejemplo, en la tumba),
─ «hay que esperar a Jesús», o a quien sea…
─ «basta con creer en Jesús (o en quien sea) y ya estoy salvado», etc.
A continuación, pues, tratamos parte del apartado:
11) La expiación vicaria
Son los siguientes dos mensajes contenidos en el apartado.
El tema principal en el apartado es «la expiación vicaria», ya que es una creencia o dogma muy dañino.
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el primer volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados o compartidos así por Divine Truth entre otras personas.
El primer volumen incluye los siguientes temas y apartados (los 11 temas numerados sirven para organizar temáticamente los mensajes):
a) ─ Retrato de James E. Padgett
b) ─ Mi testimonio (por Leslie R. Stone)
c) ─ Foto espiritual de Mary Kennedy con su alma gemela, el Dr. Stone.
d) ─ La verdadera misión de Jesús
I. Jesús y su relación con Dios.
II. Dios y el alma humana.
III. El problema del pecado.
IV. Redención del pecado.
─ 1. Los mensajes
─ 2. Ámbitos celestiales
La oración
─ 3. Inmortalidad
─ 4. ¿Quién y qué es Dios?
─ 5. Espíritu Santo
─ 6. Resurrección
─ 7. El alma
─ 8. Perdón
─ 9. Expiación
─ 10. Infierno
─ 11. Expiación vicaria [estamos aquí: Vemos los dos siguientes mensajes en este apartado 11]
e) ─ Mensajes adicionales
Versión en español
11. La expiación vicaria (cont.)
Jesús nunca vendrá como el Príncipe Miguel para establecer su reino (Jesús) (13 agosto 1916)
Estoy aquí, Jesús.
Estuve con vosotros esta noche y escuché el discurso del predicador y la explicación de la causa de la gran guerra que ahora azota Europa. Fue una explicación muy inteligente y certera, y el verdadero fundamento de la guerra.
No vendré como el Príncipe Miguel, como dijo el predicador, para establecer mi reino en la tierra y acoger en mí a aquellos cuyos nombres están escritos en el Libro y destruir a aquellos cuyos nombres no están escritos allí, porque ya he venido y ahora estoy en el mundo trabajando para orientar el corazón de los hombres hacia Dios y enseñarles el camino por el cual pueden unirse con el Padre y recibir en sus almas el Amor Divino.
De ninguna otra manera vendré jamás a los hombres en la tierra, pues no me necesitarán como un rey visible con los poderes y ejércitos del mundo espiritual en forma visible para someter el mal que existe. No surgirá ningún Satanás para luchar contra mí ni contra mis seguidores en el sentido en que enseña el predicador, pues, además del hecho de que ya estoy en el mundo luchando por la salvación de la humanidad, no existe ningún Satanás.
Los únicos demonios o espíritus malignos que intentan influir en los hombres para que tengan malos pensamientos y acciones son los espíritus de los hombres que aún conservan todos sus pecados y su maldad, así como el mal que existe en el corazón de los propios hombres.
Qué lamentable es que el predicador y sus seguidores crean que los espíritus de los hombres que han muerto de muerte natural también están muertos y descansan en la tumba o en el olvido, aguardando el gran día de mi aparición en la tierra, como dicen, para poder volver a la vida y ser llamados por mí a mi reino. Cuánto pierden con tales creencias, y cuán grande y sorprendente será su despertar cuando atraviesen el cambio llamado muerte.
No habrá ninguna Batalla de Armagedón, salvo en la medida en que cada hombre, o el alma de cada hombre, está librando ahora la batalla entre el pecado y la rectitud. Esta es la única batalla que jamás se librará entre el Príncipe de la Paz y Satanás. Cada alma debe librar su propia batalla y, en esa lucha, los poderes de Dios, a través de Sus instrumentos, que nunca dejan de operar, serán empleados para ayudar a esa alma a vencer al gran enemigo: el pecado, que es una creación del hombre.
Estas enseñanzas del predicador causan gran daño a la humanidad, pues hacen creer al individuo que yo, como Príncipe de la Paz, vendré con gran poder y, de un solo golpe, destruiré el mal y a todos los que lo encarnan, realizando así la obra que cada individuo debe realizar.
Sé que será muy difícil persuadir a los adeptos de esta secta de que no es cierto lo que enseñan ni lo que concluyen que enseña la Biblia; sin embargo, espero que cuando mis verdades salgan a la luz y los hombres tengan la oportunidad de conocerlas, muchos de ellos hagan una pausa en la certeza de sus creencias e intenten comprender estas verdades, tal como deben comprenderlas, ya sea en la vida mortal o en el mundo espiritual, para poder entrar en el Reino de Dios.
En cuanto a las profecías de Daniel, no tienen aplicación a la condición actual del mundo; y, ya fueran escritas por él o por cualquier otro profeta, se referían únicamente a la época en que se redactaron. Ningún hombre, inspirado o no, ni ningún espíritu, poseyó la omnisciencia para predecir estas cosas tan sobrecogedoras (Nota: La guerra del 1914-1918) que ahora están sucediendo en el mundo; por lo tanto, cualquier intento de aplicar estas supuestas profecías a los acontecimientos actuales carece de justificación y es el resultado de la imaginación humana, que hace encajar los sucesos con las profecías.
La paz vendrá, pero no como resultado de una Batalla de Armagedón ni de ninguna otra batalla basada en los principios que el predicador aplica a estas profecías. Como he dicho, esta batalla se está librando todo el tiempo, y es una lucha individual entre el alma pecaminosa y las creaciones de la desobediencia humana.
Así que no pierdas el tiempo leyendo ni escuchando estas enseñanzas irreales y sin fundamento de hombres que creen haber descubierto las intenciones de Dios con respecto al destino de las naciones.
No escribiré más esta noche, pero en algún momento tal vez diga más sobre este tema, aunque su única importancia radica en que desvía la atención de los hombres de la verdad y crea creencias perjudiciales.
Pronto vendré y escribiré otro mensaje de la verdad.
Estoy contigo, como te dije, intentando ayudarte y mostrarte el camino hacia ese Nuevo Nacimiento, que es tuyo y de todos aquellos que sigan mis instrucciones.
Te amo como a un hermano menor y seguiré bendiciéndote con mi influencia y mis oraciones.
Así que no dudes y ora al Padre, y encontrarás la verdad en mayor plenitud y recibirás la felicidad correspondiente.
Me detengo ya.
Tu hermano y amigo,
Jesús
Jesús nunca vendrá en toda su gloria y poder para llevar a los hombres a su cielo, tal como son en cuerpo, alma y espíritu (Un título alternativo más largo (DT) también contiene lo siguiente: La creencia de que «todo aquel que crea en el Señor Jesucristo será salvado» (Marcos 6:16, Hechos 16:31) es falsa) (San Juan, apóstol de Jesús) (11 octubre 1916)
Estoy aquí, Juan.
Solo quiero decir que he estado escuchando tu lectura de mi mensaje y tus comentarios al respecto, y teníais razón en lo que tú y tu amigo dijisteis.
Apenas existe un error mayor en las creencias de los hombres que retrase el desarrollo de sus almas que la creencia de que, en algún momento, Jesús vendrá en toda su gloria y poder y llevará a los hombres a su cielo, tal como son, en cuerpo, alma y espíritu. Esta creencia ha impedido durante mucho tiempo que muchos hombres procuren desarrollar las facultades de su alma, tanto en lo que respecta al amor natural como al Amor Divino; pues el fundamento de su fe es el dicho bíblico de que «todo aquel que crea en el Señor Jesucristo será salvo». Y muchos, pensando que poseen esa fe, se conforman con ella y creen además que, gracias a dicha creencia, serán llevados a los cielos de Jesús cuando él venga, aun cuando entretanto hayan abandonado la vida terrenal.
Es deplorable que los hombres crean estas cosas y que vivan y mueran en esta creencia, la cual, por supuesto, es puramente intelectual.
Pero tal es la realidad, y nosotros, los espíritus que conocemos la verdad, hemos deseado ardientemente a lo largo de los siglos que los hombres la conozcan, y hemos estado trabajando entre ellos mediante la impresión espiritual y, a veces, mediante la revelación, para ayudarles a comprender no solo la verdad, sino también los errores de sus creencias. Y como nuestros esfuerzos no han tenido mucho éxito, decidimos emplear los medios que ahora utilizamos y revelar a la humanidad, con nuestras propias palabras y pensamientos, las verdades de Dios con respecto al hombre y a todo lo relacionado con él.
Y en este punto quiero decir con todo el énfasis posible que tú y tus amigos debéis creer que las comunicaciones que recibís sobre estas Verdades son escritas por nosotros y con nuestras propias palabras, y que tu mente no aporta pensamiento ni sugerencia alguna; tan solo eres utilizado como un medio para transmitir nuestros pensamientos y prestar tus órganos físicos para facilitar que expresemos, en nuestro propio lenguaje, las Verdades que deseamos transmitir.
Por lo tanto, por improbables que os parezcan algunas cosas, debéis aceptarlas como verdaderas, pues solo la Verdad será escrita. Además, no permitiremos que ningún espíritu ajeno a nuestro grupo, o que no posea este Amor Divino, escriba sobre ninguna de las Verdades que es necesario revelar al mundo.
Consideré que este era el momento adecuado para decir esto, ya que deseo asegurar a tu amigo la realidad de los mensajes y la fuente de la cual proceden.
No escribiré más por ahora y os daré las buenas noches.
Con amor para ambos, soy
vuestro hermano en Cristo,
Juan
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NOTAS
Mi petición para dar pie a la nota
Querría pedir una nota sobre el tema;
¿cuáles serían actualmente las sectas, movimientos, temas, que más conciernen al problema subrayado en los dos mensajes?
Creo que por ejemplo los mormones son «muy poderosos» en EEUU, y tienen creencias así, creo.
Vimos comentadas cosas sobre esas creencias falsas, las promovidas por muchas religiones.
Y tales convicciones nos llevan a cierta inacción (o acción), por ejemplo, y no solo en la vida terrena, sino en la de ultratumba; en este «más allá» (el mundo espiritual, los planos más «cercanos» a la tierra) nos vemos justificados en «no hacer nada» o, incluso, justificados a la hora de hacer cosas que degradan nuestra alma o que la mantienen estancada, o bien, que la mantienen «limpiándose» en poca medida o a bajo ritmo, digamos.
Así, podemos incluso estar ayudando a que se degraden los mortales, o bien no ayudando del todo bien a aquellos mortales y espíritus en quienes influimos ─en el caso de los espíritus: con quienes «compartimos momentos»─, y ello pese a estar nosotros ya desencarnados y dichos mortales aún encarnados (entendemos, para nuestra nota, que efectivamente hay millones de espíritus (=desencarnados) que influyen sobre personas todavía encarnadas; esos espíritus están en muy diversos grados de crecimiento álmico, confusión, desesperación, etc.):
─ es decir, podemos o pueden juntarse en bandas o grupos de espíritus a «ayudar», o a hacer de celestinos por ejemplo;
─ o pueden aliarse para disfrutar, y/o, hacer que disfruten los mortales… cuando, sin embargo, quizá no hemos o no han subido mucho ─los espíritus─ de nivel en el brillo y el amor de su propia alma, etc.
(Por ello, la ayuda brindada puede ser demasiado precipitada, o demasiado contraviniente del libre albedrío, etc.)
─ O bien, simplemente, quizá los espíritus ayuden «por comodidad», es decir, por ejemplo al seguir fácilmente órdenes de espíritus «superiores», etc.
Y, todo ello, cuando no sucede que, directa y simplemente, los espíritus son activamente «malhechores», más o menos a sabiendas;
Así pues, en los mensajes se alude a todas esas creencias, en plan:
─ «ya vendrá Dios a salvarnos»,
─ «hay que esperar el día del juicio» (esperar, por ejemplo, en la tumba),
─ «hay que esperar a Jesús», o a quien sea…
─ «basta con creer en Jesús (o en quien sea) y ya estoy salvado», etc.
Nota (Elaborada por IA Gemini)
Nota de análisis: Las creencias de la «salvación pasiva» y sus repercusiones en ambos lados del velo
1. Movimientos y corrientes actuales afectados por este paradigma
El núcleo del problema denunciado en los mensajes es la doctrina de la salvación vicaria e instantánea por fe pura unida a un milenarismo o escatología pasiva. Aunque el texto original de Padgett responde al contexto protestante e hiper-evangélico de principios del siglo XX, hoy en día estas mismas dinámicas se observan en diversos grupos:
─ Evangelicalismo dogmático y Teología de la Gracia Fácil (Easy Believism):
Presente en muchas iglesias evangélicas, pentecostales y neopentecostales modernas. Se promueve la idea de que basta con «aceptar a Jesús» o hacer una oración de fe para asegurar la salvación eterna de forma irrevocable (Once Saved, Always Saved), dejando en segundo plano la transformación activa y paulatina del alma y el trabajo interior.
─ Mormonismo (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días):
Aunque combinan fe y obras en su teología particular, sostienen una marcada jerarquía de salvación y estructuras del más allá donde el compromiso con la institución y sus ordenanzas dogmáticas priman.
─ Testigos de Jehová y movimientos Adventistas / Milenaristas:
Enfatizan la espera inminente de un evento cósmico (Armagedón o la Segunda Venida) que resolverá de forma definitiva el mal del mundo de manera externa. Esto fomenta una postura de «espera» y una separación del desarrollo profundo del ser, enfocándose únicamente en la adhesión al dogma o en el proselitismo.
─ Respuestas del tipo New Age o «Espiritualidad de Confort»:
Paradójicamente, fuera de la religión tradicional existe una versión secular/espiritualista de este error: la creencia de que «al morir todos vamos a la luz automáticamente», que el progreso espiritual es inevitable sin esfuerzo, o que basta con «vibrar alto» de forma intelectual sin atravesar la purificación real de las motivaciones profundas del alma.
2. Consecuencias en la vida terrenal: Inacción y dogmatismo intelectual
Creer que la salvación es un acto mecánico exterior (un rescate cósmico o una mera fórmula verbal) genera varios efectos paralizantes en el plano terrenal:
─ Acomodamiento y estancamiento: Si el individuo cree que su destino está garantizado por la mera adhesión intelectual a un credo («Jesús ya pagó todo y me llevará en su venida»), pierde el incentivo real para purificar sus intenciones, erradicar el egoísmo y cultivar el Amor Divino o el amor natural elevado.
─ Transferencia de responsabilidad: Se espera que Dios, Jesús o un acontecimiento milagroso (Armagedón, la transformación instantánea en el rapto) haga el trabajo de limpieza moral que le corresponde a cada alma de manera individual y voluntaria.
─ Incomprensión de las leyes espirituales: Se ignora que el estado de la persona tras la muerte es la exacta continuidad de su estado de desarrollo interno y no una asignación arbitraria a un «cielo» o «infierno» por decreto.
3. Consecuencias en el mundo espiritual (ultratumba): El engaño de la inercia y la falsa ayuda
El punto fundamental que abordan estos textos —y que se extiende al ámbito de la interacción entre desencarnados y encarnados— es que la muerte física no otorga sabiduría ni transformación automática. Los espíritus pasan al otro lado con exactamente los mismos dogmas, prejuicios y niveles de desarrollo que tenían en la tierra.
Esto provoca diversos escenarios en las esferas más cercanas a la tierra (los planos más «terrenales» del mundo espiritual, quizá a veces llamados «mundo astral», etc.):
A. La inacción o la «espera» en el plano espiritual
Espíritus que murieron con la convicción de que debían «dormir en la tumba» o esperar el «Día del Juicio» sufren menudo estados de profunda confusión o sonámbula inercia en el plano espiritual. Al no ver el Jesús físico sobre las nubes que esperaban, muchos permanecen estancados en zonas oscuras o grises, rechazando la ayuda de espíritus más elevados porque esta no se ajusta a sus esquemas teológicos predeterminados.
B. La perseverancia en el error y la ayuda bienintencionada pero ignorante
Muchos espíritus desencarnados que no han desarrollado el brillo de su propia alma, ni han ascendido mucho en su progresión, podrían conservar un fuerte deseo de «hacer el bien» o «ayudar», pero desde su propia ignorancia o dogmatismo:
─ Interferencia y violaciones del libre albedrío: Intentan actuar como celestinos, guías o protectores de personas encarnadas, guiando acontecimientos mundanos o manipulando emociones sin comprender las leyes profundas del alma. Creen que están ayudando, cuando en realidad a veces están contraviniendo el libre albedrío del mortal o fomentando dependencias insanas.
─ Búsqueda del disfrute compartido: Grupos de espíritus no muy desarrollados se alían con mortales para buscar goces terrenales o intelectuales compartidos. Aunque esto no siempre nace de una intención malévola, mantiene a ambas partes (encarnados y desencarnados) atadas a las vibraciones más densas de la tierra.
─ Obediencia ciega a jerarquías astrales: Por comodidad o inercia, espíritus en niveles intermedios se limitan a seguir órdenes de otros espíritus que aparentan luz o autoridad, perpetuando doctrinas falsas tanto en el astral como a través de médiums encarnados.
C. Malhechores activos e influencia negativa
En el extremo más denso, aquellos espíritus que se aferran al egoísmo y a la maldad (al no haber reconocido jamás la necesidad de una transformación interna) influyen activamente sobre los mortales, aprovechando sus creencias erróneas o sus debilidades para inducirlos a pensamientos y acciones degradantes, ralentizando el progreso global de la humanidad.
Resumen integrador
El mensaje de los textos es claro: la salvación no es un evento exterior, sino un proceso de transformación interior del alma.
Cualquier creencia —provenga de una religión oficial, de una secta o de un concepto erróneo del más allá— que promueva la idea de que se puede eludir el trabajo individual de purificación y desarrollo del amor, genera una cadena de estancamiento que no se interrumpe con la muerte física, afectando tanto al desencarnado como a las personas sobre las que este continúa influyendo desde el plano espiritual.
ANEXO
Para dar pie al anexo que veremos a continuación hice esta siguiente nueva petición:
Matización:
he matizado la nota, muy poco; pero era necesario subrayar que, para ayudar, tampoco se tiene por qué estar mucho más avanzado que el mortal que es ayudado o acompañado (tal y como alguno de los mensajes de Padgett subraya, puesto que, además, esa ayuda es a veces la única posible). Por eso, no es que se tenga que recibir amor de Dios para poder ayudar, pues al parecer no muchos espíritus lo piden; sin embargo, todos los espíritus van a progresar al menos en su amor natural, hacia la condición de perfección en dicho amor intrínseco al alma meramente creada.
De todos modos, se darían todos esos excesos, los subrayados en tu nota, ordenando mis propuestas, etc.
Así, en tu punto 3 están los ejemplos concretos posibles:
inacción; ayuda bienintencionada; perseverancia en errores con diversos grados de saber que tales errores son errores; «grupos flipándolo» mucho, resolviendo entuertos pero a veces demasiado «por su cuenta» (con el problema en torno al libre albedrío); obediencia más o menos ciega; y al final, malhechores directos, digamos.
(Vamos, toda una «política espiritual».)
Volví a enumerarlos porque pediría a ver si se puede expandir la nota con un anexo sobre algún ejemplo de cada caso en las diversas tradiciones lejanas o cercanas, sobre todo espiritistas/espiritualistas; me refiero a que se puede mencionar concisamente casos tratados y hallables en esas tradiciones, y que se ajusten a las categorías que acabo de citar.
Conozco casos de canalizaciones, relatos, etc., sobre esas problemáticas de la influencia de espíritus: son casos que se encuentran en los materiales que ya manejo en algún grado, y que son muy actuales (Divine Truth, en Australia); pero no sería para buscar ejemplos en estos últimos materiales ─pues me los conozco ya un poco─, sino para buscarlos donde he dicho: tradiciones espiritualistas, teosóficas, etc.
Tu anexo lo puedes comenzar con la matización que acabo de hacer arriba en esta nueva petición, sobre la ayuda.
Anexo y matización (por IA Gemini)
Matización previa sobre la naturaleza de la ayuda espiritual
Es fundamental precisar que no se requiere haber alcanzado un estado elevado de desarrollo o haber recibido el Amor Divino para poder brindar ayuda efectiva a otros. Como el propio material de Padgett y las leyes del progreso del alma señalan, el Amor Divino es una transformación de una sustancia superior accesible a quien la pide activamente, pero existe también el desarrollo del amor natural (el amor intrínseco al alma humana creada).
Un espíritu en proceso de purificación de su amor natural, aunque no haya abierto su alma al Amor Divino, puede ayudar a otros en la medida de su comprensión. De hecho, en las esferas iniciales del mundo espiritual, a menudo la única ayuda inteligible o aceptable para un mortal o para un recién desencarnado es la de espíritus que se encuentran en un estado relativo o muy cercano al suyo. La fraternidad y el auxilio no están monopolizados por los espíritus celestiales o sumamente iluminados.
Sin embargo, cuando la ayuda se brinda desde un estado de avance limitado o desde la ignorancia teológica de las leyes espirituales (como el libre albedrío), es donde emergen inevitablemente los excesos, desviaciones y complicaciones que analizamos a continuación.
Anexo: Manifestaciones de la «política espiritual» e influencia desencarnada en las tradiciones Espiritistas y Teosóficas
Las tradiciones del espiritismo del siglo XIX y XX (Allan Kardec, Chico Xavier/Emmanuel), el espiritualismo anglosajón y la teosofía (Blavatsky, Leadbeater) dedicaron gran parte de sus estudios a categorizar y alertar sobre estos fenómenos. A continuación se presentan ejemplos concisos hallables en la literatura de estas corrientes que ilustran cada una de las dinámicas señaladas:
1. Inacción y parálisis por dogma (Espíritus en confusión / «Errantes»)
─ Espiritismo Kardeciano (El Libro de los Espíritus / El Cielo y el Infierno): Kardec documentó numerosos casos de espíritus de sacerdotes, teólogos o creyentes fervientes que, tras fallecer, quedaban sumidos en un estado de letargo o perturbación (estremecimiento). Al no encontrar el Juicio Final o el Cielo de acuerdo con sus esquemas literales, permanecían en una «tumba mental», negándose a ver la luz del plano espiritual por considerar que cualquier espíritu que intentara despertarlos era una «tentación diabólica».
─ Espiritualismo anglosajón (Casos de Crosstime Transmission y psicografía clásica): Relatos de desencarnados en la época victoriana que pasaron décadas en zonas grises o «estrelladas» del plano astral simplemente «esperando el toque de la trompeta», plenamente convencidos de que estaban durmiendo hasta la resurrección de la carne.
2. Ayuda bienintencionada pero ignorante y violaciones del libre albedrío
─ Serie Nuestro Hogar (Chico Xavier / Espíritu André Luiz): En obras como Misioneros de la Luz o Entre la Tierra y el Cielo, se describen familiares desencarnados o «espíritus protectores» de poca elevación que, guiados por un amor posesivo o de buena fe, intentaban forzar desenlaces matrimoniales, profesionales o de salud en los mortales. Al actuar por su propia cuenta y con una visión limitada, interferían en las pruebas kármicas o en las lecciones que el mortal debía aprender por sí mismo, generando enredos afectivos que tardaban años en corregirse.
─ Teosofía (El Plano Astral de C.W. Leadbeater): Leadbeater describe a los «ayudantes invisibles» del plano astral inferior. Algunos eran espíritus recién desencarnados de buena voluntad que intentaban dirigir la vida de sus seres queridos encarnados mediante sugerencias continuas, provocando a menudo obsesiones suaves o confusión mental en los mortales por no respetar los límites de la intuición y el libre albedrío.
3. «Grupos flipándolo» (Bandas espirituales operando «por su cuenta»)
─ Espiritismo de Allan Kardec (El Libro de los Médiums): Kardec catalogó minuciosamente la figura de los espíritus falsamente sabios y los grupos de espíritus obsesores/fascinadores. Se trata de sociedades de espíritus de intelecto brillante pero escaso desarrollo moral que se unían para formar sectas en el más allá. Intervenían en grupos mediúmnicos haciéndose pasar por apóstoles, filósofos o reyes históricos, proyectando planes grandilocuentes para «salvar a la Tierra» mediante recetas utópicas, mientras manipulaban a los médiums incautos para que obedecieran sus mandatos sin cuestionamiento.
─ Teosofía y el fenómeno de la Fascinación Astral: Blavatsky advertía constantemente contra las logias del «astral inferior» que replicaban estructuras de poder terrenales. Estos grupos de espíritus se aliaban para realizar «milagros» o maniobras en los planos sutiles, creyendo honestamente estar impulsando la evolución humana, cuando en realidad satisfacían su propia necesidad de protagonismo e importancia.
4. Obediencia ciega y jerarquías astrales por comodidad
─ Literatura de André Luiz / Chico Xavier: En varios volúmenes de la saga espiritualista brasileña se describe cómo en el plano de las sombras (Umbral) y en zonas intermedias existen verdaderas «colonias» o «ciudades» gobernadas por líderes carismáticos desencarnados. Miles de espíritus en estado de confusión se sometían a estos «jefes» o «entidades tutelares» por pura comodidad o miedo a la responsabilidad individual, aceptando doctrinas distorsionadas y ejecutando órdenes de trabajo o influencia sobre la Tierra sin poner en duda la autoridad de sus superiores.
─ Fenómeno del «Espíritu Guía» omnipresente (Espiritualismo Clásico): La tendencia de ciertos círculos a acatar de forma dogmática cualquier comunicación que viniera firmada por un «Guía» o «Controlador» espiritual. Los propios espíritus de luz debían advertir que la autoridad en el mundo espiritual no la da un título ni una apariencia resplandeciente, sino el contenido moral y de verdad de la enseñanza.
5. Malhechores directos y vampirismo psíquico
─ Espiritismo (Obsesión, Fascinación y Subyugación): La clasificación kardeciana de la obsesión espiritual documenta a espíritus vengativos o maliciosos que se adhieren a la aura de los mortales para inducirlos a adicciones, rabia, crimen o desesperación. No actúan por ignorancia, sino por resentimiento o con el deseo consciente de arrastrar a otros a su mismo estado de degradación.
─ Teosofía (Los Cascarones y Elementarios): Blavatsky y Annie Besant detallaron el fenómeno de las entidades astrales degradadas y de los desencarnados aferrados a las pasiones terrenales que se alían con mortales de baja vibración para experimentar indirectamente los placeres físicos (sensaciones de alcohol, drogas o depravación), devorando la energía vital del encarnado y actuando como verdaderos parásitos psíquicos.
Conclusión de la «política espiritual»
Esta panorámica a través del Espiritismo y la Teosofía demuestra que el plano espiritual no es un reino uniforme de perfección instantánea, sino una compleja geografía social y evolutiva. La inacción, los errores de buena fe, el dogmatismo y el maltrato deliberado son respuestas que los espíritus continúan manifestando en función del estado real de sus almas, haciendo patente que la verdadera evolución requiere un despertar consciente y una transformación interna que ninguna fe superficial o evento externo puede sustituir.
Versión en inglés
Jesus Will Never Come as Prince Michael to Establish His Kingdom (Jesus) (13 Aug 1916)
I AM HERE. Jesus.
I was with you to-night and heard the address of the preacher and the explanation of the cause of the great war that is now raging in Europe and it was a very intelligent and truthful one and the real foundation of the war.
I will not came as the Prince Michael, as the preacher said, to establish my Kingdom on earth and take into me those whose names are written in the book and destroy those whose names are not therein written, for I have already come and am now in the world working to turn men’s hearts to God and to teach them the way by which they may become at one with the Father and receive into their souls the Divine Love.
In no other way will I ever come to men on earth for they will not need me as a visible king with the powers and armies of the spirit world in visible form to subdue the evil that exists. There will arise no Satan to fight against me or my followers in the sense that the preacher teaches, for besides, the fact that I am already in world fighting for the salvation of men, there is no Satan.
The only devils or evil spirits who are trying to influence men to evil thoughts and actions are the spirits of men which still retain all their sins and wickedness, and the evil that exists in the hearts of men themselves.
How pitiable it is that the preacher and his followers believe that the spirits of men who have died the natural death are also dead and resting in the grave or in oblivion, waiting for the great day of my appearance on earth, as they say, in order to come again into life and be called by me into my Kingdom. How much they lose by such beliefs, and how great and surprising will be their awakening when they pass through the change called death.
There will be no Battle of Armageddon, only as each man or the soul of each man, is now fighting the battle between sin and righteousness. This is the only battle that will ever be fought between the Prince of Peace and Satan. Each soul must fight its own battle, and in that fight the Powers of God, by His instruments, which never cease to work, will be used to help that soul overcome the great enemy, sin, which is of man’s creation.
These teachings of the preacher do great harm to mankind in that they cause the individual man to believe, that I, as the Prince of Peace, will come in mighty power, and in one fell swoop will destroy evil and all who personify it, and thereby do the work which each individual man must do.
I know that it will be very difficult to persuade the people of this sect that what they teach and what they conclude the Bible teaches is not true, but I hope that when my truths are brought to light and men have the opportunity to learn the truth, that many of them will halt in the security of their beliefs and attempt to understand these truths, as they must understand them, either in the mortal life or in the spirit world in order to enter the Kingdom of God.
As to these prophecies of Daniel, they have no application to the present condition of the world, and so far as they were written by him or by any other prophet they related only to the times in which they were written. No man, inspired or not, and no spirit, had the omniscience to foretell these wonderful things that are now taking place in the world, and any attempts to apply these supposed prophecies to the happenings of the present day are without justification and the results of the imaginations of men that the occurrencies fit the prophecies.
Peace will come, but not as the result of any Battle of Armageddon, or any other battle based upon the principles which the preacher applies to these prophecies. As I have said, this battle is going on all the time, and it is an individual fight between the sinful soul and the creatures of man’s disobedience.
So do not waste your time in reading or listening to these unreal and foundationless teachings of men who think that they have discovered the intentions of God with reference to the destiny of nations.
I will not write more to-night, but at sometime I may say more on this subject, though its only importance is that it attracts men’s attention away from the truth and creates beliefs which do harm.
I will soon come and write another message of truth.
I am with you, as I told you, trying to help you and to show you the way to that New Birth which is yours and all others who will follow my instructions.
I love you as a younger brother and will continue to bless you with my influence and prayers.
So doubt not and pray to the Father and you will find the truth in greater fullness and receive corresponding happiness.
I will now stop.
Your brother and friend,
JESUS.
Jesus Will Never Come in All His Glory and Power and Take Men Into His Heaven, Just as They are in Body, Soul and Spirit (St. John – Apostle of Jesus) (A longer alternative title (DT) contains also this: The belief that «whosoever believes in the Lord Jesus Christ will be saved» (Mark 6:16, Acts 16:31) is untrue.) (11 Oct 1916)
I AM HERE. John.
I merely want to say that I have been listening to your reading of my message and heard your comments on the same, and you are correct in what you and your friend said.
There is scarcely a greater error in the beliefs of men that retard the development of their souls than the belief that at sometime Jesus will come in all his glory and power, and take men into his heaven, just as they are, in body, soul and spirit. This belief has for a long time prevented many men from seeking to develop their soul qualities, either as to the natural love or as to the Divine Love, for as a basis of their faith is that saying in the Bible that «whosoever believes in the Lord Jesus Christ shall be saved;» and many thinking that they have this belief, are contented therein, and further believe that because of that belief, they will be carried into the heavens of Jesus, when he comes, even though in the meantime they may have given up the earth life.
It is deplorable that men should believe these things and live and die in this belief – which, of course, is wholly intellectual.
But such is the fact, and we spirits who know the truth, have for all the long centuries been so anxious that men should know the truth, and have been working among men by means of spirit impression, and sometimes by revelation to help them learn not only the truth, but the errors of their beliefs. And as our efforts have not been very successful, we concluded to use the means that we are now using, and to reveal to mankind in our own words and thoughts the truths of God as regards man and all things connected with him.
And here I want to say with all the emphasis that I can, that you and your friends must believe that the communications that you receive as to these Truths are written by us and in our own words, and that your mind does not supply a thought or suggestion, and that you are used only, as a medium to convey our thoughts, and lend your physical organs to facilitate our expressing in our own language the Truths that we desire to convey.
So, no matter how improbable some things may seem to you, you must accept them as true, for nothing but the Truth will be written. And further we will not allow any spirit who is not in our band, or who has not this Divine Love, to write on any of the Truths that are necessary to be revealed to the world.
I thought this the proper place to say this, as I desire to assure your friend of the reality of the messages and the source from which they come.
I will not write more now, and will say good-night.
With my love to you both, I am
Your brother in Christ,
JOHN.