¿Por qué el evento Jesús surgió en la tradición judaica? (Vemos el motivo de que se dirija aposta el odio a «lo judío», de que «se haga odiar tanto», hoy en día, e independientemente de los discursos sobre si está o no «justificado» ─nunca la proyección del miedo está justificada─)

Índice
─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
Nota
La memoria de la Caída, la tradición textual y la sintonía del alma con el propósito de Dios
I. La distorsión historiográfica en Josefo y la amalgama de los orígenes
Confusión entre la Creación Cosmológica y la Creación Antropológica
Entrelazamiento confuso de la Creación y la Caída
II. Las tradiciones de transmisión: El papel de espíritus primigenios (ej. Leytergus) y el rescate de la verdad
La cadena de revelación previa a Israel
Mitos universales frente a la Verdad Central
La singularidad de la línea judaica
III. La posesión de la verdad y la resonancia del alma («La voz de la conciencia»)
El «Órgano» del Alma
Sintonía y Afinación
IV. Del Mesianismo Político-Material al Amor Divino Reentregado
V. La restitución del Amor Divino como superación de la Caída
El papel de Jesús
El Libre Albedrío y la Restauración Potencial
La meta final

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Introducción

En esta ocasión, al revisar estos mensajes de Padgett, surgieron las notas de abajo.

Como digo en el título, seguramente hemos estado tratando, aquí, con esta revelación en general, con los motivos más profundos de por qué «el evento Jesús» surgió en la tradición judaica.

Ya hemos hablado de que tal evento sería el fundamento para motivar que hoy en día se dirija aposta el odio a «lo judío», en el sentido de que algunos que se proclaman «defensores de lo judío» hagan cosas para que la humanidad proyecte odio hacia ellos mismos, quienes se dicen «encarnar» lo judío ─»pueblo judío», etc.─.

Se trataría en gran medida de que la humanidad «caiga en la tentación» de proyectar sus miedos («odio») hacia este aspecto de lo religioso, de las religiones.

Recordemos que, para el tema de la relación con Dios (que en el fondo es lo más esencial en lo que llamamos «religión» o «espiritualidad»), sería fundamental el hecho del surgimiento de Jesús, cosa que ocurrió dentro esa tradición judía ─y es de lo que tratamos un poco en las notas abajo, que esta introducción presenta─.

Estas personas en concreto, los «judíos», o, más bien, para algunos estudiosos: los que secuestraron «el pueblo judío», organizados estatalmente, realizan cosas muy feas, claro está; pero cosas igual de feas fueron comandadas recientemente por casi todos los Estados de la Tierra.

Es decir, las peores cosas que podamos imaginar no son mucho más feas que las masacres comandadas por el gobierno de los EEUU (o partes de dicho gobierno) todo a lo largo de su lamentable historia: desde las masacres de indígenas ─aunque estos indígenas no eran santos y las guerras entre ellos mismos, por ejemplo, eran terribles─, hasta las bombas de Hiroshima y Nagasaki o las brutales invasiones y genocidios en Irak y otros países.

Es evidente que por defecto la humanidad va a tender a proyectar el odio personalmente contra la gente ─contra esos que cometen las fechorías, las que sean─.

Y hay grupos de desencarnados, los cuales en gran medida obsesionan a los dirigentes políticos y a otras personalidades «poderosas», que estarían queriendo eso mismo: en concreto, que la humanidad machaque u oscurezca el sentido de «lo judío».

Ese machaque sería un logro «anticrístico».

Recordemos, «Cristo» es de entrada el estado de aquella alma que ha recibido Amor de Dios y además se ha transformado plenamente por ello. Jesús habría sido la primera persona que lo habría obtenido ─en la humanidad y en el mundo espiritual─.

Todo esto es independiente de los discursos sobre si está o no «justificado» el odio, pues de todos modos, nunca la proyección del miedo (= odio) está justificada.

Sí está justificado «odiar» el pecado, pero nunca odiar a personas. Dios nunca odia a las personas, pero Dios sí «odia» ─si pudiéramos hablar así de sus operaciones y sentimientos─ el pecado.

Y, como vimos, el pecado es básicamente la causa de todo lo que nos pasa «malo» en la Tierra.

NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota de abajo

La nota temática sería sobre:

─ La Caída, si la tenemos como cierta en el modo que vemos en esta revelación, sería un dato fundamental para el ser humano.

En los mismos mensajes de Padgett hay uno al menos donde aparece un personaje, creo recordar que llamado Leytergus, que se presenta como uno de los autores de los cuales bebieron tradiciones como la judaica para «tomar el relevo» de la transmisión de los datos correctos sobre cosas tan fundamentales como la caída, la creación del ser humano, etc.

En muchas otras tradiciones de «espiritualidad» (tenidas a veces por no monoteístas, pero que, a menudo, en realidad no estaría tan claro que sean no-monoteístas, ya que, por ejemplo muchos indígenas, creo, hablaban del Gran Espíritu detrás de todas las cosas) estarían mezclados relatos de diluvios y catástrofes, de la «caida» de la humanidad en una mayor degeneración, de la creación o el surgimiento del ser humano… etc., que, más o menos confusamente, a veces podrían servir para pasar el testigo de verdades importantes, pero que, más bien confusas en esa amalgama, en realidad no servirían para el plan puro de Dios respecto a la humanidad: favorecer en lo posible la relación con Dios, que sería lo único que da la eternidad ─y no solo favorecer el amor y la moralidad entre nosotros, y entre la humanidad y los espíritus (gente ya desencarnada)─.

El mismo Josefo parece decirnos que en sus escritos tenía una mezcla confusa entre por un lado la creación del hombre y la creación del mundo, y por otro la caída, quizá. Continuar leyendo «¿Por qué el evento Jesús surgió en la tradición judaica? (Vemos el motivo de que se dirija aposta el odio a «lo judío», de que «se haga odiar tanto», hoy en día, e independientemente de los discursos sobre si está o no «justificado» ─nunca la proyección del miedo está justificada─)»

Jiang sobre el capitalismo escatológico

Índice
─ Introducción
─ «Transcripción»

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Introducción

Abajo vemos parte de una especie de transcripción (a veces resumen o parafraseo) de la primera parte de esta charla del «profesor Jiang»:

youtube.com/watch?v=5rDMq-5_xkM
(«Global Meet-Up #2 (New York City): The Eschatology of Capitalism»)
(Aparte, un texto en el que vimos algo similar, del mismo Jiang, es este: La escatología dirige la geopolítica)

Como vemos, en nuestra óptica de la verdad acerca del mundo espiritual y sus relaciones con lo terrenal, ya sabemos que, tras las sociedades secretas ─que son grandes protagonistas en el texto de abajo, y cuyas actividades parece que ya no se esconden, pues muchos líderes (marionetas) políticos, por ejemplo españoles, son evidentemente francmasones, etc.─, tras tales sociedades, decíamos, está el trabajo continuo, en general, de la influencia de desencarnados (igual que todos estamos, de forma variada, influenciados por desencarnados: estos son o hacen de nuestros guías, o bien son personas desencarnadas más o menos «aleatorias»).

Esta influencia existió siempre, pero en estos posibles «tiempos críticos», evidentemente, estaría dándose una fuerte «batalla por el alma humana», de la que ya hemos hablado bastante.

Esa «batalla» tendría como protagonistas «invisibles» a ciertos grupos de controladores: desencarnados controladores que, al poner lo intelectual-mental y el control por encima del amor (o al poner «sus amores» por encima de amores más universales, por así decirlo), quieren que la humanidad haga lo que sea que tenga que hacer (ciertas innovaciones, evoluciones o involuciones… con ciertas mejoras morales o lo contrario…), pero al ritmo o ritmos que tales grupos de desencarnados intentarían orquestar globalmente (si pueden).

La manipulación en torno al tema religioso sería evidente; mismamente la «religión judaica» llevaría siendo usada políticamente mucho tiempo, para muchas cosas, como vimos.

Todas estas guerras o protoguerras que involucran de alguna manera a la religión, crean víctimas entre algunas de las personas afectadas; estas víctimas luego van al mundo espiritual ─al morir, igual que todos iremos─, y, quizá, terminan haciendo cierto proselitismo; es decir, terminan sirviendo (como aquí en la Tierra muchas veces servimos, con mayor o menor consciencia de estar haciéndolo), terminan sirviendo, decíamos, más o menos inconscientemente, a ciertas causas, unas causas pretendidamente «buenas»; y esto lo harán más o menos obsesivamente ─servir a su propia religión, a sus dogmas, etc.─.

Con toda esta obsesión en las luchas entre bandos, con el nerviosismo y el miedo a perder tradiciones, con el miedo a no saber imponerse, o con un simple deseo de superioridad que se impone excluyentemente, etc., con todo eso… a menudo perdemos ─como humanidad global, digamos─ la posibilidad o la facilidad de poner el foco en Dios y en la relación de amor con Dios: de recibir su amor, incluso.

Este es un amor que es diferente a cualquier otro; es un amor que sería el único amor que nos vuelve realmente eternos, y que está aún está disponible tanto para los todavía encarnados como para los espíritus.

Recordemos: nadie muere, como ya vimos; pero el amor natural, que tenemos todos por defecto, solo sirve para progresar hasta el cielo de la perfección natural, llamémosla «adámica». Ese tal «cielo» es la esfera 6: la condición de alma de grado 6. A partir de ahí, no se puede seguir progresando a menos que se reciba o se haya recibido en algún momento el Amor de Dios.

«Transcripción» (parcial, con parafraseo, abreviada, etc.)

La guerra de Irán no es una guerra convencional, es fundamentalmente «escatológica».

Esto es lo que vamos a tratar aquí. Pero veamos primero un panorama sobre la naturaleza global de la economía.

Tenemos los países de la GCC (siglas en inglés), la CCEAG; este es un conglomerado de países árabes (Arabia Saudita, Emiratos, etc.).

Estos GCC proveen al mundo de energía barata, que va principalmente para Asia Oriental, que es el centro manufacturero del mundo.

Esa energía se convierte pues en bienes manufacturados, y así, vuelve a Occidente, que consume tales bienes.

Así, dicho simplistamente, es como está configurada la economía global.

Todo esto está transido, digamos, de los dólares estadounidenses.

La idea de los USA como reserva de moneda global es única en la historia humana, y ha sido un desastre para los USA como nación-estado.

La primera razón de ello es que USA pierde la independencia financiera. Ha creado el sistema financiero para facilitar el flujo libre por todo el globo, lo cual no es bueno para los USA por esa pérdida de independencia. Continuar leyendo «Jiang sobre el capitalismo escatológico»

Lucía Etxebarria: ¿un apocalipsis de sanación?

Por fin Lucía Etxebarria habló, en un vídeo dedicado, de la violación que sufrió en Marruecos, hace bastantes años.

Muchos «amigos» que ella tenía allí dejaron de hablarle tras aquel ataque sufrido por ella.

Quizá es importante conocer las diferencias culturales, tabúes, y demás.

Pero no para poner en marcha ese «choque de civilizaciones» que en parte tanto desean los «lobos» vendedores de armas, vendedores de paradigma guerrero y autodestructivo (mismamente algunas élites y mucha gente de EEUU, de Israel, etc.)… sino para sentir lo que es mejor en cada cultura… y esas cosas 🙂 .

¿Por qué citar esos países aquí?

Bueno, ha habido un progresivo surgimiento de la guerra, del paradigma guerrero, digamos, en el nivel europeo.

Tenemos el ejemplo importante de Rusia:

Rusia tenía buenas relaciones con Europa; íbamos muy bien con el comercio con los rusos, nuestros otros amigos europeos, hermanos de civilización.

Pero, ah, aquí va una curiosidad:

─ 2003: Rusia, Alemania y Francia declararon conjuntamente no estar en favor de la guerra de Irak (léase dos veces 🙂 ).

─ En los siguientes años, se dieron buenas relaciones entre la UE y Rusia.

─ Tales buenas relaciones no interesan y nunca interesaron a «nuestros otros (supuestos) amigos» ─y, de ahí, en parte, por cierto, que hayan existido tantas guerras mundiales y polarizaciones varias (somos muy tontos y caemos en muchas provocaciones, odios, etc.)─.

─ Hasta que, entre broma y broma, y manipulando mucho a las masas contra Putin, en la TV, etc., llegamos a las inmensas manipulaciones del 2014, que dieron lugar a la guerra civil en Ucrania y demás.

Esa guerra civil fue muy injusta, como toda guerra: fue alentada y sufragada (y hay al parecer incluso muchos estudios de académicos sobre ello) por élites europeas (el famoso acto de aquel infame gobernante inglés, etc.), etc.

Se provocó así continuamente a Rusia, ya que existían acuerdos para que la OTAN no fuera más hacia el este, etc.

Y hubo varias traiciones a algunos tratados que se hicieron (los más célebres, creo, los de Minsk).

Las poblaciones más rusófonas de la parte este de Ucrania eran objeto de ataque, en varios sentidos, así que se defendían… y poco a poco se dio aquello que «los de siempre» quieren.

Esto es en parte alentado por élites europeas que aparentemente nadie elige «democráticamente», y que se sabe que están compradas en parte por «intereses extranjeros»; pues, ya se sabe: «todo» es cuestión de lobbies, etc.; es decir, de quién se vende mejor.

Y esto parece suceder a veces simplemente por miedo: si no te vendes, a veces sucede que no solo es que no puedas ascender o quedarte con tu puesto, prestigio y comodidades… sino que pueden amenazarte, etc.

Quizá esto ha sido una etapa en la que intentar aprovechar a ver cuántas cosas podían vender y comprar, aceleradamente (territorio, etc.), antes de que experimentemos quizá algo más imprevisible:

─ más catástrofes naturales, como las que parece que empiezan a suceder más masivamente (hoy un terremoto en España también, aunque no muy intenso),

─ más catástrofes «artificiales», etc.

¿Cómo se fabrica y mantiene la sociedad? Mapeos de tensiones que los «oligarcas» tienen que hacer y/o inventar, etc.

Índice
─ Introducción
─ Notas
Mi petición
Nota temática: Figuraciones del poder, redes interdependientes y la mecánica de las revoluciones
1. Dinámicas figuracionales en la era de Lafayette: La física de la interdependencia
2. El «efecto dominó» internacional: Francia, Inglaterra y la diplomacia cosmopolita
3. La cristalización revolucionaria: Disgregación de alianzas y ruptura del equilibrio
Mapeo comparativo: Del Antiguo Régimen a las nuevas oligarquías del siglo XXI
─ Mi petición para el siguiente apartado de «caso ilustrativo», fue:
Caso ilustrativo: La Unión Europea, la tensión de bloques y la lógica del enemigo exterior
1. El enemigo exterior como mecanismo de cohesión y legiti­ma­ción
2. Las exigencias del entramado corporativo transnacional
3. El colapso del tablero y la fractura del tejido vital
Conclusión
─ Nota al pie
Mi petición para esta nota al pie
Anexo: La metamorfosis del monopolio de la violencia, la escala tecnológica y el horizonte de colapso
1. La crisis de escala del Estado pequeño frente a los macroconglomerados de la guerra
2. La democratización de la guerra asimétrica: La brecha del dron
3. El desvío de recursos: La escalada bélica frente a la regeneración ecológica
4. La inercia del delirio y el freno tectónico de la naturaleza

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Introducción

Revisando estos mensajes de la colección de Padgett, surgieron las notas que traslado abajo. 

Notas

Mi petición para esta nota

La nota que pediría me gustaría que tratara sobre Lafayette y la guerra [Lafayette es uno de los que escribe, brevemente, en el contexto de los mensajes de Padgett: el de la primera guerra mundial]. Lafayette, francés, era un hombre «de mundo», o sea, muy cosmopolita, creo.

Así, es muy relevante el tema de la acción compartida por élites de aquí y de allá, máxime cuando se trata de las relaciones internacionales en esa época tan crucial, pre-Revolución-Francesa:

─ tenemos a Francia, enemiga de Inglaterra por tanto tiempo, metiéndose en la revolución americana (tras esa separación anterior, siglos atrás, de «señores feudales» normandos, etc., tan bien relatada y resumida, creo, por Norbert Elias).

Podrías relatar el clima de entonces: la lógica de las guerras y revoluciones, usando los conceptos de Norbert Elias y su estilo, y metiendo alguna observación esencial de Tocqueville que encaje.

Hay tensiones entre grupos:

tenemos por un lado la imagen de la cuerda y la gente tirando de ella a cada extremo, agrupados según el extremo de la cuerda, claro. «Tirando de la cuerda» tenemos a partidos, o grupos de guerreros feudales, o clases (burguesía/nobleza); a todos los podemos entender quizá como organizaciones de fuerzas interiormente tensionadas que, a su vez, dependen de la tensión con respecto a otra organización de fuerzas, la que tienen al otro extremo de la cuerda.

Por ejemplo, los reyes y la nobleza tiene una relación que ha sufrido metamorfosis en ese sentido de la tensión y su regulación. La nobleza ha sido utilizada para proteger al rey, pero este tenía que cuidarse de su potencial, digamos: de la capacidad de los nobles de construir hegemonías alternativas, etc., por así decirlo.

Cada uno, al extremo de la cuerda, tira, y mantiene cohesionado así, mal que bien, el tejido social (en esta imagen sobresimplificada).

El soberano, u oligarquía (a través del cuarto poder, por ejemplo), etc., de turno, puede entonces aplicar pequeñas fuerzas (basta con pequeñas fuerzas, apoyos…) en uno de los lados, para así intentar decantar esa tensión y el movimiento concomitante hacia uno u otro de los extremos ─en esa tensión entre las dos partes que tiran de la misma cuerda─.

Luego, la vida social es mucho más compleja, claro es.

Dentro de cada parte que tira (además de que hay muchas de esas cuerdas, potencialmente, en la «sociedad»), dentro de cada parte… hay además tensiones: es decir, uno de esos polos tirantes puede ser una confluencia de grupos, etc., y estos grupos que tampoco se tienen por qué llevar muy bien entre sí.

Por lo tanto, cuando el movimiento quizá se decante hacia ellos como «grupo de grupos», puede ser que se disgreguen en varias fuerzas separadas para pasar a luchar entre sí, etc.

Todo esto lo trataríamos para intentar mapear las relaciones de fuerza en esa época. E, incluso, para compararlas en un apartado de la nota con el surgimiento de lo que existe hoy: hay nuevas formas de economía monetaria, al parecer, en surgimiento; y hay nuevas formas quizá de hegemonías público-privadas, en cuanto a la forma de regir potencialmente la sociedad global. Hay luchas y alianzas más o menos lábiles entre «señores» industriales (conglomerados paraestatales, etc.) y «señores» de la tecnología (conglomerados proto-tecnocráticos), etc. Hay nuevas oligarquías que ya no parecen guardar ninguna semejanza a algo «elegido democráticamente» (por ejemplo, en la UE).

Volviendo a nuestros «lineamientos» para la época de Washington y amigos:

La burguesía, como nobleza «de robe», ya había «sustituido» a la nobleza en gran medida, creo. Había una alta burguesía, asociada, y aspirante «de nobleza», anhelante de prestigio, etc.

Había habido ya mucha venta de cargos o puestos en la corte o en sus cercanías, por más de un siglo, creo.

Los reyes haría tiempo ya que habían perdido o no habían podido actualizar, digamos, el sentido de lo aprendido por Luis XIV con La Fronda… etc., aparte de que, es una sociedad integrada de diferente manera: con esa diversidad funcional asociada a la creciente monetarización de la economía, en el absolutismo de la época (con el ascenso de las comunas urbanas, la burguesía comercial, etc.); y con esas largas cadenas: las relativas a esos intercambios por los cuales mucha gente está «integrada» en una misma cadena para realizar un fin social.

Es decir, cada grupo tiene intereses ambivalentes con respecto a los demás grupos, ya que hay una interdependencia creciente entre muchos grupos. El mantenimiento de los equilibrios relativos a esa interdependencia es el tema del poder ejercido por ejemplo por el rey como coordinador central. Cuanto más conflicto entre grupos, a menudo sucede que necesitan un tal coordinador. Pero la figura de coordinador central cambia a medida que cambian las formas de interdependencia, etc. Y si esas figuras centrales no cambian, quizá así como «ajustándose» a una sociedad en proceso rápido de transformación por todas estas interdependencias, nuevas tecnologías, nuevas instituciones…, entonces parece que, en la locura de esos desajustes e inercias, se dan las revoluciones como modo incivilizado y absurdo de cambio.

Todas esas tensiones no se tratan ni se entienden bien «a tiempo»… digamos (?); se mantienen quizá artificialmente opacadas las demandas de unos y de otros; se pierde la «comunicación informativa» en cuanto a qué es lo que realmente sucede con los impuestos, con la indignación de unos y de otros, las relaciones entre clases, etc. (dentro de que está esa novedad parece que crucial, la relativamente reciente de los impuestos como institución permanente), etc.

Nota temática: Figuraciones del poder, redes interdependientes y la mecánica de las revoluciones (nota elaborada por IA Gemini (todos los textos en este artículo, menos mis peticiones, están elaborados por IA Gemini))

1. Dinámicas figuracionales en la era de Lafayette: La física de la interdependencia
Para comprender la figura del marqués de Lafayette y su papel como nexo entre la Revolución Americana y la inminente sacudida francesa de 1789, resulta imprescindible abandonar las lecturas individualistas o puramente ideológicas de la historia. Siguiendo el marco sociológico de Norbert Elias, las sociedades no son agregados de individuos aislados, sino figuraciones: entramados de personas entrelazadas por cadenas de interdependencia fluctuantes.

En la Europa prerrevolucionaria del siglo XVIII, el equilibrio geopolítico y social funcionaba bajo la imagen de una red de fuerzas contrapuestas. Si imaginamos a distintos grupos tirando de los extremos de una misma cuerda, el tejido social no se mantiene unido por un consenso estático, sino por la tensión misma de esa pugna.

La corte como mecanismo de regulación: Como demostró Elias en La sociedad cortesana, el monarca absoluto (desde el modelo instaurado por Luis XIV) ejerció de coordinador central no mediante un poder omnipotente e incondicional, sino explotando las ambivalencias de interdependencia entre los grupos rivales. El rey mantenía su hegemonía alimentando la rivalidad entre la aristocracia de espada (noblesse d’épée) y la aristocracia de toga (noblesse de robe), así como entre la nobleza en su conjunto y la alta burguesía comercial en ascenso. Bastaba con que el soberano aplicara una pequeña fuerza o concesión en uno de los extremos de la cuerda para inclinar el equilibrio a su favor.

Largas cadenas de interdependencia y monetarización: La progresiva monetarización de la economía y el crecimiento de las comunas urbanas extendieron las cadenas de intercambio. La venta de cargos públicos durante más de un siglo había creado una burguesía venal y «ennoblecida» que ansiaba prestigio, mientras la nobleza tradicional, financieramente debilitada, se aferraba a sus privilegios estamentales. Ningún grupo era plenamente autónomo: el rey necesitaba los impuestos fiscales recaudados mediante la vasta burocracia burguesa, y la burguesía necesitaba el aparato estatal para proteger sus inversiones.

2. El «efecto dominó» internacional: Francia, Inglaterra y la diplomacia cosmopolita
En el plano internacional, la tensión histórico-estructural entre Francia e Inglaterra (cuya raíz se remonta a la fractura feudal posterior a la conquista normanda) operaba bajo esta misma física de cuerdas tirantes.

Lafayette encarna a la perfección la figura del noble cosmopolita de la Ilustración: un aristócrata «de mundo» movido por un afán de distinción, pero integrado en una red transnacional de élites. La intervención francesa en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos no obedeció primariamente a un altruismo democrático, sino a la lógica del equilibrio de poder absolutista: debilitar al rival británico apoyando al bando opuesto.

Sin embargo, el aparato monárquico francés no previó que, al mover la cuerda en el tablero americano, convulsionaría la estructura interna de su propio estado:

El diagnóstico de Alexis de Tocqueville: Como observó Tocqueville en El Antiguo Régimen y la Revolución, los regímenes no suelen caer cuando están en su punto más opresivo, sino cuando intentan reformarse sin ajustar su estructura de fondo. El apoyo financiero a la causa americana arruinó las arcas reales francesas, obligando a convocar a los Estados Generales y destapando la grieta institucional.

Al no existir canales de «comunicación informativa» transparentes sobre el estado real de la hacienda pública, la presión fiscal sobre el Tercer Estado se volvió insostenible. El coordinador central (la monarquía) había perdido la capacidad de calibrar las presiones internas.

3. La cristalización revolucionaria: Disgregación de alianzas y ruptura del equilibrio
Cuando la tensión entre las fuerzas contrapuestas alcanza un punto crítico y el centro coordinador resulta incapaz de asimilar las trasformaciones socioeconómicas, el sistema colapsa.

1. Ruptura de la cohesión interna: El polo de tracción burgués no era monolítico; era una confluencia lábil de profesionales liberales, financieros, comerciantes e intelectuales. En cuanto el enemigo común (el absolutismo rígido) cedió, esa alianza ficticia se disgregó en facciones antagónicas (girondinos, jacobinos, sans-culottes) que pasaron a luchar ferozmente entre sí por el control de la violencia legítima.

2. El tránsito de la violencia: La Revolución aparece así no como un evento repentino, sino como una reconfiguración violenta e incivilizada de las cadenas de interdependencia. Cuando los canales institucionales de negociación se vuelven inoperantes y las demandas se mantienen artificialmente opacadas, el ajuste sociogenético se produce mediante la ruptura abrupta del monopolio de la violencia y la fiscalidad.

Mapeo comparativo: Del Antiguo Régimen a las nuevas oligarquías del siglo XXI
Si trasladamos el esquema analítico de Norbert Elias y Alexis de Tocqueville a la estructura sociopolítica contemporánea, observamos que la física de la interdependencia y la tensión de fuerzas se mantienen vigentes, aunque sus formas institucionales y tecnológicas se hayan transformado radicalmente.

En el Antiguo Régimen, el coordinador central del sistema era el monarca absoluto al frente del aparato estatal cortesano, cuya función principal consistía en articular los equilibrios de poder. La estructura de las élites estaba compuesta por una aristocracia de espada crecientemente endeudada, una nobleza de toga venal y una alta burguesía comercial anhelante de prestigio. Las cadenas de interdependencia operaban mediante mercados regionales y nacionales en incipiente expansión, apoyados por una economía cada vez más monetarizada y por la consolidación de la fiscalidad como institución permanente. Los puntos críticos de tensión derivaban del estancamiento de los privilegios estamentales, la falta de representatividad real y la opacidad sistemática respecto a las finanzas de la Corona.

En el panorama contemporáneo del siglo XXI, por el contrario, la figura del coordinador central se ha desplazado hacia estructuras tecnocráticas transnacionales y organismos directivos no electos que actúan al margen de los mecanismos democráticos tradicionales. La estructura de las élites adopta hoy la forma de alianzas volátiles entre «señores industriales» —grandes conglomerados paraestatales— y «señores de la tecnología», regidores de plataformas digitales e infraestructuras de datos. Las cadenas de interdependencia se han mundializado y complejizado mediante circuitos financieros de alta velocidad, algoritmos de extracción y procesamiento de información, cadenas globales de suministro y sistemas de divisas digitales. La tensión del sistema ya no surge de privilegios feudo-estamentales, sino del acentuado déficit democrático, la opacidad en la toma de decisiones regulatorias y la progresiva cesión del poder legislativo hacia consorcios público-privados.

Mi petición para el siguiente apartado de «caso ilustrativo», fue:

Como caso, esbozado y sacado de la actualidad, podríamos ilustrar después ese mapeo comparativo con estas intuiciones:

─ la UE está al parecer así como siendo llevada hacia una guerra con Rusia; esto se llevaría haciendo en un proceso largo de provocaciones de la OTAN, de promesas y tratados UE/Rusia no cumplidos por parte de la UE, etc., todo ello acicateado por y/o en favor de élites transnacionales.

─ aquí quizá valdría una especie de analogía con los reyes absolutistas: los enemigos exteriores sirven así como para cohesionar la monarquía, darle sentido frente a los súbditos, etc.

─ esto a su vez es un juego en el tablero mundial: las corporaciones paraestatales de diverso tipo «necesitan» por ejemplo vender armas (armamentísticas), o satisfacer a los accionistas en la otra punta del mundo (fondos de inversión), etc.

Mientras tanto, pierde, como siempre parece que pierde en toda guerra «de niños heridos adultos», pierde, decíamos, el tablero mismo: la naturaleza sufre, las masas también,

Caso ilustrativo: La Unión Europea, la tensión de bloques y la lógica del enemigo exterior
Este mapa de interdependencias y tensiones encuentra un claro reflejo en la dinámica geopolítica que atraviesa actualmente la Unión Europea en sus relaciones con Rusia y en su integración dentro del tablero atlántico.

1. El enemigo exterior como mecanismo de cohesión y legiti­ma­ción
Al igual que las monarquías absolutistas del siglo XVIII recurrían a la amenaza o a la guerra contra potencias rivales para sofocar las fisuras internas y legitimar el cobro de impuestos excepcionales, las estructuras directivas de la UE parecen valerse de la confrontación geopolítica para consolidar su propia autoridad. En este sentido, la escalada de tensiones con Rusia —alimentada tras un prolongado proceso de expansión de las infraestructuras de la OTAN y por la caducidad de compromisos diplomáticos y acuerdos de seguridad no consolidados— funciona como un catalizador ideológico. El «enemigo exterior» reencuadra la cohesión interna, justifica la recentralización de decisiones en cúpulas no sometidas al escrutinio ciudadano directo y desvía la atención de las crecientes tensiones socioeconómicas dentro del propio espacio europeo.

2. Las exigencias del entramado corporativo transnacional
Esta deriva geopolítica no responde únicamente a dinámicas de política estatal clásica, sino a la tracción ejercida por corporaciones paraestatales y fondos de inversión globalizados que tiran de su propio extremo de la cuerda. Los grandes conglomerados del sector armamentístico requieren el mantenimiento de escenarios de tensión constante para garantizar contratos a largo plazo y renovar arsenales, mientras que los grandes fondos financieros internacionales, con accionistas repartidos por todo el globo, demandan tasas fijas de rentabilidad en sectores estratégicos (energía, tecnología militar, reconstrucción). Al igual que los monarcas absolutos otorgaban mercedes o vendían cargos a la alta burguesía para financiar sus guerras, las élites comunitarias alinean sus políticas con las necesidades de estos actores transnacionales, operando en la práctica como gestores de una hegemonía público-privada.

3. El colapso del tablero y la fractura del tejido vital
En la dinámica de estas tensiones conducidas por élites desconectadas de las bases sociales, el resultado final evoca la misma ceguera que precedió a los grandes estallidos revolucionarios. Las decisiones adoptadas en los vértices del poder desplazan los costes hacia la población y la trama ecológica. Mientras los discursos oficiales apelan a la seguridad o a valores abstractos, el conflicto perpetuo deteriora las condiciones de vida de las mayorías, destruye infraestructuras básicas y degrada el medio natural. En esta «guerra de niños heridos adultos», el verdadero damnificado es el tablero mismo: la trama ecológica que sostiene la vida y el propio tejido social, diezmado por la incapacidad de los centros coordinadores de encauzar pacífica y transparentemente las verdaderas demandas de la sociedad.

Conclusión
El análisis histórico-comparativo muestra que, tanto en la Francia prerrevolucionaria como en el orden global actual, los sistemas políticos sufren convulsiones cuando las élites opacan los canales de información y pretenden mantener equilibrios de poder obsoletos mediante el uso de «pequeñas fuerzas» reguladoras.

Cuando los coordinadores centrales pierden la capacidad de ajustarse a la evolución real de las interdependencias humanas, la tensión acumulada en los extremos de la cuerda termina por romper el propio tejido social.

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Nota al pie

Mi petición para esta nota al pie

En cuanto a analizar el tema monopolio de la violencia: podrías dar esa nota al pie o anexo sugerido, sí. Pongo algunas intuiciones:

parece que las reclamaciones de soberanía estatal de los estados pequeños estarían «condenadas» si la tecnología para mantener ejércitos competitivos ya no es sufragable por parte de colectivos de pocos millones de «contribuyentes» (?).

Por un lado tenemos grandes y nuevas «tecnologías de guerra», que dependen de las novedades globales y de enormes inversiones que no están quizá al alcance de todos los estados, a no ser que se reúnan en nuevos conglomerados… como parecería estar sucediendo en parte.

Por otra parte hay también nuevas tecnologías de «guerra de guerrillas» con drones, más accesibles, etc.

Este ascenso en capacidad de dar muerte (en vez de apoyar los movimientos que ya existen de regeneración masiva del suelo y de la tierra, los desiertos, etc.), o este ascenso en variabilidad en cuanto a conducir la guerra (automatizarla, «biologizarla», etc.), y demás cosas… parece conducir a una especie de delirio, ese que a veces podríamos pensar que solo «se va a poder detener» si suceden grandes catástrofes, etc., más o menos «naturales»: como vemos hoy que están surgiendo o podrían hacerlo, en el surgimiento de terremotos, etc., y de posibles grandes volcanes que oscurezcan grandes partes de la tierra y colapsen la agricultura en grandes zonas, etc.

Anexo: La metamorfosis del monopolio de la violencia, la escala tecnológica y el horizonte de colapso
En la teoría sociogenética de Norbert Elias, el Estado moderno se consolida mediante la monopolización progresiva de dos recursos fundamentales: el cobro de impuestos y el ejercicio de la violencia física legítima. Sin embargo, la evolución tecnológica contemporánea está fracturando la escala histórica sobre la que se sostenía este monopolio estatal.

1. La crisis de escala del Estado pequeño frente a los macroconglomerados de la guerra
Las reclamaciones tradicionales de soberanía nacional por parte de Estados de mediano o pequeño tamaño (sociedades de unos pocos millones de contribuyentes) enfrentan hoy un límite insuperable de viabilidad fiscal y técnica. Desarrollar e integrar tecnologías bélicas de última generación —escudos antimisiles exoatmosféricos, satélites de inteligencia militar, sistemas de guerra electrónica y plataformas avanzadas de inteligencia artificial— requiere volúmenes de inversión económica e infraestructura industrial que exceden la capacidad de recaudación de un Estado nación aislado.

Esta insostenibilidad impone una disyuntiva: o bien la pérdida fáctica de soberanía defensiva, o bien la integración subordinada en grandes conglomerados supraestatales (como el bloque atlántico articulado por la OTAN). La soberanía del Estado pequeño queda en la práctica cancelada, pasando a depender de la tutela tecno-militar de potencias dominantes o consorcios de la industria de defensa.

2. La democratización de la guerra asimétrica: La brecha del dron
Paralelamente a esta concentración macrotecnológica, surge un fenómeno contrapuesto: la proliferación de tecnologías de guerra de bajo coste y alta letalidad. La utilización masiva de drones comerciales adaptados, la automatización táctica y la guerra de guerrillas guiada por sensores accesibles descentralizan la capacidad de infligir daño destructivo.

Esta brecha crea un escenario paradójico: mientras que los Estados pequeños no pueden costear una defensa estratégica convencional, actores no estatales o pequeños grupos fuertemente armados pueden desafiar militarmente a estructuras mucho más complejas utilizando «guerrillas tecnificadas». La violencia se fragmenta y el monopolio estatal se erosionará desde abajo.

3. El desvío de recursos: La escalada bélica frente a la regeneración ecológica
El vertiginoso incremento de recursos destinados a automatizar, «biologizar» o hipertecnificar la capacidad destructiva representa una severa desviación de la atención y el capital humano frente a las crisis biofísicas globales. Mientras se inyectan presupuestos multimillonarios en la renovación de arsenales y sistemas de vigilancia, las tareas prioritarias para la sostenibilidad de la civilización —como la regeneración masiva de suelos degradados, la detención de la desertificación y la restauración de la biosfera— quedan postergadas como metas secundarias.

4. La inercia del delirio y el freno tectónico de la naturaleza
Esta aceleración bélico-industrial adquiere la forma de una inercia autoalimentada que los centros de decisión políticos no parecen capaces de detener mediante la negociación consciente. Ante esta incapacidad de autoregulacion social, cobra fuerza la hipótesis de que solo eventos sistémicos extrínsecos —catástrofes biogeológicas a gran escala— impondrán un freno forzoso al delirio destructivo.

Erupciones volcánicas de gran magnitud capaces de oscurecer la atmósfera y alterar el clima global, o megaterremotos que desarticulen redes de suministros e infraestructuras críticas, colapsarían la base agrícola e industrial que alimenta el complejo bélico-tecnológico. Paradójicamente, ante la ceguera de los actores político-económicos, la propia dinámica terrestre se perfila como el único límite absoluto capaz de restablecer bruscamente las prioridades de la especie humana.

Los espíritus ya no se juegan el tipo (físico), pero nosotros sí: un concepto esencial para anclar la escatología a los hechos

En el siguiente texto, presento una observación simple, que pido luego a la IA-Gemini que la complete, la articule, etc.

El riesgo de la continua influencia de espíritus que por definición ya no se están jugando el tipo en la tierra

Hay un tema o concepto que seguramente colocaré en «notas al pie» en este volumen 2 de los mensajes de Padgett que estamos viendo.

Resulta que un mensaje de Juan ─entre otros─ trata de las capacidades de predecir lo que pasará.

En el mensaje, y como ya sabemos, se dice tajantemente que ni mortales ni espíritus tienen poderes de predicción, como los que a veces suponemos que tienen, sobre lo que acontecerá terrenalmente hablando.

En estos mensajes siempre está en el trasfondo el problema del «milenarismo», de la escatología, etc.

Y el objeto de este texto de «nota al pie» es simplemente hablar de un hecho, y/o un protoconcepto, relativamente tragicómico.

Y bien, partamos de observar simplemente esto:

a un espíritu, en un sentido físico, material, no le importa un pepino ya la vida terrenal, lógicamente (para sí mismo… y por mucho que siga más o menos obsesionado con cosas terrenales ─toda una paradoja─).

Por lo tanto, el hecho de que tengan tanta importancia, hoy y ayer, estas valientes intromisiones en lo futurible (de profetas y basadas en diversos libros)… con todas estas valientes predicaciones proféticas ─y de «autocumplidas-profecías»─… tendrían que ver con esta «pasión» de los espíritus, que tendría a su vez mil variantes:

la pasión de que en la tierra los espíritus ya no se juegan el tipo. Continuar leyendo «Los espíritus ya no se juegan el tipo (físico), pero nosotros sí: un concepto esencial para anclar la escatología a los hechos»

A cuento del catalanismo y otros globalismos: asechanzas y encomiendas del Homo Pagafacturas

A raíz de esta vídeo-charla sobre «desencriptar a Silvia Orriols», me surgió este comentario:

Qué curioso sería poder comparar más esto que sucede con lo catalán, etc., con los países como Dinamarca, que entiendo que son menos provincianos, en cuanto que sus élites o sus tradiciones modernas se habrán enfocado por ejemplo en que todos los jóvenes sepan bien inglés… etc.

En España en todas partes quizá fue «diseñado» que todo sea más provinciano (y, ay, cuán españoles serían en eso los catalanes, ¿no?)… al menos hasta hace poco lo serían, aunque ya surgió esta moda de los colegios bilingües en inglés y español, y ahora, con internet…, etc., es otro rollo.

En esto, Orriols y demás quizá se puede decir que son en cierto sentido más españoles que los españoles… (sea lo que sea que signifique esto de «español»), pues lo catalán supongo que es algo que sólo existe porque «España» lo permitió (a diferencia de Francia, creo… y de otros sitios donde arrasaron más a lo bestia con la enorme diversidad cultural que siempre había en Europa). Continuar leyendo «A cuento del catalanismo y otros globalismos: asechanzas y encomiendas del Homo Pagafacturas»

Odiar «Israel» es seguirles el juego, el «guión»

[Últ. act.: 2 noviembre 2025]

Índice
─ ¿Odiar a «Israel»?
─ Dicen que es lo profetizado

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¿Odiar a «Israel»?

Odiar «Israel» es al parecer lo que quieren quienes manipulan esto,
pues es darles «energía».

Mientras odiamos, no estamos eliminando el miedo personal, nuestro.

Y toda forma de violencia
(sea de pensamiento o de obra)
es vivir protegiendo el miedo.

Dios es amor, y no tiene nada en contra del peor de los asesinos;
y sí tiene mucho «en contra» de sus pecados.

Dicen que es lo profetizado

Dicen que es lo que está profetizado: todas las naciones odiando el significante «Israel».

Los desencarnados más perversos estarían encantados con esto, pues en realidad «Israel» tiene un significado religioso muy bonito, como se sabe a poco que se estudie «espiritualmente» la Biblia.

Creo que decían que si los sionistas cristianos apoyan esto, es para acelerar la «llegada de Cristo».

Una locura.

Hace poco vimos que «la escatología dirige la geopolítica»… tal cual.

Atrayendo odio se atrae al menos la «creencia en la existencia de lo odiado».

¿En qué sentido existen los países, las naciones-estado?

El modo de existencia de conceptos como España, Israel, etc…. es raro.
Como nuestras fachadas personales… todo eso terminará no existiendo para nosotros

(todo eso: religiones, nacionalidades, etc., todo lo cual lo usamos en gran parte para sostener nuestras fachadas… y por tanto para seguir en nuestros miedos más profundos… terror, vergüenza, etc…. mucho de ello mamado desde el útero).

En el futuro no existirá ninguna religión, ya que son independientes de Dios.

Dios no crea religiones.

Lo «malo» es que no solo somos millones de personas en la Tierra obsesionadas con cosas que no durarán, sino que, esa obsesión, la tienen y la apoyan más millones aún de desencarnados, pues cuando nos sucede, la muerte no cambia nada esencial, y en el «otro lado» seguimos durante un tiempo con parecidas obsesiones y adicciones.

La muerte no es magia.

La muerte «no existe» porque somos el alma, y ni siquiera somos el cuerpo espíritu.

Ellos,
los muertos (que a veces ni se dan cuenta de que tienen un cuerpo espíritu durante un tiempo),
y nosotros,
somos manipulados mientras no mejoramos la condición de alma en cuanto al amor y la verdad, desarrollando el libre albedrío de verdad.

Los líderes y nosotros (tanto muertos como vivos físicamente) en lo esencial somos parecidos, aunque haya niveles más brutales de pecado y de consiguiente acumulación de compensación negativa.

Y somos parecidos pues tenemos heridas emocionales, que están abiertas a la manipulación mientras no se sanen… y/o tenemos aficiones a las emociones relacionadas con el pecado (ojo por ojo, superioridad, ser especiales en el sentido de la fachada, etc.).

Lo vemos hoy apocalípticamente ya, pues esa rueda crece, la de acumular las miles de millones de personas, que somos, viviendo en el terror, dando y apoyando con consentimiento multitudinario cosas tan graves como el aborto…, o alimentando todos los procesos que destruyen tanta cantidad de suelo, como la agricultura industrial, etc.

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Para más cosas relacionadas, ver por ejemplo la etiqueta «geopolítica«

Un repaso «espiritual» ─y algo geopolítico :)

Tenemos resistencia a la verdad:

─ o bien resistencia en cuanto a «demostrarse uno mismo» a ver si es así de simple,

─ o bien a la hora de «practicarla» realmente.

Los espíritus (desencarnados) que tenemos alrededor a menudo nos tapan a la hora de oír o entender cosas simples acerca del alma ─cosas personales y universales─.

Los espíritus que solemos tener pegados ─a veces durante muchos años─ son a menudo nuestros propios familiares. Y es que, claro está, resonamos muy fuertemente con sus heridas… y con las ganas, más o menos compartidas, de no sentir las heridas emocionales, el dolor de la compensación negativa, etc.

No por nada es que nuestros adultos acompañantes son quienes nos han pasado las heridas emocionales más básicas, y la forma de hacer fachada frente a ellas, para no sentir tales heridas.

Así que, al fin y al cabo, a «nuestros adultos» les dolerán las cosas de manera similar.

Y, en general, tal como nos sucede a todos ─por ahora─, parece que suelen pasar muchos años antes de que sintamos verdaderos deseos de arrepentirnos y de perdonar nuestras cosas.

Imaginemos los apegos que sigue habiendo a las cosas materiales y a sus efectos sobre nosotros (los efectos «adictivos»), si en el fondo la muerte física no cambia nada en nuestro ánimo.

En «el otro lado» seguimos apegados a no sentir ciertas cosas, y a sí sentir ciertas otras: como pueden ser los efectos emocionales, es decir, los efectos que tienen o tenían en nuestra alma las adicciones a la comida, al alcohol, las drogas, el poder, la violencia, el sexo, el dinero, etc. Continuar leyendo «Un repaso «espiritual» ─y algo geopolítico :)»

La escatología dirige la geopolítica

[En este audio
en ivoox // enlace descarga
vemos este texto y lo comentamos un poco, añadiendo algunas cosas más en relación con «la verdad divina»]

Recordemos que con la palabra ‘escatología‘ se haría referencia a todo lo que tenga que ver con la vida tras la muerte, el destino de la humanidad, el fin del mundo…

En el vídeo enlazado y presentado abajo incluyendo su título, el profesor Jiang presenta las escatologías como guiones que sirven para la coordinación inconsciente.

Vamos a ver y parafrasear lo expuesto ahí.

Él defiende además la idea de que las escatologías son convergentes.

Entonces, ante la pregunta: ¿cómo nos cohesionamos, o se intenta cohesionar, a los grupos humanos?… Podríamos decir que esto se hace «inconscientemente», o se suele decir así.

Es decir, nos cohesionamos via relatos compartidos, creencias… pero respecto a cosas «de gran calado» ─destino, origen…─.

Estos relatos o esquemas que vamos a ver son en realidad plenamente compartidos sólo por una minoría de personas dentro de cada religión o cultura.

Jiang propone seis diferentes versiones de escatología, pues son muy diversas, además de ser dinámicas, en cuanto que historias que, digamos, pretenden competir para mejor capturar la imaginación de los creyentes ─y que entonces pueden compartir elementos entre sí, dinámicamente─.

Jiang insiste en que no son lo principal de las religiones en las que existen, es decir, que los grupos que sostienen estas cosas serían más bien los más extremistas dentro de sus respectivas religiones o culturas ─los más «fanáticos»─.

Continuar leyendo «La escatología dirige la geopolítica»