[Últ. act.: 14 agosto 2026]
Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés
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Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 14:12, y luego hay comentarios.
Son cuatro mensajes, de Jesús, de Lafayette y de dos miembros de la familia de Leslie Stone. Por ejemplo, el famoso revolucionario Lafayette ─que murió en 1834 según la wikipedia─ nos comenta sobre el cambio en su actitud, pues aunque ya llevaba muchos años en el mundo espiritual, resulta que al parecer todavía era capaz de odiar a los alemanes ─recordemos que en el momento de muchos de los mensajes estaba teniendo lugar la llamada «primera guerra mundial»─.
A continuación, pues, tratamos parte del apartado:
12) (e) Mensajes adicionales
Se trata de los cuatro siguientes mensajes contenidos en este apartado.
Este apartado es, como vemos, meramente recopilatorio de una serie de mensajes relevantes.
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el primer volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados o compartidos así por Divine Truth entre otras personas.
El primer volumen incluye los siguientes temas y apartados (los 11 temas numerados sirven para organizar temáticamente los mensajes):
a) ─ Retrato de James E. Padgett
b) ─ Mi testimonio (por Leslie R. Stone)
c) ─ Foto espiritual de Mary Kennedy con su alma gemela, el Dr. Stone.
d) ─ La verdadera misión de Jesús
I. Jesús y su relación con Dios.
II. Dios y el alma humana.
III. El problema del pecado.
IV. Redención del pecado.
─ 1. Los mensajes
─ 2. Ámbitos celestiales
La oración
─ 3. Inmortalidad
─ 4. ¿Quién y qué es Dios?
─ 5. Espíritu Santo
─ 6. Resurrección
─ 7. El alma
─ 8. Perdón
─ 9. Expiación
─ 10. Infierno
─ 11. Expiación vicaria
e) ─ Mensajes adicionales [estamos aquí: Vemos los siguientes cuatro mensajes en este apartado e), o «12»]
Versión en español
12. Mensajes adicionales (cont.)
El general de la Guerra de la Independencia relata cómo Washington le ayudó a conocer el Amor del Padre y el consiguiente cambio de actitud hacia los alemanes (Lafayette) (26 abril 1916)
Recibido el 26 de abril de 1916.
Estoy aquí, Lafayette.
Desde hace tiempo anhelaba escribirte de nuevo y hacerte saber los resultados de tus consejos. Tras nuestra última comunicación, busqué al general Washington, le hablé de nuestra conversación y le pedí que me explicara qué significaba este Amor Divino y cómo se podía obtener.
Mi pregunta le complació tanto que me estrechó entre sus brazos y me llamó «hijo mío», tal como solía hacer en la tierra. Y con el rostro radiante de amor y felicidad, me explicó lo que significaba este Amor, lo que había hecho por él, la felicidad que le había aportado y cómo avanzaba ahora hacia los Ámbitos Celestiales de luz y verdad.
Y bien, comencé a reflexionar sobre lo que me había dicho y a sentir en mi alma un anhelo por ese Amor y por la felicidad que, según él, me aportaría. Empecé a orar para recibir ese Amor y a tratar de tener fe. Sin extenderme en el relato de los pasos de mi progreso, me alegra decirte que poseo este Amor en cierta medida, y que ahora habito en la tercera esfera y disfruto de la compañía de espíritus que también poseen este Amor y se esfuerzan por progresar.
Mi felicidad es muy distinta de la que tenía antes de que este Amor llegara a mí, y me doy cuenta de que el alma, y no la mente, constituye el hombre, especialmente en el caso de los hijos redimidos de Dios. Nunca imaginé que el alma fuera capaz de tal Amor y felicidad, ni de comprender que el Amor Divino es lo único absolutamente necesario para poner a los espíritus en armonía con el Padre.
Quiero expresarte mi gratitud y decirte que jamás olvidaré tu bondad y amor al orientar mis pensamientos hacia esta gran verdad.
Sí, sigo interesado en la guerra, pero ya no siento por los alemanes el odio que tenía antes. Veo que todos son hermanos e hijos del Padre, y que solo la ambición de unos pocos y las pasiones y el odio de otros prolongan la contienda. Sin embargo, pronto llegará a su fin, pues veo ante mí el colapso de la campaña alemana contra Verdún, y entonces el final vendrá rápidamente.
Ojalá fuera mañana mismo, pues entonces cesarían la matanza, la muerte y la miseria añadida. Son muchos los espíritus que llegan de estos campos de batalla, ninguno de los cuales está preparado para la vida espiritual, y se muestran sumidos en una gran confusión; y cuando se dan cuenta de que ya no son mortales, se quedan perplejos y se sienten miserables. Sin embargo, intentamos ayudarlos. Para nosotros no hay enemigos y a todos se les ayuda por igual.
No escribiré más por esta noche y, para terminar, te envío mi amor y firmo con un nombre nuevo, que es,
Lafayette
El padre del editor declara que está haciendo fervientes esfuerzos por alcanzar el hogar de su esposa y estar con ella mediante la oración al Padre por Su Amor (William Stone) (23 noviembre 1915)
Recibido el 23 de noviembre de 1915
Aquí estoy, William Stone.
Soy el padre de ese chico y quiero decirle que yo también soy feliz, al igual que su madre; pero no tan feliz como ella, pues no me encuentro en su elevada esfera, aunque me esfuerzo por llegar allí y disfrutar de su hogar. Leslie, hijo mío, también me alegra que estés intentando seguir los pasos del Maestro en tu amor por el Padre y en los anhelos de tu alma.
Cree en esta verdad y no te decepcionarás. Cuando llegue el gran día del reencuentro, descubrirás que te aguarda más amor del que jamás creíste posible recibir para un espíritu. Así que confía en Dios y sigue las enseñanzas del Maestro. Sé lo importante que es esto como alguien que las ignoraba en la tierra y que solo las ha aprendido tras su llegada al mundo espiritual.
Bendigo a esa querida madre tuya, pues si no hubiera sido por sus enseñanzas tras su llegada al más allá, probablemente sería un espíritu despreocupado, tal como fui en vida como hombre, disfrutando de la felicidad que me brindaban mi buen carácter y mi amor por las cosas en general.
Pero cuando ella llegó y vi que poseía un Amor que yo no tenía ─y que debía obtener para estar con ella─, y cuando me dijo cuánto me amaba, busqué esa clase de Amor que ella tenía y, con su ayuda y la del Espíritu Santo, lo obtuve; y ahora soy muy feliz, pues solo este Amor puede hacerme posible estar con ella donde se halla.
Sin embargo, todavía no estoy con ella, pues su condición espiritual es superior a la mía como para poder compartir su hogar. Es tan hermosa y buena que no me conformo con vivir lejos de ella; y me esfuerzo con todos los anhelos de mi alma por estar junto a ella, orando al Padre por este Amor Divino, la única posesión que me hará digno de ella.
Así pues, Leslie, cree en lo que decimos, confía en Dios y serás feliz.
Tu padre que te ama.
El Maestro declara que ha elegido al Dr. Stone para realizar una obra para el Reino, tal como eligió al Sr. Padgett. Esta obra será una labor de amor, que requerirá de gran esfuerzo físico como también espiritual (Jesús) (15 diciembre 1915)
Recibido el 15 de diciembre de 1915.
Aquí estoy, Jesús.
He escuchado lo que le dijiste a tu amigo, el Dr. Stone, y debo decirte que, si bien valoras en cierta medida el Gran Amor que te llegó anoche, aun así no puedes comprenderlo del todo ─pues ningún mortal puede─, aunque sí experimentaste la maravillosa sensación de su afluencia. Sin embargo, permíteme enfatizar que si continúas teniendo los grandes anhelos y deseos que tuviste anoche, el Amor del Padre te llegará con mayor abundancia.
Y quiero añadir que el mismo Amor que recibiste está aguardando al Dr. Stone y será suyo si tan solo eleva sus anhelos al Padre con todo el fervor de su alma. Si bien te he elegido a ti para la gran tarea de recibir mis verdades y difundirlas a toda la humanidad, también he elegido al Dr. Stone para una obra de gran importancia que implicará una labor de amor por su parte y un gran esfuerzo tanto físico como espiritual. No solo debe creer en mí y confiar en el Padre, sino también orientar todos sus anhelos, oraciones y deseos a obtener este gran Amor, y será suyo.
Me alegra que vosotros dos os hayáis unido tanto en vuestras creencias y en vuestra fe en el Amor Divino; y os diré además que ambos recibiréis una felicidad que jamás os será arrebatada, ni siquiera mientras estéis en la tierra; y cuando lleguéis al mundo espiritual, esta felicidad se incrementará más allá de toda comprensión humana. Me alegra también que podáis intercambiar pensamientos sobre estos temas tan importantes de mis enseñanzas religiosas y sintáis que ambos tenéis una obra por realizar. Y, sobre todo, me alegra que estéis dispuestos y deseosos de llevarla a cabo.
Os acompaño plenamente con todo mi amor y haré de vosotros el objeto especial de mi cuidado y protección; y en el gran más allá, cuando terminéis vuestra obra en la tierra, ambos recibiréis una recompensa que los propios ángeles desearían tener, asombrándose de que vosotros dos la hayáis podido recibir. Os envío mi amor esta noche y también oraré al Padre para que os conceda Su gran Amor y bendiciones. Así pues, creed con todo vuestro corazón, y Su Amor y sus bendiciones se derramarán sobre vosotros.
Vuestro amigo y hermano,
Jesús
La madre del editor agradece que su hijo posea algo del Amor del Padre y desearía que sus demás hijos también buscaran Su Amor (Priscilla Stone) (13 mayo 1917)
Recibido el 13 de mayo de 1917
Aquí estoy, Priscilla Stone.
Tan solo quiero decir una palabra antes de que dejes de escribir, pues he estado presente toda la noche, he escuchado vuestra conversación y he visto el estado de vuestras almas ─la tuya y la de mi querido hijo─; y decirte que me alegro por esto apenas expresa lo que siento.
Estoy infinitamente agradecida al Padre porque, en Su gran Amor y misericordia, ha permitido que mi hijo conozca y experimente la presencia de este gran Amor redentor. Cuando pienso en la inmensa cantidad de seres humanos ─prácticamente todos─ que carecen del verdadero conocimiento de este Amor y del camino hacia el gran Reino Celestial de Dios, donde hay tanta felicidad y la certeza de la inmortalidad, me siento abrumada y me asombra que se le haya concedido tal privilegio a mi hijo, quien, por supuesto, no es más merecedor de esta bendición de lo que lo serían miles de personas en la humanidad. Dios es bueno y estoy profundamente agradecida.
Dile a mi hijo que recuerde lo que el apóstol Santiago le escribió, y que crea y confíe en sus palabras sobre la recompensa que será suya cuando llegue al mundo espiritual y contemple los frutos de sus esfuerzos por ayudar tanto a mortales como a espíritus.
Si tan solo mis demás hijos le escucharan y orientaran sus pensamientos hacia estas cosas espirituales, buscando este Amor Divino, sería tan feliz que exclamaría con David cuando escribió en el Salmo 23: «Mi copa de alegría rebosa».
Ruego y espero que alguna pequeña verdad encuentre acogida en sus almas y germine hasta que, finalmente, hallen la perla de gran precio del Padre.
Dile a mi hijo que crea que su madre lo ama profundamente y que está con él muy a menudo; y que ahora intenta manifestarle su amor y transmitir su agradecimiento al Padre de Todos.
Su padre también está aquí y le envía su amor y sus bendiciones, diciéndole que debe orar, creer y obrar; pues en estas tres cosas encontrará un poder que vencerá todos los obstáculos y le brindará ese Amor y esa paz que solo los hijos redimidos del Padre pueden poseer o comprender.
No escribiré más por ahora y te agradezco el privilegio. Que Dios bendiga a mi hijo y lo guíe por el camino del Amor que conduce al Ámbito Celestial. Y así, diré, buenas noches. Su madre ─él sabe que soy su madre sin necesidad de dejar consignado mi nombre─.
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NOTAS
Mi petición para esta nota
La nota que pediría me gustaría que tratara ─o una primera de ellas, si terminamos haciendo o pidiendo más─ sobre Lafayette y la guerra.
Lafayette, francés, era un hombre «de mundo», o sea, muy cosmopolita, creo.
Así, es muy relevante el tema de la acción compartida por élites de aquí y de allá, máxime cuando se trata de las relaciones internacionales en esa época tan crucial, pre-Revolución Francesa:
─ tenemos a Francia, enemiga de Inglaterra por tanto tiempo, metiéndose en la revolución americana (tras esa separación anterior, siglos atrás, de «señores feudales» normandos, etc., tan bien relatada y resumida, creo, por Norbert Elias).
Podrías relatar el clima de entonces: la lógica de las guerras y revoluciones, usando los conceptos de Norbert Elias y su estilo, y metiendo alguna observación esencial de Tocqueville que encaje.
Hay tensiones entre grupos:
tenemos por un lado la imagen de la cuerda y la gente tirando de ella a cada extremo, agrupados según el extremo de la cuerda, claro. «Tirando de la cuerda» tenemos a partidos, o grupos de guerreros feudales, o clases (burguesía/nobleza); a todos los podemos entender quizá como organizaciones de fuerzas interiormente tensionadas que, a su vez, dependen de la tensión con respecto a otra organización de fuerzas, la que tienen al otro extremo de la cuerda.
Por ejemplo, los reyes y la nobleza tiene una relación que ha sufrido metamorfosis en ese sentido de la tensión y su regulación. La nobleza ha sido utilizada para proteger al rey, pero este tenía que cuidarse de su potencial, digamos: de la capacidad de los nobles de construir hegemonías alternativas, etc., por así decirlo.
Cada uno, al extremo de la cuerda, tira, y mantiene cohesionado así, mal que bien, el tejido social (en esta imagen sobresimplificada).
El soberano, u oligarquía (a través del cuarto poder, por ejemplo), etc., de turno, puede entonces aplicar pequeñas fuerzas (basta con pequeñas fuerzas, apoyos…) en uno de los lados, para así intentar decantar esa tensión y el movimiento concomitante hacia uno u otro de los extremos ─en esa tensión entre las dos partes que tiran de la misma cuerda─.
Luego, la vida social es mucho más compleja, claro es.
Dentro de cada parte que tira (además de que hay muchas de esas cuerdas, potencialmente, en la «sociedad»), dentro de cada parte… hay además tensiones: es decir, uno de esos polos tirantes puede ser una confluencia de grupos, etc., y estos grupos que tampoco se tienen por qué llevar muy bien entre sí.
Por lo tanto, cuando el movimiento quizá se decante hacia ellos como «grupo de grupos», puede ser que se disgreguen en varias fuerzas separadas para pasar a luchar entre sí, etc.
Todo esto lo trataríamos para intentar mapear las relaciones de fuerza en esa época. E, incluso, para compararlas en un apartado de la nota con el surgimiento de lo que existe hoy: hay nuevas formas de economía monetaria, al parecer, en surgimiento; y hay nuevas formas quizá de hegemonías público-privadas, en cuanto a la forma de regir potencialmente la sociedad global. Hay luchas y alianzas más o menos lábiles entre «señores» industriales (conglomerados paraestatales, etc.) y «señores» de la tecnología (conglomerados proto-tecnocráticos), etc. Hay nuevas oligarquías que ya no parecen guardar ninguna semejanza a algo «elegido democráticamente» (por ejemplo, en la UE).
Volviendo a nuestros «lineamientos» para la época de Washington y amigos:
La burguesía, como nobleza «de robe», ya había «sustituido» a la nobleza en gran medida, creo. Había una alta burguesía, asociada, y aspirante «de nobleza», anhelante de prestigio, etc.
Había habido ya mucha venta de cargos o puestos en la corte o en sus cercanías, por más de un siglo, creo.
Los reyes haría tiempo ya que habían perdido o no habían podido actualizar, digamos, el sentido de lo aprendido por Luis XIV con La Fronda… etc., aparte de que, es una sociedad integrada de diferente manera: con esa diversidad funcional asociada a la creciente monetarización de la economía, en el absolutismo de la época (con el ascenso de las comunas urbanas, la burguesía comercial, etc.); y con esas largas cadenas: las relativas a esos intercambios por los cuales mucha gente está «integrada» en una misma cadena para realizar un fin social.
Es decir, cada grupo tiene intereses ambivalentes con respecto a los demás grupos, ya que hay una interdependencia creciente entre muchos grupos. El mantenimiento de los equilibrios relativos a esa interdependencia es el tema del poder ejercido por ejemplo por el rey como coordinador central. Cuanto más conflicto entre grupos, a menudo sucede que necesitan un tal coordinador. Pero la figura de coordinador central cambia a medida que cambian las formas de interdependencia, etc. Y si esas figuras centrales no cambian, quizá así como «ajustándose» a una sociedad en proceso rápido de transformación por todas estas interdependencias, nuevas tecnologías, nuevas instituciones…, entonces parece que, en la locura de esos desajustes e inercias, se dan las revoluciones como modo incivilizado y absurdo de cambio.
Todas esas tensiones no se tratan ni se entienden bien «a tiempo»… digamos (?); se mantienen quizá artificialmente opacadas las demandas de unos y de otros; se pierde la «comunicación informativa» en cuanto a qué es lo que realmente sucede con los impuestos, con la indignación de unos y de otros, las relaciones entre clases, etc. (dentro de que está esa novedad parece que crucial, la relativamente reciente de los impuestos como institución permanente), etc.
Nota
Nota temática: Figuraciones del poder, redes interdependientes y la mecánica de las revoluciones (nota elaborada por IA Gemini; todos los textos en este apartado de notas, menos mis peticiones, están elaborados por IA Gemini)
1. Dinámicas figuracionales en la era de Lafayette: La física de la interdependencia
Para comprender la figura del marqués de Lafayette y su papel como nexo entre la Revolución Americana y la inminente sacudida francesa de 1789, resulta imprescindible abandonar las lecturas individualistas o puramente ideológicas de la historia. Siguiendo el marco sociológico de Norbert Elias, las sociedades no son agregados de individuos aislados, sino figuraciones: entramados de personas entrelazadas por cadenas de interdependencia fluctuantes.
En la Europa prerrevolucionaria del siglo XVIII, el equilibrio geopolítico y social funcionaba bajo la imagen de una red de fuerzas contrapuestas. Si imaginamos a distintos grupos tirando de los extremos de una misma cuerda, el tejido social no se mantiene unido por un consenso estático, sino por la tensión misma de esa pugna.
─ La corte como mecanismo de regulación: Como demostró Elias en La sociedad cortesana, el monarca absoluto (desde el modelo instaurado por Luis XIV) ejerció de coordinador central no mediante un poder omnipotente e incondicional, sino explotando las ambivalencias de interdependencia entre los grupos rivales. El rey mantenía su hegemonía alimentando la rivalidad entre la aristocracia de espada (noblesse d’épée) y la aristocracia de toga (noblesse de robe), así como entre la nobleza en su conjunto y la alta burguesía comercial en ascenso. Bastaba con que el soberano aplicara una pequeña fuerza o concesión en uno de los extremos de la cuerda para inclinar el equilibrio a su favor.
─ Largas cadenas de interdependencia y monetarización: La progresiva monetarización de la economía y el crecimiento de las comunas urbanas extendieron las cadenas de intercambio. La venta de cargos públicos durante más de un siglo había creado una burguesía venal y «ennoblecida» que ansiaba prestigio, mientras la nobleza tradicional, financieramente debilitada, se aferraba a sus privilegios estamentales. Ningún grupo era plenamente autónomo: el rey necesitaba los impuestos fiscales recaudados mediante la vasta burocracia burguesa, y la burguesía necesitaba el aparato estatal para proteger sus inversiones.
2. El «efecto dominó» internacional: Francia, Inglaterra y la diplomacia cosmopolita
En el plano internacional, la tensión histórico-estructural entre Francia e Inglaterra (cuya raíz se remonta a la fractura feudal posterior a la conquista normanda) operaba bajo esta misma física de cuerdas tirantes.
Lafayette encarna a la perfección la figura del noble cosmopolita de la Ilustración: un aristócrata «de mundo» movido por un afán de distinción, pero integrado en una red transnacional de élites. La intervención francesa en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos no obedeció primariamente a un altruismo democrático, sino a la lógica del equilibrio de poder absolutista: debilitar al rival británico apoyando al bando opuesto.
Sin embargo, el aparato monárquico francés no previó que, al mover la cuerda en el tablero americano, convulsionaría la estructura interna de su propio estado:
El diagnóstico de Alexis de Tocqueville: Como observó Tocqueville en El Antiguo Régimen y la Revolución, los regímenes no suelen caer cuando están en su punto más opresivo, sino cuando intentan reformarse sin ajustar su estructura de fondo. El apoyo financiero a la causa americana arruinó las arcas reales francesas, obligando a convocar a los Estados Generales y destapando la grieta institucional.
Al no existir canales de «comunicación informativa» transparentes sobre el estado real de la hacienda pública, la presión fiscal sobre el Tercer Estado se volvió insostenible. El coordinador central (la monarquía) había perdido la capacidad de calibrar las presiones internas.
3. La cristalización revolucionaria: Disgregación de alianzas y ruptura del equilibrio
Cuando la tensión entre las fuerzas contrapuestas alcanza un punto crítico y el centro coordinador resulta incapaz de asimilar las trasformaciones socioeconómicas, el sistema colapsa.
1. Ruptura de la cohesión interna: El polo de tracción burgués no era monolítico; era una confluencia lábil de profesionales liberales, financieros, comerciantes e intelectuales. En cuanto el enemigo común (el absolutismo rígido) cedió, esa alianza ficticia se disgregó en facciones antagónicas (girondinos, jacobinos, sans-culottes) que pasaron a luchar ferozmente entre sí por el control de la violencia legítima.
2. El tránsito de la violencia: La Revolución aparece así no como un evento repentino, sino como una reconfiguración violenta e incivilizada de las cadenas de interdependencia. Cuando los canales institucionales de negociación se vuelven inoperantes y las demandas se mantienen artificialmente opacadas, el ajuste sociogenético se produce mediante la ruptura abrupta del monopolio de la violencia y la fiscalidad.
Mapeo comparativo: Del Antiguo Régimen a las nuevas oligarquías del siglo XXI
Si trasladamos el esquema analítico de Norbert Elias y Alexis de Tocqueville a la estructura sociopolítica contemporánea, observamos que la física de la interdependencia y la tensión de fuerzas se mantienen vigentes, aunque sus formas institucionales y tecnológicas se hayan transformado radicalmente.
En el Antiguo Régimen, el coordinador central del sistema era el monarca absoluto al frente del aparato estatal cortesano, cuya función principal consistía en articular los equilibrios de poder. La estructura de las élites estaba compuesta por una aristocracia de espada crecientemente endeudada, una nobleza de toga venal y una alta burguesía comercial anhelante de prestigio. Las cadenas de interdependencia operaban mediante mercados regionales y nacionales en incipiente expansión, apoyados por una economía cada vez más monetarizada y por la consolidación de la fiscalidad como institución permanente. Los puntos críticos de tensión derivaban del estancamiento de los privilegios estamentales, la falta de representatividad real y la opacidad sistemática respecto a las finanzas de la Corona.
En el panorama contemporáneo del siglo XXI, por el contrario, la figura del coordinador central se ha desplazado hacia estructuras tecnocráticas transnacionales y organismos directivos no electos que actúan al margen de los mecanismos democráticos tradicionales. La estructura de las élites adopta hoy la forma de alianzas volátiles entre «señores industriales» —grandes conglomerados paraestatales— y «señores de la tecnología», regidores de plataformas digitales e infraestructuras de datos. Las cadenas de interdependencia se han mundializado y complejizado mediante circuitos financieros de alta velocidad, algoritmos de extracción y procesamiento de información, cadenas globales de suministro y sistemas de divisas digitales. La tensión del sistema ya no surge de privilegios feudo-estamentales, sino del acentuado déficit democrático, la opacidad en la toma de decisiones regulatorias y la progresiva cesión del poder legislativo hacia consorcios público-privados.
Mi petición para el siguiente apartado de «caso ilustrativo», fue:
Como caso, esbozado y sacado de la actualidad, podríamos ilustrar después ese mapeo comparativo con estas intuiciones:
─ la UE está al parecer así como siendo llevada hacia una guerra con Rusia; esto se llevaría haciendo en un proceso largo de provocaciones de la OTAN, de promesas y tratados UE/Rusia no cumplidos por parte de la UE, etc., todo ello acicateado por y/o en favor de élites transnacionales.
─ aquí quizá valdría una especie de analogía con los reyes absolutistas: los enemigos exteriores sirven así como para cohesionar la monarquía, darle sentido frente a los súbditos, etc.
─ esto a su vez es un juego en el tablero mundial: las corporaciones paraestatales de diverso tipo «necesitan» por ejemplo vender armas (armamentísticas), o satisfacer a los accionistas en la otra punta del mundo (fondos de inversión), etc.
Mientras tanto, pierde, como siempre parece que pierde en toda guerra «de niños heridos adultos», pierde, decíamos, el tablero mismo: la naturaleza sufre, las masas también,
Caso ilustrativo: La Unión Europea, la tensión de bloques y la lógica del enemigo exterior
Este mapa de interdependencias y tensiones encuentra un claro reflejo en la dinámica geopolítica que atraviesa actualmente la Unión Europea en sus relaciones con Rusia y en su integración dentro del tablero atlántico.
1. El enemigo exterior como mecanismo de cohesión y legitimación
Al igual que las monarquías absolutistas del siglo XVIII recurrían a la amenaza o a la guerra contra potencias rivales para sofocar las fisuras internas y legitimar el cobro de impuestos excepcionales, las estructuras directivas de la UE parecen valerse de la confrontación geopolítica para consolidar su propia autoridad. En este sentido, la escalada de tensiones con Rusia —alimentada tras un prolongado proceso de expansión de las infraestructuras de la OTAN y por la caducidad de compromisos diplomáticos y acuerdos de seguridad no consolidados— funciona como un catalizador ideológico. El «enemigo exterior» reencuadra la cohesión interna, justifica la recentralización de decisiones en cúpulas no sometidas al escrutinio ciudadano directo y desvía la atención de las crecientes tensiones socioeconómicas dentro del propio espacio europeo.
2. Las exigencias del entramado corporativo transnacional
Esta deriva geopolítica no responde únicamente a dinámicas de política estatal clásica, sino a la tracción ejercida por corporaciones paraestatales y fondos de inversión globalizados que tiran de su propio extremo de la cuerda. Los grandes conglomerados del sector armamentístico requieren el mantenimiento de escenarios de tensión constante para garantizar contratos a largo plazo y renovar arsenales, mientras que los grandes fondos financieros internacionales, con accionistas repartidos por todo el globo, demandan tasas fijas de rentabilidad en sectores estratégicos (energía, tecnología militar, reconstrucción). Al igual que los monarcas absolutos otorgaban mercedes o vendían cargos a la alta burguesía para financiar sus guerras, las élites comunitarias alinean sus políticas con las necesidades de estos actores transnacionales, operando en la práctica como gestores de una hegemonía público-privada.
3. El colapso del tablero y la fractura del tejido vital
En la dinámica de estas tensiones conducidas por élites desconectadas de las bases sociales, el resultado final evoca la misma ceguera que precedió a los grandes estallidos revolucionarios. Las decisiones adoptadas en los vértices del poder desplazan los costes hacia la población y la trama ecológica. Mientras los discursos oficiales apelan a la seguridad o a valores abstractos, el conflicto perpetuo deteriora las condiciones de vida de las mayorías, destruye infraestructuras básicas y degrada el medio natural. En esta «guerra de niños heridos adultos», el verdadero damnificado es el tablero mismo: la trama ecológica que sostiene la vida y el propio tejido social, diezmado por la incapacidad de los centros coordinadores de encauzar pacífica y transparentemente las verdaderas demandas de la sociedad.
Conclusión
El análisis histórico-comparativo muestra que, tanto en la Francia prerrevolucionaria como en el orden global actual, los sistemas políticos sufren convulsiones cuando las élites opacan los canales de información y pretenden mantener equilibrios de poder obsoletos mediante el uso de «pequeñas fuerzas» reguladoras.
Cuando los coordinadores centrales pierden la capacidad de ajustarse a la evolución real de las interdependencias humanas, la tensión acumulada en los extremos de la cuerda termina por romper el propio tejido social.
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Nota al pie
Mi petición para esta nota al pie
Sobre tu primera propuesta, en cuanto a analizar el tema monopolio de la violencia; podrías dar esa nota al pie, sí; pongo algunas intuiciones:
parece que las reclamaciones de soberanía estatal de los estados pequeños estarían «condenadas» si la tecnología para mantener ejércitos competitivos ya no es sufragable por parte de colectivos de pocos millones de «contribuyentes» (?).
Por un lado tenemos grandes y nuevas «tecnologías de guerra», que dependen de las novedades globales y de enormes inversiones que no están quizá al alcance de todos los estados, a no ser que se reúnan en nuevos conglomerados… como parecería estar sucediendo en parte.
Por otra parte hay también nuevas tecnologías de «guerra de guerrillas» con drones, más accesibles, etc.
Este ascenso en capacidad de dar muerte (en vez de apoyar los movimientos que ya existen de regeneración masiva del suelo y de la tierra, los desiertos, etc.), o este ascenso en variabilidad en cuanto a conducir la guerra (automatizarla, «biologizarla», etc.), y demás cosas… parece conducir a una especie de delirio, ese que a veces podríamos pensar que solo «se va a poder detener» si suceden grandes catástrofes, etc., más o menos «naturales»: como vemos hoy que están surgiendo o podrían hacerlo, en el surgimiento de terremotos, etc., y de posibles grandes volcanes que oscurezcan grandes partes de la tierra y colapsen la agricultura en grandes zonas, etc.
Anexo: La metamorfosis del monopolio de la violencia, la escala tecnológica y el horizonte de colapso
En la teoría sociogenética de Norbert Elias, el Estado moderno se consolida mediante la monopolización progresiva de dos recursos fundamentales: el cobro de impuestos y el ejercicio de la violencia física legítima. Sin embargo, la evolución tecnológica contemporánea está fracturando la escala histórica sobre la que se sostenía este monopolio estatal.
1. La crisis de escala del Estado pequeño frente a los macroconglomerados de la guerra
Las reclamaciones tradicionales de soberanía nacional por parte de Estados de mediano o pequeño tamaño (sociedades de unos pocos millones de contribuyentes) enfrentan hoy un límite insuperable de viabilidad fiscal y técnica. Desarrollar e integrar tecnologías bélicas de última generación —escudos antimisiles exoatmosféricos, satélites de inteligencia militar, sistemas de guerra electrónica y plataformas avanzadas de inteligencia artificial— requiere volúmenes de inversión económica e infraestructura industrial que exceden la capacidad de recaudación de un Estado nación aislado.
Esta insostenibilidad impone una disyuntiva: o bien la pérdida fáctica de soberanía defensiva, o bien la integración subordinada en grandes conglomerados supraestatales (como el bloque atlántico articulado por la OTAN). La soberanía del Estado pequeño queda en la práctica cancelada, pasando a depender de la tutela tecno-militar de potencias dominantes o consorcios de la industria de defensa.
2. La democratización de la guerra asimétrica: La brecha del dron
Paralelamente a esta concentración macrotecnológica, surge un fenómeno contrapuesto: la proliferación de tecnologías de guerra de bajo coste y alta letalidad. La utilización masiva de drones comerciales adaptados, la automatización táctica y la guerra de guerrillas guiada por sensores accesibles descentralizan la capacidad de infligir daño destructivo.
Esta brecha crea un escenario paradójico: mientras que los Estados pequeños no pueden costear una defensa estratégica convencional, actores no estatales o pequeños grupos fuertemente armados pueden desafiar militarmente a estructuras mucho más complejas utilizando «guerrillas tecnificadas». La violencia se fragmenta y el monopolio estatal se erosionará desde abajo.
3. El desvío de recursos: La escalada bélica frente a la regeneración ecológica
El vertiginoso incremento de recursos destinados a automatizar, «biologizar» o hipertecnificar la capacidad destructiva representa una severa desviación de la atención y el capital humano frente a las crisis biofísicas globales. Mientras se inyectan presupuestos multimillonarios en la renovación de arsenales y sistemas de vigilancia, las tareas prioritarias para la sostenibilidad de la civilización —como la regeneración masiva de suelos degradados, la detención de la desertificación y la restauración de la biosfera— quedan postergadas como metas secundarias.
4. La inercia del delirio y el freno tectónico de la naturaleza
Esta aceleración bélico-industrial adquiere la forma de una inercia autoalimentada que los centros de decisión políticos no parecen capaces de detener mediante la negociación consciente. Ante esta incapacidad de autoregulacion social, cobra fuerza la hipótesis de que solo eventos sistémicos extrínsecos —catástrofes biogeológicas a gran escala— impondrán un freno forzoso al delirio destructivo.
Erupciones volcánicas de gran magnitud capaces de oscurecer la atmósfera y alterar el clima global, o megaterremotos que desarticulen redes de suministros e infraestructuras críticas, colapsarían la base agrícola e industrial que alimenta el complejo bélico-tecnológico. Paradójicamente, ante la ceguera de los actores político-económicos, la propia dinámica terrestre se perfila como el único límite absoluto capaz de restablecer bruscamente las prioridades de la especie humana.
Versión en inglés
The Revolutionary War General relates how Washington helped him to a knowledge of the Father’s Love, and his resultant changed attitude towards the Germans (Lafayette)
Received April 26, 1916.
I am here, Lafayette.
I have been anxious for some time to write you again and let you know the results of your advice to me when last I wrote. After our last communication, I sought General Washington and told him of my conversation with you and asked him to explain what this Divine Love meant and how it could be obtained.
He was so pleased at my inquiry that he actually took me in his arms and called me his boy as he had on earth and with his face beaming with love and happiness he told me what this Love meant and what it had done for him, and what happiness it had brought him and how he was now progressing towards the Celestial Heavens of light and truth.
Well, I commenced to consider what he had told me and to have a longing in my soul for that Love and the happiness which he said it would bring me, and I commenced to pray for the Love and tried to have faith. Well, without taking up your time by rehearsing the steps of my progress, I am glad to tell you that I have this Love to some extent and that I am now an inhabitant of the third sphere and enjoying the associations of spirits who also have this Love and are striving to progress.
My happiness is very different from what it was before this Love came to me and I realize that the soul and not the mind is the man, especially of God’s redeemed children. I never thought that the soul was capable of such Love and happiness and of the knowledge that the Divine Love is the one absolutely necessary thing to bring spirits into unison with the Father.
I want to express my gratitude to you and to say that I will never forget your kindness and love in turning my thoughts to this great truth.
Yes, I am still interested in the war, but now I do not have any hatred for the Germans that I had before. I see that they are all brothers, and children of the Father, and that only the ambitions of some and the passions and hatred of others are prolonging the war. But it will soon close for I see before me the collapse of the German campaign against Verdun and then the end will come rapidly.
I wish it were tomorrow, for then slaughter and death and added misery would cease. There are so many spirits coming from these battlefields who are all unfit for the spirit life and appear in great confusion, and when they realize they are no longer mortals they become bewildered and miserable. But we are trying to help them. We know no enemies and all are helped alike. I will not write more tonight and in closing give you my love and sign myself with a new name, which is,
Your brother in Christ,
LAFAYETTE.
The publisher’s father states he is making earnest efforts to reach his wife’s home and be with her through prayer to the Father for His Love (William Stone)
Received November 23, 1915
I am here, William Stone.
I am the father of that boy, and I want to say to him that I am happy, too, as well as his mother; but not as happy as she is, I am not in her high sphere, but am striving to get there and enjoy her home. Leslie, my son, I am also happy that you are trying to follow the steps of the Master in your love for the Father, and in your soul aspirations.
Believe in this truth and you will not be disappointed. When the great day of reunion comes, you will find more love waiting you than you ever thought possible for a spirit to receive. So trust in God and follow the teachings of the Master. I know the importance of this as one who was ignorant of them on earth and has learned only since coming to the spirit world.
I bless that dear mother of yours, for if it had not been for her teachings after she came over, I would probably be an easy going spirit, as I was a man, enjoying the happiness which my good nature and love of things generally gave me.
But when she came, and I saw she had a Love which I had not, and which I must get to be with her, and when she told me how much she loved me, I sought for the kind of Love she had, and with her help and that of the Holy Spirit, I obtained this Love, and am now very happy, for it is this Love which alone may make it possible for me to be with her where she is.
But I am not yet with her, as her soul condition is above mine for me to be able to share her home. She is so beautiful and good that I am not content to live away from her, and I am trying with all my soul’s desires to be together with her, through prayer to the Father for this Divine Love, the one possession that can make me worthy of her.
So, Leslie, believe what we say, and trust in God, and you will be happy.
Your loving father.
The Master declares that he has selected Dr. Stone to do a work for the Kingdom, just as he selected Mr. Padgett. This work will be a labor of love, requiring much physical as well as spiritual exertion (Jesus)
Received December 15, 1915
I am here, Jesus.
I have heard what you have said to your friend, Dr. Stone, and I must say that while you have some appreciation of the Great Love that came to you last night, yet you cannot fully understand, for no mortal can, although you did experience a wonderful feeling of its inflowing. But let me emphasize that if you continue to have the great longings and desires that you had last night, the Father’s Love will come to you in increased abundance.
And I want further to say that the same Love that you received is waiting for Dr. Stone and will be his if he will only let his longings go out to the Father with all his soul’s earnestness. While I have selected you to perform the great task of receiving my truths and spreading them to all mankind, I have also selected Dr. Stone to do a work which will be of great importance and will involve a labor of love on his part, and much physical as well as spiritual exertion. He must not only believe in me and trust in the Father, but let all his longings and prayers and desires go to obtain the great Love, and it will be his.
I am glad that you two men have come so closely together in your beliefs and in your faith in the Divine Love; and I will further tell you that you will both receive a happiness that can never be taken fromyou, even while you are on earth, and when you come to the spirit world this happiness will be increased beyond all human conception. I am also glad that you can exchange thoughts on these important subjects of my religious teachings, and feel that you both have a work to do, and, above all, am happy that you are willing and anxious to do it.
I am with you in all my love, and will make both of you the special objects of my care and keeping – and in the great hereafter when you shall end your work on earth, you will both receive a reward that angels would wish for and wonder that you two could receive it. So I will give you both my love to-night, and will also pray to the Father to bestow upon you His Great Love and blessings. So believe with all your hearts and His Love and blessings will be poured out upon you.
Your friend and brother,
JESUS.
The publisher’s mother is grateful that he has some of the Father’s Love and wishes her other children would also seek His Love (Priscilla Stone)
Received May 13, 1917
I am here, Priscilla Stone.
I want to say just one word before you stop writing, for I have been present all evening and have heard your conversation, and have seen the condition of the souls of both yourself and my dear boy, and to tell you that I am happy because of this hardly expresses my feelings.
I am so thankful to the Father that He has in His great Love and mercy enabled my son to know and experience the presence of this great redeeming Love. When I think of the great number of human beings nearly all whom have no true knowledge of this Love and the way to the great Celestial Kingdom of God where there is so much happiness and the assurance of immortality, I am almost overcome and wonder that such a privilege should be bestowed on my son, who of course is no more deserving of this blessing than are thousands of others of mankind. God is good and I am so very thankful.
Tell my boy to remember what James the Apostle wrote him, and to believe and trust in what he said, as to what reward shall be his when he comes to the spirit world and realize the results of his efforts to help both mortals and spirits.
If my other children would only listen to him and turn their thoughts to these spiritual things, and to seek this Divine Love, I would be so happy that I would exclaim with David when he wrote in the 23d Psalm «my cup of joy runneth over.»
And I am praying and hoping that some little truth will find lodgment in their souls and germinate until at last they shall find the pearl of great price from the Father.
Tell my boy to believe that his mother loves him so much and is with him so very often and that she is now trying to unfold her love to him and convey her thanks to the Father of All.
His father is here too and sends his love and blessings and says that his son must pray and believe and work, for in these three things will be found a power that will overcome all obstacles and bring to him that Love and peace that only the redeemed children of the Father can possibly possess or understand.
I will not write more now and thank you for the privilege. God bless my boy and keep him in the way of Love that leads to the Celestial Heaven. And so I will say, good-night. His mother – he knows that I am his mother without signing my name.