¿Cómo se fabrica y mantiene la sociedad? Mapeos de tensiones que los «oligarcas» tienen que hacer y/o inventar, etc.

Índice
─ Introducción
─ Notas
Mi petición
Nota temática: Figuraciones del poder, redes interdependientes y la mecánica de las revoluciones
1. Dinámicas figuracionales en la era de Lafayette: La física de la interdependencia
2. El «efecto dominó» internacional: Francia, Inglaterra y la diplomacia cosmopolita
3. La cristalización revolucionaria: Disgregación de alianzas y ruptura del equilibrio
Mapeo comparativo: Del Antiguo Régimen a las nuevas oligarquías del siglo XXI
─ Mi petición para el siguiente apartado de «caso ilustrativo», fue:
Caso ilustrativo: La Unión Europea, la tensión de bloques y la lógica del enemigo exterior
1. El enemigo exterior como mecanismo de cohesión y legiti­ma­ción
2. Las exigencias del entramado corporativo transnacional
3. El colapso del tablero y la fractura del tejido vital
Conclusión
─ Nota al pie
Mi petición para esta nota al pie
Anexo: La metamorfosis del monopolio de la violencia, la escala tecnológica y el horizonte de colapso
1. La crisis de escala del Estado pequeño frente a los macroconglomerados de la guerra
2. La democratización de la guerra asimétrica: La brecha del dron
3. El desvío de recursos: La escalada bélica frente a la regeneración ecológica
4. La inercia del delirio y el freno tectónico de la naturaleza

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Introducción

Revisando estos mensajes de la colección de Padgett, surgieron las notas que traslado abajo. 

Notas

Mi petición para esta nota

La nota que pediría me gustaría que tratara sobre Lafayette y la guerra [Lafayette es uno de los que escribe, brevemente, en el contexto de los mensajes de Padgett: el de la primera guerra mundial]. Lafayette, francés, era un hombre «de mundo», o sea, muy cosmopolita, creo.

Así, es muy relevante el tema de la acción compartida por élites de aquí y de allá, máxime cuando se trata de las relaciones internacionales en esa época tan crucial, pre-Revolución-Francesa:

─ tenemos a Francia, enemiga de Inglaterra por tanto tiempo, metiéndose en la revolución americana (tras esa separación anterior, siglos atrás, de «señores feudales» normandos, etc., tan bien relatada y resumida, creo, por Norbert Elias).

Podrías relatar el clima de entonces: la lógica de las guerras y revoluciones, usando los conceptos de Norbert Elias y su estilo, y metiendo alguna observación esencial de Tocqueville que encaje.

Hay tensiones entre grupos:

tenemos por un lado la imagen de la cuerda y la gente tirando de ella a cada extremo, agrupados según el extremo de la cuerda, claro. «Tirando de la cuerda» tenemos a partidos, o grupos de guerreros feudales, o clases (burguesía/nobleza); a todos los podemos entender quizá como organizaciones de fuerzas interiormente tensionadas que, a su vez, dependen de la tensión con respecto a otra organización de fuerzas, la que tienen al otro extremo de la cuerda.

Por ejemplo, los reyes y la nobleza tiene una relación que ha sufrido metamorfosis en ese sentido de la tensión y su regulación. La nobleza ha sido utilizada para proteger al rey, pero este tenía que cuidarse de su potencial, digamos: de la capacidad de los nobles de construir hegemonías alternativas, etc., por así decirlo.

Cada uno, al extremo de la cuerda, tira, y mantiene cohesionado así, mal que bien, el tejido social (en esta imagen sobresimplificada).

El soberano, u oligarquía (a través del cuarto poder, por ejemplo), etc., de turno, puede entonces aplicar pequeñas fuerzas (basta con pequeñas fuerzas, apoyos…) en uno de los lados, para así intentar decantar esa tensión y el movimiento concomitante hacia uno u otro de los extremos ─en esa tensión entre las dos partes que tiran de la misma cuerda─.

Luego, la vida social es mucho más compleja, claro es.

Dentro de cada parte que tira (además de que hay muchas de esas cuerdas, potencialmente, en la «sociedad»), dentro de cada parte… hay además tensiones: es decir, uno de esos polos tirantes puede ser una confluencia de grupos, etc., y estos grupos que tampoco se tienen por qué llevar muy bien entre sí.

Por lo tanto, cuando el movimiento quizá se decante hacia ellos como «grupo de grupos», puede ser que se disgreguen en varias fuerzas separadas para pasar a luchar entre sí, etc.

Todo esto lo trataríamos para intentar mapear las relaciones de fuerza en esa época. E, incluso, para compararlas en un apartado de la nota con el surgimiento de lo que existe hoy: hay nuevas formas de economía monetaria, al parecer, en surgimiento; y hay nuevas formas quizá de hegemonías público-privadas, en cuanto a la forma de regir potencialmente la sociedad global. Hay luchas y alianzas más o menos lábiles entre «señores» industriales (conglomerados paraestatales, etc.) y «señores» de la tecnología (conglomerados proto-tecnocráticos), etc. Hay nuevas oligarquías que ya no parecen guardar ninguna semejanza a algo «elegido democráticamente» (por ejemplo, en la UE).

Volviendo a nuestros «lineamientos» para la época de Washington y amigos:

La burguesía, como nobleza «de robe», ya había «sustituido» a la nobleza en gran medida, creo. Había una alta burguesía, asociada, y aspirante «de nobleza», anhelante de prestigio, etc.

Había habido ya mucha venta de cargos o puestos en la corte o en sus cercanías, por más de un siglo, creo.

Los reyes haría tiempo ya que habían perdido o no habían podido actualizar, digamos, el sentido de lo aprendido por Luis XIV con La Fronda… etc., aparte de que, es una sociedad integrada de diferente manera: con esa diversidad funcional asociada a la creciente monetarización de la economía, en el absolutismo de la época (con el ascenso de las comunas urbanas, la burguesía comercial, etc.); y con esas largas cadenas: las relativas a esos intercambios por los cuales mucha gente está «integrada» en una misma cadena para realizar un fin social.

Es decir, cada grupo tiene intereses ambivalentes con respecto a los demás grupos, ya que hay una interdependencia creciente entre muchos grupos. El mantenimiento de los equilibrios relativos a esa interdependencia es el tema del poder ejercido por ejemplo por el rey como coordinador central. Cuanto más conflicto entre grupos, a menudo sucede que necesitan un tal coordinador. Pero la figura de coordinador central cambia a medida que cambian las formas de interdependencia, etc. Y si esas figuras centrales no cambian, quizá así como «ajustándose» a una sociedad en proceso rápido de transformación por todas estas interdependencias, nuevas tecnologías, nuevas instituciones…, entonces parece que, en la locura de esos desajustes e inercias, se dan las revoluciones como modo incivilizado y absurdo de cambio.

Todas esas tensiones no se tratan ni se entienden bien «a tiempo»… digamos (?); se mantienen quizá artificialmente opacadas las demandas de unos y de otros; se pierde la «comunicación informativa» en cuanto a qué es lo que realmente sucede con los impuestos, con la indignación de unos y de otros, las relaciones entre clases, etc. (dentro de que está esa novedad parece que crucial, la relativamente reciente de los impuestos como institución permanente), etc.

Nota temática: Figuraciones del poder, redes interdependientes y la mecánica de las revoluciones (nota elaborada por IA Gemini (todos los textos en este artículo, menos mis peticiones, están elaborados por IA Gemini))

1. Dinámicas figuracionales en la era de Lafayette: La física de la interdependencia
Para comprender la figura del marqués de Lafayette y su papel como nexo entre la Revolución Americana y la inminente sacudida francesa de 1789, resulta imprescindible abandonar las lecturas individualistas o puramente ideológicas de la historia. Siguiendo el marco sociológico de Norbert Elias, las sociedades no son agregados de individuos aislados, sino figuraciones: entramados de personas entrelazadas por cadenas de interdependencia fluctuantes.

En la Europa prerrevolucionaria del siglo XVIII, el equilibrio geopolítico y social funcionaba bajo la imagen de una red de fuerzas contrapuestas. Si imaginamos a distintos grupos tirando de los extremos de una misma cuerda, el tejido social no se mantiene unido por un consenso estático, sino por la tensión misma de esa pugna.

La corte como mecanismo de regulación: Como demostró Elias en La sociedad cortesana, el monarca absoluto (desde el modelo instaurado por Luis XIV) ejerció de coordinador central no mediante un poder omnipotente e incondicional, sino explotando las ambivalencias de interdependencia entre los grupos rivales. El rey mantenía su hegemonía alimentando la rivalidad entre la aristocracia de espada (noblesse d’épée) y la aristocracia de toga (noblesse de robe), así como entre la nobleza en su conjunto y la alta burguesía comercial en ascenso. Bastaba con que el soberano aplicara una pequeña fuerza o concesión en uno de los extremos de la cuerda para inclinar el equilibrio a su favor.

Largas cadenas de interdependencia y monetarización: La progresiva monetarización de la economía y el crecimiento de las comunas urbanas extendieron las cadenas de intercambio. La venta de cargos públicos durante más de un siglo había creado una burguesía venal y «ennoblecida» que ansiaba prestigio, mientras la nobleza tradicional, financieramente debilitada, se aferraba a sus privilegios estamentales. Ningún grupo era plenamente autónomo: el rey necesitaba los impuestos fiscales recaudados mediante la vasta burocracia burguesa, y la burguesía necesitaba el aparato estatal para proteger sus inversiones.

2. El «efecto dominó» internacional: Francia, Inglaterra y la diplomacia cosmopolita
En el plano internacional, la tensión histórico-estructural entre Francia e Inglaterra (cuya raíz se remonta a la fractura feudal posterior a la conquista normanda) operaba bajo esta misma física de cuerdas tirantes.

Lafayette encarna a la perfección la figura del noble cosmopolita de la Ilustración: un aristócrata «de mundo» movido por un afán de distinción, pero integrado en una red transnacional de élites. La intervención francesa en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos no obedeció primariamente a un altruismo democrático, sino a la lógica del equilibrio de poder absolutista: debilitar al rival británico apoyando al bando opuesto.

Sin embargo, el aparato monárquico francés no previó que, al mover la cuerda en el tablero americano, convulsionaría la estructura interna de su propio estado:

El diagnóstico de Alexis de Tocqueville: Como observó Tocqueville en El Antiguo Régimen y la Revolución, los regímenes no suelen caer cuando están en su punto más opresivo, sino cuando intentan reformarse sin ajustar su estructura de fondo. El apoyo financiero a la causa americana arruinó las arcas reales francesas, obligando a convocar a los Estados Generales y destapando la grieta institucional.

Al no existir canales de «comunicación informativa» transparentes sobre el estado real de la hacienda pública, la presión fiscal sobre el Tercer Estado se volvió insostenible. El coordinador central (la monarquía) había perdido la capacidad de calibrar las presiones internas.

3. La cristalización revolucionaria: Disgregación de alianzas y ruptura del equilibrio
Cuando la tensión entre las fuerzas contrapuestas alcanza un punto crítico y el centro coordinador resulta incapaz de asimilar las trasformaciones socioeconómicas, el sistema colapsa.

1. Ruptura de la cohesión interna: El polo de tracción burgués no era monolítico; era una confluencia lábil de profesionales liberales, financieros, comerciantes e intelectuales. En cuanto el enemigo común (el absolutismo rígido) cedió, esa alianza ficticia se disgregó en facciones antagónicas (girondinos, jacobinos, sans-culottes) que pasaron a luchar ferozmente entre sí por el control de la violencia legítima.

2. El tránsito de la violencia: La Revolución aparece así no como un evento repentino, sino como una reconfiguración violenta e incivilizada de las cadenas de interdependencia. Cuando los canales institucionales de negociación se vuelven inoperantes y las demandas se mantienen artificialmente opacadas, el ajuste sociogenético se produce mediante la ruptura abrupta del monopolio de la violencia y la fiscalidad.

Mapeo comparativo: Del Antiguo Régimen a las nuevas oligarquías del siglo XXI
Si trasladamos el esquema analítico de Norbert Elias y Alexis de Tocqueville a la estructura sociopolítica contemporánea, observamos que la física de la interdependencia y la tensión de fuerzas se mantienen vigentes, aunque sus formas institucionales y tecnológicas se hayan transformado radicalmente.

En el Antiguo Régimen, el coordinador central del sistema era el monarca absoluto al frente del aparato estatal cortesano, cuya función principal consistía en articular los equilibrios de poder. La estructura de las élites estaba compuesta por una aristocracia de espada crecientemente endeudada, una nobleza de toga venal y una alta burguesía comercial anhelante de prestigio. Las cadenas de interdependencia operaban mediante mercados regionales y nacionales en incipiente expansión, apoyados por una economía cada vez más monetarizada y por la consolidación de la fiscalidad como institución permanente. Los puntos críticos de tensión derivaban del estancamiento de los privilegios estamentales, la falta de representatividad real y la opacidad sistemática respecto a las finanzas de la Corona.

En el panorama contemporáneo del siglo XXI, por el contrario, la figura del coordinador central se ha desplazado hacia estructuras tecnocráticas transnacionales y organismos directivos no electos que actúan al margen de los mecanismos democráticos tradicionales. La estructura de las élites adopta hoy la forma de alianzas volátiles entre «señores industriales» —grandes conglomerados paraestatales— y «señores de la tecnología», regidores de plataformas digitales e infraestructuras de datos. Las cadenas de interdependencia se han mundializado y complejizado mediante circuitos financieros de alta velocidad, algoritmos de extracción y procesamiento de información, cadenas globales de suministro y sistemas de divisas digitales. La tensión del sistema ya no surge de privilegios feudo-estamentales, sino del acentuado déficit democrático, la opacidad en la toma de decisiones regulatorias y la progresiva cesión del poder legislativo hacia consorcios público-privados.

Mi petición para el siguiente apartado de «caso ilustrativo», fue:

Como caso, esbozado y sacado de la actualidad, podríamos ilustrar después ese mapeo comparativo con estas intuiciones:

─ la UE está al parecer así como siendo llevada hacia una guerra con Rusia; esto se llevaría haciendo en un proceso largo de provocaciones de la OTAN, de promesas y tratados UE/Rusia no cumplidos por parte de la UE, etc., todo ello acicateado por y/o en favor de élites transnacionales.

─ aquí quizá valdría una especie de analogía con los reyes absolutistas: los enemigos exteriores sirven así como para cohesionar la monarquía, darle sentido frente a los súbditos, etc.

─ esto a su vez es un juego en el tablero mundial: las corporaciones paraestatales de diverso tipo «necesitan» por ejemplo vender armas (armamentísticas), o satisfacer a los accionistas en la otra punta del mundo (fondos de inversión), etc.

Mientras tanto, pierde, como siempre parece que pierde en toda guerra «de niños heridos adultos», pierde, decíamos, el tablero mismo: la naturaleza sufre, las masas también,

Caso ilustrativo: La Unión Europea, la tensión de bloques y la lógica del enemigo exterior
Este mapa de interdependencias y tensiones encuentra un claro reflejo en la dinámica geopolítica que atraviesa actualmente la Unión Europea en sus relaciones con Rusia y en su integración dentro del tablero atlántico.

1. El enemigo exterior como mecanismo de cohesión y legiti­ma­ción
Al igual que las monarquías absolutistas del siglo XVIII recurrían a la amenaza o a la guerra contra potencias rivales para sofocar las fisuras internas y legitimar el cobro de impuestos excepcionales, las estructuras directivas de la UE parecen valerse de la confrontación geopolítica para consolidar su propia autoridad. En este sentido, la escalada de tensiones con Rusia —alimentada tras un prolongado proceso de expansión de las infraestructuras de la OTAN y por la caducidad de compromisos diplomáticos y acuerdos de seguridad no consolidados— funciona como un catalizador ideológico. El «enemigo exterior» reencuadra la cohesión interna, justifica la recentralización de decisiones en cúpulas no sometidas al escrutinio ciudadano directo y desvía la atención de las crecientes tensiones socioeconómicas dentro del propio espacio europeo.

2. Las exigencias del entramado corporativo transnacional
Esta deriva geopolítica no responde únicamente a dinámicas de política estatal clásica, sino a la tracción ejercida por corporaciones paraestatales y fondos de inversión globalizados que tiran de su propio extremo de la cuerda. Los grandes conglomerados del sector armamentístico requieren el mantenimiento de escenarios de tensión constante para garantizar contratos a largo plazo y renovar arsenales, mientras que los grandes fondos financieros internacionales, con accionistas repartidos por todo el globo, demandan tasas fijas de rentabilidad en sectores estratégicos (energía, tecnología militar, reconstrucción). Al igual que los monarcas absolutos otorgaban mercedes o vendían cargos a la alta burguesía para financiar sus guerras, las élites comunitarias alinean sus políticas con las necesidades de estos actores transnacionales, operando en la práctica como gestores de una hegemonía público-privada.

3. El colapso del tablero y la fractura del tejido vital
En la dinámica de estas tensiones conducidas por élites desconectadas de las bases sociales, el resultado final evoca la misma ceguera que precedió a los grandes estallidos revolucionarios. Las decisiones adoptadas en los vértices del poder desplazan los costes hacia la población y la trama ecológica. Mientras los discursos oficiales apelan a la seguridad o a valores abstractos, el conflicto perpetuo deteriora las condiciones de vida de las mayorías, destruye infraestructuras básicas y degrada el medio natural. En esta «guerra de niños heridos adultos», el verdadero damnificado es el tablero mismo: la trama ecológica que sostiene la vida y el propio tejido social, diezmado por la incapacidad de los centros coordinadores de encauzar pacífica y transparentemente las verdaderas demandas de la sociedad.

Conclusión
El análisis histórico-comparativo muestra que, tanto en la Francia prerrevolucionaria como en el orden global actual, los sistemas políticos sufren convulsiones cuando las élites opacan los canales de información y pretenden mantener equilibrios de poder obsoletos mediante el uso de «pequeñas fuerzas» reguladoras.

Cuando los coordinadores centrales pierden la capacidad de ajustarse a la evolución real de las interdependencias humanas, la tensión acumulada en los extremos de la cuerda termina por romper el propio tejido social.

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Nota al pie

Mi petición para esta nota al pie

En cuanto a analizar el tema monopolio de la violencia: podrías dar esa nota al pie o anexo sugerido, sí. Pongo algunas intuiciones:

parece que las reclamaciones de soberanía estatal de los estados pequeños estarían «condenadas» si la tecnología para mantener ejércitos competitivos ya no es sufragable por parte de colectivos de pocos millones de «contribuyentes» (?).

Por un lado tenemos grandes y nuevas «tecnologías de guerra», que dependen de las novedades globales y de enormes inversiones que no están quizá al alcance de todos los estados, a no ser que se reúnan en nuevos conglomerados… como parecería estar sucediendo en parte.

Por otra parte hay también nuevas tecnologías de «guerra de guerrillas» con drones, más accesibles, etc.

Este ascenso en capacidad de dar muerte (en vez de apoyar los movimientos que ya existen de regeneración masiva del suelo y de la tierra, los desiertos, etc.), o este ascenso en variabilidad en cuanto a conducir la guerra (automatizarla, «biologizarla», etc.), y demás cosas… parece conducir a una especie de delirio, ese que a veces podríamos pensar que solo «se va a poder detener» si suceden grandes catástrofes, etc., más o menos «naturales»: como vemos hoy que están surgiendo o podrían hacerlo, en el surgimiento de terremotos, etc., y de posibles grandes volcanes que oscurezcan grandes partes de la tierra y colapsen la agricultura en grandes zonas, etc.

Anexo: La metamorfosis del monopolio de la violencia, la escala tecnológica y el horizonte de colapso
En la teoría sociogenética de Norbert Elias, el Estado moderno se consolida mediante la monopolización progresiva de dos recursos fundamentales: el cobro de impuestos y el ejercicio de la violencia física legítima. Sin embargo, la evolución tecnológica contemporánea está fracturando la escala histórica sobre la que se sostenía este monopolio estatal.

1. La crisis de escala del Estado pequeño frente a los macroconglomerados de la guerra
Las reclamaciones tradicionales de soberanía nacional por parte de Estados de mediano o pequeño tamaño (sociedades de unos pocos millones de contribuyentes) enfrentan hoy un límite insuperable de viabilidad fiscal y técnica. Desarrollar e integrar tecnologías bélicas de última generación —escudos antimisiles exoatmosféricos, satélites de inteligencia militar, sistemas de guerra electrónica y plataformas avanzadas de inteligencia artificial— requiere volúmenes de inversión económica e infraestructura industrial que exceden la capacidad de recaudación de un Estado nación aislado.

Esta insostenibilidad impone una disyuntiva: o bien la pérdida fáctica de soberanía defensiva, o bien la integración subordinada en grandes conglomerados supraestatales (como el bloque atlántico articulado por la OTAN). La soberanía del Estado pequeño queda en la práctica cancelada, pasando a depender de la tutela tecno-militar de potencias dominantes o consorcios de la industria de defensa.

2. La democratización de la guerra asimétrica: La brecha del dron
Paralelamente a esta concentración macrotecnológica, surge un fenómeno contrapuesto: la proliferación de tecnologías de guerra de bajo coste y alta letalidad. La utilización masiva de drones comerciales adaptados, la automatización táctica y la guerra de guerrillas guiada por sensores accesibles descentralizan la capacidad de infligir daño destructivo.

Esta brecha crea un escenario paradójico: mientras que los Estados pequeños no pueden costear una defensa estratégica convencional, actores no estatales o pequeños grupos fuertemente armados pueden desafiar militarmente a estructuras mucho más complejas utilizando «guerrillas tecnificadas». La violencia se fragmenta y el monopolio estatal se erosionará desde abajo.

3. El desvío de recursos: La escalada bélica frente a la regeneración ecológica
El vertiginoso incremento de recursos destinados a automatizar, «biologizar» o hipertecnificar la capacidad destructiva representa una severa desviación de la atención y el capital humano frente a las crisis biofísicas globales. Mientras se inyectan presupuestos multimillonarios en la renovación de arsenales y sistemas de vigilancia, las tareas prioritarias para la sostenibilidad de la civilización —como la regeneración masiva de suelos degradados, la detención de la desertificación y la restauración de la biosfera— quedan postergadas como metas secundarias.

4. La inercia del delirio y el freno tectónico de la naturaleza
Esta aceleración bélico-industrial adquiere la forma de una inercia autoalimentada que los centros de decisión políticos no parecen capaces de detener mediante la negociación consciente. Ante esta incapacidad de autoregulacion social, cobra fuerza la hipótesis de que solo eventos sistémicos extrínsecos —catástrofes biogeológicas a gran escala— impondrán un freno forzoso al delirio destructivo.

Erupciones volcánicas de gran magnitud capaces de oscurecer la atmósfera y alterar el clima global, o megaterremotos que desarticulen redes de suministros e infraestructuras críticas, colapsarían la base agrícola e industrial que alimenta el complejo bélico-tecnológico. Paradójicamente, ante la ceguera de los actores político-económicos, la propia dinámica terrestre se perfila como el único límite absoluto capaz de restablecer bruscamente las prioridades de la especie humana.

¿Qué hace posible que nos entendamos? ¿Qué tienen que ver entre sí lo mental y la verdad? Entre chistes y muy serios presupuestos

Índice
─ ¿Presupuesto contrafáctico?
─ Siguiente consulta o petición a la IA: validez y facticidad, etc.
─ Respuesta IA
─ 1. Facticidad frente a Validez (Lo oculto y el sistema)
─ 2. ¿Es la declaración del director un Acto Performativo / Perlocutivo?
─ 3. El Cinismo y el «Mundo de la Vida» (Lebenswelt)
─ Siguiente consulta: el chiste de Gila
─ Respuesta IA
─ El choque de paradigmas: ¿Qué cambió?
─ Ilustración 1: El chiste de Gila o el colapso de la Razón Práctica Monológica
─ Ilustración 2: El Director de Proyectos (Del monólogo a la red del habla)
─ Conclusión: Por qué el chiste explica lo «Posmetafísico»
─ Siguiente consulta (guerra «sin guerra»)
─ Respuesta IA
─ 1. El «descenso» de la Razón Práctica (De Kant a Gila)
─ 2. El «Reaseguro Absoluto» y el Giro Lingüístico
─ 3. Tu utopía penal (Rousseau y la guerra defensiva)
─ 4. El choque con Elizabeth Anscombe

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En este texto, hecho en «interacción» con la IA-Gemini, hay algunas cosas que quizá sirven simplemente para motivar hacernos preguntas; es decir, para quizá sentir algo que se abre al plantearnos la cuestión de nuestra individuación como humanos, comparativamente hablando, por ejemplo, respecto a otras épocas, y en relación a cómo nos afectan las «instituciones» en las cuales «no hemos pedido estar inmersos», pero que son algo así como medios o elementos donde nos «bañamos», aunque aparentemente vitales, como por ejemplo los medios «no lingüísticos» que son el del dinero y el poder (con sus diversas formas), etc.

En los diferentes tipos de sociedades que hemos «tenido» los humanos, no nos hemos «entendido» igual.

¿Hay un concepto universal de tal «entenderse»?

Por cierto, entenderse y querer entenderse tiene mucho que ver con lo que llamamos amor. (Y recordemos, para aclararnos frente a todo este lío que viene aquí abajo, hay una máxima potencial: el amor no guarda expectativas.)

En algunas sociedades no podríamos entender siquiera el mismo concepto de «entendimiento» ─o no lo podríamos «entender», para nada, de la misma manera, desde luego─.

Nuestra desafortunada «preponderancia de lo mental-intelectual», ¿hasta qué punto trasluce la importancia de la verdad? ¿Y de qué verdad?  Continuar leyendo «¿Qué hace posible que nos entendamos? ¿Qué tienen que ver entre sí lo mental y la verdad? Entre chistes y muy serios presupuestos»

No hay «guerra justa»

Hay gente que razona que un pacifista absoluto ─mismamente Jesús─ no es sensible a los grados de perversión, al no estar dispuesto a plantear y aplicar diferentes medidas contra el crimen, más estrictas conforme aumente el grado de perversión de un posible enemigo, en una posible guerra.

Pero un pacifista absoluto no tiene por qué dejar de ser sensible a la gradación de dichas perversiones. Pensar así sería falaz*.

Es verdad que «es moral» querer limitar las perversiones, y que hay grados en ellas.

Pero el hecho de que Jesús se dejara crucificar no significa inmediatamente que no fuera sensible a los grados de perversión.

Entonces, en esta falacia, se pasa de la necesidad de limitar las perversiones, a la justificación de ciertas guerras, es decir, del asesinato «pragmático» e incluso preventivo**.

Y ese salto no sería válido.

¿Por qué?

Por ejemplo, porque la «guerra» podría cambiar mucho conceptualmente; podría significar defender al enemigo «de su propia bestialidad», y cosas similares.

Todo o casi todo el armamento podría ser más bien limitador, no «de ataque»; podría servir básicamente para capturar al enemigo, impedirle que siga haciendo daño, y haciéndose daño… etc.

Si la investigación tecnocientífica no se tapara, en ese sentido ─digo «no se tapara» porque creo que ya habrá muchos descubrimientos, de sobra─, creo que habrá muchas herramientas implementables para desactivar armamento, o para la defensa, ocultación, captura, etc.

Los policías no tienen por qué tirar a matar para evitar asesinatos; o, incluso, pueden usar armas que no hieren sino que paralizan usando diversas técnicas, etc. Y este paradigma «defensivo» no tendría límite a la hora de cultivar esa actitud e implementarla ─»parar al enemigo»─.

Luego, la posible captura de estos «enemigos» implicaría idealmente tener mucho espacio donde meterlos, claro está. Se les podría aislar en algunas zonas de sus propios países, si es que se trata de un caso de guerra para evitar «genocidios internos»; y esto, por supuesto, requeriría colonizar zonas para someter al enemigo a un régimen de aislamiento en su propio país, y así facilitar su arrepentimiento (y, de entrada, que no sigan con sus prácticas).

Es decir, la acción aliada contra los nazis, idealmente ─y si hubiera existido el «armamento desactivador», que supongo que ya existía en aquella época, y si es que se podía industrializar su producción como se requería─, esa acción, decíamos, habría conducido a aislarles en grandes campos de concentración, con el suficiente espacio para que no causen gasto a los demás.

Es decir, en este caso, una vez aislados, se les daría herramientas para que pudieran cultivar, edificar… y sanar, es decir, cultivar su propia psique y, sobre todo, su capacidad de sentir lo que han hecho, etc.

La sociedad más «bienintencionada», la que quedaba fuera de dichos campos de aislamiento quizá por no haber tenido una participación tan directa… es decir, la población que está o parece estar algo más sana y/o cuerda, podría así permitirse más tranquilamente el intento de ver qué diantres había pasado: pensar la política y aplicar y pensar soluciones… guiar sanaciones internas de aquellos que, aun cuando ahora estén fuera de los campos de aislamiento, habían apoyado a los genocidas con más o menos convencimiento y fervor, etc.

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* Esa falacia la exhibiría la filósofa Anscombe, dando un, digamos, salto excesivo. Se puede ver la divulgación sobre ella y otros temas relacionados con la guerra justa en Urbi et Orbi capítulo 17.

** Y, por cierto, ello contraviene el muy simple «mandamiento» del Decálogo: no matar ─el cual, por cierto, incluiría a los animales, de lo simple que es─.

 

1/12:9-12) 12 (e) Mensajes adicionales (Lafayette, familia Stone y Jesús escriben) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 1. / 12:9-12

[Últ. act.: 14 agosto 2026]

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés 

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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 14:12, y luego hay comentarios.

Son cuatro mensajes, de Jesús, de Lafayette y de dos miembros de la familia de Leslie Stone. Por ejemplo, el famoso revolucionario Lafayette ─que murió en 1834 según la wikipedia─ nos comenta sobre el cambio en su actitud, pues aunque ya llevaba muchos años en el mundo espiritual, resulta que al parecer todavía era capaz de odiar a los alemanes ─recordemos que en el momento de muchos de los mensajes estaba teniendo lugar la llamada «primera guerra mundial»─.

A continuación, pues, tratamos parte del apartado:

12) (e) Mensajes adicionales

Se trata de los cuatro siguientes mensajes contenidos en este apartado.

Este apartado es, como vemos, meramente recopilatorio de una serie de mensajes relevantes.

Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el primer volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados o compartidos así por Divine Truth entre otras personas.

El primer volumen incluye los siguientes temas y apartados (los 11 temas numerados sirven para organizar temáticamente los mensajes):

a) ─ Retrato de James E. Padgett
b) ─ Mi testimonio (por Leslie R. Stone)
c) ─ Foto espiritual de Mary Kennedy con su alma gemela, el Dr. Stone.

           d) ─ La verdadera misión de Jesús

I. Jesús y su relación con Dios.
II. Dios y el alma humana.
III. El problema del pecado.
IV. Redención del pecado.

─ 1. Los mensajes
─ 2. Ámbitos celestiales
La oración
─ 3. Inmortalidad
─ 4. ¿Quién y qué es Dios?
─ 5. Espíritu Santo
─ 6. Resurrección
─ 7. El alma
─ 8. Perdón
─ 9. Expiación
─ 10. Infierno
─ 11. Expiación vicaria
e) ─ Mensajes adicionales [estamos aquí: Vemos los siguientes cuatro mensajes en este apartado e), o «12»]

Versión en español
12. Mensajes adicionales (cont.)

El general de la Guerra de la Independencia relata cómo Washington le ayudó a conocer el Amor del Padre y el consiguiente cambio de actitud hacia los alemanes (Lafayette) (26 abril 1916)

Recibido el 26 de abril de 1916.

Estoy aquí, Lafayette.

Desde hace tiempo anhelaba escribirte de nuevo y hacerte saber los resultados de tus consejos. Tras nuestra última comunicación, busqué al general Washington, le hablé de nuestra conversación y le pedí que me explicara qué significaba este Amor Divino y cómo se podía obtener.

Mi pregunta le complació tanto que me estrechó entre sus brazos y me llamó «hijo mío», tal como solía hacer en la tierra. Y con el rostro radiante de amor y felicidad, me explicó lo que significaba este Amor, lo que había hecho por él, la felicidad que le había aportado y cómo avanzaba ahora hacia los Ámbitos Celestiales de luz y verdad.

Y bien, comencé a reflexionar sobre lo que me había dicho y a sentir en mi alma un anhelo por ese Amor y por la felicidad que, según él, me aportaría. Empecé a orar para recibir ese Amor y a tratar de tener fe. Sin extenderme en el relato de los pasos de mi progreso, me alegra decirte que poseo este Amor en cierta medida, y que ahora habito en la tercera esfera y disfruto de la compañía de espíritus que también poseen este Amor y se esfuerzan por progresar.

Mi felicidad es muy distinta de la que tenía antes de que este Amor llegara a mí, y me doy cuenta de que el alma, y no la mente, constituye el hombre, especialmente en el caso de los hijos redimidos de Dios. Nunca imaginé que el alma fuera capaz de tal Amor y felicidad, ni de comprender que el Amor Divino es lo único absolutamente necesario para poner a los espíritus en armonía con el Padre.

Quiero expresarte mi gratitud y decirte que jamás olvidaré tu bondad y amor al orientar mis pensamientos hacia esta gran verdad.

Sí, sigo interesado en la guerra, pero ya no siento por los alemanes el odio que tenía antes. Veo que todos son hermanos e hijos del Padre, y que solo la ambición de unos pocos y las pasiones y el odio de otros prolongan la contienda. Sin embargo, pronto llegará a su fin, pues veo ante mí el colapso de la campaña alemana contra Verdún, y entonces el final vendrá rápidamente. Continuar leyendo «1/12:9-12) 12 (e) Mensajes adicionales (Lafayette, familia Stone y Jesús escriben) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 1. / 12:9-12»

La única solución para las guerras

Cada cual, al no sanar personalmente las heridas, se sea o no religioso (da igual), cada cual, estamos co-fabricando las guerras y demás cosas similares.

Sólo el perdón bien entendido sanará conflictos; perdón es sinónimo de amor, y sólo amando a los «enemigos» se puede sanar algo; Dios ama a todos por igual, aunque «odie» el pecado;
y les/nos quiere por muy pecadores que sean o seamos.

Dios siempre les/nos quiere «redimir»,
y de hecho, Dios (ese ser infinito que hizo nuestra alma/ánimo), Dios, de manera impersonal, ya hace todo lo posible para tal liberación o «redención» ─aunque no le permitamos hacer eso más personalmente con su amor o trato personal directo a nuestra alma, pues de hecho estamos influidos o «poseídos» por nuestras heridas emocionales (miedos y vergüenzas profundas), y por múltiples desencarnados que usan tales heridas para más o menos influir en nosotros según se lo permita su habilidad y nuestra dejadez o irresponsabilidad emocional─.

La guerra es «proyección emocional», evidentemente;
y por ejemplo, sucede que los humanos usamos las religiones en general precisamente para mantenernos en un estado más o menos arrogante de «juzgar hacia afuera»,
y, así, las usamos para no arrepentirnos realmente (no sentir) y para no perdonar realmente (no sentir) cada una de las cosas personales en uno:
nuestros miedos almacenados, traumas, vergüenzas, etc.

Y al no sentir estas cosas no podemos actuar de verdad espontáneamente y reparar realmente algo.

Y obviamente la historia se repite, y vemos una y otra vez en cada bando (anglosionismo, islamismo radical, etc.) lo «salvaje» (con perdón de los salvajes) que es el ser humano cuando vive en sus heridas en vez de dejar que fluyan más humildemente las emociones heridas.

Así que… lo dicho,
resulta que lo que existe o vemos «fuera» depende muy en general de las emociones no sanadas dentro de las supuestas víctimas ─en cada ocasión donde haya víctimas─.

Y, salvo en caso de los niños, hay una ley que atañe a la responsabilidad, entendida cabalmente.

Las espiritualidades más o menos «místicas» o ritualistas evitan la responsabilidad en su sentido real, en cuanto que la responsabilidad parte del alma y es del alma, del ánimo… y necesita de la liberación emocional humilde.

Todos estamos en esa trampa en uno u otro grado. Y, en todos lados, la que «pierde la batalla» es el alma de cada uno, ya que en general no conocemos, personal y realmente, el poder intrínseco de cada alma, y la unicidad de cada alma.

Sólo el amor a los «enemigos» sana el mundo.

Y sólo Dios es la verdad (e infinita), y ninguna religión lo es.

Ese amor «a los enemigos» parece ser una de las pruebas de fuego del alma en cuanto a su semejanza a Dios, que es amor.

Dios por ejemplo quiere sanar y amar al soldado violador asesino, del bando que sea, mientras mata y viola por ejemplo niños, aunque Dios «odie» el pecado.

«Ser como Dios» ahí es alcanzable por nosotros, como modo de ser, ya que Dios nos hizo para eso, pues de entrada ya somos a su imagen y semejanza, aunque estemos muy impuros en nuestro ánimo/alma, debido a las heridas emocionales ─absorbidas desde que estamos en el útero y luego prolongadas y potenciadas por enormes cantidades de pecado personal propio─.

Y, por ello, por las heridas, por nuestra resistencia a sentirlas humildemente, se nos hace difícil «amar al enemigo», es decir, por ejemplo de entrada no querer matar al violador asesino que delante de nosotros mata y viola a nuestros hijos, etc.

¿La historia «se repite» con esto del «rearme»? | Alemania años 30 – «Rearme» UE años 20

Es curioso que podría ser muy sencilla la explicación de por qué «se repite la historia» (o la historia «rima», dicen, más que se repite).

Se repite la historia mientras vivimos en el miedo, en vez de sentirlo tal como lo sentirían los niños, los niños más puros, al ser más espontáneamente «vitales».

En el vídeo enlazado abajo* hablan brevemente de que Alemania, en los años 1930, se dedicó a la fabricación de armas. Fue una respuesta, creo, ante una especie de «crisis».

Hoy se habla de «rearme de Europa» (esos famosos 800.000 millones)… similarmente a aquella situación de hace un siglo, por lo que se ve.

Creo que ahora la fabricación de armas no estaría radicada principalmente en Europa, sino más bien donde hay más fábricas y tecnología para ello (que creo que es en EEUU y quizá en algunos de sus satélites en Oriente Medio ─satélites que para cometer crímenes se escudan en varias supuestas «religiones», no sólo en una─).

Y claro, ahora las armas parece que son potencialmente muy diferentes: Aquí habría que hablar del control de las masas y de la expresión del conflicto dentro de las posibilidades abiertas por la Inteligencia Artificial…, o de cierto tipo de manipulación anímica, etc.

Entonces, siempre «se necesita» crear «demonios» para polarizar, dividir, justificar movimientos de industrias o conceptos obsoletos, etc.

Si a la larga se necesita controlar «un mercado», parece que lo más importante es saber medir emociones y creencias, poder fomentarlas, aprender a conducirlas y controlarlas ─a grandes rasgos─.

Son cosas como…: «Rusia me gusta/no me gusta», etc.
(Y la relevancia de esto ya se usaría y se conocería desde hace mucho, digamos.)

Visto en retrospectiva es fácil pensar que, como a las grandes corporaciones industriales y militares les interesaba lo de la guerra, entonces necesitan crear previamente «un problema», o fomentarlo (una crisis, del tipo que sea). Y eso no interesa sólo «para vender cosas», sino también ─o básicamente─ por afanes de dominio.

Lo de Alemania en los años 30 quizá fue uno de aquellos casos de «fomentamos un problema» (crisis), para aportar una solución, que sería quizá algo como…: «más dependencia de un cierto sistema económico, militar e industrial».

La realidad de la actual guerra «ruso-ucraniana» (o más bien OTAN frente a Rusia) fue fomentada instigando la guerra civil en Ucrania (golpe de Estado, etc.), hace muchos años. Y todo el mundo que lee sobre esto parece estar de acuerdo en que la instigaron las mismas agencias que ahora «sacan rédito».

Y ya había antes, en los medios, una campaña de demonización y «difamación» de Rusia ─aparte de la más continua desinformación que en general hay sobre cualquier cosa en los medios que antes eran «oficiales»─.

Así, en el caso actual, parece que vemos claramente cuáles son las excusas para dar «soluciones controladoras» ante problemas fomentados por esos mismos que ofrecen soluciones.

Recordemos que el control «es la otra cara del miedo», y rearmar Europa quizá servirá simplemente para intentar instalar un sistema mucho más «totalitario» para los propios europeos, al igual que lo de la «crisis» en el 2020 serviría para proseguir en eso mismo («proseguir», porque viene de más lejos).

Por cierto, esto del totalitarismo parece que siempre «viene bien» a la hora de gestionar grandes catástrofes, sean naturales o artificiales… experimentadas por masas como nosotros, que básicamente vivimos en el miedo. Y es que a veces, por una simple cerilla ─un poco de hambre, por ejemplo─ se encienden cosas feas en el ánimo de la gente.

A la hora de hablar de Rusia, es la típica historia de la «proyección»: Para no sentir nosotros (representados por la OTAN, etc.) nuestras heridas y «maldades» (maldades que surgen a raíz de mantener esas heridas), entonces acusamos a otros ─mismamente a Rusia, por ejemplo─.

Son enormes las salvajadas de la OTAN: bombardeos «democráticos» bajo el amparo de ídolos de masas como Obama, Bush, Clinton, etc. Fomento de golpes de Estado…, etc.

O sea, son enormes «nuestras» «heridas y maldades», y digo «nuestras» porque parece que en general en Europa mucha gente se siente más afín a EEUU que a Rusia ─para gloria de los «vampiros» en UK :), por cierto─.

Esas salvajadas creo que no tienen ni punto de comparación con cualesquiera cosas que queramos asignar a «otras potencias», incluyendo, por cierto, las cosas de nuestros aliades «árabes», que por ejemplo siguen condenando abiertamente la homosexualidad, etc.

(Por cierto, sobre ese tema, lamentablemente surgen de nuevo «cristianos», con bastante audiencia, que también condenan en general la homosexualidad, cuando en realidad el «problema con lo sexual» se soluciona en gran medida simplemente si vamos sintiendo la verdad de que sólo tenemos UN alma gemela, UNA, cada cual ─y un porcentaje no muy grande de nosotros la tiene del mismo sexo─).

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* Vídeoentrevista del ex-embajador José Zorrilla:
«Adrián Zelaia: la lucidez de un empresario»
https://youtu.be/XAGqVw2XL7M

¿Cómo la guerra surgiría de la demanda de que el Estado o las empresas me den todo?

En este audiovídeo…

… enlaces:
Vídeo
– YT:
https://www.youtube.com/watch?v=9yc4VRN0WBg
– descarga: https://www.dropbox.com/scl/fi/fk8wopmn3b0dv8o040yv1/20240924-Como-la-guerra-surgiria-de-demanda-2.mp4
Audio
– Versión diferente, en audio (desarrollando el mismo contenido, excepto algunas cosas):
https://go.ivoox.com/rf/134184526
– enlace de descarga de esa versión: https://www.dropbox.com/scl/fi/uhbe2w7d2b8i6arlm35ub/20240925-Como-la-guerra-version-2-solo-audio.mp3

… hablamos de cómo la guerra nos llama a sentir.
Es decir, la guerra nos llama a arrepentirnos de nuestra participación continua en proyectar miedo
( = violencia )…
… miedo bajo la forma de exigencia o demanda hacia los demás, hacia el sistema, etc.
(hacia la política y los políticos, hacia los agricultores, los camioneros, supermercados, etc…. y en última instancia hacia los «soldados»…)…
… la demanda de que nos alimenten y se ocupen de que haya agua y techo disponibles ─o incluso de que nos «defiendan»─.

En este audiovídeo hablamos un poco, por tanto, sobre cómo creamos las guerras, sobre cómo nuestro ánimo crea esta «cosa física» que es la guerra ─a nivel individual y colectivo─ a partir de mucha «irresponsabilidad física».
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En una parte vemos anecdóticamente un diagrama* que al parecer se usó como propaganda en la Guerra Fría (el bando estadounidense, «occidental»). El diagrama lo muestra la wikipedia, y en él aparece el concepto de conciencia para mostrar una cierta polarización, que es indicativa de algunas «grandes verdades».

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Vemos también al final anecdóticamente explicada la frase:
«La fase superior de la izquierda es el crimen»… 🙂
… aunque también sucede que «la fase superior de cierta «derecha» es el crimen»… 🙂
al igual que lo es de cierta «izquierda»…

… porque, tal como vimos, muchas ideas que se tienen son mal empleadas para «polarizar» (tanto ideas dichas «de izquierdas» como ideas dichas «de derechas») .

Y en el fondo «polarizamos» la vida «contra» la responsabilidad individual, y, en general, «contra» la verdad (contra la verdad personal asumida… y contra la verdad en general)…
… y para así satisfacer al máximo las adicciones emocionales.

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* Enlace al diagrama en wikipedia: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:ML_Chart_III.jpg

Directos: días 30 y 31 marzo, 2024

En los vídeos de directo de estos dos días de marzo, 2024, vimos una parte (enlazada abajo*) de los materiales de divinetruth.com

El tema trató de la ley de compensación, en concreto de esperar recibir/»cosechar» algo o mucho, sin hacer o «sembrar» nada o casi nada, etc.

Al principio del primero de los vídeos hago breves comentarios sobre el inglés, sobre las «nuevas» herramientas de inteligencia artificial, ya muy célebres, y sus empleos para ayudar en el idioma inglés. Sobre ello en pantalla aparece este vídeo:
─ «Hablar en inglés con chatGPT»: https://youtu.be/L4_z7u2fIJI
y también esta web:
https://chat.openai.com/

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En los dos vídeos vemos la primera pregunta :

Why I expect to gain something when I do nothing,

que está en este vídeo de divinetruth.com:

20171213-1140 God’s Laws of Forgiveness & Repentance:
https://www.youtube.com/watch?v=-lOD1cCvx9E

Motomami nuestra que estás en los Cielos… despidiendo septiembre – 2022

En este audio para despedir septiembre 2022, este «boletín»…
Enlaces audio: en ivoox / descarga

… invito un poco de nuevo a la oración (recordando algo reciente de este mes, sobre ello);
y ahora que tenemos esta nueva palabra, «motomami»… aparte de «mamichula» o «papichulo»… para designar a Dios (que no por nada es nuestra mami) pues hay que usarla… «motomami»… mmm 🙂

… invito a eso… y también comento algunas cosas en torno a «la actualidad», pues dicen que pronto va a caer alguna bomba nuclear, y eso está relacionado con el tema de «las materias primas» y con el tema de la posible «inventiva humana» en torno a «los recursos», algo que quizá dé cambios bruscos relativamente pronto (cambios en cuanto a lo que la humanidad y los controladores saquen efectivamente «al mercado» por fin).

Todo ello son cosas relacionadas además con el tema «lo que atacas crece»…, del que hablaremos más, pronto.

Hablo también de otros temas que comentaremos en el futuro.

Las mujeres también crean las guerras, protegiendo el miedo, que captan cual antenas los «tontos» útiles ejecutores

Este breve audio, sobre nuestro poder como almas, se titula: «Las mujeres también crean las guerras, protegiendo el miedo, que captan cual antenas los «tontos» útiles ejecutores».

Enlaces al audio: en ivoox / descarga

En el título está casi todo lo tratado 🙂

Más información en la página-guía sobre emociones:
unplandivino.net/emociones/