¿Qué hace posible que nos entendamos? ¿Qué tienen que ver entre sí lo mental y la verdad? Entre chistes y muy serios presupuestos

Índice
─ ¿Presupuesto contrafáctico?
─ Siguiente consulta o petición a la IA: validez y facticidad, etc.
─ Respuesta IA
─ 1. Facticidad frente a Validez (Lo oculto y el sistema)
─ 2. ¿Es la declaración del director un Acto Performativo / Perlocutivo?
─ 3. El Cinismo y el «Mundo de la Vida» (Lebenswelt)
─ Siguiente consulta: el chiste de Gila
─ Respuesta IA
─ El choque de paradigmas: ¿Qué cambió?
─ Ilustración 1: El chiste de Gila o el colapso de la Razón Práctica Monológica
─ Ilustración 2: El Director de Proyectos (Del monólogo a la red del habla)
─ Conclusión: Por qué el chiste explica lo «Posmetafísico»
─ Siguiente consulta (guerra «sin guerra»)
─ Respuesta IA
─ 1. El «descenso» de la Razón Práctica (De Kant a Gila)
─ 2. El «Reaseguro Absoluto» y el Giro Lingüístico
─ 3. Tu utopía penal (Rousseau y la guerra defensiva)
─ 4. El choque con Elizabeth Anscombe

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En este texto, hecho en «interacción» con la IA-Gemini, hay algunas cosas que quizá sirven simplemente para motivar hacernos preguntas; es decir, para quizá sentir algo que se abre al plantearnos la cuestión de nuestra individuación como humanos, comparativamente hablando, por ejemplo, respecto a otras épocas, y en relación a cómo nos afectan las «instituciones» en las cuales «no hemos pedido estar inmersos», pero que son algo así como medios o elementos donde nos «bañamos», aunque aparentemente vitales, como por ejemplo los medios «no lingüísticos» que son el del dinero y el poder (con sus diversas formas), etc.

En los diferentes tipos de sociedades que hemos «tenido» los humanos, no nos hemos «entendido» igual.

¿Hay un concepto universal de tal «entenderse»?

Por cierto, entenderse y querer entenderse tiene mucho que ver con lo que llamamos amor. (Y recordemos, para aclararnos frente a todo este lío que viene aquí abajo, hay una máxima potencial: el amor no guarda expectativas.)

En algunas sociedades no podríamos entender siquiera el mismo concepto de «entendimiento» ─o no lo podríamos «entender», para nada, de la misma manera, desde luego─.

Nuestra desafortunada «preponderancia de lo mental-intelectual», ¿hasta qué punto trasluce la importancia de la verdad? ¿Y de qué verdad?  Continuar leyendo «¿Qué hace posible que nos entendamos? ¿Qué tienen que ver entre sí lo mental y la verdad? Entre chistes y muy serios presupuestos»

No hay «guerra justa»

Hay gente que razona que un pacifista absoluto ─mismamente Jesús─ no es sensible a los grados de perversión, al no estar dispuesto a plantear y aplicar diferentes medidas contra el crimen, más estrictas conforme aumente el grado de perversión de un posible enemigo, en una posible guerra.

Pero un pacifista absoluto no tiene por qué dejar de ser sensible a la gradación de dichas perversiones. Pensar así sería falaz*.

Es verdad que «es moral» querer limitar las perversiones, y que hay grados en ellas.

Pero el hecho de que Jesús se dejara crucificar no significa inmediatamente que no fuera sensible a los grados de perversión.

Entonces, en esta falacia, se pasa de la necesidad de limitar las perversiones, a la justificación de ciertas guerras, es decir, del asesinato «pragmático» e incluso preventivo**.

Y ese salto no sería válido.

¿Por qué?

Por ejemplo, porque la «guerra» podría cambiar mucho conceptualmente; podría significar defender al enemigo «de su propia bestialidad», y cosas similares.

Todo o casi todo el armamento podría ser más bien limitador, no «de ataque»; podría servir básicamente para capturar al enemigo, impedirle que siga haciendo daño, y haciéndose daño… etc.

Si la investigación tecnocientífica no se tapara, en ese sentido ─digo «no se tapara» porque creo que ya habrá muchos descubrimientos, de sobra─, creo que habrá muchas herramientas implementables para desactivar armamento, o para la defensa, ocultación, captura, etc.

Los policías no tienen por qué tirar a matar para evitar asesinatos; o, incluso, pueden usar armas que no hieren sino que paralizan usando diversas técnicas, etc. Y este paradigma «defensivo» no tendría límite a la hora de cultivar esa actitud e implementarla ─»parar al enemigo»─.

Luego, la posible captura de estos «enemigos» implicaría idealmente tener mucho espacio donde meterlos, claro está. Se les podría aislar en algunas zonas de sus propios países, si es que se trata de un caso de guerra para evitar «genocidios internos»; y esto, por supuesto, requeriría colonizar zonas para someter al enemigo a un régimen de aislamiento en su propio país, y así facilitar su arrepentimiento (y, de entrada, que no sigan con sus prácticas).

Es decir, la acción aliada contra los nazis, idealmente ─y si hubiera existido el «armamento desactivador», que supongo que ya existía en aquella época, y si es que se podía industrializar su producción como se requería─, esa acción, decíamos, habría conducido a aislarles en grandes campos de concentración, con el suficiente espacio para que no causen gasto a los demás.

Es decir, en este caso, una vez aislados, se les daría herramientas para que pudieran cultivar, edificar… y sanar, es decir, cultivar su propia psique y, sobre todo, su capacidad de sentir lo que han hecho, etc.

La sociedad más «bienintencionada», la que quedaba fuera de dichos campos de aislamiento quizá por no haber tenido una participación tan directa… es decir, la población que está o parece estar algo más sana y/o cuerda, podría así permitirse más tranquilamente el intento de ver qué diantres había pasado: pensar la política y aplicar y pensar soluciones… guiar sanaciones internas de aquellos que, aun cuando ahora estén fuera de los campos de aislamiento, habían apoyado a los genocidas con más o menos convencimiento y fervor, etc.

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* Esa falacia la exhibiría la filósofa Anscombe, dando un, digamos, salto excesivo. Se puede ver la divulgación sobre ella y otros temas relacionados con la guerra justa en Urbi et Orbi capítulo 17.

** Y, por cierto, ello contraviene el muy simple «mandamiento» del Decálogo: no matar ─el cual, por cierto, incluiría a los animales, de lo simple que es─.