Las bienaventuranzas

Índice
─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición para ver las bienaventuranzas (los dos puntos: Expectativas y exigencias. Dolor emocional como indicador del error)
Nota
1. «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos»
─ Mi petición (2)
2. «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados»
─ Mi petición (3)
3. «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad»
4. «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados»
─ Mi petición (4)
5. «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia»
6. «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios»
─ Mi petición (5)
7. «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios»
8. «Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos»
Cierre del recorrido

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Introducción

Revisando estos mensajes de Padgett, donde aparece el tema de las bienaventuranzas, surgieron estas notas muy claras sobre ello.

NOTAS

Mi petición para ver las bienaventuranzas (primera petición)

La nota a pedir sería didáctica y casi más bien dialogada, si es posible;

Relacionaríamos esto tomando como ciertos y paradigmáticos estos dos puntos que pongo a continuación (la tarea en parte sería la de usar estos dos puntos en una especie de presentación dialogada y ordenada para presentar las varias «bienaventuranzas» del famoso discurso de Jesús, que ha sido tan comentado):

─ Las expectativas que tenemos (las pretensiones sobre los demás, las «confianzas» que nos tomamos, etc., ya sean personas conocidas o no), suelen reflejar heridas emocionales (del alma).

Es decir, como actitudes, no estarían fundadas en el amor, sino en «bloqueos» (para mantener alguna fachada ─que puede ser más o menos «funcional», normal, incluso «alegre», etc.─ que tenemos construida para con ella bloquear la liberación del yo herido y por tanto bloquear nuestra identidad real, tras ese yo herido), creencias y deseos corruptos (es decir, desarmónicos con el amor y la verdad), etc.

Por tanto, ilustraríamos la diferencia de cuando Jesús habla aquí de «lo que espera» de Padgett, con respecto a los deseos impuros de cuando las personas, en general bastante «heridas», esperamos cosas (a veces más o menos taimadamente: esperamos sin expresarlo transparentemente, o con doble juego; o hablando a espaldas; o hablando en monólogo con nosotros mismos sobre lo que el otro o la otra persona debería hacer o ser, etc.).

─ Lo siguiente, y muy importante, a tratar, sería: todo dolor emocional (por ejemplo una leve frustración) indica un error en nosotros o bien un error que existe en las almas de los demás, que ha detonado un error en nosotros, en nuestra alma.

Es decir: cuando algo me molesta, mi reacción emocional habla más bien de mí y de mi necesidad de sanación. Y ello hasta el punto paradigmático de que, una persona plenamente sanada (cuyo ejemplo circunstancial lo tenemos en la célebre crucifixión de Jesús), no siente inquina ante lo que le están haciendo, sino simplemente el dolor físico, ya no el dolor emocional.

Esto no es estoicismo, sino que expresa una objetiva sanación del alma: el alma ya no tiene motivos internos, por así decirlo (heridas), para reaccionar ante las cosas de modo «evitativo».

Es decir, en nuestro paradigma, siempre que surge una rabia, ira, enfado o frustración, por ejemplo (alguna emoción de esa constelación de emociones) resulta que eso está indicando un miedo en nosotros y por tanto una oportunidad de sanación real, sin por ello decir que la gente ha de ir así como así alterando o molestando a los demás para «activar» heridas, por supuesto.

Este miedo que estaría detrás de las frustraciones, etc., puede ser miedo a sentir miedo, mismamente; o, dicho rápidamente, miedo a llorar cosas que nos hicieron y que no tienen que ver con lo que nos ha molestado o perturbado enormemente ahora.
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Entonces, se podrían presentar ahora paso a paso las bienaventuranzas, relacionándolas ─de forma concisa─ si es posible con lo visto arriba (y con las interpretaciones de las bienaventuranzas más adecuadas al espíritu de «los primeros cristianos»), y dando pie a que tras cada presentación de cada una pueda hacer yo alguna pregunta, etc.

Nota, elaborada por IA Gemini, con intervenciones progresivas mías en diálogo sobre las Bienaventuranzas

Es una perspectiva profunda y clarificadora para abordar el Sermón de la Montaña. Tradicionalmente, las Bienaventuranzas se han leído como un código de conducta moral o como promesas de recompensa futura para quienes sufren resignadamente. Sin embargo, bajo la clave espiritual que planteas —donde el amor puro carece de exigencias proyectadas y donde el dolor emocional revela la presencia de un error o herida en el alma—, las Bienaventuranzas se transforman en un diagnóstico didáctico del estado interno de sanación y receptividad al Amor Divino.

Cuando Jesús le dice a Padgett lo que «espera» (expect), no está proyectando una expectativa neurótica ni condicionando su amor a la respuesta del médium. No hay manipulación, ni monólogo interno de reproche, ni doble juego: es una observación cristalina de una potencialidad espiritual fundada en la ley del amor. En contraste, las expectativas de un alma herida son peticiones defensivas para sostener la fachada y evitar sentir el miedo originario.

Para abrir este espacio de diálogo, vayamos analizando cada bienaventuranza paso a paso.

1. «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos»
El espíritu original (primeros cristianos): «Pobre en espíritu» (ptōchoí tō pneúmati) no se refiere a la ignorancia o a la carencia de carácter, sino a la vaciedad de orgullo religioso e intelectual. Es el estado de quien ha desmantelado su fachada de suficiencia. Continuar leyendo «Las bienaventuranzas»

No era «maldito sea», sino maldito está

Índice
─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
Nota
Análisis Lingüístico y Textual (El griego de Gálatas 1:8-9)
1. La confusión de la traducción gramatical (éstō)
2. El sentido descriptivo/declarativo del estado (está)
3. Etimología de Anáthema
Nota sobre el significado de «maldito está» y la ley del alma:

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Introducción

Revisando estos mensajes de Padgett, surgieron las notas que traslado a continuación.

NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota de abajo

Vimos citada, en una parte de un mensaje de Padgett, esta célebre frase de la Biblia:

‘maldito está (o «sea anatema») el que cree y enseña estas falsas doctrinas’.
Gálatas 1:9

Puse «está», en la cita, en vez de «maldito sea», porque la idea sería que, en realidad, Jesús no es el dueño de las leyes que hacen que alguien se «condene a sí mismo», se degrade; o sea, que «puntúe» para recibir una degradación objetiva, en su alma, al cometer actos o al tener creencias que, aunque en un principio puedan parecer no ser tan malos, o incluso ser buenos, sí serían «degradantes».

Tras pasar más allá del plano terrestre (en el cual plano estamos por ejemplo influidos no solo por nuestras inercias, bloqueos y adicciones emocionales, sino por espíritus (desencarnados) que nos pueden manipular para ─con a veces «mucha energía»─ seguir todos en grupo creyendo cosas que no son del todo buenas, o que son directamente falsas o malas ─o incluso influyendo para cometer actos claramente malos, o perjudiciales en general─), tras traspasar el plano terrestre, decíamos, nos podemos dar cuenta de que nos estábamos «maldiciendo»: estábamos acumulando papeletas para merecer un estado nada bueno o casi nada bueno; y estábamos siendo sujetos de evaluaciones por parte de las leyes naturales, que actúan sobre el alma; son evaluaciones digamos objetivas, en la sustancia de nuestra alma degradada ─evaluaciones que nos colocan donde nos colocan, y punto─.

Entonces, la nota quizá sería ideal centrarla en debates o interpretaciones sobre esa cita acerca de «maldición».

Dios no maldice; sus leyes actúan y nuestro libre albedrío rige. Y, alguien que actúe en armonía con las leyes de Dios tampoco maldice; incluso ni siquiera maldecirían aquellos espíritus que, aun sin conocer el amor de Dios ─sin conocer el contacto íntimo y transformador del amor personal de Dios en sus almas─, sin embargo, tampoco maldicen, aunque solo tengan una condición purificada en su amor natural.

Por ejemplo, aquellos espíritus que están purificados al máximo en su amor natural, pero que sin recibir amor divino solo pueden llegar hasta la esfera 6 del mundo espiritual, suponemos que nunca maldicen: simplemente siguen en modo «especial», quizá, creyéndose haber llegado a ciertas cimas; creyéndose merecedores orgullosos de ciertos reconocimientos; o creyéndose habilitados para perseguir fines por ejemplo «demasiado proselitistas» ─o que los prosigan al máximo sus «súbditos»─; pero no maldecirían: simplemente «dejan ser», digamos.

Reuniendo coherentemente y conservando a ser posible todos los matices de lo que he puesto, me gustaría tener una nota centrada en la frase de Jesús. Se podría encontrar quizá la versión en griego, etc., y ver que es lícito traducirla de otra manera, quizá.

Nota (elaborada por IA Gemini)

Es una precisión teológica y lingüística fundamental dentro del cuerpo doctrinal de los mensajes de Padgett. El matiz que señalas ataca directamente la concepción veterotestamentaria o antropomórfica de un Dios (o un Jesús) que «emite castigos o maldiciones activas», sustituyéndola por una visión de leyes naturales y espirituales de causa y efecto (Siembra y Cosecha) que actúan de forma impersonal e inexorable sobre la sustancia del alma. Continuar leyendo «No era «maldito sea», sino maldito está»

La paradoja del alma gemela: sacrilegio convencional y certeza interior

Índice
─ Introducción
─ Notas
Mi petición
La paradoja del alma gemela: Sacrilegio convencional y certeza interior
1. El conflicto entre la Convención Social y la Ley Álmica
2. El impacto causal en la condición humana
3. La mirada satírica frente a la intuición en las tradiciones
4. La Certeza Interior y la Voz de la Conciencia
─ Notas al pie
Nota 1: Apócrifos y la disimulación mística del «Matrimonio Celeste»
Nota 2: La «necesidad de lo sagrado», la fragilidad familiar y la polaridad del alma (incluyendo la homosexualidad)

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Introducción

Revisando estos mensajes de la colección de Padgett, surgieron las notas que traslado aquí abajo.

NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota

La nota iría sobre las almas gemelas.

Son las protagonistas de estos mensajes, claro es, ya que además Helen y Mary serían las «mitades» de James y de Leslie.

El tema sería resaltar lo extraño que sería que, de ser cierto ─y nosotros lo asumimos para nuestra nota y en general─ que cada cual solo tiene un alma gemela en todo el universo (y que tal mitad gemela es alguien que ha de haber encarnado ─aunque haya durado poco su vida física─), esta sería una verdad a veces irrisoria, y muy inconveniente para los devenires mundanos terrestres.

El tema es ciertamente, además, tragicómico.

─ ¿Detectarías por ejemplo en los evangelios apócrifos o similares un atisbo de la importancia de esta posibilidad?

─ «Toda» nuestra tradición histórica se fundamenta en los manejos en torno a las familias: casamientos forzados entre la realeza de aquí y allá, para que las cortes feudales crezcan así o asá… casamientos entre cortes absolutistas…

Eso mismo se hace a nivel del pueblo: muchas de nuestras heridas emocionales vienen además, todavía, por ahí, o de ahí, y quizá en largas cadenas de lo mismo (el casamiento forzoso o sugerido coactivamente por parte de las generaciones de nuestros bisabuelos, etc., por ejemplo, habría sido algo común todavía entre nosotros).

Es resaltable cómo son las propias mujeres, no solo los padres o tíos, etc., quienes, por conveniencia, por convención y/o por miedo al futuro de los hijos/hijas, someten a estos/estas a chantajes emocionales («por su bien») muy duros.

Claro que, con esos chantajes, se pueden evitar muchas cosas: por ejemplo el que los hijos/as se tomen a la ligera el matrimonio y que vayan fomentando el aborto, por ejemplo, el cual daña efectivamente a las almas involucradas; pero lo conseguido mediante la obligación y/o el chantaje no sería realmente amoroso, y, a la larga, no sería bueno.

─ Así, como vemos, en nuestras inercias convencionales tratamos las cosas contraviniendo lo que sería una gran y simple verdad, o ley, acerca del alma: todos tenemos una sola alma gemela; y en nuestra comprensión, aquí, además, tienes que tener en cuenta el siguiente hecho, dado por verdad: un estado purificado de nuestra alma implicaría que solo sintamos atracción sexual (!) por una sola persona (por muy tentados que fuéramos). Continuar leyendo «La paradoja del alma gemela: sacrilegio convencional y certeza interior»

El verdadero significado de «resucitar» y la naturaleza de las manifestaciones espirituales

Índice
─ Introducción
El verdadero significado de «resucitar» y la naturaleza de las manifestaciones espirituales
1. Redefinición del término «resurrección» (Resucitar)
2. Las proyecciones materiales y la verificación de la identidad
3. La desmaterialización como ley natural y su uso ético

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Introducción

Al repasar y mejorar un poco el bloque de mensajes de Padgett que vimos aquí, podemos resaltar esta nota o apuntes (hechos por la IA Gemini, tras mi petición):

El verdadero significado de «resucitar» y la naturaleza de las manifestaciones espirituales

1. Redefinición del término «resurrección» (Resucitar)

En la tradición dogmática occidental, el término «resurrección» se ha asociado casi de forma exclusiva a la reanimación de la carne o al retorno a la vida física. Sin embargo, en la enseñanza de las escrituras de Padgett, el verdadero y único proceso de resurrección del alma ocurre a un nivel exclusivamente espiritual e interno:

El «nuevo nacimiento»: Resucitar significa pasar del estado de muerte o letargo espiritual al despertar de la vida divina en el alma. Ocurre cuando el alma se transforma mediante el afluir del Amor Divino tras pedirlo con anhelo ferviente.

El caso de Jesús: En este sentido auténtico, Jesús ya había resucitado en vida mortal, antes de su crucifixión. Su alma ya había alcanzado la plenitud de la transformación divina y la inmortalidad. Lo que ocurrió en la tumba no fue una «resurrección de la persona» —que nunca murió ni necesitó ser reanimada—, sino la mera desintegración atómica de la vestidura biológica que ya no le era necesaria.

Matiz de traducción («arose»): Por esta razón conceptual, al traducir pasajes como el discurso de José de Arimatea, el verbo arose puede entenderse o adaptarse como «se levantó» o «resurgió» de la tumba, reservando el alcance profundo del vocablo «resucitar» para la transformación sustancial del alma.

2. Las proyecciones materiales y la verificación de la identidad
Uno de los grandes dilemas históricos respecto a las visiones del siglo I queda esclarecido mediante la ley natural de las materializaciones y proyecciones espirituales: Continuar leyendo «El verdadero significado de «resucitar» y la naturaleza de las manifestaciones espirituales»

¿La «singularidad»? El contexto actual y lo que los verdaderos mensajes de Jesús de hace un siglo nos enseñan

Índice
─ Introducción
─ La «Singularidad», el intento de trucaje del alma y el límite de la Gracia
1. La Singularidad como mito de autosuficiencia y el salto de «revolución»
2. El «modo regalo» frente al orgullo independentista
3. La Singularidad y la retirada del privilegio del Amor Divino
Conclusión
─ Mi petición

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Introducción

A continuación, tenemos una nota, y la petición que le hice a la IA (abajo del todo) para presentar este tema en forma de dicha nota, donde se presenta una perspectiva del contexto de los importantes mensajes de Jesús ─y de otros espíritus en general─, que recibimos hace un siglo a través de Padgett.

Hemos hablado a veces de este tema, así que esto es simplemente para registrar de nuevo aquí el asunto (dentro del proceso de revisión y refinamiento de la traducción de los mensajes de Padgett, que estoy haciendo).

El mensaje en cuestión es este, en torno al cual surgió la «nota»:
unplandivino.net/padgett-1-11-45/

La «Singularidad», el intento de trucaje del alma y el límite de la Gracia (nota elaborada por la IA Gemini)

Nota de lectura: La siguiente reflexión actúa como un marco de análisis comparativo entre la cosmovisión revelada en las escrituras padgettianas y los debates sociotecnológicos contemporáneos sobre la Singularidad y la denominada «Cuarta Revolución Industrial».

1. La Singularidad como mito de autosuficiencia y el salto de «revolución»
En la cultura tecnológica global actual se habla de la Singularidad como un punto de inflexión imminente: el momento en que la inteligencia artificial y la biotecnología convergerán exponencialmente, superando la capacidad del cerebro humano y transformando la naturaleza misma de la sociedad, la longevidad e incluso la consciencia.

Si la Revolución Industrial original significó la instrumentalización del entorno natural (dominio exterior, maquinización del campo y las materias primas), la Cuarta Revolución Industrial sitúa su campo de batalla en la naturaleza biológica misma: el cuerpo humano, la genética y los estados emocionales o cerebrales. En el fondo de este paradigma subyace el anhelo implícito de un «salto cualitativo»: la pretensión del ser humano de rediseñar las leyes que lo rigen. Continuar leyendo «¿La «singularidad»? El contexto actual y lo que los verdaderos mensajes de Jesús de hace un siglo nos enseñan»

2/282-284) Siguientes tres mensajes (Pablo y Jesús escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:282-284

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español (y notas)
─ Versión en inglés

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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox
La lectura de estos mensajes en el audio dura hasta el minuto 12:37., y luego hay algunos comentarios sobre puntos clave del texto, o bien sobre temas que cabe dilucidar, o donde leo algunas notas.

Esta vez vemos los siguientes seis mensajes, que son de Pablo y de Jesús.

Para la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Esto forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de las cartas o mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español (con notas al final)

¿Cuál es el verdadero cuerpo que resucita en el momento de la muerte física? (4 Oct 1916)

Aquí estoy, Pablo.

Sí.

Vengo esta noche a escribirte sobre un tema que puede ser de tu interés y de gran importancia para toda la humanidad. Si estás en condiciones de recibir mi mensaje, escribiré.

Bien, el tema es: ¿Cuál es el verdadero cuerpo que resucita en el momento de la muerte física?

Por supuesto, solo habrá una resurrección, y esta tiene lugar cuando el mortal pasa a habitar el mundo espiritual. Nunca habrá lo que se denomina una resurrección general de los muertos, pues el mortal solo puede morir una vez (me refiero en el sentido físico). Para vivir en los reinos espirituales, es indispensable que posea un cuerpo espiritual que preserve la identidad de su individualidad. Al contar ya con este cuerpo ─del cual nunca ha estado privado desde que el alma se encarnó en el cuerpo terrenal─ y al no requerir ningún cuerpo adicional, no existe la menor posibilidad de otra resurrección, ni de que se añada un cuerpo distinto al que el alma ya posee. Continuar leyendo «2/282-284) Siguientes tres mensajes (Pablo y Jesús escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:282-284»

La realidad del alma como algo causal: breve charla con la IA al hilo de Lucas en los mensajes de Padgett: epigenética, campos, etc.

Al hilo de mirar ─con la IA (Gemini)─ otro mensaje dado a través de Padgett (en el audio dedicado a dicho mensaje, leí este texto, por cierto; enlace: unplandivino.net/padgett-2-201/):

Mi consulta

Fíjate que el problema de los defectos físicos y la genética tiene que ver en parte con esto:

como sabes, hoy se puso de moda la epigenética, que lleva decenas de años ya como materia clave para muchos.

Y es el ambiente entonces el que tiene un gran papel en la expresión génica.

Por ejemplo: las obsesiones espirituales de los hombres y mujeres, como su afán por el trabajo, crearían energías que imprimen una dirección a la expresión génica determinada incluso en los animales, ya que los animales superiores tendrían (como nosotros) un cuerpo espíritu, con su genética propia.

Véase entonces la creación de razas de perros con el propósito de trabajar muy intensa y obsesivamente como pastores, por ejemplo: Aunque los perros no tengan alma, sí que la cohabitación espiritual (de energías de deseo, intención, etc.) con los dueños, etc., les crea un redireccionamiento de sus genéticas (del cuerpo espíritu y del cuerpo físico), y esto «crearía razas» ─esto, aunado a la selección física de los perros más «dirigidos» o «moldeados»─. Pero, primero, todo iría con la intención, aunque no lo parezca. Continuar leyendo «La realidad del alma como algo causal: breve charla con la IA al hilo de Lucas en los mensajes de Padgett: epigenética, campos, etc.»

2/122-127) Siguientes seis mensajes (Pedro, Juan, Jesús, Ann Rollins, Helen Padgett y Riddle escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:122-127

[Últ. act.: 13 septiembre 2026]

Índice

─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Versión en inglés 

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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 25:28, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes seis mensajes, que son de Juan, Pedro, Jesús, Helen Padgett, Riddle y Ann Rollins.

El mensaje de Pedro, por ejemplo, aborda el importante tema del perdón y arrepentimiento que hemos visto en varias ocasiones en relación a las enseñanzas de «la verdad divina».

Para la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

San Pedro sobre el perdón de los pecados (29 noviembre 1918)

Permíteme escribirte unas líneas, pues tengo un gran deseo de referirme a una verdad que prevalece en nuestro mundo espiritual y que tal vez desconozcas.

Como puede que no sepas, existe en nuestro mundo una ley que obliga al alma de quien aún no ha sido purificado a sufrir las penas por los actos de pecado y de maldad de los que haya sido culpable durante su vida terrenal; y no existe perdón para estos actos en el sentido en que lo enseñan los teólogos y las iglesias, sino que el único perdón es la cesación del recuerdo de estos actos, de modo que se vuelven como si nunca hubieran existido. Y, a medida que el alma se vuelve naturalmente pura y entra en armonía con las leyes de su creación, alcanza en ese momento su condición natural y, entonces, y solo entonces, tiene lugar el perdón.

Dios no perdona por el mero acto de pronunciar el perdón ni por ninguna eliminación arbitraria y repentina de los pecados, eliminando así la condición que crea la inarmonía; y así comprenderás que Él no puede perdonar el pecado de esta manera, ni tampoco pueden hacerlo los papas, los sacerdotes, los maestros ni las iglesias. Y el pronunciamiento del perdón por parte de estos hombres constituye un engaño y un perjuicio para las personas que oran y piden perdón, y por tal engaño estos hombres tendrán que responder cuando lleguen al mundo espiritual y se den cuenta de la verdad del perdón y del gran engaño que practicaron contra quienes eran sus seguidores y creyentes en estas falsas doctrinas. Muchos espíritus están viviendo y sufriendo ahora en la oscuridad de sus purgatorios simplemente debido a sus creencias en estas enseñanzas engañosas y a los resultados de las mismas. Continuar leyendo «2/122-127) Siguientes seis mensajes (Pedro, Juan, Jesús, Ann Rollins, Helen Padgett y Riddle escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:122-127»

2/117-121) Siguientes cinco mensajes (Juan, Helen, Jesús y G. H. escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:117-121

[Últ. act.: 12 septiembre 2026]

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés 

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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 21:42, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes cinco mensajes, que son de Juan, Helen, Jesús y G. H.

Para la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Un espíritu comparte su experiencia y cómo sus antiguas creencias en los credos retrasaron su progreso. Afirma que el Sr. Padgett fue elegido por Jesús para recibir los mensajes (24 junio 1917)

Estoy aquí y quiero escribirte un poco esta noche con el permiso de tu grupo y el tuyo propio. Me recordarás cuando te diga que soy un viejo amigo tuyo y un compañero de profesión.

Me conocías como G. H. [G. Heyde], y yo a ti como mi joven amigo abogado.

Vivo en la tercera esfera y soy relativamente feliz; estoy intentando progresar hacia las esferas superiores, pero de algún modo las antiguas creencias que absorbí cuando estaba en la tierra parecen retrasar mi progreso. Como sabes, era metodista y creía en las doctrinas metodistas, y aun así no era tan espiritual como debería haber sido. He aprendido, o mejor dicho, desaprendido y aprendido muchas cosas desde que estoy aquí; en consecuencia, estoy en mejores condiciones para apreciar la verdad que cuando estaba en la tierra.

Bueno, ahora sé que la sangre de Jesús, como tal, no lava el pecado, y también que él no es el salvador de los hombres en virtud de ninguna expiación vicaria. Estos fueron grandes escollos para mí cuando llegué al mundo espiritual, y mi decepción a raíz de estas creencias fue muy grande, hasta el punto de que casi me llevó a creer que Jesús y Dios nunca existieron. Pero gracias a algunos de mis amigos espirituales que conocían la verdad, evité convertirme en un incrédulo de las verdades de la salvación, librándome así de lo que podría haber sido un gran estancamiento para mi alma y su progreso. Continuar leyendo «2/117-121) Siguientes cinco mensajes (Juan, Helen, Jesús y G. H. escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:117-121»

2/110-116) Siguientes siete mensajes (Juan, Juan Bautista, María de Nazaret, Saúl, Helen Padgett y S.B.S escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:110-116

[Últ. act.: 11 septiembre 2026]

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés

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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 24:36, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes siete mensajes, que son de Juan, Juan el Bautista, María de Nazaret, Saúl, Helen Padgett y un desconocido: S.B.S.

Para la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Juan explica la diferencia entre el amor natural y el Amor Divino (19 febrero 1919)

Estoy aquí. Juan.

Permíteme decir solo unas palabras. Estuve contigo hoy cuando hablabas con tu amigo (Nota: El amigo del Sr. Padgett estaba investigando las leyes espirituales) y escuché vuestra conversación; vi la absoluta falta de comprensión por parte de tu amigo respecto a las verdades del mundo espiritual, y especialmente respecto a las leyes que separan al hombre meramente perfecto del hombre o espíritu divino. Está tan absorto en las concepciones que tiene de estos amores, surgidas de su experiencia en la vida, que solo puede ver la existencia de un único amor, el natural, y su mente no es capaz de ver el otro Amor; y, por supuesto, su alma no posee ese desarrollo que le daría la certeza de la realidad del Amor Divino. La mente por sí sola es capaz de informarle de la existencia y del funcionamiento del amor natural, y dado que este es el único medio que posee para comprender lo que es el amor, no puede en modo alguno comprender este Amor, ni al alma que hasta cierto punto está desarrollada por este mismo Amor. Puede argumentar hasta el límite de la capacidad de su mente, pero nunca será capaz de comprender el Amor que requiere la percepción del alma; y puede quedar satisfecho y convencerse a sí mismo de que el amor natural es el único amor, y de que, cuando se desarrolla hasta cierto grado, se convierte en el Amor Divino, para luego descubrir que está muy alejado de la verdad.

Debe saber ─y quiero decir que es necesario que sepa─ que solo quienes poseen el Amor Divino en cierto grado son capaces de saber que lo Divino es algo en sí mismo, y no el desarrollo del amor natural, y que no contiene las cualidades de ese amor. El uno es de Dios, es decir, participa de Su propia naturaleza, mientras que el otro también es de Dios, pero no participa de Su naturaleza, sino que es solo una creación destinada a hacer al hombre feliz y perfecto en su condición de mero hombre ─de existencia meramente creada─.

Pensé en ofrecerte este breve comentario sobre vuestra conversación para mostrarte el grave e importante error en el que se encuentra tu amigo. No le resultará fácil creer estas verdades mientras esté en la carne; y, cuando llegue a la vida espiritual, las dificultades serán igual de grandes, y puede ser que siempre esté satisfecho con seguir poseyendo únicamente este amor natural. Ojalá fuera de otra manera, y él abandonara su creencia intelectual y escuchara la llamada del alma, la cual, al no verse obstaculizada por estas creencias, anhela continuamente este Amor Mayor.

Créeme que soy tu amigo y que me intereso por ti hasta un punto que ahora no puedes comprender ─pero que algún día comprenderás─, y te asombrarás de cómo pudo haberse dado algo así.
Buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Juan

María escribe que Jesús era hijo natural de José y María (15 abril 1916)

Estoy aquí. María, la madre de Jesús.

Vengo a vosotros con todo el amor maternal de quien tanto amó a su querido hijo mientras estuvo en la tierra, y que sufrió de corazón todo el dolor que me causó la cruel muerte de mi amado; y vengo con un amor que ha sido purificado por la experiencia y la cercanía al bendito Padre.

Digo que vengo a vosotros con este amor de madre, pues sois hijos de mi Padre, tal como yo soy Su hija, y también sois hermanos de mi querido hijo, quien está tan presente con vosotros y tan interesado en vosotros y en vuestro futuro.

Que crezca vuestro amor por el Padre, y también vuestro amor por el Maestro, pues él es el amigo más grande y querido que tenéis en todos los cielos espirituales o en los Ámbitos Celestiales.

Me encuentro en los Ámbitos Celestiales, muy cerca del manantial del Amor de Dios, y también cerca del hogar de mi querido hijo, pero no en la misma esfera que él, pues ningún espíritu en todos los Ámbitos Celestiales posee el mismo gran desarrollo álmico que él, ni está dotado de un grado tan elevado de Amor Divino.

Y quisiera decir justamente aquí que si me hallo en la condición y en el lugar en que me encuentro no es por ser su madre, sino por el desarrollo de mi propia alma ─es solo esta gran posesión del Amor Divino lo que determina nuestra posición y condición aquí─.

Ahora me hallo en una condición tal que sé que el Amor del Padre es lo único en todo el universo de Dios capaz de hacer que un mortal, o asimismo un espíritu, sea partícipe de la naturaleza divina y un habitante del Reino de los Cielos.

No escribiré más, pero volveré y os escribiré sobre la vida temprana de Jesús y sobre su desarrollo en el Amor, tal como me fue mostrado mientras él era un niño en crecimiento y después de convertirse en hombre, antes de su ministerio público.

(Pregunta: ¿Fue José el padre de Jesús?)

Bueno, supongo que soy la única persona en todo el universo de Dios que conoce la realidad con respecto a esa cuestión; y yo, como espíritu de las Esferas Celestiales, al conocer únicamente la verdad, te digo a ti y a todo el mundo que José fue el verdadero padre de Jesús, y que él fue concebido y nació como cualquier otro mortal ha sido concebido y ha nacido. El Espíritu Santo no lo engendró, y nunca se me informó de que tal cosa fuera a suceder. José me conoció antes de la concepción de Jesús, y por él quedé embarazada de ese bendito hijo. Esta es la verdad, y todos los relatos y declaraciones en contra son erróneos.

Yo era una simple doncella judía y nunca tuve conocimiento alguno de que mi hijo fuera a ser diferente de los hijos de otras madres; y no fue sino hasta después de que se desarrollara en él la Naturaleza Divina del Padre cuando me di cuenta de que él era tan diferente de los hijos de otras madres.

No escribiré más esta noche.

Así pues, queridos hijos míos, creed lo que he escrito y sabed también que os quiero con un gran amor, y que estoy trabajando con los demás Espíritus Celestiales para que vuestras almas se hagan poseedoras de este Gran Amor.

Con este Amor y mis bendiciones, os diré: Que Dios esté con vosotros, ahora y por toda la eternidad.
Vuestra hermana y madre en Cristo,
María

Juan confirma que María, la madre de Jesús, escribió (15 abril 1916)

Estoy aquí. Juan.

Vine esta noche para deciros que el Maestro no escribirá, pues no está presente, sino que está trabajando en otra parte del universo donde se le necesita y donde realiza una obra que ninguno de nosotros puede hacer.

Bien, sé que él tenía un compromiso con vosotros, pero consideró que era mejor no cumplirlo y me envió aquí para comunicároslo, pues no quería que pensarais que se había olvidado de vosotros, porque no es así. Muy pronto vendrá y continuará los mensajes, y no os sentiréis decepcionados.

No escribiré más esta noche, ya que recibiréis una comunicación de otra persona que resultará interesante.

Sí, fue una noche gloriosa, pues, como se os dijo, muchos Espíritus Celestiales estuvieron presentes con su amor e influencias benéficas, y una en particular estuvo con vosotros, sintiendo un gran amor por ti y por tu amigo. Ella aún conserva un gran amor de madre, así como el Amor Divino; o, mejor dicho, este Amor Divino, el cual incluye ese sentimiento maternal y el deseo de haceros felices como a uno de sus hijos, aunque es vuestra hermana más que vuestra madre; sin embargo, ella se siente como la madre de todos los seguidores de Jesús, ya que sigue siendo su madre y, con todo, no es su igual en el gran desarrollo del alma.

Realmente os escribió, y lo que afirmó es cierto, a pesar de las declaraciones contenidas en la Biblia respecto a la concepción y al nacimiento de Jesús.

Y debo reiterar aquí que en ningún momento de su ministerio él afirmó tener ─ni tuvo─ la menor noción de haber sido concebido por el Espíritu Santo, ni de haber tenido otro padre que no fuera José.

Nunca lo consideramos Dios ni Hijo de Dios en el sentido peculiar en que enseñan las iglesias ortodoxas; y ahora sé que no era tal Dios ni Hijo de Dios. Es simplemente un espíritu como lo somos todos nosotros, pero es quien posee más Amor Divino y quien tiene el mayor conocimiento acerca del Padre, de Su personalidad y de Sus atributos.

Así que creed en lo que os hemos escrito sobre este tema, porque es cierto.

Me detendré ya y, así, diré, que Dios os bendiga.
Vuestro hermano y amigo,
Juan

Saúl confirma que María, la madre de Jesús, escribió (15 abril 1916)

Estoy aquí, Saúl.

Tan solo quiero escribir unas pocas líneas, ya que veo que esta noche tenéis a vuestro alrededor a muchos de los espíritus elevados. No pretendo decir mucho, pero sí debo deciros que me encuentro en una condición de amor que me hace feliz, tal como veo que lo estáis vosotros.

No ocupo una posición tan alta ni poseo tanto desarrollo del alma como quienes os acaban de escribir; sin embargo, aun así, soy un espíritu que conoce la verdad del Amor Divino y soy poseedor de la naturaleza Divina. Quiero deciros a ambos: orad y creed. No permitáis que lo que otros puedan escribir o decir contra esto os haga dudar de que el espíritu que os escribió fue María ─no la Virgen María, sino María, la madre de Jesús─. Ella es un espíritu hermoso y puro, colmado del Amor del Padre en un grado maravilloso.

Posee también su naturaleza de madre hasta un grado tal que la lleva a amar a todos los hijos de Dios, ya sean buenos o pecadores; y, efectivamente, ella reza al Padre por los hijos de la tierra; pero no le complace que los mortales le recen como a alguien que deba ser adorado. Ella es solamente un espíritu lleno de amor; y cuando ellos ─me refiero a los mortales─ la ven como a una madre, no le desagrada, porque, como digo, los ama a todos. Pero cuando piensan que, para llegar al oído del Padre en la búsqueda de Su Amor, tienen que orarle a ella para que intervenga, entonces ella se disgusta profundamente; y, si pudiera hacerlo, les proclamaría el gran error y pecado de creer en ella y de orarle a ella como una intermediaria indispensable entre Dios y ellos mismos.

Algún día los mortales sabrán que el Padre escucha sus oraciones, tal como escucha las oraciones de María o de cualquier otro espíritu; y que, si bien ella y todos los demás espíritus pueden ayudarlos, incluso con sus oraciones, aun así Dios quiere que las oraciones y los anhelos del alma de los mortales se dirijan hacia Él Mismo.

Escribo esto para mostrar que algunos cristianos ortodoxos cometen un gran error al rezar a la Virgen María o a cualquier otro santo, en vez de al Padre.

No escribiré más por esta noche, y diré que yo, al igual que los demás espíritus que están aquí esta noche, os amo con el amor de un hermano que conoce la realidad de este Amor Divino.
Tu hermano en Cristo,
Saúl

Helen confirma que Juan, Saul y María escribieron (15 abril 1916)

Estoy aquí. Tu Helen.

Bueno, habéis recibido mensajes maravillosos esta noche, y debéis creer que fueron escritos por los espíritus que afirmaron haberlos escrito. Conozco a estos espíritus, y te digo ─y sabes que no te engañaría─ que Juan, Saúl y María te escribieron, y que lo que escribieron saben que es verdad.

Qué feliz estoy esta noche, pues veo que tú también lo estás, y has sentido la influencia del Gran Amor que te ha rodeado esta noche.

Nunca, en todas nuestras reuniones, he visto a tantos Espíritus Celestiales como los que han estado presentes esta noche. Y si no fuera porque estás demasiado cansado ─aunque tal vez no te des cuenta─, muchos otros te escribirían.

Pero lo cierto es que has estado en una atmósfera de amor que creo que rara vez ha llegado a los mortales, y este amor es de una naturaleza tal que solo puede provenir de espíritus que han recibido esta naturaleza Divina del Padre. Así pues, tú y el doctor debéis creer lo que os digo, seguir el consejo que se os ha dado y confiar en las palabras de aliento que se han escrito.

Juan es un espíritu muy hermoso, y sus percepciones álmicas están tan desarrolladas que su conocimiento del Padre y el amor que emana de él son asombrosos.

No te entretendré más esta noche, pues veo que estás cansado.
Buenas noches y que tengas lindos sueños.
Tu fiel y amorosa,
Helen

Juan el Bautista – Jesús fue el verdadero Mesías y el verdadero Cristo, tal como él enseñó en la tierra (20 abril 1916)

Estoy aquí. Juan el Bautista.

Hace tiempo que no te escribo, y esta noche vengo simplemente para hacerte saber que no te he olvidado y que estoy contigo a menudo, intentando ayudarte con mi amor e influencia.

No, no estaba presente en ese momento.

Bueno, me alegra que hayas tenido una experiencia así; y te aseguro que tendrás muchas más experiencias de ese tipo, pues los Espíritus Celestiales son tus amigos y compañeros, y donde ellos están, solo el amor puede entrar.

Bueno, eso sí parece contradictorio, pero lo cierto es que nunca envié a mis discípulos a hacer semejante pregunta. Supe, en el momento del bautismo de Jesús, que él era el Mesías prometido, y ese conocimiento nunca me abandonó ni degeneró en una duda. Este pasaje de la Biblia no tiene fundamento en la realidad, pues nunca consideré necesario hacer semejante pregunta y, como ya he dicho, nunca la hice.

Para mí, Jesús era el verdadero Cristo, y yo sabía que era el único y verdadero, y que ningún otro vendría después de él; pues cuando reveló que Dios había otorgado a la humanidad la gran posibilidad de obtener el Amor Divino y la naturaleza Divina, nunca más surgió la necesidad de la existencia o la venida de otro Cristo. El Gran Don necesario para hacer del hombre un ser divino había sido otorgado, y, más allá de eso, no había nada que el Padre tuviera que otorgar a la humanidad.

Lamento mucho que semejante falsedad se haya escrito e incorporado a la Biblia. Eso le hizo una injusticia a Jesús y a mí me hizo aparecer como un profeta y mensajero contradictorio de su venida. Cuando dije: «Soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor» [Juan 1:23], quise decir que sabía que Jesús era el verdadero Cristo, y que para siempre ese conocimiento sería mío. No, no envié a mis discípulos a hacer la pregunta a la que te refieres. (Nota: Juan el Bautista dice que nunca envió a dos de sus discípulos a preguntarle a Jesús: «¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?» [Mateo 11:2-3]).

Tal como lo supe entonces, sé ahora que Jesús era y es el verdadero Hijo de Dios, así como el salvador de la humanidad, en el sentido de que trajo a la luz la vida y la inmortalidad. Pronto vendré para escribirte sobre algunas de estas declaraciones bíblicas.

Me detendré ahora; y al hacerlo diré que tienes mi amor y mis bendiciones, y el Amor del Padre, que es el Gran Amor que te hace ser parte de la Esencia Divina del Padre.

Así, querido hermano, buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Juan el Bautista

Un espíritu que creyó en los credos, y su despertar a la verdad tras conocer a Jesús (30 agosto 1915)

Estoy aquí, el espíritu de alguien que, cuando estuvo en la tierra, creyó en la divinidad de Jesús y en que él era una de las tres partes de la Deidad, coigual con el Padre y con el Espíritu Santo.

Morí en esa creencia y, por consiguiente, al llegar al mundo espiritual, quedé decepcionado y también sorprendido al descubrir que Jesús no es Dios, sino un espíritu creado como el resto de los habitantes de dicho mundo ─aunque infinitamente más hermoso─, y en posesión de un grado mucho mayor de la naturaleza divina del Padre.

No creí que esto fuera cierto sino hasta mucho tiempo después de mi llegada al mundo espiritual, pues mis antiguas creencias se aferraban a mí; y aunque no me hallaba en el cielo cantando salmos y tocando arpas como la Biblia enseñaba, tampoco era muy feliz ni me encontraba en una gran oscuridad, de modo que me asenté en la creencia de que el estado en el que me hallaba era aquel en el que probablemente permanecería hasta el gran día del juicio y de la resurrección general de los que habían muerto.

Sin embargo, después de un tiempo conocí espíritus que decían provenir de una esfera superior, los cuales me dijeron que no existe tal cosa como un estado fijo en el mundo espiritual, y que el día del juicio es cada día de mi existencia como espíritu; y que, si así lo decidía, podría progresar desde mi condición hacia esferas superiores, en las que encontraría más felicidad y luz.

Por supuesto, no creí fácilmente en tal cosa, pues mis antiguas creencias continuaban conmigo y me mantuve en mi estado de vacilación durante mucho tiempo hasta que, finalmente, tuve la fortuna de encontrarme cara a cara con el Maestro; y entonces supe que mis creencias eran falsas y erróneas. No tenía ni la menor noción de un espíritu tan hermoso, brillante y amoroso.

Me dijo que él no era Dios, y que solo era un hijo del Padre; y que yo también era un hijo, y que podía obtener el Amor Divino tal como él lo había obtenido si tan solo rezaba al Padre y tenía la fe necesaria.

Desde entonces he estado orando, y me han abandonado mis antiguas creencias sobre Jesús siendo Dios, sobre el gran día del juicio y sobre la resurrección de los muertos en el último día; y ahora soy un espíritu libre que posee el Amor del Padre en un grado considerable.

No estoy tan elevado ni soy tan brillante, ni poseo el desarrollo del alma que tienen los de vuestro grupo; pero sí estoy progresando, y sé que el Amor Divino del Padre es lo que todos ─espíritus y mortales─ necesitamos para hacernos uno con el Padre y partícipes de Su naturaleza divina y de la inmortalidad.

Soy un desconocido para vosotros, y debéis disculpar mi intromisión, pero deseaba tanto escribir tal como lo he hecho que, cuando vi el camino abierto, no pude resistir la tentación de hacerlo.

Soy S. B. S. Viví en la ciudad de Nueva York y fallecí hace muchos años. Estoy en la quinta esfera y continúo progresando.

Entonces, con agradecimiento, os deseo buenas noches y que Dios os bendiga.
Vuestro hermano en Cristo,
S. B. S.

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NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota de abajo

La nota temática sería sobre:

─ María y las apariciones.

Vemos que María confirma que, metafóricamente, sí podemos verla como «madre», en cuanto que ella habría tenido la «suerte» de parir a aquel ser humano que iba a traer (a ser el primero donde se manifestara) una especie de novedad, o nuevo nacimiento, para las almas de la tierra y del espíritu, consistente en la restitución de la posibilidad del trato personal con Dios.

Así, las apariciones marianas se aprovecharían en parte de esto, para bien y para mal (de esta verdad: maría como madre de Cristo, entendiendo Cristo como la capacidad de transformar, cristificar, plenamente un alma gracias a la entrada y llegada a «plenitud» del Amor Divino en ella).

Tales apariciones, en realidad ─en su mayoría si no todas─, serían hechas por espíritus que, precisamente, en general, gustarían de ayudar a los mortales de la manera que sea. Esto se hace muchas veces en contextos de tradiciones fijadas, para bien y para mal; es decir, para gloria y crecimiento de religiones establecidas. En general, se hace en gran medida justificando los medios por los fines conseguidos: medios como los de imponerse sobre niños muy pequeños para que ellos, con su libre albedrío apenas ejercitado ─y siendo apenas autoconscientes, por lo tanto─, sirvan de mediadores en lo que terminan siendo grandes proyectos, construcciones, etc. ─como las de Fátima en la iglesia católica─).

Los espíritus protagonistas pueden estar algo más elevados que la media de los mortales en su condición álmica, pero, aun así, pueden como vemos seguir con la «filosofía» ─tenida o tildada prototípicamente de maquiavélica, digamos─ de «el fin justifica los medios».

Tal trato es además un trato digamos infantil (un trato, quizá diría Kant, presuponiendo «minoría de edad» en aquellos que son tratados como educandos):

«nosotros ─nuestro grupo de espíritus─ como sabemos de vuestras limitaciones ─y como conocemos mejor la historia, las debilidades y fortalezas tanto de humanos como de muchos espíritus─, y como poseemos una mejor perspectiva en general, os vamos a enseñar, sí, pese a tener que ocultar hechos como por ejemplo el de que no es realmente María, la personalidad única de María, quien se muestra en tal aparición o tal otra… y no es ni tan siquiera quien gobierna estos fenómenos». (Y es que cada persona es única e irrepetible ─junto a su alma gemela─ como esencia personal.)

Me da la impresión que donde más apariciones habría es en la tradición católica.

¿Qué otras tradiciones hay, donde los espíritus «se aprovechen», con buenas intenciones en general, de estas creencias digamos imprecisas? ¿Quizá sucede en iglesias como la ortodoxa griego-rusa, la armenia, etc.?

─ Juan el Bautista no dudaba: ¿fue esta verdad, distorsionada en la tradición, motivo de muchos conflictos intersectarios, etc.?

Nota elaborada por IA Gemini

Esta nota temática analiza la luz que estos textos arrojan sobre las fuentes de la doctrina tradicional, la fenomenología de las apariciones y la formación de los textos sagrados.

1. María, las apariciones marianas y la mediación espiritual
Los mensajes clarifican el lugar de María en la economía espiritual y proporcionan una clave de lectura para la fenomenología mariana (como Fátima, Lourdes o Medjugorje).

El fundamento de la «maternidad espiritual»: María confirma poseer un amor de madre extendido a la humanidad, no por un dogma de mediación exclusiva o corredención, sino por la vinculación álmica de ser la madre biológica de quien abrió la vía del Amor Divino (la cristificación o transformación del alma). Su maternidad es una disposición afectiva real y un estado de desarrollo espiritual, no una potestad institucional.

El fenómeno de las apariciones y el «fin justifica los medios»: Las apariciones de la «Virgen» son, en su mayoría, intervenciones de espíritus que no tienen por qué estar en unas esferas muy elevadas. Movidos por el deseo sincero de hacer el bien (quizá de seguir a líderes más realmente iluminados pero que, aun así, están de acuerdo en estas prácticas), estos espíritus asumen la iconografía de la tradición local para ser aceptados. Esto implica una paradoja ética:

* Paternalismo y minoría de edad (kantiana): Se asume que el mortal no está preparado para la verdad desnuda (que María no requiere culto ni es intermediaria indispensable). Por ello, se apoya el fenómeno en apariciones a niños o personas vulnerables cuyo libre albedrío es moldeable, canalizando el impacto hacia la edificación de santuarios, devociones y estructuras eclesiales.

* La distorsión del mensaje: Aunque el fin sea infundir fe o piedad, el medio perpétua el error dogmático (la adoración o veneración de la creatura en lugar del Creador), algo que, como señala el texto de Saúl, disgusta profundamente a la propia María.

Apariciones e instrumentalización en otras tradiciones
El fenómeno de espíritus valiéndose de representaciones tradicionales para guiar a los mortales no es exclusivo del catolicismo romano, aunque en este alcanza su máxima expresión plástica e institucional.

Iglesias Ortodoxas (Griega, Rusa, Serbia): Aunque la teología ortodoxa es más cauta frente a las visiones físicas (que a menudo clasifica como prelest o engaño espiritual), abundan las apariciones de teofanías, la Teotokos (Madre de Dios) y santos (como San Nicolás, San Serafín de Sarov o San Pantaleón). Se manifiestan mediante la «animación» de iconos (que lacriman, curan o emiten fragancias) y sueños reveladores que ordenan la construcción de monasterios o la recuperación de reliquias.

Iglesias Orientales Ortodoxas (Armenia, Copta, Etíope): En la Iglesia Copta de Egipto, las apariciones marianas han sido masivas y luminosas (como los famosos eventos de Zeitoun en El Cairo). Los espíritus aprovechan la inquebrantable devoción mariana copta para infundir consuelo y cohesión a comunidades históricamente perseguidas.

Espiritualismo y Cultos Sincretistas (América Latina y el Caribe): En tradiciones como el Espiritismo Cruzado, la Umbanda o el Santerismo, los espíritus se presentan explícitamente bajo la apariencia de vírgenes o santos católicos (Yemayá/Regla, Ochún/Caridad del Cobre) para conectar con el marco mental del creyente y operar desde esa sintonía.

Tradiciones Orientales (Budismo y Taoísmo): En el este de Asia, el bodhisattva Guan Yin (asociado a la compasión materna) protagoniza un fenómeno análogo: espíritus de luz asumen su forma venerada para responder a oraciones, consolidar fe y pedir la edificación de templos.

2. La duda de Juan el Bautista: manipulación textual y conflicto intersectario
El pasaje de Juan el Bautista aborda uno de los episodios más debatidos del Nuevo Testamento (Mateo 11:2-3 y Lucas 7:19), donde Juan envía desde la cárcel a sus discípulos a preguntar a Jesús: «¿Eres tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?».

La falsificación del texto: Juan califica este relato de rotunda falsedad e invención posterior. Su convicción sobre el mesianismo de Jesús —adquirida en el bautismo— fue absoluta y jamás degeneró en duda.

Motivación teológica de la interpolación: La inclusión de este pasaje en los evangelios canónicos respondió a los conflictos sectarios del siglo I y II entre los discípulos de Juan el Bautista (que continuaban existiendo como secta independiente, como los mandeos) y las primeras comunidades cristianas. Los redactores evangélicos manipularon el relato para hacer que el propio Juan subordinara explícitamente su figura a la de Jesús, mostrando su supuesta incertidumbre y su posterior sometimiento doctrinal.

Consecuencias históricas y doctrinales:

Justificación de la duda en la fe: Históricamente, este versículo se ha usado para teologizar la «noche oscura» o la debilidad de la fe en los grandes profetas. El texto corregido aclara que esta interpretación se apoya en un texto manipulado.

Fractura de la imagen del mensajero: Como denuncia el propio Juan, la falsificación lo presentó como un profeta inconstante y contradictorio, empañando la coherencia del testimonio del precursor.

Conclusión
Ambos temas convergen en un mismo principio de distorsión: tanto por la acción de espíritus bienintencionados pero limitados (que alimentan devociones imprecisas), como por la manipulación humana de los manuscritos sagrados (para ganar disputas sectarias), la verdad espiritual original ha sido encubierta por capas de dogmatismo y condescendencia pedagógica. La revelación de estos textos busca devolver a las almas la autonomía directa frente al Padre, superando la «minoría de edad» espiritual.

Versión en inglés

John explains the difference between the natural love and the Divine Love. (19 Feb 1919)

I AM HERE, John

Let me say just a word. I was with you today when you were talking to your friend, (Note: Mr. Padgett’s friend was investigating spirit laws), and heard your conversation, and saw the utter want of comprehension on the part of your friend as to the truths of the spirit world, and especially of the laws that divide the mere perfect man from the Divine man or spirit. He is so engulfed in the conceptions that he has of these loves arising from his experience in life that he can only see the existence of one love, the natural, and his mind is not capable of seeing the other Love, and of course his soul has not that development which would assure him of the reality of the Divine Love. The mind itself is capable of informing him of the existence and working of the natural love, and as this is the only means that he possesses of understanding what love is, he cannot possibly understand this Love, and that soul developed to a degree by the very Love itself. He may argue to the extent of the capacity of his mind and he will never be able to comprehend the Love that requires a perception of the soul, and he may remain satisfied and convince himself that the natural love is the only love and that when it becomes developed to a certain degree it becomes the Divine Love, and then find that that he is far away from the truth.

He must know, and I mean it is necessary for him to know, that only those who have the Divine Love to some degree are capable of knowing that the Divine is a thing of itself, and not the development of the natural love, and has in it not the qualities of that love. The one is of God, that is partakes of His very nature, while the other is also of God, but does not partake of His nature, but is only a creation intended to make man happy and perfect in his condition of the mere man – the merely created existence.

I thought that I would give you these short comments on your conversation in order to show the grave and important mistake under which your friend is laboring. He will not easily believe these things of truth while in the flesh, and when he comes to spirit life the difficulties will be just as great, and it may be that he will always be content to remain the possessor of this natural love only. I wish that it might be otherwise, and that he might let go his intellectual belief and hearken to the call of the soul, which when not trammeled by these beliefs is continually longing for this Greater Love .

Believe that I am your friend and interested in you to an extent that you cannot now comprehend, but which, some day you will understand and wonder that such a thing could have been. Good night.
Your brother in Christ,
John.

Mary writes that Jesus was the natural son of Joseph and Mary. (15 Apr 1916)

I AM HERE, Mary the mother of Jesus.

I come to you with all the mother’s love of one who loved her dear son so much while on earth, and who suffered all the heart pangs which the cruel death of my beloved caused me, and with the love that has been purified by experience and closeness to the blessed Father.

I say, I come to you with this mother’s love, for you are the children of my Father, as I am his child, and you are also the brothers of my dear son, who is with you so much and so interested in you and your future.

Let your love for the Father increase, and also your love for the Master, as he is the greatest and dearest friend that you have in all the Celestial or spiritual heavens.

I am in the Celestial Heavens, very near the fountainhead of God’s Love, and also near the home of my dear son, but not in the same sphere with him for no spirit in all the Celestial Heavens has the same great soul development as he has, or possessed with the Divine Love to such an extent.

And I want to say just here that I am not in the condition or place that I am, because I am his mother, but because of the development of my own soul – only this great possession of the Divine Love determines our position and condition here.

I am now in such condition that I know that the Love of the Father is the only thing in all the universe of God that can make a mortal, or spirit either, a partaker of the Divine nature, and an inhabitant of the Kingdom of Heaven.

I will not write more, but will come again and write you of the early life of Jesus, and of his development in the Love as was shown to me, while he was a growing child, and after he became a man, prior to his public ministry.

(Question – Was Joseph the father of Jesus?)

Well, I suppose I am the only one in all the universe of God, who knows the fact with reference to that question, and I as a spirit of the Celestial Spheres, knowing only truth, say to you and all the world, that Joseph was the actual father of Jesus, and that he was conceived and born as any other mortal was conceived and born. The Holy Spirit did not beget him and I never was informed that such a thing would happen. I was known by Joseph before the conception of Jesus, and by him I was made pregnant with that blessed son. This is the truth and all accounts and statements to the contrary are erroneous.

I was a simple Jewish maiden, and never had any knowledge that my son was to be different from the sons of other mothers, and it was not until after the development in him of the Divine Nature of the Father that I realized that he was so different from the sons of other mothers.

I will not write more tonight.

So my dear children believe what I have written, and also know that I love you with a great love, and am working with the other Celestial Spirits to make your souls the possessors of this Great Love.

With this Love and my blessing I will say, God be with you now and for all eternity.
Your sister and mother in Christ,
MARY.

John affirms that Mary, the mother of Jesus wrote. (15 Apr 1916)

I AM HERE, John.

I came tonight to tell you that the Master will not write, as he is not present, but is at work in another part of the universe, where he is needed, and where he is doing a work that none of us can do.

Well, I know that he had an engagement with you but he thought best not to keep it, and sent me here to tell you, for he did not want you to think that he had forgotten you, as he has not. Very soon he will come and continue the messages, and you will not be disappointed.

I will not write more tonight as you will have a communication from another that will be interesting.

Yes, it was a glorious night, for as you were told many of the Celestial Spirits were present with their love and helpful influences – and one especially was with you, having a great love for you and your friend. She still has a great mother’s love as well as the Divine Love, or rather this Divine Love which includes this motherly feeling and desire to make you happy as one of her children, although she is your sister rather than your mother, – but still she feels like the mother of all of Jesus’ followers, as she is his mother still, and yet, not his equal in the great soul development.

She really wrote to you, and what she stated is true, notwithstanding the declarations contained in the Bible, as to Jesus’ conception and birth.

And I must here state again, that at no time in his ministry did he claim or have the slightest thought of having been conceived by the Holy Spirit or that he had any other father than Joseph.

We never looked upon him as God or as a Son of God in the peculiar sense in which the orthodox churches teach; and now I know he was not such God or Son of God. He is merely a spirit as are the rest of us, but the one possessing more Divine Love, and having the greatest knowledge of the Father, and of His personality and attributes.

So believe what we have written you on this question for it is true.

I will stop now, and in doing so will say, God bless you.
Your brother and friend,
JOHN.

Saul affirms that Mary, the mother of Jesus wrote. (15 Apr 1916)

I AM HERE, Saul.

I want to write just a line as I see that tonight you have around you so many of the high spirits. I do not intend to say much, but I must tell you that I am in a condition of love that makes me happy as I see that you are.

I am not so high in my position or have so much of the soul development as have those who have just written you, but yet, I am a spirit who knows the truth of the Divine Love and a possessor of the Divine nature. I want to say to you both, pray and believe. Let not what others may write or say to the contrary cause you to doubt that the spirit who wrote you was Mary – not the Virgin Mary – but Mary the mother of Jesus. She is a beautiful and pure spirit and one who is filled with the Father’s Love to a wonderful degree.

She also has her mother’s nature to an extent that makes her love all the children of God, whether they be good or sinful, and she does pray to the Father for the sons of earth, but she is not pleased when mortals pray to her as some one who should be worshipped. She is only a spirit filled with love, and when they, I mean mortals, look upon her as a mother she is not displeased, for as I say she loves them all; but when they think that in order to reach the ear of the Father in seeking for His Love, they have to pray to her to intervene, she is sorely displeased and, if she could do so, would proclaim to them the great error and sin in believing in her and praying to her as a necessary intermediary between God and themselves.

Some day, mortals will know that the Father hears their prayers, just as he does the prayers of Mary or any other spirit, and that while she and all other spirits can help them, even by their prayers, yet God wants the prayers and soul longings of mortals directed to Himself.

I write this to show that some of the orthodox Christians make a great mistake in praying to the Virgin Mary or to any other saint, instead of to the Father.

I will not write more tonight, and will say that I, as well as the other spirits who are here tonight, love you with the love of a brother who knows the reality of this Divine Love.
Your brother in Christ,
SAUL

Helen affirms that John, Saul and Mary wrote (15 Apr 1916)

I AM HERE, your Helen.

Well, you have had some wonderful messages tonight, and you must believe that they were written by the spirits who professed to have written. I know the spirits, and I tell you – and you know that I would not deceive you – that John and Saul and Mary wrote you, and what they wrote they know to be true.

How happy I am tonight, for I see that you are happy too, and have felt the influence of the Great Love that has surrounded you this night.

I never, in all our meetings, have seen so many of the Celestial Spirits as have been present tonight. And if it were not that you are too tired, though you may not realize it, many others would write you.

But the fact is that you have been in an atmosphere of love that I believe has rarely come to mortals, and this love is of a nature that can only come from spirits who have received this Divine nature of the Father. So you and the Doctor must believe what I tell you and follow the advice that has been given you and rely upon the encouraging words that have been written.

John is a very beautiful spirit and is so greatly developed in his soul perceptions that his knowledge of the Father and the love that comes from him is astonishing.

I will not detain you longer tonight for I see that you are tired.
Good night and pleasant dreams.
Your own true and loving,
HELEN.

John the Baptist – Jesus was the true Messiah and the true Christ as he taught when on earth. (20 Apr 1916)

I AM HERE, John the Baptist.

I have not written you for some time, and tonight I come merely to let you know that I have not forgotten you, and am with you quite often, trying to help you with my love and influence.

No, I was not present then.

Well, I am glad that you had such an experience, and I will tell you that you shall have many more experiences of that kind for the Celestial Spirits are your friends and companions, and where they are, only love can come.

Well, that does seem contradictory, but the fact is, that I never sent my disciples to ask any such question. I knew at the time of the baptism of Jesus that he was the promised Messiah, and that knowledge never left me or degenerated into a doubt. This passage of the Bible has no foundation in fact, for I never thought it necessary to ask any such question, and, as I have said, I never asked it.

To me, Jesus was the real Christ, and I knew that he was the true and only one, and that no other would come after him, for when he brought to light the fact that God had bestowed upon mankind the great possibility of obtaining the Divine Love and the Divine nature, there never thereafter arose the necessity for the existence or coming of another Christ. The Great Gift that was necessary to make man a being Divine had been bestowed, and beyond that there was nothing that the Father had to bestow upon mankind.

I am so sorry that such an untruth should have been written and incorporated in the Bible. It did Jesus an injustice and made me appear as a contradictory prophet and messenger of his coming. When I said, I am the voice of one crying in the wilderness, make straight the way of the Lord, I meant that I knew that Jesus was the true Christ, and that forever thereafter would that knowledge be mine. No, I did not send my disciples to ask the question that you referred to. (Note: John the Baptist says he never sent two of his disciples to ask Jesus – «Art thou he that should come, or do we look for another?» (Matthew 11; 2,3.))

As I knew then, I know now, that Jesus was and is the true Son of God, and the savior of mankind, in the sense that he brought life and immortality to light. I will soon come and write you on some of these Bible declarations.

I will now stop, and in doing so say, that you have my love and blessings and the Love of the Father, which is the Great Love that makes you a part of the Divine Essence of the Father.
So my dear brother, good night,
Your brother in Christ,
JOHN THE BAPTIST.

Spirit who believed in the creeds and his awakening to the truth after he met Jesus (30 Aug 1915)

I am here, the spirit of one who when on earth was a believer in the divinity of Jesus and in his being one of the three parts of the Godhead, co-equal with the Father and with the Holy Spirit.

This belief I died in and as a consequence, when I came to the spirit world, I was disappointed and also surprised to find that Jesus is not God, but a spirit made like the rest of the inhabitants of that world, though infinitely more beautiful and possessed in a very much larger degree of the Divine nature of the Father.

I did not believe that this was true until a long time after I entered the spirit world, for my old beliefs clung to me, and while I did not find myself in heaven singing psalms and playing on harps as the Bible taught, yet I was not very happy and was not in much darkness, and I settled down to the belief that the state in which I found myself was the one that I should probably remain in until the great day of judgment and the general resurrection of those who had died.

But after a while I met spirits who said they were from a higher sphere, and who told me that there is no such thing as a fixed state in the spiritual world, and that the day of judgment is every day that I existed as a spirit, and that if I chose to do so I could progress out of my condition into higher spheres where I would find more happiness and light.

Of course I did not readily believe this, for my old beliefs stayed by me and I continued in my condition of hesitancy for a long time, until at last I had the good fortune to come face to face with the Master, and then I knew that my beliefs were wrong and erroneous. Such a beautiful and bright and loving spirit I had no conception of.

He told me that he was not God, and that he was only a son of the Father, and that I was a son also, and could obtain the Divine Love just as he had obtained it, if I would only pray to the Father and have the necessary faith.

Since then, I have been praying, and my old beliefs about Jesus being God, and the great day of judgment and the resurrection of the dead at the last day have left me, and I am a free spirit possessing the Love of the Father to a considerable extent.

I am not so exalted and bright, and have not the soul development that your band have, but I am progressing and know that the Divine Love of the Father is what we all, spirits and mortals, need to make us one with the Father, and partakers of His Divine nature and of immortality.

I am a stranger to you, and you must excuse my intruding, but I so desired to write as I have, that when I saw the way open I could not resist the temptation to write.

I am S. B. S. I lived in the city of New York and died many years ago. I am in the fifth sphere and am progressing.

So thanking you, I will say, good night and God bless you.
Your brother in Christ,
S. B. S.