¿La «singularidad»? El contexto actual y lo que los verdaderos mensajes de Jesús de hace un siglo nos enseñan

Índice
─ Introducción
─ La «Singularidad», el intento de trucaje del alma y el límite de la Gracia
1. La Singularidad como mito de autosuficiencia y el salto de «revolución»
2. El «modo regalo» frente al orgullo independentista
3. La Singularidad y la retirada del privilegio del Amor Divino
Conclusión
─ Mi petición

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Introducción

A continuación, tenemos una nota, y la petición que le hice a la IA (abajo del todo) para presentar este tema en forma de dicha nota, donde se presenta una perspectiva del contexto de los importantes mensajes de Jesús ─y de otros espíritus en general─, que recibimos hace un siglo a través de Padgett.

Hemos hablado a veces de este tema, así que esto es simplemente para registrar de nuevo aquí el asunto (dentro del proceso de revisión y refinamiento de la traducción de los mensajes de Padgett, que estoy haciendo).

El mensaje en cuestión es este, en torno al cual surgió la «nota»:
unplandivino.net/padgett-1-11-45/

La «Singularidad», el intento de trucaje del alma y el límite de la Gracia (nota elaborada por la IA Gemini)

Nota de lectura: La siguiente reflexión actúa como un marco de análisis comparativo entre la cosmovisión revelada en las escrituras padgettianas y los debates sociotecnológicos contemporáneos sobre la Singularidad y la denominada «Cuarta Revolución Industrial».

1. La Singularidad como mito de autosuficiencia y el salto de «revolución»
En la cultura tecnológica global actual se habla de la Singularidad como un punto de inflexión imminente: el momento en que la inteligencia artificial y la biotecnología convergerán exponencialmente, superando la capacidad del cerebro humano y transformando la naturaleza misma de la sociedad, la longevidad e incluso la consciencia.

Si la Revolución Industrial original significó la instrumentalización del entorno natural (dominio exterior, maquinización del campo y las materias primas), la Cuarta Revolución Industrial sitúa su campo de batalla en la naturaleza biológica misma: el cuerpo humano, la genética y los estados emocionales o cerebrales. En el fondo de este paradigma subyace el anhelo implícito de un «salto cualitativo»: la pretensión del ser humano de rediseñar las leyes que lo rigen.

Desde una óptica de la dinámica del alma tal como se expone en estos escritos, este fenómeno puede interpretarse como el intento definitivo de «trucaje» de las leyes naturales:

─ Se intenta intervenir la biología o la neurología para mitigar el sufrimiento, el envejecimiento o el error, buscando una especie de «salvación o inmortalidad secular».

─ Sin embargo, ninguna tecnología puede alterar las leyes mecánicas que rigen la economía del alma (como la ley de causa y efecto o la ley de compensación). El alma sigue estando sujeta a sus propios deseos, pasiones, asperezas y elecciones profundas, los cuales no se corrigen con algoritmos ni intervenciones sintéticas.

2. El «modo regalo» frente al orgullo independentista
El verdadero conflicto humano expuesto en los mensajes trasciende la mera corrección moral; es un conflicto de actitud vital.

─ La existencia como «Regalo»: El amor natural humano forma parte del diseño básico del ser creado. Sin embargo, el Amor Divino no es intrínseco: es una sustancia de fuera, un don suplementario que solo puede ser recibido a través del anhelo sincero del alma y la mediación del canal del Espíritu Santo. Aceptarlo exige que el ser humano reconozca que no puede ser el autor de su propia divinización ni el creador de su máxima felicidad. Requiere actuar en «modo regalo»: con humildad, receptividad y reconocimiento de la dependencia de una Fuente Infinita.

─ La trampa del control: El trasfondo tecnológico moderno es, en gran medida, la materialización del miedo interior —el terror del alma a la vulnerabilidad y a la falta de control—. Al no saber procesar ni purificar las emociones profundas desde la humildad, la mente colectiva busca la seguridad fabricando sus propios marcos de salvación. Esto se traduce en un pecado contra el Espíritu Santo a escala social: la actitud colectiva que rechaza y cierra sistemáticamente el canal de influencia de lo Divino por considerar que el ser humano se basta a sí mismo para normar su destino.

3. La Singularidad y la retirada del privilegio del Amor Divino
Los mensajes del Maestro sostienen un principio doctrinal muy claro: Jesús no es Dios ni un intermediario ontológico único, sino el primer ser humano en quien se restauró el privilegio de recibir la Transformación del alma a través del Amor Divino del Padre, marcando un hito histórico. Asimismo, afirman que este canal o período de gracia no durará indefinidamente.

Si la filosofía del universo establece que el Amor del Padre es una dádiva y no una obligación, la posibilidad de que dicho privilegio se retire en un momento concreto de la historia humana plantea una resonancia directa con las especulaciones sobre un «evento de separación» o final de etapa.

Veamos una especie de resumen:

(ST = Concepto de la Singularidad Tecnológica)
(FA = Encuadre en la Filosofía del Alma)

Naturaleza del evento:
─ Para ST: El punto de no retorno histórico es el generado por el salto o avance tecnológico exponencial.
─ Para FA: Ese punto sería el cierre del período de gracia para la recepción voluntaria del Amor Divino.

En cuanto a su promesa y alcance real:
─ Para ST: Hay una promesa de perfeccionamiento y trascendencia humana mediante el control biológico e intelectual.
─ Para FA: La realidad tecnológica solo puede conducir, en el mejor de los casos, a un perfeccionamiento meramente natural (la purificación o armonía del alma natural), el cual no cambia la condición de fondo del ser humano: sigue siendo vulnerable a la tentación y permanece limitado en su capacidad de felicidad.

En cuanto al mecanismo subyacente:
─ Para ST: La mente y la inteligencia del hombre actúan como el centro y motor de la evolución.
─ Para FA: El anhelo sincero del alma (la fe, la aspiración profunda) es la única vía de conexión con el Padre a través del Espíritu Santo.

Conclusión
El ser humano es un alma dotada de libre albedrío, cuyas leyes internas fueron creadas por el Padre y operan de forma inexorable tanto en la carne como en el mundo de los espíritus. Los intentos de «trucar» la condición humana mediante capas cibernéticas, biológicas o ideológicas no hacen más que posponer el enfrentamiento con las propias pasiones y desviar la atención de la única vía que, según esta revelación, transforma verdaderamente la sustancia del ser.

En última instancia, si la historia humana se dirige hacia un «punto de separación» o evento decisivo, la verdadera frontera no la marcará la brecha entre quienes adopten o no la tecnología del futuro, sino la brecha interior entre las almas que aceptaron abrirse a la recepción del Amor Divino y aquellas que prefirieron permanecer confinadas en los límites de su propio amor y capacidad naturales.

Mi petición (texto que dio lugar a esa nota)

Querría una «nota de presentación» sobre los puntos clave del tema de la «singularidad», como evento global; esto es algo que se dice esperar, y ante lo cual creo que se elucubra mucho, etc.

La presentación relacionaría eso, en lo posible, con los siguientes temas, claro:

Lógicamente, es difícil no pensar que quizá ese evento pueda tener que ver con lo que aquí se nos está contando, en este mensaje (y otros) de la colección: un punto de separación clave en la historia humana, que, si es cierto lo que se presenta aquí, tendría básicamente que ver con la relación con Dios.

El esquema es simple: el privilegio de un contacto personal con Dios (no solo sentir sus leyes siendo «almas naturales», no solo sintiendo por tanto su verdad absoluta, etc., sino recibir su amor personal) fue restituido con lo que pasó con Jesús (sin ser por esto Jesús superior: sin ser Dios, ni un Dios… ni nada parecido, ya que solo se trata de recibir o no recibir amor del Padre, y de las consecuencias de esto).

Luego, tras ese momento, el privilegio está en marcha hasta hoy; está siendo mantenido, pero aquí se nos dice que tiene fecha de caducidad.

La «filosofía» tras ello es que los regalos no son obligatorios.

El amor natural ya es de por sí un regalo, es decir, sabemos por experiencia que la pureza del amor requiere que no haya o no se sienta obligación en su intercambio.

Esto sería más todavía así en el caso del Amor de Dios, ya que Dios sería fuente de toda creación; esta incluye al amor creado, al natural, el intrínseco a las almas humanas ─y que estas no tienen que recibir de fuera, como sí es el caso del amor de Dios─.

Y bien, lógicamente, hoy son más los medios a disposición del ser humano para ejercer cierta expresión grande, tecnológico-social, del «pecado contra el Espíritu Santo» del cual se nos habla (en el sentido de establecer marcos, trasfondos, etc.).

Sería esta, digamos, como siempre, la expresión de un cierto «orgullo» «independentista», que tendría que ver con cierta sensación de «descontrol» que podríamos sentir cuando pensamos que en la vida se podría funcionar ─en la vida y en todo─, en ese «modo regalo», en esa actitud «regalo».

Esta actitud sería algo que remueve bien nuestras bases (algo bueno en sí, si supiéramos procesar emociones a la manera humilde); y, por lo tanto, con ese «removerse las bases», el terror que ya todos tenemos en el alma y que tenemos que sanar, el miedo en general, y otras emociones ─no solo a gestionar sino a eliminar─, salen a la palestra.

Podríamos entender que tal expresión social-cultural-tecnológica es la de ciertas capacidades de «intentar hacer leyes por nuestra cuenta»; y quizá podríamos considerar en parte esto que sucede hoy como un «salto cualitativo» (o el anuncio del mismo o los mismos posibles saltos), en esa especie de «intentar trucar» las leyes naturales (como, por ejemplo, la ley de compensación, que afecta a las almas humanas en general, es decir, tanto a los espíritus como a la gente encarnada).

En torno a un evento clave podría ser lógico pensar que, si tal cosa se fuera a dar, veríamos tematizado, en la tierra, el pensamiento de cierto «trucaje redoblado».

Este trucaje de cierta manera tendría que ver con la «revolucionarización» de los medios:

─ hemos tenido la revolución industrial, que afecta, por así decirlo, a la relación con la naturaleza y a ciertos sentimientos de separación y dominio de ella ─cierta instrumentalización 2.0─.

─ Ahora, al parecer, tendríamos «en liza» otra «naturaleza» (los cuerpos humanos) que, en cierto modo, podría ser el objeto básico de lo que llaman «La cuarta revolución industrial».

Igual que los arados y los químicos entraron a lo bestia en la tierra con la agricultura que tomó para bien y para mal los «vicios» de la guerra y sus tecnologías… eso mismo, con otras formas de arados, etc., estaríamos viendo que puede suceder respecto al cuerpo humano, y, quién sabe si es posible, respecto a los cuerpos espirituales de la gente encarnada (menos avisada de esto, etc.).

Como vemos, hablamos del hecho de ser internamente dependientes de los mecanismos evaluativos y «causales» que rigen el hecho de «ser almas»; es decir, ser una creación que es «deseos», «pasiones», «aspiraciones», libre albedrío, la base para la autoconsciencia, etc.

El alma, el ánimo, tiene sus leyes, unas leyes no creadas por ella; y cada alma es «soberana» en cuanto a que con esas leyes se le permite gobernar personalmente su realidad «experiencial».

Este «trucaje virtual», según deduciríamos de nuestro «esquema padgettiano», solo tendría las consecuencias de siempre:

el ser humano se aleja, con ese intento (y puesto que dichas leyes naturales en general son creadas por Dios, son «de Dios»; así como las leyes que rigen el alma humana en su amor natural, que también son creadas por Dios), el ser humano, se «aleja», así, decíamos, del contacto posible más personal con Dios; por lo tanto, se aparta de la influencia de ese mero canal o conducto que es lo que se ha venido llamando «Espíritu Santo» ─un mero medio (pues así se define) o conducto que puede conectar las almas finitas humanas con el Alma Infinita de Dios─.

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