Una plantación no es un bosque

La Tierra parece ser la joya de la corona, y no solo para mucha gente que aún estamos encarnados y más o menos obsesionados con los vicios terrenales (viviendo en los terrores y miedos «normales»), sino para mucha gente ya desencarnada… seguiría siendo tal joya
(gente que, tras morir, sigue operando básicamente en unas inercias religioso-dogmáticas, pues, por defecto, casi todos seguimos estando más o menos obsesionados después de dejar el cuerpo físico ─y, así, todos vamos creciendo en condición álmica «modo natural», modo «por defecto»─).

___

En esta época de incendios ─en el 2026─, que tenemos por aquí en verano, hace poco la famosa Nazaret Martín enseñaba, aquí:
https://youtu.be/cZZ3K2ZlwRk
… unos alcornoques reverdeciendo (mostrando así las virtudes de la vegetación autóctona).

Creo que el momento de grabación es algunos años después de uno de los fuegos habidos por su zona.

Los alcornoques son autóctonos, es decir, sí forman «bosques»;
lo demás suelen ser plantaciones.

(De todos modos, no está justificada la negligencia, claro está: es decir, el no mantener con «buenos cortafuegos» lo que sea que se tenga; es decir, no realizar mantenimientos básicos en los monocultivos de árboles… para evitar en lo posible las consecuencias del fuego ─ese fenómeno natural causado a veces por rayos, etc.─).

Muchos de los pinos no forman verdaderos bosques, en realidad ─no en general─. En la zona de ella, la Sierra de Gata, son pinos resineros ─dice ella─; estos serían una de las especies incluidas entre las 100 invasoras más dañinas del mundo, según la wikipedia.

Así, creo que, al menos en esas cantidades, esos pinos por ejemplo no son realmente autóctonos ni siquiera en esa Sierra de poca altitud (lo digo porque en el caso de los resineros, estos sí son pinos que crecen en altitudes bajas, y puede que se consideren autóctonos en zonas similares a esa).

Muchos de los pinos en general no son autóctonos; cuando los vemos en muchos otros lugares no estamos viendo «bosques», sino algo similar al fenómeno que constituyen los monocultivos cerealísticos, etc.

Esto es por ejemplo brutal en el norte de Europa, Suecia, etc.; allí, en muchas zonas, básicamente todo es una inmensa plantación de pinoabetos ─creo que se llaman─, que crecen de maravilla ─pero como monocultivo─.

En el norte de la península ibérica hay muchos pinares artificiales que son monocultivos que sustituyen al bosque autóctono, el cual sería una mezcla diversa (robles, etc.).

Luego, muchos pinos, si son dejados «a la buena de dios», no dan verdaderos bosques; o sea, con cierta diversidad, etc. (y la naturaleza «tendería» a lo diverso).

Pasa algo creo que todavía peor con los eucaliptos.

___

Un «fuego» constante que provocamos es el de los monocultivos cerealísticos.

Estamos como acostumbrados a normalizar paisajes con el suelo absolutamente desnudo durante kilómetros y kilómetros…, así como preludiando desiertos (y como reflejando el «desierto en el alma»).

En gran medida, esa «agricultura de guerra» expone el suelo muy violentamente, siendo el suelo literalmente un ecosistema fundamental (el «intestino» de la vegetación).

El suelo es expuesto a las inclemencias de los elementos, etc., así como a las prácticas sobreexplotadoras humanas (exacerbadas estas, además, por el vicio o adicción al consumo de productos animales, ya que muchos de esos campos no se destinan a la alimentación de la granja humana en este proceso de «4º─industrialización»… sino a las granjas de vidas animales industrializadas).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *