No era «maldito sea», sino maldito está

Índice
─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
Nota
Análisis Lingüístico y Textual (El griego de Gálatas 1:8-9)
1. La confusión de la traducción gramatical (éstō)
2. El sentido descriptivo/declarativo del estado (está)
3. Etimología de Anáthema
Nota sobre el significado de «maldito está» y la ley del alma:

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Introducción

Revisando estos mensajes de Padgett, surgieron las notas que traslado a continuación.

NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota de abajo

Vimos citada, en una parte de un mensaje de Padgett, esta célebre frase de la Biblia:

‘maldito está (o «sea anatema») el que cree y enseña estas falsas doctrinas’.
Gálatas 1:9

Puse «está», en la cita, en vez de «maldito sea», porque la idea sería que, en realidad, Jesús no es el dueño de las leyes que hacen que alguien se «condene a sí mismo», se degrade; o sea, que «puntúe» para recibir una degradación objetiva, en su alma, al cometer actos o al tener creencias que, aunque en un principio puedan parecer no ser tan malos, o incluso ser buenos, sí serían «degradantes».

Tras pasar más allá del plano terrestre (en el cual plano estamos por ejemplo influidos no solo por nuestras inercias, bloqueos y adicciones emocionales, sino por espíritus (desencarnados) que nos pueden manipular para ─con a veces «mucha energía»─ seguir todos en grupo creyendo cosas que no son del todo buenas, o que son directamente falsas o malas ─o incluso influyendo para cometer actos claramente malos, o perjudiciales en general─), tras traspasar el plano terrestre, decíamos, nos podemos dar cuenta de que nos estábamos «maldiciendo»: estábamos acumulando papeletas para merecer un estado nada bueno o casi nada bueno; y estábamos siendo sujetos de evaluaciones por parte de las leyes naturales, que actúan sobre el alma; son evaluaciones digamos objetivas, en la sustancia de nuestra alma degradada ─evaluaciones que nos colocan donde nos colocan, y punto─.

Entonces, la nota quizá sería ideal centrarla en debates o interpretaciones sobre esa cita acerca de «maldición».

Dios no maldice; sus leyes actúan y nuestro libre albedrío rige. Y, alguien que actúe en armonía con las leyes de Dios tampoco maldice; incluso ni siquiera maldecirían aquellos espíritus que, aun sin conocer el amor de Dios ─sin conocer el contacto íntimo y transformador del amor personal de Dios en sus almas─, sin embargo, tampoco maldicen, aunque solo tengan una condición purificada en su amor natural.

Por ejemplo, aquellos espíritus que están purificados al máximo en su amor natural, pero que sin recibir amor divino solo pueden llegar hasta la esfera 6 del mundo espiritual, suponemos que nunca maldicen: simplemente siguen en modo «especial», quizá, creyéndose haber llegado a ciertas cimas; creyéndose merecedores orgullosos de ciertos reconocimientos; o creyéndose habilitados para perseguir fines por ejemplo «demasiado proselitistas» ─o que los prosigan al máximo sus «súbditos»─; pero no maldecirían: simplemente «dejan ser», digamos.

Reuniendo coherentemente y conservando a ser posible todos los matices de lo que he puesto, me gustaría tener una nota centrada en la frase de Jesús. Se podría encontrar quizá la versión en griego, etc., y ver que es lícito traducirla de otra manera, quizá.

Nota (elaborada por IA Gemini)

Es una precisión teológica y lingüística fundamental dentro del cuerpo doctrinal de los mensajes de Padgett. El matiz que señalas ataca directamente la concepción veterotestamentaria o antropomórfica de un Dios (o un Jesús) que «emite castigos o maldiciones activas», sustituyéndola por una visión de leyes naturales y espirituales de causa y efecto (Siembra y Cosecha) que actúan de forma impersonal e inexorable sobre la sustancia del alma. Continuar leyendo «No era «maldito sea», sino maldito está»