Algunos comentarios a un vídeo de Guillermo Mas: algunas notas «sociológicas», etc.

Archivo de algunos comentarios a este vídeo de Guillermo Mas Arellano:

1. Verdades absolutas

¿Miedo a las verdades absolutas? Para nada, hay «millones»; por ejemplo, cada persona tiene y es una personalidad única, que podemos literalmente sentir desde pequeños (y más fácilmente cuando somos pequeños, por lo que parece).

(Y, aunque esa verdad absoluta, tan singular pueda no tener límites en cuanto a «crecimiento».)

Lo que pasaría, con estas cosas, es que tenemos una disonancia entre dos conceptos de comprobación y de verdad comprobada:
la comprobación a nivel del alma (sentir en su nivel), y la de la mente/intelecto.

2. Subsistemas desmadrados

¿Cómo pasamos, la humanidad, en esta parte del mundo y de la historia al menos… a ver cómo estos subsistemas ─los del mercado y del poder─ de cierto modo se independizan de «la vida»?

Estos subsistemas pasan, desde fuera, así como a «manipular» a los humanos: como si fuéramos entorno de la individuación de estas agencias «mecánicas», pero que están algo así como «solidarizadas mecánicamente» entre sí: poder, economía… (?) *

Y ahora, los «tecnócratas globales» vemos que parece que tienen clara su planificación (debe de ser por eso que hacen reuniones de cara al público, en plan elite, pero a la vez, supongo, con otras reuniones en paralelo, tras bambalinas):

¿pueden, estas personas, manipular cada vez más conscientemente (digitalmente) los Estados, poniendo más fácilmente titeres ─como Sánchez y demás «demócratas»─, para pasar a controlar digitalmente a las masas ─las masas que nos vivimos como «enjaulados» entre todos estos subsistemas semiindependizados, y estos aparentes chantajes emocionales… viviendo en miedos diversos? Continuar leyendo «Algunos comentarios a un vídeo de Guillermo Mas: algunas notas «sociológicas», etc.»

El ser humano crea jarras… y ellas no son humanas. Dios crea almas finitas, y estas no son divinas

Parece que el uso más «espiritual» que podríamos hacer de la analogía sería este.

Tiene dos partes; una involucra al ser humano y a sus creaciones.

La otra a Dios (si se quiere postular que existe) y a Sus creaciones «más eminentes».

─ El ser humano crea cosas: digamos, una jarra.

─ El ser humano no está en esa jarra.

Es decir, no está «personalmente» en ella; no está su esencia, en la jarra: la jarra no es capaz de crear cosas con propósito para que «sirvan», por lo tanto no heredan nada humano, más que en esa especie de «finalidad» dada externamente.

─ Es decir, podemos ver, «intelectualmente», que la jarra tiene un propósito, dado por el ser humano: servir líquido, etc.

─ Ese propósito (fin) no está en la jarra. Pero eso no obsta para que la jarra pueda llevar a cabo perfectamente tal fin, el fin «naturalmente» dado por el ser humano («naturalmente», porque el ser humano, «por naturaleza», hace estas cosas de «fabricar» algo con un fin).

─ Podríamos decir que la jarra «participa», pues, indirectamente, del ser humano ─en cuanto que está hecha para un fin─.

La otra parte:

─ Dios crea almas finitas.

─ Sólo los seres humanos tendríamos alma, en nuestro postulado.

─ Los animales superiores no tendrían alma, solo cuerpo espiritual y cuerpo físico ─nosotros también tendríamos un cuerpo espiritual, pero este cuerpo no es el alma─.

─ Dios no está en las almas finitas; ellas están hechas solo a Su imagen.

─ Es decir, Dios no está «personalmente» en un alma finita (Dios no está, en Su esencia, en el alma finita), así como el ser humano no está personalmente en una jarra.

─ Como «jarras» creadas, nosotros quizá PODRÍAMOS ver o considerar, al menos «intelectualmente», que nuestra alma finita, la que somos, podría tener un propósito dado por Dios.

─ Pero, para verlo, admitirlo, y además recibirlo o aceptarlo, tendríamos que cambiar sustancialmente; es decir, tendríamos que ir más allá de ser una criatura meramente creada (al igual que la jarra: esta, intrínsecamente, no tiene nada humano, sino que solo lo tiene, digamos, «externamente»).

─ Es decir, la «jarra metafórica» que somos tendría que atraer dentro de sí misma algo de la divinidad, algo de la sustancia o sustancias de Dios (tendría que experimentar dicho cambio sustancial).

─ Dios ya siempre «vería» ese propósito divino, pues se lo dio al alma (aunque podría ser que el propósito esté solo en potencia, digamos; o, incluso, podría ser que a veces o en ciertas épocas tal propósito hubiera sido retirado del alma finita).

─ Dios «ya siempre lo vería», decimos, pero nosotros, como almas finitas creadas, hechas meramente a Su imagen, hemos de querer conocerlo (pues tenemos libre albedrío, que sería una dotación básica del alma finita).

─ Ese fin, el del alma finita, no está esencialmente en el alma finita, ya que esta es «a imagen».

─ Y esto no obsta para que el alma finita pueda «participar», indirectamente digamos, de Dios, en cuanto que tal alma estaría hecha a imagen de esa Fuente de finalidades, el Alma infinita.
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─ El alma finita reflejaría, eminentemente, las capacidades por ejemplo «creativas» de Dios ─y no valdría poner el ejemplo ahora de que los animales superiores también tienen actitudes instrumentales, aunque esto último habría que argumentarlo─.

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Aquel «podríamos» lo puse en mayúsculas porque ahí residiría el motivo de por qué existe «la espiritualidad», en sentido eminente.

Ese gesto común de pensar los aparatos como seres vivos, etc. (Notas sobre «tecnología»)

Al hilo de este vídeo de «Trending Tony»:
https://www.youtube.com/watch?v=aHhq1VgYDdo

Vivimos en «engaños» y autoengaños que tienen que ver con la frase hecha: «mi teléfono murió», o el aparato tal «murió», el que sea.

Ese engaño sería algo así como «asociar vida con lo muerto», proyectar falsamente «vida» sobre los aparatos. Y esto es lo que parece acompañar o permitir en parte cosas como la obsolescencia programada, etc.

El paso lógico a continuación sería que realmente se una la biología con lo industrial tecnológico, metiendo cosas vivas, elementos vivos, a realizar por ejemplo la computación en los aparatos, y demás.

Así, todo se podría hacer de manera que se autorrepare, como sucede en un organismo vivo ─mientras el daño no sea muy grande y no «haya que operar»─.

¿Vivimos ya en parte y en gran medida para hacerle fácil la «vida» a un «sistema industrial» que «necesita» que se tiren las cosas?

Esa necesidad de tirar cosas parece que permitía el «avance continuo», el cambio continuo (pero cambiar no es avanzar). Continuar leyendo «Ese gesto común de pensar los aparatos como seres vivos, etc. (Notas sobre «tecnología»)»