Creo que me di cuenta de que aquí, en España, estamos colonizados culturalmente por «lo anglo» (y lo anglofrancófilo, o simplemente «lo afrancesado»), ya que no contamos la historia de España, sabiendo que «España» antes incluía literalmente gran parte de América, con todas esas fascinantes aventuras, comercio, novedades, universalismo, etc.
A esa colonización cultural franco/anglo supongo que se la podría responsabilizar (solo en parte, y en un sentido muy superficial de «responsabilizar») por esta especie de programación emocional, para vivir bloqueados en la vergüenza y la culpa, etc.
Aunque me parece que, paradójicamente, la educación en la etapa franquista española quizá tampoco dejó claro que el imperio era literalmente España, pues mucha gente que fue instruida en las escuelas de la época de Franco, no tiene ni idea de historia de España en este sentido ─no conciben la historia así─.
Y hoy quizá esto se ve muy claro viendo hasta qué punto «los americanos hispanos son españoles»:
cuando vienen aquí, muchos no consideran ni por un instante utilizar algunos modismos o expresiones del lenguaje tal como se habla (se hablaba) en España, en sus zonas y variantes diversas (es paradójico, pues en los hispanos a su vez hay también infinitas variantes de léxico y gramática: muchas cosas de Méjico no se entienden o no se usan más al sur, etc.).
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A continuación, va un breve intercambio, a lo Tocqueville, sobre la importancia del punto de partida en estos temas «civilizatorios».
Al hilo de mirar ─con la IA (Gemini)─ otro mensaje dado a través de Padgett (en el audio dedicado a dicho mensaje, leí este texto, por cierto; enlace: