Una breve nota sobre el mensaje de Flavio Josefo del 3 de junio del 1916

Vamos a comentar un poco este párrafo del mensaje de Flavio Josefo (del día 3 de junio del 1916), que vimos en unplandivino.net/padgett-2-96/:

Los judíos reconocían la igualdad de la mujer en todo lo concerniente al hogar o a la vida doméstica, manteniendo la distinción que ya existía sólo en lo que respecta a los asuntos públicos y a las cualidades intelectuales: ni siquiera ellos permitían a las mujeres desarrollar sus facultades mentales, y se les enseñaba que ellas [las mujeres] pertenecían al hombre1 en cuanto a todos los asuntos relativos a la vida civil [state] o a la religión de la raza.

Podemos recordar aquí que tal pertenencia (de las mujeres a los hombres, en «lo social»), en aquel entonces, era ‘orgánica’ y absoluta:

En las culturas de hace 2000 años, no existirían en general mecanismos ni canales para que las mujeres interactuaran con la esfera civil.

Es una situación distinta a la de la época moderna, donde en ambientes también machistas, la mujer ya tiene capacidad jurídica (era ya reconocida como una persona), pero veía limitada su capacidad de obrar a figuras legales o burocráticas (como el permiso marital para abrir cuentas bancarias).

En la Antigüedad, por contra, dicha exclusión no era un escollo administrativo, sino un estatus ontológico o un estado natural. Por costumbre o precepto religioso, la mujer quedaba diluida bajo la figura del hombre en todo lo relativo al ‘Estado’ o la vida pública; una estructura que aún persiste en ciertas sociedades y culturas religiosas contemporáneas.

De todas maneras, para poder comparar realmente entre épocas y culturas, y para realmente sentir o saber algo coherente acerca de las actuales posibilidades de resurgimiento “reaccionario” más o menos brusco y violento (“revolucionario”: moralismos de todo tipo, etc.), tendríamos que tener en cuenta muchas cosas espirituales, es decir, relacionadas con las leyes que actúan sobre el alma, y que normalmente por ahora los seres humanos no podemos ni queremos concebir o entender.

Lo digo porque el pecado del aborto, por ejemplo, es hoy algo brutal y común: es algo que efectivamente asola hoy en día nuestras almas en la modernidad, con efectos concretos y masivos, ya que las almas, al degenerarse, crean sus propias condiciones vitales, individual y colectivamente.

Así, si tuviéramos que comparar modos de sociedad, etc., deberíamos tener en cuenta qué sociedades son más “asesinas” o más “degeneradas globalmente”, teniendo en cuenta “todo”; por ejemplo, incluyendo lo importante que es la vida inocente de los no nacidos y de los infantes, y, por lo tanto, lo importante que es la voluntad de los adultos que los rodean y las medidas “culturales” o políticas que rigen o puedan regir tales voluntades.

Habría que sopesar, por ejemplo, muchas cosas, en cada cultura o cada mezcla cultural: desprecio generalizado o no a la infancia; posibilidad de abortar para las mujeres; percepción de la vida humana en general como algo sagrado, o no tanto… etc.

2/149-152) Siguientes cuatro mensajes (Juan, Esteban y Colyer escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:149-152

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Versión en inglés 

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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 18:14, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes cuatro mensajes, que son de Juan, Esteban y Colyer.

Para la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Esteban – Dios puede ver, oír y conocer los pensamientos de los hombres (21 noviembre 1915)

Estoy aquí, Esteban.

Sólo quiero decir unas palabras.

En el momento de mi martirio, vi los cielos abiertos y los espíritus de los justos perfeccionados, así como ahora [so now], mediante la percepción de mi alma, puedo ver a mi Dios como un ser real y personal, lleno de Amor y misericordia.

Que nadie descanse en la certeza de que Dios es sólo un espíritu sin forma, sin los atributos de ver, oír y conocer los pensamientos y las acciones de los hombres y los espíritus, porque si así lo cree, entonces, en el momento de rendir cuentas, esa persona, en su falsa seguridad, se verá en un engaño. Continuar leyendo «2/149-152) Siguientes cuatro mensajes (Juan, Esteban y Colyer escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:149-152»

2/146-148) Siguientes tres mensajes (Salyards, Jesús y Lucas escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:146-148

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Versión en inglés 

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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 19 más o menos, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes tres mensajes, que son de Salyards, Jesús y Lucas.

Para la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Joseph H. Salyards escribe sobre su conocimiento y percepción álmicos: «¿Quién y qué es Dios?». Dios tiene personalidad (21 noviembre 1915)

Estoy aquí, tu antiguo profesor Salyards.

Solo quiero decirte que estoy muy feliz, y quiero que sepas que estoy progresando en mi desarrollo álmico y en mi conocimiento de las verdades relativas al mundo espiritual. No te he escrito desde hace mucho tiempo y quisiera compartirte algunas verdades que he aprendido desde la última vez.

Bueno, ahora me encuentro en un estado de desarrollo álmico que me permite ver la verdad de lo que el Maestro nos ha dicho sobre la existencia real de Dios (Nota: Ver también los mensajes sobre «Quién y qué es Dios», en el volumen I), que sabe qué están haciendo Sus criaturas y cómo están utilizando sus almas y cuerpos. Quiero decir que este Dios posee todas las facultades que uno supondría que sólo poseería un ser con personalidad y forma, aunque a uno le cueste comprender cómo una mera esencia o existencia sin forma podría tener tales poderes y cualidades. Continuar leyendo «2/146-148) Siguientes tres mensajes (Salyards, Jesús y Lucas escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:146-148»

2/142-145) Siguientes cuatro mensajes (Jesús, M. B. Eddy, J. B. Comeys y Helen escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:142-145

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─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 20:41, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes cuatro mensajes, que son de Jesús de Nazaret, Mary Baker Eddy, J. B. Comeys y Helen Padgett.

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unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Testimonio de la sra. Eddy (17 diciembre 1916)

Permíteme escribir unas líneas, pues anhelo mucho declarar ciertos hechos que no eran ciertos para mi entendimiento y creencias cuando estaba en la tierra. Y, oh, qué lástima.

Hoy estuve presente en la iglesia donde el predicador comentó y criticó mis enseñanzas, y a mí también, y me veo impelida a admitir que algunas de sus críticas eran ciertas y justificadas. Continuar leyendo «2/142-145) Siguientes cuatro mensajes (Jesús, M. B. Eddy, J. B. Comeys y Helen escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:142-145»

2/137-141) Siguientes cinco mensajes (Lutero y Lucas escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:137-141

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La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 24:01, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes cinco mensajes, que son de Lutero y de Lucas.

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Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Lutero – ¿Qué debería creer el hombre al probar a los espíritus? (19 octubre 1915)

Estoy aquí, Lutero (exmonje y reformador).

Vengo a decirte que el libro (la «Expiación» del Pastor Russell) que has estado leyendo esta noche no te beneficia mucho, porque ignora el fundamento mismo del plan de redención del hombre: el Amor Divino que el Padre otorgó a la humanidad con la venida de Jesús. La expiación por sangre es errónea y engañosa, y ha causado mucho daño a las verdades de Dios y a la humanidad. Continuar leyendo «2/137-141) Siguientes cinco mensajes (Lutero y Lucas escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:137-141»

2/128-136) Siguientes nueve mensajes (Ingersoll, Lucas, Helen, Juan Bautista, Santiago, Bernabé, etc., escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:128-136

[Últ. act.: 14 septiembre 2026]

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La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 20:13, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes nueve mensajes, que son de Ingersoll, Lucas, Helen Padgett, Juan Bautista, Juan, Santiago, Bernabé, John Wesley y Garner.

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Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

R. G. Ingersoll estuvo presente cuando Jesús escribió y mostró su gloria. Ya no es agnóstico; ahora es un creyente profundamente arrepentido (27 septiembre 1915)

Debo decir unas palabras, pues mi corazón está tan lleno de arrepentimiento y remordimiento, y del recuerdo de mis terribles errores en la tierra, que debo liberar mi alma de sus cargas hasta donde una confesión pueda hacerlo.

Soy Ingersoll, y ya no soy agnóstico, sino el creyente más profundamente arrepentido de todo el mundo espiritual de Dios, y alguien que ahora sabe que Jesucristo fue y es el hijo de Dios en el sentido más pleno de la palabra.

Oh, cuánto me alegro de haber acudido a ti cuando lo hice, y de que me hayas hecho buscar la compañía de tu grupo de espíritus hermosos y brillantes, colmados del Divino Amor del Padre. Pues si no hubiera estado presente entonces, no habría presenciado la escena de anoche, ni hoy sería creyente en Jesús, quien ahora sé que es el Salvador de los hombres por su maravilloso amor y conocimiento de la verdad.

Bien, mi querido amigo, una escena como la que presencié anoche nunca se había visto en la tierra, excepto, como ahora creo, por los tres discípulos del Maestro en la transfiguración en el Monte; e incluso dudo de que la gloria fuera tan grande y el resplandor del Maestro tan cegador y magnífico como lo fueron anoche. Continuar leyendo «2/128-136) Siguientes nueve mensajes (Ingersoll, Lucas, Helen, Juan Bautista, Santiago, Bernabé, etc., escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:128-136»

2/122-127) Siguientes seis mensajes (Pedro, Juan, Jesús, Ann Rollins, Helen Padgett y Riddle escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:122-127

[Últ. act.: 13 septiembre 2026]

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Esta vez vemos los siguientes seis mensajes, que son de Juan, Pedro, Jesús, Helen Padgett, Riddle y Ann Rollins.

El mensaje de Pedro, por ejemplo, aborda el importante tema del perdón y arrepentimiento que hemos visto en varias ocasiones en relación a las enseñanzas de «la verdad divina».

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Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

San Pedro sobre el perdón de los pecados (29 noviembre 1918)

Permíteme escribirte unas líneas, pues tengo un gran deseo de referirme a una verdad que prevalece en nuestro mundo espiritual y que tal vez desconozcas.

Como puede que no sepas, existe en nuestro mundo una ley que obliga al alma de quien aún no ha sido purificado a sufrir las penas por los actos de pecado y de maldad de los que haya sido culpable durante su vida terrenal; y no existe perdón para estos actos en el sentido en que lo enseñan los teólogos y las iglesias, sino que el único perdón es la cesación del recuerdo de estos actos, de modo que se vuelven como si nunca hubieran existido. Y, a medida que el alma se vuelve naturalmente pura y entra en armonía con las leyes de su creación, alcanza en ese momento su condición natural y, entonces, y solo entonces, tiene lugar el perdón.

Dios no perdona por el mero acto de pronunciar el perdón ni por ninguna eliminación arbitraria y repentina de los pecados, eliminando así la condición que crea la inarmonía; y así comprenderás que Él no puede perdonar el pecado de esta manera, ni tampoco pueden hacerlo los papas, los sacerdotes, los maestros ni las iglesias. Y el pronunciamiento del perdón por parte de estos hombres constituye un engaño y un perjuicio para las personas que oran y piden perdón, y por tal engaño estos hombres tendrán que responder cuando lleguen al mundo espiritual y se den cuenta de la verdad del perdón y del gran engaño que practicaron contra quienes eran sus seguidores y creyentes en estas falsas doctrinas. Muchos espíritus están viviendo y sufriendo ahora en la oscuridad de sus purgatorios simplemente debido a sus creencias en estas enseñanzas engañosas y a los resultados de las mismas. Continuar leyendo «2/122-127) Siguientes seis mensajes (Pedro, Juan, Jesús, Ann Rollins, Helen Padgett y Riddle escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:122-127»

2/117-121) Siguientes cinco mensajes (Juan, Helen, Jesús y G. H. escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:117-121

[Últ. act.: 12 septiembre 2026]

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─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
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Introducción

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La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 21:42, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes cinco mensajes, que son de Juan, Helen, Jesús y G. H.

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Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Un espíritu comparte su experiencia y cómo sus antiguas creencias en los credos retrasaron su progreso. Afirma que el Sr. Padgett fue elegido por Jesús para recibir los mensajes (24 junio 1917)

Estoy aquí y quiero escribirte un poco esta noche con el permiso de tu grupo y el tuyo propio. Me recordarás cuando te diga que soy un viejo amigo tuyo y un compañero de profesión.

Me conocías como G. H. [G. Heyde], y yo a ti como mi joven amigo abogado.

Vivo en la tercera esfera y soy relativamente feliz; estoy intentando progresar hacia las esferas superiores, pero de algún modo las antiguas creencias que absorbí cuando estaba en la tierra parecen retrasar mi progreso. Como sabes, era metodista y creía en las doctrinas metodistas, y aun así no era tan espiritual como debería haber sido. He aprendido, o mejor dicho, desaprendido y aprendido muchas cosas desde que estoy aquí; en consecuencia, estoy en mejores condiciones para apreciar la verdad que cuando estaba en la tierra.

Bueno, ahora sé que la sangre de Jesús, como tal, no lava el pecado, y también que él no es el salvador de los hombres en virtud de ninguna expiación vicaria. Estos fueron grandes escollos para mí cuando llegué al mundo espiritual, y mi decepción a raíz de estas creencias fue muy grande, hasta el punto de que casi me llevó a creer que Jesús y Dios nunca existieron. Pero gracias a algunos de mis amigos espirituales que conocían la verdad, evité convertirme en un incrédulo de las verdades de la salvación, librándome así de lo que podría haber sido un gran estancamiento para mi alma y su progreso. Continuar leyendo «2/117-121) Siguientes cinco mensajes (Juan, Helen, Jesús y G. H. escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:117-121»

2/110-116) Siguientes siete mensajes (Juan, Juan Bautista, María de Nazaret, Saúl, Helen Padgett y S.B.S escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:110-116

[Últ. act.: 11 septiembre 2026]

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─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés

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Introducción

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La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 24:36, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes siete mensajes, que son de Juan, Juan el Bautista, María de Nazaret, Saúl, Helen Padgett y un desconocido: S.B.S.

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Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Juan explica la diferencia entre el amor natural y el Amor Divino (19 febrero 1919)

Estoy aquí. Juan.

Permíteme decir solo unas palabras. Estuve contigo hoy cuando hablabas con tu amigo (Nota: El amigo del Sr. Padgett estaba investigando las leyes espirituales) y escuché vuestra conversación; vi la absoluta falta de comprensión por parte de tu amigo respecto a las verdades del mundo espiritual, y especialmente respecto a las leyes que separan al hombre meramente perfecto del hombre o espíritu divino. Está tan absorto en las concepciones que tiene de estos amores, surgidas de su experiencia en la vida, que solo puede ver la existencia de un único amor, el natural, y su mente no es capaz de ver el otro Amor; y, por supuesto, su alma no posee ese desarrollo que le daría la certeza de la realidad del Amor Divino. La mente por sí sola es capaz de informarle de la existencia y del funcionamiento del amor natural, y dado que este es el único medio que posee para comprender lo que es el amor, no puede en modo alguno comprender este Amor, ni al alma que hasta cierto punto está desarrollada por este mismo Amor. Puede argumentar hasta el límite de la capacidad de su mente, pero nunca será capaz de comprender el Amor que requiere la percepción del alma; y puede quedar satisfecho y convencerse a sí mismo de que el amor natural es el único amor, y de que, cuando se desarrolla hasta cierto grado, se convierte en el Amor Divino, para luego descubrir que está muy alejado de la verdad.

Debe saber ─y quiero decir que es necesario que sepa─ que solo quienes poseen el Amor Divino en cierto grado son capaces de saber que lo Divino es algo en sí mismo, y no el desarrollo del amor natural, y que no contiene las cualidades de ese amor. El uno es de Dios, es decir, participa de Su propia naturaleza, mientras que el otro también es de Dios, pero no participa de Su naturaleza, sino que es solo una creación destinada a hacer al hombre feliz y perfecto en su condición de mero hombre ─de existencia meramente creada─.

Pensé en ofrecerte este breve comentario sobre vuestra conversación para mostrarte el grave e importante error en el que se encuentra tu amigo. No le resultará fácil creer estas verdades mientras esté en la carne; y, cuando llegue a la vida espiritual, las dificultades serán igual de grandes, y puede ser que siempre esté satisfecho con seguir poseyendo únicamente este amor natural. Ojalá fuera de otra manera, y él abandonara su creencia intelectual y escuchara la llamada del alma, la cual, al no verse obstaculizada por estas creencias, anhela continuamente este Amor Mayor.

Créeme que soy tu amigo y que me intereso por ti hasta un punto que ahora no puedes comprender ─pero que algún día comprenderás─, y te asombrarás de cómo pudo haberse dado algo así.
Buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Juan

María escribe que Jesús era hijo natural de José y María (15 abril 1916)

Estoy aquí. María, la madre de Jesús.

Vengo a vosotros con todo el amor maternal de quien tanto amó a su querido hijo mientras estuvo en la tierra, y que sufrió de corazón todo el dolor que me causó la cruel muerte de mi amado; y vengo con un amor que ha sido purificado por la experiencia y la cercanía al bendito Padre.

Digo que vengo a vosotros con este amor de madre, pues sois hijos de mi Padre, tal como yo soy Su hija, y también sois hermanos de mi querido hijo, quien está tan presente con vosotros y tan interesado en vosotros y en vuestro futuro.

Que crezca vuestro amor por el Padre, y también vuestro amor por el Maestro, pues él es el amigo más grande y querido que tenéis en todos los cielos espirituales o en los Ámbitos Celestiales.

Me encuentro en los Ámbitos Celestiales, muy cerca del manantial del Amor de Dios, y también cerca del hogar de mi querido hijo, pero no en la misma esfera que él, pues ningún espíritu en todos los Ámbitos Celestiales posee el mismo gran desarrollo álmico que él, ni está dotado de un grado tan elevado de Amor Divino.

Y quisiera decir justamente aquí que si me hallo en la condición y en el lugar en que me encuentro no es por ser su madre, sino por el desarrollo de mi propia alma ─es solo esta gran posesión del Amor Divino lo que determina nuestra posición y condición aquí─.

Ahora me hallo en una condición tal que sé que el Amor del Padre es lo único en todo el universo de Dios capaz de hacer que un mortal, o asimismo un espíritu, sea partícipe de la naturaleza divina y un habitante del Reino de los Cielos.

No escribiré más, pero volveré y os escribiré sobre la vida temprana de Jesús y sobre su desarrollo en el Amor, tal como me fue mostrado mientras él era un niño en crecimiento y después de convertirse en hombre, antes de su ministerio público.

(Pregunta: ¿Fue José el padre de Jesús?)

Bueno, supongo que soy la única persona en todo el universo de Dios que conoce la realidad con respecto a esa cuestión; y yo, como espíritu de las Esferas Celestiales, al conocer únicamente la verdad, te digo a ti y a todo el mundo que José fue el verdadero padre de Jesús, y que él fue concebido y nació como cualquier otro mortal ha sido concebido y ha nacido. El Espíritu Santo no lo engendró, y nunca se me informó de que tal cosa fuera a suceder. José me conoció antes de la concepción de Jesús, y por él quedé embarazada de ese bendito hijo. Esta es la verdad, y todos los relatos y declaraciones en contra son erróneos.

Yo era una simple doncella judía y nunca tuve conocimiento alguno de que mi hijo fuera a ser diferente de los hijos de otras madres; y no fue sino hasta después de que se desarrollara en él la Naturaleza Divina del Padre cuando me di cuenta de que él era tan diferente de los hijos de otras madres.

No escribiré más esta noche.

Así pues, queridos hijos míos, creed lo que he escrito y sabed también que os quiero con un gran amor, y que estoy trabajando con los demás Espíritus Celestiales para que vuestras almas se hagan poseedoras de este Gran Amor.

Con este Amor y mis bendiciones, os diré: Que Dios esté con vosotros, ahora y por toda la eternidad.
Vuestra hermana y madre en Cristo,
María

Juan confirma que María, la madre de Jesús, escribió (15 abril 1916)

Estoy aquí. Juan.

Vine esta noche para deciros que el Maestro no escribirá, pues no está presente, sino que está trabajando en otra parte del universo donde se le necesita y donde realiza una obra que ninguno de nosotros puede hacer.

Bien, sé que él tenía un compromiso con vosotros, pero consideró que era mejor no cumplirlo y me envió aquí para comunicároslo, pues no quería que pensarais que se había olvidado de vosotros, porque no es así. Muy pronto vendrá y continuará los mensajes, y no os sentiréis decepcionados.

No escribiré más esta noche, ya que recibiréis una comunicación de otra persona que resultará interesante.

Sí, fue una noche gloriosa, pues, como se os dijo, muchos Espíritus Celestiales estuvieron presentes con su amor e influencias benéficas, y una en particular estuvo con vosotros, sintiendo un gran amor por ti y por tu amigo. Ella aún conserva un gran amor de madre, así como el Amor Divino; o, mejor dicho, este Amor Divino, el cual incluye ese sentimiento maternal y el deseo de haceros felices como a uno de sus hijos, aunque es vuestra hermana más que vuestra madre; sin embargo, ella se siente como la madre de todos los seguidores de Jesús, ya que sigue siendo su madre y, con todo, no es su igual en el gran desarrollo del alma.

Realmente os escribió, y lo que afirmó es cierto, a pesar de las declaraciones contenidas en la Biblia respecto a la concepción y al nacimiento de Jesús.

Y debo reiterar aquí que en ningún momento de su ministerio él afirmó tener ─ni tuvo─ la menor noción de haber sido concebido por el Espíritu Santo, ni de haber tenido otro padre que no fuera José.

Nunca lo consideramos Dios ni Hijo de Dios en el sentido peculiar en que enseñan las iglesias ortodoxas; y ahora sé que no era tal Dios ni Hijo de Dios. Es simplemente un espíritu como lo somos todos nosotros, pero es quien posee más Amor Divino y quien tiene el mayor conocimiento acerca del Padre, de Su personalidad y de Sus atributos.

Así que creed en lo que os hemos escrito sobre este tema, porque es cierto.

Me detendré ya y, así, diré, que Dios os bendiga.
Vuestro hermano y amigo,
Juan

Saúl confirma que María, la madre de Jesús, escribió (15 abril 1916)

Estoy aquí, Saúl.

Tan solo quiero escribir unas pocas líneas, ya que veo que esta noche tenéis a vuestro alrededor a muchos de los espíritus elevados. No pretendo decir mucho, pero sí debo deciros que me encuentro en una condición de amor que me hace feliz, tal como veo que lo estáis vosotros.

No ocupo una posición tan alta ni poseo tanto desarrollo del alma como quienes os acaban de escribir; sin embargo, aun así, soy un espíritu que conoce la verdad del Amor Divino y soy poseedor de la naturaleza Divina. Quiero deciros a ambos: orad y creed. No permitáis que lo que otros puedan escribir o decir contra esto os haga dudar de que el espíritu que os escribió fue María ─no la Virgen María, sino María, la madre de Jesús─. Ella es un espíritu hermoso y puro, colmado del Amor del Padre en un grado maravilloso.

Posee también su naturaleza de madre hasta un grado tal que la lleva a amar a todos los hijos de Dios, ya sean buenos o pecadores; y, efectivamente, ella reza al Padre por los hijos de la tierra; pero no le complace que los mortales le recen como a alguien que deba ser adorado. Ella es solamente un espíritu lleno de amor; y cuando ellos ─me refiero a los mortales─ la ven como a una madre, no le desagrada, porque, como digo, los ama a todos. Pero cuando piensan que, para llegar al oído del Padre en la búsqueda de Su Amor, tienen que orarle a ella para que intervenga, entonces ella se disgusta profundamente; y, si pudiera hacerlo, les proclamaría el gran error y pecado de creer en ella y de orarle a ella como una intermediaria indispensable entre Dios y ellos mismos.

Algún día los mortales sabrán que el Padre escucha sus oraciones, tal como escucha las oraciones de María o de cualquier otro espíritu; y que, si bien ella y todos los demás espíritus pueden ayudarlos, incluso con sus oraciones, aun así Dios quiere que las oraciones y los anhelos del alma de los mortales se dirijan hacia Él Mismo.

Escribo esto para mostrar que algunos cristianos ortodoxos cometen un gran error al rezar a la Virgen María o a cualquier otro santo, en vez de al Padre.

No escribiré más por esta noche, y diré que yo, al igual que los demás espíritus que están aquí esta noche, os amo con el amor de un hermano que conoce la realidad de este Amor Divino.
Tu hermano en Cristo,
Saúl

Helen confirma que Juan, Saul y María escribieron (15 abril 1916)

Estoy aquí. Tu Helen.

Bueno, habéis recibido mensajes maravillosos esta noche, y debéis creer que fueron escritos por los espíritus que afirmaron haberlos escrito. Conozco a estos espíritus, y te digo ─y sabes que no te engañaría─ que Juan, Saúl y María te escribieron, y que lo que escribieron saben que es verdad.

Qué feliz estoy esta noche, pues veo que tú también lo estás, y has sentido la influencia del Gran Amor que te ha rodeado esta noche.

Nunca, en todas nuestras reuniones, he visto a tantos Espíritus Celestiales como los que han estado presentes esta noche. Y si no fuera porque estás demasiado cansado ─aunque tal vez no te des cuenta─, muchos otros te escribirían.

Pero lo cierto es que has estado en una atmósfera de amor que creo que rara vez ha llegado a los mortales, y este amor es de una naturaleza tal que solo puede provenir de espíritus que han recibido esta naturaleza Divina del Padre. Así pues, tú y el doctor debéis creer lo que os digo, seguir el consejo que se os ha dado y confiar en las palabras de aliento que se han escrito.

Juan es un espíritu muy hermoso, y sus percepciones álmicas están tan desarrolladas que su conocimiento del Padre y el amor que emana de él son asombrosos.

No te entretendré más esta noche, pues veo que estás cansado.
Buenas noches y que tengas lindos sueños.
Tu fiel y amorosa,
Helen

Juan el Bautista – Jesús fue el verdadero Mesías y el verdadero Cristo, tal como él enseñó en la tierra (20 abril 1916)

Estoy aquí. Juan el Bautista.

Hace tiempo que no te escribo, y esta noche vengo simplemente para hacerte saber que no te he olvidado y que estoy contigo a menudo, intentando ayudarte con mi amor e influencia.

No, no estaba presente en ese momento.

Bueno, me alegra que hayas tenido una experiencia así; y te aseguro que tendrás muchas más experiencias de ese tipo, pues los Espíritus Celestiales son tus amigos y compañeros, y donde ellos están, solo el amor puede entrar.

Bueno, eso sí parece contradictorio, pero lo cierto es que nunca envié a mis discípulos a hacer semejante pregunta. Supe, en el momento del bautismo de Jesús, que él era el Mesías prometido, y ese conocimiento nunca me abandonó ni degeneró en una duda. Este pasaje de la Biblia no tiene fundamento en la realidad, pues nunca consideré necesario hacer semejante pregunta y, como ya he dicho, nunca la hice.

Para mí, Jesús era el verdadero Cristo, y yo sabía que era el único y verdadero, y que ningún otro vendría después de él; pues cuando reveló que Dios había otorgado a la humanidad la gran posibilidad de obtener el Amor Divino y la naturaleza Divina, nunca más surgió la necesidad de la existencia o la venida de otro Cristo. El Gran Don necesario para hacer del hombre un ser divino había sido otorgado, y, más allá de eso, no había nada que el Padre tuviera que otorgar a la humanidad.

Lamento mucho que semejante falsedad se haya escrito e incorporado a la Biblia. Eso le hizo una injusticia a Jesús y a mí me hizo aparecer como un profeta y mensajero contradictorio de su venida. Cuando dije: «Soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor» [Juan 1:23], quise decir que sabía que Jesús era el verdadero Cristo, y que para siempre ese conocimiento sería mío. No, no envié a mis discípulos a hacer la pregunta a la que te refieres. (Nota: Juan el Bautista dice que nunca envió a dos de sus discípulos a preguntarle a Jesús: «¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?» [Mateo 11:2-3]).

Tal como lo supe entonces, sé ahora que Jesús era y es el verdadero Hijo de Dios, así como el salvador de la humanidad, en el sentido de que trajo a la luz la vida y la inmortalidad. Pronto vendré para escribirte sobre algunas de estas declaraciones bíblicas.

Me detendré ahora; y al hacerlo diré que tienes mi amor y mis bendiciones, y el Amor del Padre, que es el Gran Amor que te hace ser parte de la Esencia Divina del Padre.

Así, querido hermano, buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Juan el Bautista

Un espíritu que creyó en los credos, y su despertar a la verdad tras conocer a Jesús (30 agosto 1915)

Estoy aquí, el espíritu de alguien que, cuando estuvo en la tierra, creyó en la divinidad de Jesús y en que él era una de las tres partes de la Deidad, coigual con el Padre y con el Espíritu Santo.

Morí en esa creencia y, por consiguiente, al llegar al mundo espiritual, quedé decepcionado y también sorprendido al descubrir que Jesús no es Dios, sino un espíritu creado como el resto de los habitantes de dicho mundo ─aunque infinitamente más hermoso─, y en posesión de un grado mucho mayor de la naturaleza divina del Padre.

No creí que esto fuera cierto sino hasta mucho tiempo después de mi llegada al mundo espiritual, pues mis antiguas creencias se aferraban a mí; y aunque no me hallaba en el cielo cantando salmos y tocando arpas como la Biblia enseñaba, tampoco era muy feliz ni me encontraba en una gran oscuridad, de modo que me asenté en la creencia de que el estado en el que me hallaba era aquel en el que probablemente permanecería hasta el gran día del juicio y de la resurrección general de los que habían muerto.

Sin embargo, después de un tiempo conocí espíritus que decían provenir de una esfera superior, los cuales me dijeron que no existe tal cosa como un estado fijo en el mundo espiritual, y que el día del juicio es cada día de mi existencia como espíritu; y que, si así lo decidía, podría progresar desde mi condición hacia esferas superiores, en las que encontraría más felicidad y luz.

Por supuesto, no creí fácilmente en tal cosa, pues mis antiguas creencias continuaban conmigo y me mantuve en mi estado de vacilación durante mucho tiempo hasta que, finalmente, tuve la fortuna de encontrarme cara a cara con el Maestro; y entonces supe que mis creencias eran falsas y erróneas. No tenía ni la menor noción de un espíritu tan hermoso, brillante y amoroso.

Me dijo que él no era Dios, y que solo era un hijo del Padre; y que yo también era un hijo, y que podía obtener el Amor Divino tal como él lo había obtenido si tan solo rezaba al Padre y tenía la fe necesaria.

Desde entonces he estado orando, y me han abandonado mis antiguas creencias sobre Jesús siendo Dios, sobre el gran día del juicio y sobre la resurrección de los muertos en el último día; y ahora soy un espíritu libre que posee el Amor del Padre en un grado considerable.

No estoy tan elevado ni soy tan brillante, ni poseo el desarrollo del alma que tienen los de vuestro grupo; pero sí estoy progresando, y sé que el Amor Divino del Padre es lo que todos ─espíritus y mortales─ necesitamos para hacernos uno con el Padre y partícipes de Su naturaleza divina y de la inmortalidad.

Soy un desconocido para vosotros, y debéis disculpar mi intromisión, pero deseaba tanto escribir tal como lo he hecho que, cuando vi el camino abierto, no pude resistir la tentación de hacerlo.

Soy S. B. S. Viví en la ciudad de Nueva York y fallecí hace muchos años. Estoy en la quinta esfera y continúo progresando.

Entonces, con agradecimiento, os deseo buenas noches y que Dios os bendiga.
Vuestro hermano en Cristo,
S. B. S.

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NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota de abajo

La nota temática sería sobre:

─ María y las apariciones.

Vemos que María confirma que, metafóricamente, sí podemos verla como «madre», en cuanto que ella habría tenido la «suerte» de parir a aquel ser humano que iba a traer (a ser el primero donde se manifestara) una especie de novedad, o nuevo nacimiento, para las almas de la tierra y del espíritu, consistente en la restitución de la posibilidad del trato personal con Dios.

Así, las apariciones marianas se aprovecharían en parte de esto, para bien y para mal (de esta verdad: maría como madre de Cristo, entendiendo Cristo como la capacidad de transformar, cristificar, plenamente un alma gracias a la entrada y llegada a «plenitud» del Amor Divino en ella).

Tales apariciones, en realidad ─en su mayoría si no todas─, serían hechas por espíritus que, precisamente, en general, gustarían de ayudar a los mortales de la manera que sea. Esto se hace muchas veces en contextos de tradiciones fijadas, para bien y para mal; es decir, para gloria y crecimiento de religiones establecidas. En general, se hace en gran medida justificando los medios por los fines conseguidos: medios como los de imponerse sobre niños muy pequeños para que ellos, con su libre albedrío apenas ejercitado ─y siendo apenas autoconscientes, por lo tanto─, sirvan de mediadores en lo que terminan siendo grandes proyectos, construcciones, etc. ─como las de Fátima en la iglesia católica─).

Los espíritus protagonistas pueden estar algo más elevados que la media de los mortales en su condición álmica, pero, aun así, pueden como vemos seguir con la «filosofía» ─tenida o tildada prototípicamente de maquiavélica, digamos─ de «el fin justifica los medios».

Tal trato es además un trato digamos infantil (un trato, quizá diría Kant, presuponiendo «minoría de edad» en aquellos que son tratados como educandos):

«nosotros ─nuestro grupo de espíritus─ como sabemos de vuestras limitaciones ─y como conocemos mejor la historia, las debilidades y fortalezas tanto de humanos como de muchos espíritus─, y como poseemos una mejor perspectiva en general, os vamos a enseñar, sí, pese a tener que ocultar hechos como por ejemplo el de que no es realmente María, la personalidad única de María, quien se muestra en tal aparición o tal otra… y no es ni tan siquiera quien gobierna estos fenómenos». (Y es que cada persona es única e irrepetible ─junto a su alma gemela─ como esencia personal.)

Me da la impresión que donde más apariciones habría es en la tradición católica.

¿Qué otras tradiciones hay, donde los espíritus «se aprovechen», con buenas intenciones en general, de estas creencias digamos imprecisas? ¿Quizá sucede en iglesias como la ortodoxa griego-rusa, la armenia, etc.?

─ Juan el Bautista no dudaba: ¿fue esta verdad, distorsionada en la tradición, motivo de muchos conflictos intersectarios, etc.?

Nota elaborada por IA Gemini

Esta nota temática analiza la luz que estos textos arrojan sobre las fuentes de la doctrina tradicional, la fenomenología de las apariciones y la formación de los textos sagrados.

1. María, las apariciones marianas y la mediación espiritual
Los mensajes clarifican el lugar de María en la economía espiritual y proporcionan una clave de lectura para la fenomenología mariana (como Fátima, Lourdes o Medjugorje).

El fundamento de la «maternidad espiritual»: María confirma poseer un amor de madre extendido a la humanidad, no por un dogma de mediación exclusiva o corredención, sino por la vinculación álmica de ser la madre biológica de quien abrió la vía del Amor Divino (la cristificación o transformación del alma). Su maternidad es una disposición afectiva real y un estado de desarrollo espiritual, no una potestad institucional.

El fenómeno de las apariciones y el «fin justifica los medios»: Las apariciones de la «Virgen» son, en su mayoría, intervenciones de espíritus que no tienen por qué estar en unas esferas muy elevadas. Movidos por el deseo sincero de hacer el bien (quizá de seguir a líderes más realmente iluminados pero que, aun así, están de acuerdo en estas prácticas), estos espíritus asumen la iconografía de la tradición local para ser aceptados. Esto implica una paradoja ética:

* Paternalismo y minoría de edad (kantiana): Se asume que el mortal no está preparado para la verdad desnuda (que María no requiere culto ni es intermediaria indispensable). Por ello, se apoya el fenómeno en apariciones a niños o personas vulnerables cuyo libre albedrío es moldeable, canalizando el impacto hacia la edificación de santuarios, devociones y estructuras eclesiales.

* La distorsión del mensaje: Aunque el fin sea infundir fe o piedad, el medio perpétua el error dogmático (la adoración o veneración de la creatura en lugar del Creador), algo que, como señala el texto de Saúl, disgusta profundamente a la propia María.

Apariciones e instrumentalización en otras tradiciones
El fenómeno de espíritus valiéndose de representaciones tradicionales para guiar a los mortales no es exclusivo del catolicismo romano, aunque en este alcanza su máxima expresión plástica e institucional.

Iglesias Ortodoxas (Griega, Rusa, Serbia): Aunque la teología ortodoxa es más cauta frente a las visiones físicas (que a menudo clasifica como prelest o engaño espiritual), abundan las apariciones de teofanías, la Teotokos (Madre de Dios) y santos (como San Nicolás, San Serafín de Sarov o San Pantaleón). Se manifiestan mediante la «animación» de iconos (que lacriman, curan o emiten fragancias) y sueños reveladores que ordenan la construcción de monasterios o la recuperación de reliquias.

Iglesias Orientales Ortodoxas (Armenia, Copta, Etíope): En la Iglesia Copta de Egipto, las apariciones marianas han sido masivas y luminosas (como los famosos eventos de Zeitoun en El Cairo). Los espíritus aprovechan la inquebrantable devoción mariana copta para infundir consuelo y cohesión a comunidades históricamente perseguidas.

Espiritualismo y Cultos Sincretistas (América Latina y el Caribe): En tradiciones como el Espiritismo Cruzado, la Umbanda o el Santerismo, los espíritus se presentan explícitamente bajo la apariencia de vírgenes o santos católicos (Yemayá/Regla, Ochún/Caridad del Cobre) para conectar con el marco mental del creyente y operar desde esa sintonía.

Tradiciones Orientales (Budismo y Taoísmo): En el este de Asia, el bodhisattva Guan Yin (asociado a la compasión materna) protagoniza un fenómeno análogo: espíritus de luz asumen su forma venerada para responder a oraciones, consolidar fe y pedir la edificación de templos.

2. La duda de Juan el Bautista: manipulación textual y conflicto intersectario
El pasaje de Juan el Bautista aborda uno de los episodios más debatidos del Nuevo Testamento (Mateo 11:2-3 y Lucas 7:19), donde Juan envía desde la cárcel a sus discípulos a preguntar a Jesús: «¿Eres tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?».

La falsificación del texto: Juan califica este relato de rotunda falsedad e invención posterior. Su convicción sobre el mesianismo de Jesús —adquirida en el bautismo— fue absoluta y jamás degeneró en duda.

Motivación teológica de la interpolación: La inclusión de este pasaje en los evangelios canónicos respondió a los conflictos sectarios del siglo I y II entre los discípulos de Juan el Bautista (que continuaban existiendo como secta independiente, como los mandeos) y las primeras comunidades cristianas. Los redactores evangélicos manipularon el relato para hacer que el propio Juan subordinara explícitamente su figura a la de Jesús, mostrando su supuesta incertidumbre y su posterior sometimiento doctrinal.

Consecuencias históricas y doctrinales:

Justificación de la duda en la fe: Históricamente, este versículo se ha usado para teologizar la «noche oscura» o la debilidad de la fe en los grandes profetas. El texto corregido aclara que esta interpretación se apoya en un texto manipulado.

Fractura de la imagen del mensajero: Como denuncia el propio Juan, la falsificación lo presentó como un profeta inconstante y contradictorio, empañando la coherencia del testimonio del precursor.

Conclusión
Ambos temas convergen en un mismo principio de distorsión: tanto por la acción de espíritus bienintencionados pero limitados (que alimentan devociones imprecisas), como por la manipulación humana de los manuscritos sagrados (para ganar disputas sectarias), la verdad espiritual original ha sido encubierta por capas de dogmatismo y condescendencia pedagógica. La revelación de estos textos busca devolver a las almas la autonomía directa frente al Padre, superando la «minoría de edad» espiritual.

Versión en inglés

John explains the difference between the natural love and the Divine Love. (19 Feb 1919)

I AM HERE, John

Let me say just a word. I was with you today when you were talking to your friend, (Note: Mr. Padgett’s friend was investigating spirit laws), and heard your conversation, and saw the utter want of comprehension on the part of your friend as to the truths of the spirit world, and especially of the laws that divide the mere perfect man from the Divine man or spirit. He is so engulfed in the conceptions that he has of these loves arising from his experience in life that he can only see the existence of one love, the natural, and his mind is not capable of seeing the other Love, and of course his soul has not that development which would assure him of the reality of the Divine Love. The mind itself is capable of informing him of the existence and working of the natural love, and as this is the only means that he possesses of understanding what love is, he cannot possibly understand this Love, and that soul developed to a degree by the very Love itself. He may argue to the extent of the capacity of his mind and he will never be able to comprehend the Love that requires a perception of the soul, and he may remain satisfied and convince himself that the natural love is the only love and that when it becomes developed to a certain degree it becomes the Divine Love, and then find that that he is far away from the truth.

He must know, and I mean it is necessary for him to know, that only those who have the Divine Love to some degree are capable of knowing that the Divine is a thing of itself, and not the development of the natural love, and has in it not the qualities of that love. The one is of God, that is partakes of His very nature, while the other is also of God, but does not partake of His nature, but is only a creation intended to make man happy and perfect in his condition of the mere man – the merely created existence.

I thought that I would give you these short comments on your conversation in order to show the grave and important mistake under which your friend is laboring. He will not easily believe these things of truth while in the flesh, and when he comes to spirit life the difficulties will be just as great, and it may be that he will always be content to remain the possessor of this natural love only. I wish that it might be otherwise, and that he might let go his intellectual belief and hearken to the call of the soul, which when not trammeled by these beliefs is continually longing for this Greater Love .

Believe that I am your friend and interested in you to an extent that you cannot now comprehend, but which, some day you will understand and wonder that such a thing could have been. Good night.
Your brother in Christ,
John.

Mary writes that Jesus was the natural son of Joseph and Mary. (15 Apr 1916)

I AM HERE, Mary the mother of Jesus.

I come to you with all the mother’s love of one who loved her dear son so much while on earth, and who suffered all the heart pangs which the cruel death of my beloved caused me, and with the love that has been purified by experience and closeness to the blessed Father.

I say, I come to you with this mother’s love, for you are the children of my Father, as I am his child, and you are also the brothers of my dear son, who is with you so much and so interested in you and your future.

Let your love for the Father increase, and also your love for the Master, as he is the greatest and dearest friend that you have in all the Celestial or spiritual heavens.

I am in the Celestial Heavens, very near the fountainhead of God’s Love, and also near the home of my dear son, but not in the same sphere with him for no spirit in all the Celestial Heavens has the same great soul development as he has, or possessed with the Divine Love to such an extent.

And I want to say just here that I am not in the condition or place that I am, because I am his mother, but because of the development of my own soul – only this great possession of the Divine Love determines our position and condition here.

I am now in such condition that I know that the Love of the Father is the only thing in all the universe of God that can make a mortal, or spirit either, a partaker of the Divine nature, and an inhabitant of the Kingdom of Heaven.

I will not write more, but will come again and write you of the early life of Jesus, and of his development in the Love as was shown to me, while he was a growing child, and after he became a man, prior to his public ministry.

(Question – Was Joseph the father of Jesus?)

Well, I suppose I am the only one in all the universe of God, who knows the fact with reference to that question, and I as a spirit of the Celestial Spheres, knowing only truth, say to you and all the world, that Joseph was the actual father of Jesus, and that he was conceived and born as any other mortal was conceived and born. The Holy Spirit did not beget him and I never was informed that such a thing would happen. I was known by Joseph before the conception of Jesus, and by him I was made pregnant with that blessed son. This is the truth and all accounts and statements to the contrary are erroneous.

I was a simple Jewish maiden, and never had any knowledge that my son was to be different from the sons of other mothers, and it was not until after the development in him of the Divine Nature of the Father that I realized that he was so different from the sons of other mothers.

I will not write more tonight.

So my dear children believe what I have written, and also know that I love you with a great love, and am working with the other Celestial Spirits to make your souls the possessors of this Great Love.

With this Love and my blessing I will say, God be with you now and for all eternity.
Your sister and mother in Christ,
MARY.

John affirms that Mary, the mother of Jesus wrote. (15 Apr 1916)

I AM HERE, John.

I came tonight to tell you that the Master will not write, as he is not present, but is at work in another part of the universe, where he is needed, and where he is doing a work that none of us can do.

Well, I know that he had an engagement with you but he thought best not to keep it, and sent me here to tell you, for he did not want you to think that he had forgotten you, as he has not. Very soon he will come and continue the messages, and you will not be disappointed.

I will not write more tonight as you will have a communication from another that will be interesting.

Yes, it was a glorious night, for as you were told many of the Celestial Spirits were present with their love and helpful influences – and one especially was with you, having a great love for you and your friend. She still has a great mother’s love as well as the Divine Love, or rather this Divine Love which includes this motherly feeling and desire to make you happy as one of her children, although she is your sister rather than your mother, – but still she feels like the mother of all of Jesus’ followers, as she is his mother still, and yet, not his equal in the great soul development.

She really wrote to you, and what she stated is true, notwithstanding the declarations contained in the Bible, as to Jesus’ conception and birth.

And I must here state again, that at no time in his ministry did he claim or have the slightest thought of having been conceived by the Holy Spirit or that he had any other father than Joseph.

We never looked upon him as God or as a Son of God in the peculiar sense in which the orthodox churches teach; and now I know he was not such God or Son of God. He is merely a spirit as are the rest of us, but the one possessing more Divine Love, and having the greatest knowledge of the Father, and of His personality and attributes.

So believe what we have written you on this question for it is true.

I will stop now, and in doing so will say, God bless you.
Your brother and friend,
JOHN.

Saul affirms that Mary, the mother of Jesus wrote. (15 Apr 1916)

I AM HERE, Saul.

I want to write just a line as I see that tonight you have around you so many of the high spirits. I do not intend to say much, but I must tell you that I am in a condition of love that makes me happy as I see that you are.

I am not so high in my position or have so much of the soul development as have those who have just written you, but yet, I am a spirit who knows the truth of the Divine Love and a possessor of the Divine nature. I want to say to you both, pray and believe. Let not what others may write or say to the contrary cause you to doubt that the spirit who wrote you was Mary – not the Virgin Mary – but Mary the mother of Jesus. She is a beautiful and pure spirit and one who is filled with the Father’s Love to a wonderful degree.

She also has her mother’s nature to an extent that makes her love all the children of God, whether they be good or sinful, and she does pray to the Father for the sons of earth, but she is not pleased when mortals pray to her as some one who should be worshipped. She is only a spirit filled with love, and when they, I mean mortals, look upon her as a mother she is not displeased, for as I say she loves them all; but when they think that in order to reach the ear of the Father in seeking for His Love, they have to pray to her to intervene, she is sorely displeased and, if she could do so, would proclaim to them the great error and sin in believing in her and praying to her as a necessary intermediary between God and themselves.

Some day, mortals will know that the Father hears their prayers, just as he does the prayers of Mary or any other spirit, and that while she and all other spirits can help them, even by their prayers, yet God wants the prayers and soul longings of mortals directed to Himself.

I write this to show that some of the orthodox Christians make a great mistake in praying to the Virgin Mary or to any other saint, instead of to the Father.

I will not write more tonight, and will say that I, as well as the other spirits who are here tonight, love you with the love of a brother who knows the reality of this Divine Love.
Your brother in Christ,
SAUL

Helen affirms that John, Saul and Mary wrote (15 Apr 1916)

I AM HERE, your Helen.

Well, you have had some wonderful messages tonight, and you must believe that they were written by the spirits who professed to have written. I know the spirits, and I tell you – and you know that I would not deceive you – that John and Saul and Mary wrote you, and what they wrote they know to be true.

How happy I am tonight, for I see that you are happy too, and have felt the influence of the Great Love that has surrounded you this night.

I never, in all our meetings, have seen so many of the Celestial Spirits as have been present tonight. And if it were not that you are too tired, though you may not realize it, many others would write you.

But the fact is that you have been in an atmosphere of love that I believe has rarely come to mortals, and this love is of a nature that can only come from spirits who have received this Divine nature of the Father. So you and the Doctor must believe what I tell you and follow the advice that has been given you and rely upon the encouraging words that have been written.

John is a very beautiful spirit and is so greatly developed in his soul perceptions that his knowledge of the Father and the love that comes from him is astonishing.

I will not detain you longer tonight for I see that you are tired.
Good night and pleasant dreams.
Your own true and loving,
HELEN.

John the Baptist – Jesus was the true Messiah and the true Christ as he taught when on earth. (20 Apr 1916)

I AM HERE, John the Baptist.

I have not written you for some time, and tonight I come merely to let you know that I have not forgotten you, and am with you quite often, trying to help you with my love and influence.

No, I was not present then.

Well, I am glad that you had such an experience, and I will tell you that you shall have many more experiences of that kind for the Celestial Spirits are your friends and companions, and where they are, only love can come.

Well, that does seem contradictory, but the fact is, that I never sent my disciples to ask any such question. I knew at the time of the baptism of Jesus that he was the promised Messiah, and that knowledge never left me or degenerated into a doubt. This passage of the Bible has no foundation in fact, for I never thought it necessary to ask any such question, and, as I have said, I never asked it.

To me, Jesus was the real Christ, and I knew that he was the true and only one, and that no other would come after him, for when he brought to light the fact that God had bestowed upon mankind the great possibility of obtaining the Divine Love and the Divine nature, there never thereafter arose the necessity for the existence or coming of another Christ. The Great Gift that was necessary to make man a being Divine had been bestowed, and beyond that there was nothing that the Father had to bestow upon mankind.

I am so sorry that such an untruth should have been written and incorporated in the Bible. It did Jesus an injustice and made me appear as a contradictory prophet and messenger of his coming. When I said, I am the voice of one crying in the wilderness, make straight the way of the Lord, I meant that I knew that Jesus was the true Christ, and that forever thereafter would that knowledge be mine. No, I did not send my disciples to ask the question that you referred to. (Note: John the Baptist says he never sent two of his disciples to ask Jesus – «Art thou he that should come, or do we look for another?» (Matthew 11; 2,3.))

As I knew then, I know now, that Jesus was and is the true Son of God, and the savior of mankind, in the sense that he brought life and immortality to light. I will soon come and write you on some of these Bible declarations.

I will now stop, and in doing so say, that you have my love and blessings and the Love of the Father, which is the Great Love that makes you a part of the Divine Essence of the Father.
So my dear brother, good night,
Your brother in Christ,
JOHN THE BAPTIST.

Spirit who believed in the creeds and his awakening to the truth after he met Jesus (30 Aug 1915)

I am here, the spirit of one who when on earth was a believer in the divinity of Jesus and in his being one of the three parts of the Godhead, co-equal with the Father and with the Holy Spirit.

This belief I died in and as a consequence, when I came to the spirit world, I was disappointed and also surprised to find that Jesus is not God, but a spirit made like the rest of the inhabitants of that world, though infinitely more beautiful and possessed in a very much larger degree of the Divine nature of the Father.

I did not believe that this was true until a long time after I entered the spirit world, for my old beliefs clung to me, and while I did not find myself in heaven singing psalms and playing on harps as the Bible taught, yet I was not very happy and was not in much darkness, and I settled down to the belief that the state in which I found myself was the one that I should probably remain in until the great day of judgment and the general resurrection of those who had died.

But after a while I met spirits who said they were from a higher sphere, and who told me that there is no such thing as a fixed state in the spiritual world, and that the day of judgment is every day that I existed as a spirit, and that if I chose to do so I could progress out of my condition into higher spheres where I would find more happiness and light.

Of course I did not readily believe this, for my old beliefs stayed by me and I continued in my condition of hesitancy for a long time, until at last I had the good fortune to come face to face with the Master, and then I knew that my beliefs were wrong and erroneous. Such a beautiful and bright and loving spirit I had no conception of.

He told me that he was not God, and that he was only a son of the Father, and that I was a son also, and could obtain the Divine Love just as he had obtained it, if I would only pray to the Father and have the necessary faith.

Since then, I have been praying, and my old beliefs about Jesus being God, and the great day of judgment and the resurrection of the dead at the last day have left me, and I am a free spirit possessing the Love of the Father to a considerable extent.

I am not so exalted and bright, and have not the soul development that your band have, but I am progressing and know that the Divine Love of the Father is what we all, spirits and mortals, need to make us one with the Father, and partakers of His Divine nature and of immortality.

I am a stranger to you, and you must excuse my intruding, but I so desired to write as I have, that when I saw the way open I could not resist the temptation to write.

I am S. B. S. I lived in the city of New York and died many years ago. I am in the fifth sphere and am progressing.

So thanking you, I will say, good night and God bless you.
Your brother in Christ,
S. B. S.

2/107-109) Siguientes tres mensajes (Jesús, Bacon y Helen escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:107-109

[Últ. act.: 10 septiembre 2026]

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés

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Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 19:58, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes cinco mensajes breves, que son de Jesús, Francis Bacon y Helen Padgett.

Francis Bacon comenta algunas cosas sobre la materia en general, incluyendo la materialidad de lo que llamamos «mundo espiritual».

Para la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Consejos de Jesús al asistir al servicio religioso. Jesús estuvo presente con el Sr. Padgett (29 agosto 1915)

Estoy aquí. Jesús.

Estuve contigo esta noche y mi espíritu estuvo en tu corazón hasta tal punto que te hizo sentir su presencia y te causó un poco de sufrimiento físico; pero estuvo allí para decirte que yo estaba presente y que mi amor te estaba ayudando a acercarte al Padre y a Su Amor.

Sé que la gente que me adoraba no estaba haciendo algo que yo apruebe o que me agrade, pero sus corazones estaban vueltos hacia Dios; y, aunque me consideraban el objeto de su adoración, aun así, el espíritu de Dios estaba con ellos, y la obra del Espíritu Santo se hacía en el corazón de muchos de ellos, mostrándoles el Amor del Padre y la verdad de Su salvación.

Por supuesto, se equivocan cuando hablan de ser salvados por mi sangre, pues mi sangre no tiene nada que ver con su salvación; pero, como se les ha enseñado esto, no puedo esperar que conozcan la verdadera Salvación que el Padre les ha provisto. Algún día sabrán que solo el Amor Divino del Padre salva del pecado y del error, y que ninguna sangre mía ni la muerte en la cruz pueden salvarlos.

Mas, a pesar de esta falsa creencia, estas personas en sus oraciones realmente aspiran al Amor de Dios; y Él conoce los anhelos de sus corazones y envía al Espíritu Santo para llenarlos de este Amor Divino que los acerca mucho al Padre y los hace felices.

Así pues, aunque, como digo, no me agrada que me adoren, la verdad del Amor de Dios penetra en sus almas y se unen a Él en la medida en que dicho Amor entra en sus almas. Continuar leyendo «2/107-109) Siguientes tres mensajes (Jesús, Bacon y Helen escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:107-109»