[Últ. act.: 24 agosto 2026]
Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas (Las bienaventuranzas)
─ Versión en inglés
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Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 14:32, y luego hay comentarios.
Esta vez vemos los siguientes dos mensajes, que son de un anónimo y de Jesús. Este anónimo, W., se lamenta de haber tenido que esperar a la transición de la muerte para darse cuenta del autoengaño y la hipocresía que hay en gran medida en nuestras vidas, así como de la falsedad de lo que estaba enseñando en torno a Dios y Jesús (era ministro en algún tipo de cristianismo, en el siglo XIX).
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.
Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
─ La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.
Versión en español
Ayuda brindada a un espíritu (6 abril 1915)
Permíteme escribir unas breves palabras. Necesito tu ayuda y creo que puedes ayudarme, tal como me han dicho que has ayudado a otros antes que a mí.
Soy un espíritu sumido en la oscuridad y la desesperación. Soy un hombre muy malo, pero nunca lo supe hasta que llegué al mundo espiritual y vi con claridad qué clase de carácter tengo realmente. Nadie conoce verdaderamente su propia condición hasta que se desprende de la envoltura mortal y se convierte en un espíritu transparente; es entonces cuando cada pensamiento más íntimo se vuelve evidente y el individuo se transforma, por así decirlo, en un espejo de su propio y verdadero ser.
Mi vida no era lo que el mundo llamaría una vida malvada; intenté vivir, según creía, correctamente ante Dios y ante los hombres, pero todo era pura apariencia externa. Quiero decir que me engañaba a mí mismo. Mi alma no estaba comprometida; al distinguir lo correcto de lo incorrecto, solo intervenía mi faceta intelectual. Las Bienaventuranzas no formaban parte de mí, ni poseía la religión del alma. Fui un miembro estricto de la iglesia y me amoldaba a todas sus convenciones y dogmas en lo relativo a sus aspectos externos; pero, al mismo tiempo, no practicaba la verdadera adoración a Dios que nace del alma. Pensaba que, al observar los dogmas y credos de mi iglesia, cumplía la voluntad de Dios y que nada más era necesario. Fui bautizado y confirmado por los dignatarios correspondientes de la iglesia, y se me dijo que era un hijo de Dios y que tenía la salvación asegurada. Además, cuando llegué a la edad adulta y me convertí ─como quizá te sorprenda saber─ en clérigo, hallé un profundo consuelo al administrar los servicios de la iglesia y al recibir y confirmar a los aspirantes a miembros. Continuar leyendo «2/36-37) Siguientes dos mensajes (Un anónimo y Jesús escriben: Padgett ayuda a W___ – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:36-37»