[Últ. act.: 15 agosto 2026]
Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Versión en inglés
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Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 33:09, y luego hay comentarios.
A continuación vemos lo siguiente:
─ Introducción
─ Notas para la edición de internet
─ Y también los nueve primeros mensajes (muy breves, que sirven a modo de presentación, de llamada o recordatorio).
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.
Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ una introducción;
─ una nota breve sobre la edición digital;
─ la lista de mensajes;
─ y un breve apartado final donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.
Versión en español
Introducción
«…Había un fariseo llamado Nicodemo, un principal entre los judíos. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo: “Rabí, sabemos que eres un maestro que ha venido de Dios, porque nadie puede mostrar los signos que tú haces, si Dios no está con él”.
Jesús le respondió: “De cierto, de cierto te digo: el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.
Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?”.
Jesús le respondió: “De cierto, de cierto te digo: el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es.
No te asombres de que os haya dicho: ‘Os es necesario nacer de nuevo’”.»
Juan, capítulo 3, versículos 1-7
El Nuevo Nacimiento es la esencia de la misión de Jesús. En ningún otro lugar se encuentran tan sucinta y claramente los requisitos de las buenas nuevas de la salvación que Jesús recibió del Padre y proclamó a la humanidad. Todas las promesas y profecías del Antiguo Testamento se cumplen aquí.
El significado del Nuevo Nacimiento y cómo trae la salvación a la humanidad a través de Jesucristo nunca se han explicado; no se encuentra ni en el Evangelio de Juan, tal como ha llegado hasta nosotros, ni en ninguna de las muchas interpretaciones de la inmortalidad que los padres de la iglesia primitiva o los líderes espirituales de las sectas reformadas posteriores han intentado introducir en el pasaje.
Pues el Nuevo Nacimiento no es producto de la especulación ni del razonamiento intelectual; es una experiencia del alma y la fuente de ese gran gozo y alegría que constituía la herencia de los primeros cristianos, una herencia ahora perdida para las iglesias del cristianismo. El Nuevo Nacimiento trajo consigo la gozosa certeza de que, al dejar esta existencia terrenal, el ser humano podía anhelar con certeza una vida de gloria eterna con Dios.
¿Qué es, entonces, el Nuevo Nacimiento? ¿Qué fue esta doctrina divina que Jesús proclamó, pero que durante tanto tiempo fue descartada en favor de nociones humanas de salvación, supuestamente alcanzables mediante ritos y ceremonias? El Nuevo Nacimiento es la revelación de Jesús al mundo de que el Amor Divino del Padre Celestial, retirado de la humanidad con la caída de los primeros padres, había sido restituido por el Padre en Su bondad y misericordia. Jesús, con su alma llena del Amor del Padre, fue la prueba visible de esta restitución.
Nuestra salvación, por lo tanto, reside en el Amor Divino del Padre. Su Amor, obtenido mediante el anhelo sincero del alma y la oración dirigida a Él, no es inherente al alma misma, como algunos creen, sino que es algo que el Padre añade al alma en respuesta a la búsqueda individual. Y cuando se obtiene en grado suficiente, otorga a esa alma la certeza, el conocimiento y la posesión de la inmortalidad: la vida eterna en el Reino de Dios. El alma que busca el amor del Padre puede seguir recibiéndolo en abundancia creciente por toda la eternidad.
Eso es lo que Jesús quiso decir con nacer del agua y del Espíritu. El agua no es un símbolo de purificación, sino las «aguas vivas» de la esencia misma de Dios, Su Amor Divino, que colma el alma y la habilita para la vida. El Espíritu no viene a morar en el alma del hombre, sino que, siendo el instrumento de Dios, tiene la función de transmitir el Amor del Padre al alma de quienquiera que lo busque en oración sincera. Continuar leyendo «2/1-9) Introducción y nueve primeros mensajes – vol. 2 | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2. (Primeros apartados)»