[Últ. act.: 29 agosto 2026]
Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés
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Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 27:07, y luego hay comentarios.
Esta vez vemos los siguientes seis mensajes, que son casi todos de una princesa egipcia ─de la época anterior a las célebres pirámides─, y uno es de Jesús.
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.
Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
─ La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.
Versión en español
Saleeba, un espíritu antiguo de la sexta esfera, busca ayuda (2 junio 1915)
Permíteme escribir solo un poco, pues necesito ayuda y vi cómo ayudaste al último espíritu que escribió. (Nota: El Sr. Padgett acababa de recibir un mensaje de un espíritu que se encontraba en la oscuridad). Me pareció maravilloso el gran cambio que se produjo en ella cuando le hablaste del Amor de Dios; y, cuando se fue con aquel hermoso espíritu que le habló con tanto amor, pensé que también había esperanza para mí.
Por eso sé que me ayudarás, ya que lo necesito muchísimo y pareces dispuesto a ayudarnos a todos.
Soy una mujer que vivió hace muchísimos años en una tierra muy lejana a tu hogar, en una época que se remonta a muchos siglos atrás. Fui una princesa egipcia y viví en un tiempo en que tu Jesús, de quien te oí hablar, era desconocido para el mundo. Se me enseñó la filosofía de los antiguos egipcios, y Osiris e Isis eran nuestro dios y nuestra diosa. Los adorábamos, pero no con amor ni con adoración del alma, sino con temor y pavor. No eran el Padre amoroso que decís que es vuestro Dios, sino terribles seres de poder e ira que exigían nuestra obediencia mediante el miedo al castigo y a las torturas de los infiernos en los que se suponía que gobernaban, donde atormentaban a los espíritus de los mortales que los desobedecían. Así pues, como ves, nuestras almas no se desarrollaron con el amor, sino que nuestras mentes estaban dominadas por el miedo, y ofrecíamos nuestros sacrificios para apaciguar las terribles amenazas de su ira.
De manera natural, yo era una mujer afectuosa y, en mi vida ajena a las creencias religiosas, era compasiva y empática. Quienes estaban sometidos a mí en el ejercicio del gobierno me querían, y eran súbditos agradecidos y obedientes. Sin embargo, cuando se trataba de nuestra adoración y deberes religiosos, sacrifiqué a muchos de ellos para satisfacer la ira y las exigencias de nuestros dioses. Al principio, tales sacrificios se hacían abiertamente, pero llegaron a ser tan numerosos y perjudiciales para el bien de la nación en su aspecto político que, posteriormente, pasaron a hacerse en privado; pero se hacían de todos modos. Continuar leyendo «2/48-53) Siguientes seis mensajes (Una princesa egipcia y Jesús escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:48-53»