[Últ. act.: 20 agosto 2026]
Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés
___
Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 23:58, y luego hay comentarios.
Esta vez vemos los siguientes dos mensajes, que son de Helen. Ella habla de sus circunstancias en el mundo espiritual, y de algunos hechos fundamentales sobre eso; también de la ley de compensación, almas gemelas, etc.
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.
Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
─ La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.
Versión en español
Helen escribe sobre la ley de compensación (23 marzo 1915)
Aquí estoy, tu propia y verdadera Helen.
No creías que pudiera cambiar el anuncio de mi llegada, pero debes saber que puedo hacer cualquier cosa para complacerte, mi querido Ned.
Sí, lo has hecho, y yo he sido muy feliz. Bueno, cariño, debo decirte que soy muy feliz y que estoy progresando muy rápidamente. No espero permanecer en esta esfera mucho tiempo más, pues mi amor y mi fe son tan grandes que siento que debo acercarme al manantial de Dios en las Esferas Celestiales. ¿No parece un sueño de hadas? Pero todo es verdad, y soy muy feliz.
Pronto estaré contigo para una larga carta, hablándote de este Gran Amor y de cuánto os amo a Dios y a ti.
No, no lo harás; porque tú también estás progresando. Puede que no te des cuenta, pero es cierto, y si vinieras ahora, te sorprendería encontrarte en una esfera elevada. Bueno, sé cómo te sientes, pero debes creer que puedo ver tu condición espiritual mejor que tú.
Bueno, puede que así sea, pero cuando recibas este Gran Amor en tu corazón en la suficiente abundancia ─y ya tienes mucho─, tus pecados serán borrados. Esta es la ley de la regeneración; de lo contrario, el hombre que continúa sin este Amor y el hombre que lo recibe estarían en la misma condición, y el Nuevo Nacimiento no tendría sentido. Así que no pienses que este Gran Amor no es suficiente para limpiar el alma de las consecuencias de los pecados de la vida terrenal; y, lo mejor de todo, limpia mientras eres mortal.
Sé que los espiritistas citan y proclaman la ley de la recompensa o compensación, pero hay una ley superior que la anula. Y, cuando el Amor ─este Amor Divino─ entra en el alma de un mortal, la ley de compensación queda suspendida en cuanto al alcance de su acción, pues el Amor es el cumplimiento de la ley. Así que no permitas que ese obstáculo te haga creer que este Gran Amor no es suficiente para eliminar todo pecado y error, y para purificar tu alma a fin de que puedas estar capacitado para vivir en el reino del Padre y unirte a Él.
No; el Amor es para el pecador más vil, y ningún hombre puede, por un mero acto de restitución, capacitarse a sí mismo para la entrada de este Amor Divino. Está aguardando tanto para el pecador como para el santo; y, aunque tus pecados sean como la grana, serán blanqueados como la lana. Quiero decir que no tendrás que esperar a reparar el daño a los mortales antes de que este Gran Amor pueda realizar la labor de purificación; de otro modo, ¿de qué sirve que este Gran Amor sea provisto para el hombre? Si el hombre tuviera que purificarse a sí mismo antes, ¿qué necesidad habría de la obra del Espíritu Santo? Continuar leyendo «2/25-26) Siguientes dos mensajes (Helen escribe – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:25-26»