Potpurrí 2021: El placer de la responsabilidad – La degradación del alma en los policías – Cómo nos «vendieron» el estatismo

Índice
– El placer de la responsabilidad
– La degradación de la condición del alma en los policías, nota sobre los cierres
– Cómo nos vendían el estatismo
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El placer de la responsabilidad

Os invito a escuchar algunas cosas de Félix Rodrigo Mora, como este vídeo, aunque, cuidado, no se trata, lógicamente, de que estemos de acuerdo, o no, con todo lo que dice… ni con el estilo global (no es ese el tema ahora).

De alguna manera, en ese vídeo, Félix está sacando un tema fundamental: la responsabilidad, del que hace poco inicié una serie de audios (ver este aquí y más en la página A.3).

En «la civilización», tal como la entendemos ahora, tiene lugar una especie de cultivo exagerado de la irresponsabilidad (al menos en gran parte del mundo urbano tan, digamos, desmesurado, que existe).

Y eso degrada la condición del alma de cada individuo.

Esa irresponsabilidad empieza con el tema de la comida, claro está. Los niños, ya desde los 5 años de edad o antes, pueden gestionar un buen huerto… e incluso aprender ya de permacultura, plantas silvestres, tradiciones orales muy bellas en torno a todo ello… etc.

Y desde ese aspecto de la comida, aquel «cultivo urbano de irresponsabilidad» sigue y sigue con respecto a todos los aspectos.

Casi podemos decir que las ciudades son como invernaderos donde degradar la condición del alma, en ese sentido, ya que no asumir responsabilidad duele, literalmente -cuando en realidad es algo que podemos hacer con facilidad, y da mucho placer y poder al individuo desde pequeñito-.

Pero cuidado, a esto es a lo que voy: creo que en lo que quizá más hay que insistir es en eso que acabamos de ver… en el placer inmenso que da, «en el alma», saber hacerse muy temprano uno mismo esas cosas (como cultivar vegetales, etc.).

Sobre todo, sintamos o imaginemos ya qué placer es obtener esa capacidad desde niños, poder asumir esa responsabilidad, que además nos permite sentir de muchas maneras la relación con las cosas de la Tierra, con los ciclos, etc..

Definitivamente, tal como está «el mundo», parece hecho a propósito para quitar a los niños esos sanos placeres básicos, relativos a hacernos nuestras casitas de barro, de madera, nuestros huertos… siendo que, además, hay muchas cosas fundamentales que necesariamente acompañan a esas tareas, pues para realizarlas se puede aprender o se tiene que aprender más lenguaje, matemáticas básicas, ética… etc. (aparte de que estaremos sintiendo independencia sana, libertad…). Continuar leyendo «Potpurrí 2021: El placer de la responsabilidad – La degradación del alma en los policías – Cómo nos «vendieron» el estatismo»

La necesidad de instituir un "permiso" para ser padre/madre

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parque
Otro de los rasgos más tragicómicos de nuestra sociedad quizá sea el de que no tenemos una educación profunda y divertida para los «futuros padres» en torno a lo que conllevan los niños.
Y el ambiente que absorben los niños de pequeños es muy importante (literalmente lo absorben).
Esto es tragicómico porque es como una inmensa muestra de masoquismo generalizado, relacionado quizá con esa extraña frase hecha que dice que «el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra».
Es tragicómico tener un «carnet» o permiso de conducir automóviles, y no tenerlo para los hijos.
Y es que estamos viviendo una gran mentira, porque nosotros no somos animales, es decir, nuestro entorno no es directamente «natural» o «biológico», sino cultural. Es decir, no salimos de nuestra guarida y nos comemos lo primero que nos encontramos por ahí, como hacen básicamente los animales.
Nosotros interaccionamos primero con un entorno de ideas materializadas e instituciones, y de gran parte de la humanidad casi literalmente se podría decir que «come dinero».
Igualmente, por eso mismo, si queremos que las cosas funcionen con alegría, armonía, abundancia… no debemos dejar que los padres tengan hijos como los tienen los animales, es decir, «espontáneamente».
Si queremos vivir en paz no nos podemos engañar: lo humano no es «espontáneo» en ese sentido.
Para nuestro estado humano lo «natural» sería que hubiera mucha comunicación en torno a la crianza, es decir, que los padres tengan una educación profunda, divertida, amable… sobre lo que significa la crianza, el amor, etc., pues, como hemos dicho, está demostrado incluso «científicamente» que los primeros años de los niños son fundamentales*.
Es decir, no hablamos de aplicar prohibiciones o restricciones, como las que creo que hay explícitamente en China en cuanto al número máximo de hijos… sino que hablamos de «saberes», de sabiduría… es decir, de comunicación amable sobre la realidad de los sentimientos y de las necesidades de los niños y de las personas cercanas a los niños en general. Continuar leyendo «La necesidad de instituir un "permiso" para ser padre/madre»

Cantan los dioses, cantan los pájaros…

Curruca zarcera
(Sylvia communis)
wikipedia. Steve Garvie, Dunfermline, Fife, Scotland.

 
Nada está separado, en un sentido muy literal y práctico… en el sentido más pragmático de la literal fabricación de las cosas. Todo nos sana sutilmente (enlace a Eva Julián).
Nosotros somos los pájaros; es nuestra propia mente la que nos canta a través de ellos. Si os fijáis, ningún canto de ningún pájaro es realmente monótono, ni siquiera el piar a veces muy débil del gorrión (los enlaces llevan a los cantos o los reclamos)… que parece glorificar tímidamente la útil inexistencia de la acera.
Las alondras tejen entre todas una red de seda dorada sobre la estepa amarillo brillante para elevarla… para elevar ese tejido sutil de planicie llevándoselo agradecidas al Sol en sus interminables ascensiones cantadas.
No es monótono el mirlo, que milagrosamente canta fuerte también en los suburbios, entre todas esas viejas antenas de televisión… quizá tras aprovechar los céspedes y sus lombrices.
Misteriosamente los cantos nunca se repiten exactamente; siempre hay pequeñas variaciones con lo que aparentan ser pocos «recursos».
El ruiseñor es algo impresionante en esto; canta impetuoso y claro pero nunca se repite mientras demuestra el fluir del agua y las hojas del soto… y además, la circularidad rotunda de su canto estalla en espirales ascendentes suavizando la linealidad de la bajada del agua… equilibrándola con la ascensión interminable de los patrones geométricos de su canto… y siempre creando y creando diferente, sin descanso, noche y día… completando la primavera cuando llega a firmarla con su sello de divina luz circular en las arboledas.
Las currucas viven matorral y son matorral, lo cantan con bullicio suave; son Dios haciendo cierta metáfora del intrincado matorral… corroborándolo en lo chirriante de su música de alas y sangre en lo enramado de la espesura. Continuar leyendo «Cantan los dioses, cantan los pájaros…»