¿La separación de la humanidad?: una posible sorpresa en cuanto al amor natural y al amor divino | Mensajes de Jesús via Padgett: 3 de marzo, 1915

Índice
– Introducción
– Mensaje
– Comentario 1 (general)
– Comentario 2 (sobre este relativo y aparentemente posible «cierre de los cielos»)
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Introducción

[ Enlaces al formato audio de este mensaje:   audio / descarga ]
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Miller, en esta vida, recordó ser Jesús, y por lo tanto, recordó ser quien había dado a James Padgett algunos mensajes a principios del siglo XX (siendo como digo Jesús, en realidad, y habiendo ya recordado su ser, su alma, en esta vida, en Australia).

He introducido un poco este tema de los mensajes de Padgett en algunos audios. Ver los puntos B.2 y B.9, en la página principal o guía, donde enlazo por ejemplo el primero que hice: Helen, la mujer de Padgett, relata su experiencia de dejar el cuerpo y marchar al mundo espiritual: audio / descarga.

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Mensaje

Mensaje de Jesús (3 de marzo de 1915):

Aquí estoy, soy Jesús.

Esta noche estás en mejores condiciones, y continuaré con mis mensajes.

«Dios es un Dios de amor, y nadie puede venir a Él si no recibe el Amor del Padre en su alma».

Como los hombres son pecadores por naturaleza…

permitidme que detenga aquí el discurso de Jesús en este mensaje, para que no se malinterprete.

Si habéis seguido un poco los materiales últimos y simples divulgados en UnPlanDivino (y en youtube e ivoox)… hemos visto que ya sentimos y entendemos más o menos bien, por un lado, el concepto de pecado (o «error» si lo queréis decir así), y la importancia de no malinterpretarlo pero sí de tenerlo en cuenta a la hora de -por así decirlo- sentir el nivel del alma y sus leyes.

Por otro lado, en cuanto a la afirmación de «ser pecadores por naturaleza»: fijémonos en que ahí no está diciendo que el alma esté ya «manchada» en su naturaleza misma. No, el alma no… sino que es el ser humano, y no el alma, lo que de alguna manera es en seguida «manchado».

Es decir, como hemos comentado ya muchas veces… las condiciones de esta Tierra están tan delirantemente distorsionadas que, en cuanto somos concebidos, todos empezamos a absorber en el alma múltiples errores (bajo la forma de emociones, intenciones, etc.), y lo hacemos muy profundamente en nuestra alma «natural», es decir, en nuestra alma que viene con el potencial del amor natural (no viene ya con amor divino, sino que este amor divino es algo que hemos de pedir, y que hemos de querer a propósito, con nuestro libre albedrío, para evolucionar o no con él).

Sigue el mensaje:

…y están inclinados al error y la violación de las leyes de Dios, es sólo obteniendo este Amor como pueden ser redimidos de ese pecado; y eso sólo se puede obtener mediante la oración y la fe en la disposición de Dios para otorgar este Amor a quien lo pida.

Con esto no quiero decir que tengan que existir oraciones formales o se necesite cumplir con credos o dogmas de la iglesia; pero la oración que es eficaz es la que emana del alma y de las sinceras aspiraciones del hombre. Por lo tanto, haced saber a los hombres que, a menos que tengan en el alma un verdadero anhelo por este Amor, no se les dará. Ningún mero deseo intelectual será suficiente para recibir amor divino.

El intelecto no es la facultad con la que el hombre puede unirse a Dios. Sólo el alma está hecha a semejanza del Padre, y a menos que esta semejanza se perfeccione, llenando el alma con el Amor Divino del Padre, la semejanza nunca será completa.

El amor es único y es lo más grande que existe en la economía que Dios dispone para la existencia real. Sin amor todo sería caos e infelicidad; pero donde hay amor también existe armonía y felicidad. Esto lo digo porque sé por experiencia personal que es verdad.

Que los hombres no piensen que Dios es un Dios que quiere el culto humano desde las meras facultades intelectuales de los hombres, pues no es cierto.

Su Amor es lo único que puede unirlos a Él. Este Amor no es el Amor que forma parte de la existencia natural del hombre.

El amor que tienen los hombres que no han recibido una parte del Amor Divino, no es suficiente para hacerlos uno con el Padre; ni ese amor es el tipo de amor que les permitirá entrar en las Esferas Celestiales y convertirse en Ángeles llenos de este Amor Divino, que hacen siempre la Voluntad del Padre. Este Amor sólo se encuentra en las almas de aquellos que lo han recibido mediante el ministerio del Espíritu Santo -el único instrumento, dentro de los mecanismos de Dios, que se usa para lograr la salvación de los hombres-.

He visto las operaciones del Espíritu sobre las almas de los hombres y sé que lo que digo es verdad. Ningún hombre debe descansar en la seguridad de que cualquier otro instrumento o medio que no sea el Espíritu Santo le permitirá obtener este Amor. No debe descansar en el pensamiento de que sin esto puede convertirse en parte del Reino de Dios, pues ningún otro amor que no sea este Amor Divino puede autorizarlo y calificarlo para entrar en ese Reino.

Cuando estuve en la Tierra enseñé la doctrina de la salvación sólo mediante la obra del Espíritu Santo en el cumplimiento de los mandamientos del Padre. Sin este Amor, la mera creencia en mí o en mi nombre nunca permitirá a ningún hombre convertirse en poseedor de este Amor.

De ahí el dicho: «para que todos los pecados contra mí o incluso contra los mandamientos de Dios sean perdonados a los hombres, pero el pecado contra el Espíritu Santo no les será perdonado, ni mientras estén en la Tierra, ni cuando estén en el mundo de los espíritus».

Esto significa que, mientras un hombre rechace las influencias del Espíritu, estará en pecado contra él, y tal pecado le impide recibir este Amor Divino; y por lo tanto, en ese estado no es posible que se le perdone y se le permita entrar en el Reino Celestial del Padre.

El Amor de Dios no necesita del amor del hombre para darle a este amor humano una Esencia Divina, sino que es al contrario, es el amor del hombre el que, para llegar a ser Divino en su naturaleza, debe estar completamente envuelto o absorbido por el Amor Divino del Padre.

Por lo tanto, que el hombre sepa que su amor no es más que la mera sombra de lo que es el Amor del Padre, y que mientras se niegue a recibir este Amor del Padre, se verá obligado a permanecer apartado del Padre y a disfrutar únicamente de la felicidad que le brinda su amor natural.

Si tan siquiera lo buscan de manera auténtica y con fervor y deseo sincero, estoy tan seguro de que todos los hombres pueden recibir este Amor, que sé que es posible que todos los hombres se salven. Pero los hombres tienen el gran don del libre albedrío, y el ejercicio de ese don para la búsqueda y el hallazgo de este Amor parece ser una dificultad que va a impedir que una gran mayoría de la raza humana reciba este gran don redentor.

Mi Padre no desea que ningún hombre viva toda la eternidad sin este Amor; pero llegará el tiempo, y muy pronto, en que el privilegio de obtener este Amor será retirado de la humanidad; y cuando ese gran evento tenga lugar nunca se volverá a restaurar más adelante ese privilegio; y los hombres que entonces carezcan de Él se verán obligados a vivir toda la eternidad tan solo con su amor natural para consolarlos y obtener la felicidad que puedan obtener de tal amor.

Los hombres pueden pensar que este tiempo de separación nunca llegará, pero en eso están equivocados, y cuando sea demasiado tarde, se darán cuenta.

La armonía del universo de mi Padre no depende de que todos los hombres reciban este Amor Divino, porque con los mecanismos de las leyes de la armonía de Dios, en las almas de los hombres, se erradicará todo pecado y error, y sólo quedará la verdad; pero la mera ausencia de pecado no significa que todas las partes de la creación de Dios vayan a estar pobladas por espíritus y hombres igualmente felices o llenos de la misma clase de amor.

El hombre que está libre de pecado y solo tiene su amor natural, estará en perfecta armonía con otros hombres que poseen el mismo tipo de amor; pero no estará en armonía con esos espíritus que tienen este Amor Divino y la felicidad suprema que Él da. Y, sin embargo, tales diferencias en amor y en felicidad no crearán discordia ni falta de armonía en el universo.

Adán y Eva, o quienes ellos personifican,

Continuar leyendo «¿La separación de la humanidad?: una posible sorpresa en cuanto al amor natural y al amor divino | Mensajes de Jesús via Padgett: 3 de marzo, 1915»

El increíble sinsentido o «nube» en la que estábamos con el curso de milagros, el curso de amor, vía de la maestría, y demás «Yeshua» falsos

  • Nota (actualización): una entrada posterior sobre este tema, más detallada, es esta:
    – «Preguntas «frecuentes»: ¿Qué piensas de otras canalizaciones que dicen ser dadas por la misma alma de Jesús? (cartas de Cristo, ucdm…)»
    https://www.unplandivino.net/preguntas-1/
  • Aclaración: En el vídeo (un audio con una conversación) que acompaña arriba a este artículo, se tratan algunos temas relacionados. Por eso lo enlazo aquí.

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Podemos ver cómo, en los temas que lamentablemente yo divulgué, se trata banalmente del concepto de «pecado» (y como siempre, es así para no tener que sentir y solo sentir, pues tenemos realmente pánico a sentir).

Y antes de nada, advertir muy claramente que aquí no estamos hablando de ninguna «religión» institucional, ni volviendo a ningún dogma.

Entonces, se dicen cosas como que Jesús demostró que el pecado no existe… lo cual es simplemente un sinsentido.

Como hemos visto, Dios creó nuestras almas.

Para ellas, en su ámbito, hay unas leyes o principios, igual que hay leyes para los demás ámbitos (físico: gravedad, etc.).

El pecado es simplemente la palabra que nos sirve, si queréis decirlo así de entrada… como sinónimo de error o desarmonía, pero en ese ámbito, muy concreto, de las almas.

Pero necesitamos no perder palabras por el simple hecho de que no queremos sentir, es decir, no queremos ser humildes.

Entonces, y más concretamente… hay pecado -como vemos en la serie de vídeos que empieza en este-:

– cuando en nosotros hay voluntad y deseo que están en desarmonía con los principios y el amor de Dios…

– cuando en nosotros hay carencia de voluntad y deseo que están en armonía con esos principios y ese amor.

Con esas leyes o principios del alma nos vamos ritmando, y es gracias a que nos hacemos sensibles a nuestras muy variadas «desarmonías» con respecto a esos principios y ese amor (es gracias a darnos cuenta del hecho de que no estamos ritmados con ese amor y esas leyes… de formas muy concretas), es gracias a eso…
que nos podemos ir acercando a hacernos sensibles a cómo Dios nos ve realmente…
a cómo somos en verdad…
a cómo Dios nos ve de forma completa, con nuestras desarmonías claramente reconocidas…
y así, podemos acceder a más verdad… y a la vez, y por lo tanto… a más amor.

A esas leyes nos vamos haciendo sensibles a través del «órgano» que tradicionalmente se llama «conciencia» (sin la ese, para referirse a lo moral… como cuando se decía aquello de «la voz de la conciencia»).

El «pecado» es, pues, un hecho muy simple, y es algo que, gracias a Dios, no puede ser eliminado mágicamente, pues, de ser así, nos quitarían el libre albedrío -cosa esta que podría ser, en parte, el objetivo que está detrás, en el fondo, de muchas canalizaciones suplantadoras de Jesús…, de mucha seudoespiritualidad, etc.-.

El pecado, como hemos visto, es por ejemplo el hecho de hacer cosas (o de contener emociones, en el alma…, etc.)… que están en desarmonía con el amor y con los principios de Dios.

Es decir, el pecado no es un mero error, sino que es un «no dar en el blanco», un «no darle a la diana»… pero en el ámbito de las leyes y principios del alma, es decir, al respecto de la verdad y del amor tal como Dios los ve (al amor y a la verdad) -es decir, tal como realmente son-.

El pecado es eso… y podríamos decir que para distinguirlo del simple error -por ejemplo del «error ético», o del error físico (cuando uno se cae al suelo 🙂 )…-.

La verdad acerca del arrepentimiento y del perdón

Ya estoy haciendo poco a poco algunos audios de estos talleres que hizo Miller en Brasil en el 2012, y de los que sí hay traducción en español. Y aunque en este caso hay algunas partes de la traducción que no están muy cuidadas, este taller en concreto sobre el arrepentimiento y el perdón da un material muy importante, y se entiende lo esencial.

En algún momento quizá tranquilamente pueda ponerme yo también a traducir más 🙂 … aparte de lo que llevo hecho, por ejemplo para el caso del tema de la responsabilidad (con una pequeña parte de una sesión que hizo sobre ello (ver punto A.3)), o con el tema de la fe y las leyes (ver punto A.5).

Estamos viendo ya algunos audios y resúmenes tanto en ivoox como en youtube… así como aquí, en la guía de esta web (pues hay cientos de transcripciones de los talleres de Miller y Mary).

En este enlace de esta misma web ya coloqué varios enlaces para descargar muchos textos.

Abajo están los enlaces a los audios de la lectura de esta charla sobre el arrepentimiento y el perdón -tanto a ivoox como a la descarga directa de la nube-.

La verdad acerca del arrepentimiento y del perdón (parte 1) [descarga directa]
// (parte 2) (descarga directa)
// parte 3 (descarga directa)

El mundo al revés: perdonamos cuando tenemos que arrepentirnos, y viceversa

(Texto leído en audio aquí / Y enlace de descarga.
Audio complementario: La verdad acerca del arrepentimiento y del perdón (1) // )

Muy a menudo practicamos, sin darnos cuenta, una especie de arrepentimiento (contrición) con respecto a la gente que en realidad tenemos que «perdonar».

Insistamos de nuevo en que en realidad todo esto es un asunto emocional, en el sentido de que nos pasamos la pelota de las grabaciones emocionales.

Y sí, efectivamente, nadie tiene «la culpa»… pero al final, tampoco nadie se responsabiliza (pues hay muy poca gente humilde, en el sentido en que lo definimos aquí).

Para ver el caos que se forma debido a que nadie se responsabiliza, y ver cómo es que no sabemos responsabilizarnos (emocionalmente), podemos tratar el ejemplo -quizá muy típico- de las madres, que de alguna manera «son sagradas» (en este sentido erróneo):

Yo te parí, así es que autocúlpate todo lo que puedas…

…y ese tipo de cosas.

Entonces, las personas intentamos a menudo «expiar culpas», por ejemplo, como hijos, y practicamos la contrición o arrepentimiento como si les hubiéramos hecho a ellos -a los padres o a las madres- muchas «cosas malas».

Esto lo hacemos a menudo para no crecer, para no sentir la pena profunda asociada a cómo nos trató nuestro ambiente cuando éramos muy pequeños.

Es como si les debiéramos algo a los padres, buscando de este modo una especie de aprobación, o sea, buscando prolongar un estado en el que nos hemos juzgado a nosotros mismos, nos hemos culpado a nosotros mismos, por algo que en realidad no nos grabamos emocionalmente nosotros (vino del entorno hacia nuestra alma).

Esto lo hacemos muchas personas, inconscientemente, desde muy pronto en la vida, para así no recibir las energías de juicio que vienen de los «poderosos» adultos que nos rodean, incorporando así profundamente un sentido de invalidez, etc.

Es decir, lo que hacemos es juzgarnos antes de que nos juzgue la mamá o el papá.

De ese modo nos «protegemos», en el sentido de que ahora podemos controlar, o creemos poder controlar, lo que nos vendrá desde los adultos… y podremos así «evitar» que vuelvan a entrar las energías de juicio desde ellos (unas energías que tanto duelen, ya que, de pequeños, no tenemos casi más protección y guía que esas personas adultas de las que depende prácticamente todo).

Esto es independiente de que luego, efectivamente, en la vida, también podemos haber hecho «cosas malas» a los padres y madres. Pero, en un principio, no es así, pues básicamente somos espejos emocionales (en la primera infancia, como hemos visto en otras partes).

Así pues, en esa cascada de «autoprotección» invalidante, donde no nos protegemos en absoluto (en este «juzgarnos antes de que nos juzguen» tan dolorosamente los padres) hacemos durante la vida gestos de «arrepentimiento» donde lo confundimos todo… pues hacemos como si nosotros fuéramos los malos de la película… en vez de responsabilizarnos de nuestras emociones, pero en tanto que muchas de ellas son cosas que nos vinieron «desde fuera».

Es decir, en vez de «perdonar», «nos arrepentimos», y viceversa.

Y esas emociones basadas en el error entraron en nuestra alma desde el entorno, ya que nosotros éramos incluso bebés cuando por ejemplo las «sagradas madres» nos graban inconscientemente cosas que ni se dan cuenta que están grabando en nuestras almas.

Entonces, quizá ya de adultos, «expiamos» culpas arrepintiéndonos con respecto a personas que en realidad tenemos que «perdonar» (perdonar aquello que provenía de su alma, en la primera infancia)… perdonar en el sentido de responsabilizarnos de ese modo ya comentado, donde en realidad el «trabajo» es el de volver a hacer fluir todas esas emociones que ya tenemos dentro, que fuimos continuamente incorporando, y que provenían de, por ejemplo, toda esa parte femenina generacional… tan sacralizada, o bien de los padres, etc.

Entonces, tenemos estas dos formas -que es como si fueran simétricas- de responsabilizarnos de las emociones:

– arrepentirse: sentir con humildad, por ejemplo como padres o madres, cuáles eran las causas emocionales de aquella actitud que teníamos y que nos hizo proyectar contra, o juzgar, por ejemplo a unos niños pequeños,

– el perdón: responsabilizarnos igualmente de las emociones que hemos incorporado del ambiente, sin culpar, pero admitiendo la verdad: que nadie se merece nada, que nadie se merece eso.

Por ejemplo, un padre o una madre, debido a las proyecciones que ahora se da cuenta que «metió» en el alma de sus hijos… practicaría el arrepentimiento (concepto este que, como hemos dicho, se emplea para hablar de la tarea de responsabilizarse cada vez más concretamente de las emociones que seguimos teniendo bloqueadas, y que fueron las que nos hicieron proyectar en aquel momento hacia los niños).

Y, por otra parte, los niños, en general, o los jóvenes… practicarían mucho el perdón…. o sea, el responsabilizarse de las emociones proyectadas en ellos que se imprimieron en su alma… pero que, para recibirlas, ellos «no hicieron nada»,  «no se lo tenían merecido»; es decir: son objetivamente injustas, aunque ahora ya solo nos toque, en la vida, sentir (cultivar la humildad).

No hicimos nada para ganarnos esa «impresión álmica oscurecedora»… si la podemos llamar así. Y la parte que nos toca de «limpieza» con respecto a esa grabación, no es la de arrepentirnos por nada.

Cuando nos arrepentimos de algo que en realidad nosotros no hemos hecho (pues no nos hemos grabado esas emociones «juzgadoras», etc.), entonces, liamos mucho las cosas, pues la otra persona (por ejemplo un padre o una madre), que es la que realmente, en su alma, desearía trabajar el arrepentimiento para crecer (en este sentido técnico de deshacer las causas que le llevaron a grabar «emociones erradas» en los hijos)… esa otra persona, madre o padre… decíamos… entonces se ve en un papel que no le corresponde: tiene quizá un hijo, un nieto, sobrino, etc., que le representa, ahí delante, el papel de «soy culpable», y todo el rato (atraído por la ley de la atracción del padre o la madre, para que así este pueda volver a sentir ciertas emociones causales).

Como veis, esto es muy práctico, y es el caso de por ejemplo la gente que a menudo nos ponemos a cuidar a familiares mayores o ancianos, pero con unos sentimientos de lo que llamamos «culpa» (que es arrepentimiento por algo que en realidad no hicimos)… y así, estamos evitando perdonar, pues, como hemos visto, lo confundimos todo, lo mezclamos todo.

Ya vemos pues el lío que montamos en torno a este tema de «la culpa».

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Recordatorio:
todo esto no me lo invento yo, sino que está elaborado a partir de charlas y talleres de Miller y Mary.

La verdad y la acción (observaciones básicas para crecer en la capacidad de relacionarnos con Dios)

En este vídeo vemos parte de un taller donde Miller presenta de forma básica el tema de la verdad y la acción, dentro del contexto de que somos un alma que, aunque estemos en un planeta muy retorcido… como alma vivimos por y para las leyes amorosas de Dios, para armonizarnos con ellas.

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Este es el taller de Miller (https://divinetruth.com/)

De la primera parte de ese taller vimos este pedazo, con una presentación que trata acerca acerca de algo muy básico sobre las emociones.

Este vídeo pertenece, entre otros, a los temas del apartado A.2 (Los elementos básicos) de la página principal de la web:

El camino de Dios

A.2:

A.2. Los tres elementos básicos

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Un anterior audio breve sobre el camino:

«Reconocer ante Dios humildemente, como niños pequeños, que no queremos sentir nuestras heridas»
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Podcast en ivoox con algunos audios también del tema (solo los más recientes tratan del tema)
Lista de reproducción del camino de Dios en youtube
___ Continuar leyendo «La verdad y la acción (observaciones básicas para crecer en la capacidad de relacionarnos con Dios)»

Nathan, un niño abortado de forma «natural», descubre a su verdadero padre-madre junto a Miller

En este vídeo vemos una entrevista a un niño que está en el primer plano tras la muerte, en su cuerpo espiritual.

Su alma pasó por la experiencia de ser «un aborto natural», y aprendemos aquí algo sobre lo que esto conlleva.

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Esta es la preciosa conversación con Nathan, de Miller a través de Mary:
https://www.youtube.com/watch?v=qfUbxUxp7KM
https://divinetruth.com/

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Este audio pertenece, entre otros, a los temas del apartado A.1 (La relación con Dios) de la página principal de la web: –

El camino de Dios

A.1:

A.1. La relación con Dios


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Un anterior audio breve sobre el camino:

«Reconocer ante Dios humildemente, como niños pequeños, que no queremos sentir nuestras heridas»
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Podcast en ivoox con algunos audios también del tema (solo los más recientes tratan del tema)
Lista de reproducción del camino de Dios en youtube
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Continuar leyendo «Nathan, un niño abortado de forma «natural», descubre a su verdadero padre-madre junto a Miller»

Cómo se crean religiones: estirpes de falsa reencarnación

En este vídeo vemos gráficamente también algo muy práctico y concreto.

El título completo:

Cómo se crean religiones: estirpes de falsa reencarnación. Lo que parece que querían hacer con ucdm, ucda…

Tratamos de nuevo de la influencia de las personas desencarnadas, pero esta vez de «las élites espirituales» (o eso se creen), por así decirlo, puesto que hablamos de la creación de las religiones y de estirpes de «maestros», etc. Ya lo hemos visto un poco en el apartado correspondiente, B.1.

Hay espíritus que tienen todos los matices de arrogancia que nos podamos imaginar, y que están en planos más elevados (aunque sin relación directa con Dios).

Pero, como almas, somos todos iguales, y es lo que intentamos comentar aquí, con algunos dibujos muy esquemáticos.

Los humanos, en este estado de apertura de la Tierra hacia lo espiritual, durante el siglo XX y este XXI… en este estado que es a la vez de gran confusión y de un «conflicto» enorme en nuestras almas…, atraemos todo tipo de influencias debido a nuestras heridas profundas.

En este caso hablamos de las influencias de, digamos, «más alto nivel», que serían del tipo de suplantaciones que hacen de Yeshua u otras personalidades.

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Este audio pertenece, entre otros, a los temas del apartado B.1 de la página principal de la web:

El camino de Dios

B.1:

B.1. La influencia desde los planos espirituales o desde el estado transicional

Continuar leyendo «Cómo se crean religiones: estirpes de falsa reencarnación»

Asumir responsabilidad personal, y cómo funciona el alma humana. Dos nuevos audios

He añadido dos nuevos audios a los apartados de fundamentos (responsabilidad personal, deseo, leyes amorosas… etc.), y sobre el yo (alma humana, etc.):

– Asumir responsabilidad personal (físico, emocional, espiritualmente)

https://go.ivoox.com/rf/63452413

– ¿Cómo Funciona el Alma Humana? | Miller/Jesús. 1 abril 2013. Divine Truth FAQ

https://go.ivoox.com/rf/63482754

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Lista de reproducción en ivoox
(recién comenzada en esta nueva fase de la web; hay más audios en youtube; ver las diferentes páginas para su organización dentro de la página principal)

La ley de causa y efecto. Adicciones emocionales

En este audio vemos también algo muy práctico y concreto, relativo a la ley de causa y efecto, con algunos ejemplos… (y relativo a la necesidad de anhelar y «rezar» por podere sentir cada vez más las causas emocionales en el alma, en torno a las cuales creamos bloqueos).

Este audio pertenece, entre otros, a los temas del apartado A.5 de la página principal de la web:
– https://www.unplandivino.net/verdad-divina/
(A.5: https://www.unplandivino.net/fundamento//

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Un anterior audio breve sobre el camino:
– «Reconocer ante Dios humildemente, como niños pequeños, que no queremos sentir nuestras heridas»

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– Lista de reproducción del camino de Jesús y María de Magdala (Miller y Mary):

___ Continuar leyendo «La ley de causa y efecto. Adicciones emocionales»

El perdón y la injusticia

(En el audio arriba enlazado comento un poco este texto.)
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Esto pertenece al apartado sobre las leyes de Dios (punto A.5):

Todo lo que me pasó, en la vida, doloroso, que fuera injusto (que son una gran cantidad de cosas desde que nacemos en un planeta en este estado) …

 

 
FUE INJUSTO

 

No nos podemos engañar con eso.

Si nos permitimos sentir la pena a fondo, la pena asociada a eso, podremos liberar las emociones causales.

Pero sentir la pena NO ES «SENTIR QUE FUE INJUSTO» (eso es algo «cerebral»), sino que simplemente es sentir, es sentir la pena asociada, muy concreta, a cada cosa injusta (es volver a la humildad de un niño pequeño que simplemente siente).

El perdón es llegar a comprender profundamente que todo dolor dentro de mí, causado injustamente, tuvo realmente una causa injusta, y todo lo que necesito hacer es sentir la pena por ello.

Tan pronto como le tenga miedo a esa pena, o tan pronto como quiera sentir que es injusto (en vez de sentir simplemente la pena), entonces estaré enfadado, enfadada… y nunca sentiré esa emoción causal de pena, de pesar -no la podré procesar-.

La justicia no es amor, aunque en general queremos justicia antes de querer volver a ser humildes «como un niño» para solo sentir, simplemente sentir.

Todo el mundo necesita liberar los sentimientos de injusticia que tiene. Porque si no, seguimos exigiendo justicia en vez de vivir el amor (perpetrando más y más acciones no amorosas).

No eres responsable de absolutamente todo lo que sucediera en tu vida. Desde el momento de tu concepción, entraron en tu alma toda una serie de emociones dañinas. Y eso fue totalmente inevitable por ti, por cualquier acto que pudieras realizar en el momento. Así, ¿cómo podrías decir que eres responsable de esas emociones que entraron en tu alma?

Lo que en general realmente sucede, todavía, en este planeta, es que tenemos padres y madres que le transmiten o le dicen al niño/niña, que este, el niño/niña, es el responsable de aquello sobre lo cual los padres no asumen su responsabilidad. Ese es el sentimiento que evita que muchas emociones fluyan.

Si alguien te trata no amorosamente, y si sientes dolor por ese evento, si te hiere, hay una causa en tu alma. Pero no eres responsable de que el otro te trate de esa manera no amorosa, porque el otro podía elegir tratarte de forma diferente. Continuar leyendo «El perdón y la injusticia»