Archivo de algunos comentarios a este vídeo de Guillermo Mas Arellano:
1. Verdades absolutas
¿Miedo a las verdades absolutas? Para nada, hay «millones»; por ejemplo, cada persona tiene y es una personalidad única, que podemos literalmente sentir desde pequeños (y más fácilmente cuando somos pequeños, por lo que parece).
(Y, aunque esa verdad absoluta, tan singular pueda no tener límites en cuanto a «crecimiento».)
Lo que pasaría, con estas cosas, es que tenemos una disonancia entre dos conceptos de comprobación y de verdad comprobada:
la comprobación a nivel del alma (sentir en su nivel), y la de la mente/intelecto.
2. Subsistemas desmadrados
¿Cómo pasamos, la humanidad, en esta parte del mundo y de la historia al menos… a ver cómo estos subsistemas ─los del mercado y del poder─ de cierto modo se independizan de «la vida»?
Estos subsistemas pasan, desde fuera, así como a «manipular» a los humanos: como si fuéramos entorno de la individuación de estas agencias «mecánicas», pero que están algo así como «solidarizadas mecánicamente» entre sí: poder, economía… (?) *
Y ahora, los «tecnócratas globales» vemos que parece que tienen clara su planificación (debe de ser por eso que hacen reuniones de cara al público, en plan elite, pero a la vez, supongo, con otras reuniones en paralelo, tras bambalinas):
¿pueden, estas personas, manipular cada vez más conscientemente (digitalmente) los Estados, poniendo más fácilmente titeres ─como Sánchez y demás «demócratas»─, para pasar a controlar digitalmente a las masas ─las masas que nos vivimos como «enjaulados» entre todos estos subsistemas semiindependizados, y estos aparentes chantajes emocionales… viviendo en miedos diversos?
3. Afirmaciones históricas
Creo que hay muchas valiosas afirmaciones aquí, de Guillermo; afirmaciones que, si uno no las ha «comprobado» previamente, aunque sea casualmente… pasan como «desapercibidas»…:
la del nacimiento de la nación de España. Y es que los historiadores que «saben», los pocos que fui ojeando ─aunque parecen la mayoría─ parece que dicen que la nación española surge a la vez que surgieron las hispanoamericanas (con la implosión del imperio, que es la que daría pie a todo esto realmente… ─y antes no sé por qué no se llamaría apropiadamente nación─).
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* Nota
Un comentario tentativo al vuelo, para expandir eso de los subsistemas. (Solo como «carta a los reyes magos», una petición al canal… por si se puede «traer al canal» a algún experto en la historia de la Teoría Crítica, o que alguien se convierta en tal 🙂 : lo que pasó con los Horkheimer y compañía, y en plan Habermas y demás):
En el lenguaje sociológico, a la vez filosófico, que ando mirando (y que tiene su miga, como todo), desde hace tiempo se habla de la faceta sistémica de nuestro mundo, frente a la faceta «social» o digamos «mundo de la vida» (expandiendo en parte un concepto que parece que viene de la fenomenología).
Lo digo para hablar con «intríngulis» de estos temas del:
«ey, nos tratan como objetos»…
¿Nos tratan?
Bueno, ahí muchas veces se nos quedará el magín así como un poco en vilo, tras esa actitud «acusadora»… como en un:
«pero, ¿quién o qué es Eso que me está haciéndo qué?».
Por un lado, subsistemas sociales:
─ economía (un medio o elemento en el que vivimos: dinero)
─ política o poder (con su medio o elemento, en el que vivimos: el derecho).
Estos subsistemas de alguna manera se hacen algo así como «independientes» de cierta «normatividad» más «social» (¿qué es eso?).
Tenemos pues esos subsistemas: el poder y la economía, con esa especie de «ética» que resalta hoy parece que apocalípticamente, a la vista: la «ética» del «si se puede, hay que hacerlo».
Quizá por eso es que a la vez podemos pensar objetivamente tales subsistemas (como objetos de saber… usando la reflexión, la crítica) ─esos subsistemas «que van a lo loco»─… pensarlos desde este nuestro mundo de la vida (en parte exprimido en esta dinámica):
«vaya, el «mercado» es algo que, con sus mecanismos (en ese literal medio de comunicación no lingüístico: dinero), es lo que… mediante sus intercambios… «hace sociedad»».
Así que, el sistema social tendría en gran medida al humano como entorno para su propia «individuación»; ahí vemos los aparatitos como cierta coagulación de ese devenir «segunda naturaleza» de las cosas y medios sistémicos; el medio dinero como cobrando «cuerpo robótico»; teléfonos que parece como que «se pegan a nosotros», adictivamente.
Y el medio derecho…: ¿qué cuerpo cobra?
Y, lo dicho, tales subsistemas, ¿terminan así como parasitando lo que «les da de comer», el mundo de la vida (con su ingrediente necesario, aunque se descomponga: la «eticidad»; que dirían a veces)?
Entonces, se distingue entre sistemas y su diferenciación en la historia, y por otro lado mundo de la vida.
La diferenciación en los ámbitos de la sociedad (normatividades varias), cultura (saberes y su transmisión) y personalidad (subjetividad), tiene una historia desde las sociedades arcaicas, etc.
En tal historia se intenta pensar en qué sentido lo que sucede es o no «racionalización», es o no cierto tipo de «encarnación de la razón» ─parece que se intenta ver qué significaría eso de «racionalizar»─.
En realidad, en nuestros discursos críticos usamos ─y mezclamos con todo─ ese gesto tan «ilustrado»: el de la necesidad de detenernos a reflexionar, «críticamente» (cosa esta que no cabe en las sociedades donde actúan básicamente las imágenes míticas del mundo).
Y esa diferenciación sistémica corre en paralelo con la racionalización del mundo de la vida. ¿Cómo la gente nos incorporamos a estas maneras de formarnos a la vez como individuos/personas, y como «ciudadanos» y cosas por el estilo?
Entonces, parece que se intenta pensar en cómo se diferencian históricamente los ámbitos de:
─ la moralidad/legalidad y lo objetivo (objetividad científica),
─ frente a, o con, los sistemas/medios…
… y en el fondo de los mundos de la vida.