Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Versión en inglés
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Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 15:41, y luego hay comentarios.
Esta vez vemos los siguientes dos mensajes, que son de Jesús.
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.
Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
─ La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.
Versión en español
Jesús: El poder del Amor para redimir a los hombres del pecado y del error (6 marzo 1915)
Estoy aquí, Jesús.
Quiero escribir esta noche sobre el poder del Amor Divino para redimir a los hombres del pecado y del error.
El Amor de mi Padre es, como ya he escrito, lo único en todo el universo que puede salvar a los hombres de su naturaleza pecaminosa y reconciliarlos con Él. Este Amor Divino ya lo he explicado, y cuando la humanidad lea mis mensajes y trate de comprender su significado, pronto encontrará mayor paz consigo misma y con Dios.
Este Amor Divino es el gran poder [one great power] que mueve el universo, y sin él no existiría la maravillosa armonía que reina en los Ámbitos Celestiales del mundo espiritual; ni habría tanta felicidad entre los ángeles que habitan estas esferas.
Este Amor Divino es también la influencia que impulsa a los hombres en la tierra a pensar y actuar de manera que fomente la paz y la buena voluntad entre ellos. No todos los hombres lo poseen; de hecho, son relativamente pocos quienes lo poseen, y sin embargo su influencia se siente en casi toda la tierra. Incluso aquellos que jamás han oído hablar de mis enseñanzas ni de mi Padre, se benefician de su influencia: mediante cierto tipo de creencia o de fe en un espíritu protector de gran poder y vigilancia. Sé que esto es cierto, pues he visitado todos los rincones de la tierra y he escudriñado los corazones de los hombres, hallando en ellos ciertos indicios de creencia [belief], que evidenciaban la influencia de este Gran Amor en estas personas no ilustradas [unenlightened]. Así pues, a pesar de que mi evangelio no se predica a toda criatura, como lo ordené cuando estuve en la tierra, no obstante este Amor del Padre está presente en todas partes y lo impregna todo.
Sin embargo, no se recibe en toda la plenitud que permitiría que quienes sienten su influencia puedan comprender que Dios es Su Padre, y que ellos son Sus hijos, quienes pueden volverse miembros de Su morada en las esferas celestiales.
Nadie puede recibir este Amor a menos que tenga fe en la voluntad del Padre de otorgárselo, y ore sincera y fervientemente por él.
Todo ser humano posee el amor natural que le brindará gran felicidad en la eternidad como mero espíritu y habitante de las esferas inferiores a la Celestial, aun cuando se niegue a buscar el Amor Divino que lo convertiría en un ángel divino de los Ámbitos Celestiales.
Solo este Amor Divino puede cambiar al hombre de ser el hombre natural a tener la naturaleza divina del Amor que el Padre posee. Con esto no quiero decir que el hombre, aun colmado de este Amor en su máxima expresión, llegue a ser un dios e igual al Padre en poderes o atributos ─esto es imposible─, sino que este Amor lo hará ser como el Padre en amor, felicidad y armonía. Este Amor no tiene parangón en toda la creación y proviene únicamente del Padre. No cambia, ni se otorga jamás a quien no sea merecedor de ello o se niegue a buscarlo por el único camino provisto por el Padre.
Mi experiencia en estos Ámbitos Celestiales es que este Amor tiene el poder de transformar al pecador más empedernido en un verdadero hijo de Dios, con solo que, mediante la fe y la oración, lo busque. Que este Amor se apodere de un hombre o un espíritu, y su poder para purificar y transformar su corazón jamás fallará.
Tu hermano y amigo,
Jesús.
Jesús – Continuación del mensaje anterior (9 marzo 1915)
Soy Jesús.
Esta noche estás en condiciones de continuar mi mensaje.
Me encuentro en una condición de amor que me permite saber que el Amor de mi Padre es el único Amor que puede redimir a la humanidad y aunarla con Él. Por lo tanto, debes comprender que este Amor Divino es un Amor sin parangón en todo el universo, y debe ser recibido por el ser humano en su plenitud para que pueda alcanzar las Esferas Celestiales, donde reside la fuente del Amor del Padre. Así pues, digo que ningún ser humano puede formar parte de la Divinidad de Dios hasta que reciba este Amor Divino y comprenda que él y su Padre son uno en Amor y pureza.
Ahora te explicaré lo que este Amor Divino significa para todo aquel que lo ha recibido. Se encuentra en un estado de paz perfecta, su felicidad es incomparable, y no está dispuesto a que ninguna fuerza, ningún poder, ni nada, lo conduzca a aquellas cosas que no estén en armonía con el Amor Divino y las leyes de armonía de Dios. Él no solo es feliz, sino que supera con creces a los espíritus inferiores, en desarrollo intelectual y conocimiento de las cosas espirituales del Padre. Sé que nadie puede alcanzar las grandes percepciones álmicas hasta que no haya desarrollado su alma y esté preparado para vivir en las Esferas Celestiales, donde solo existen el amor y la armonía.
Por lo tanto, no pienses que si un hombre se vuelve alguien maravilloso meramente en cuanto al conocimiento en un sentido intelectual, esté preparado para vivir en estas esferas superiores, pues no lo está; solo el gran desarrollo del alma, al recibir en ella el Amor Divino, le permitirá vivir allí.
(Pregunta)
Juan nunca dijo que por mí fueran creadas todas las cosas que existen, ni que yo, como Dios, viniera a la tierra y me convirtiera en un habitante de la carne. Eso es un error y una interpolación, pues nunca fui Dios, ni jamás creé ninguna parte del universo. Solo fui un espíritu de Dios, enviado por Él para obrar la salvación del hombre y mostrarle el único camino al Hogar Celestial que Dios tiene reservado para aquellos que reciben el Nuevo Nacimiento.
Bien, habito en todas las esferas, pero mi hogar se encuentra en una esfera muy cercana a la fuente del Amor de Dios. No tiene nombre ni número (nota: Jesús ocupa el lugar más elevado en las Esferas Celestiales por haber orado y obtenido el Amor Divino en mayor abundancia que cualquier otro Espíritu Celestial. Cuando un espíritu alcanza la suficiencia del Amor Divino en su alma, abandona la séptima esfera y entra en la primera esfera Celestial, luego progresa a la segunda y después a la tercera. Por encima de la tercera esfera Celestial, las esferas tienen tal cualidad de gradualidad que no se utiliza ningún número [the spheres are so graduated that no number is used]. – D.G.S.). Conmigo en las Esferas Celestiales se encuentran todos aquellos que han recibido este Amor Divino hasta tal punto que se han purificado por completo y se han unido al Padre. Muchos progresan hacia ese hogar y, tarde o temprano, llegarán allí.
Quienes han recibido plenamente este Amor Divino mediante la fe y la oración se encuentran en las Esferas Celestiales, pero quienes aún no lo han obtenido en el grado mencionado, no. Sí, Pablo está, así como Pedro, Juan, Santiago y muchos otros.
(Pregunta)
Quise decir que yo iría a las Esferas Celestiales, donde ahora me encuentro, y prepararía estas moradas, lo cual ya he hecho. Y solo depende de los espíritus y los mortales convertirse en sus habitantes.
Algunos están, y otros no; el mero hecho de que estos antiguos profetas y videntes fueran meros instrumentos de Dios para declarar Sus propósitos y leyes, no significa que necesariamente recibieran este Gran Amor, de modo que ahora sean habitantes de las Esferas Celestiales. Moisés y Elías están en las Esferas Celestiales, al igual que Juan el Bautista; pero muchos grandes maestros de asuntos espirituales o de la existencia futura no lo están, porque no han obtenido el Nuevo Nacimiento.
Bueno, dependerá de si vives y crees de tal manera que recibas este Gran Amor; si lo haces, no tendrás que esperar muchos años para estar conmigo en las Esferas Celestiales. Ahora estás en el camino correcto, y si perseveras y dejas que tu fe crezca y que el Amor Divino abunde en tu alma, lo lograrás. Recuerda que soy tu amigo y protector especial, y estaré contigo cuando tengas dudas o dificultades, y evitaré que recaigas en la incredulidad o la negligencia.
Si, como dices, él busca este Amor Divino, y ora al Padre con fe y cree que el Padre se lo concederá, lo recibirá; y cuando lo reciba en abundancia suficiente, todo pecado que pueda haber cometido será borrado. Ya no tendrá que pagar las penalizaciones por sus obras de pecado y error. Esto es lo que vine principalmente a enseñar a la humanidad. Cuando dije que tal como siembres, eso cosecharás, me refería a la ley de Dios tal como es aplicada al ser humano natural, así como a todo lo demás en la naturaleza; pero esa ley puede ser dejada de lado en lo que respecta a sus operaciones sobre las almas de los hombres, cuando el alma humana recibe en abundancia el Amor Divino. Y cuando el Gran Amor del Padre es buscado y recibido por el alma humana en abundancia suficiente, la ley de compensación deja de tener efecto, y la ley del Amor se vuelve suprema, y el hombre queda liberado de las consecuencias de sus pecados.
Sí, sé cómo razonan los hombres sobre este asunto, y ese es el gran obstáculo que les impide recibir este Amor Divino y creer que es eficaz para salvarlos de pagar las penalizaciones por sus pecados (nota: Leer el Vol. I: «El perdón», de Ann Rollins). Bien, ahora entiendes lo que intento llevar a cabo, y estoy tan convencido de que tendrás éxito en tu labor, que tengo más certeza que nunca en cuanto a que mis mensajes vayan a ser comprendidos y difundidos por el mundo. Así que mantén el ánimo, y en poco tiempo todo estará en tal condición que nada te impedirá realizar la obra como deseas.
Sí, sin duda alguna, y cuando te entregues a la obra con toda tu sinceridad y fe, verás que podrás recibir los mensajes tal como pretendo que los recibas.
Dejémoslo ya.
Tu fiel hermano en espíritu,
Jesús
Versión en inglés
Jesus – The power of Love to redeem men from sin and error. (6 Mar 1915)
I AM HERE, Jesus.
I want to write tonight on the power of Divine Love to redeem men from sin and error.
My Father’s Love is, as I have written, the only thing in all this universe that can save men from their evil natures (sic), and make them at-one with Him. This Divine Love I have already explained, and when mankind will read my messages and try to understand the meaning of this Love, it will soon become more at peace with itself and with God.
This Divine Love is the one great power that moves the universe, and without it there would not be that wonderful harmony that exists in the Celestial Heavens of the spirit world; nor would so much happiness exist among the angels who inhabit these spheres.
This Divine Love is also the influence which makes men on earth think and do that which makes for peace and good will among men. It is not possessed by all men, in fact, by comparatively few, yet its influence is felt over nearly the whole earth. Even those who have never heard of my teachings, or of my Father, enjoy the benefit of its influence; in some kind of belief or faith in an overshadowing spirit of great power and watchfulness. I know that this is true, for I have visited all parts of the earth, and have looked into men’s hearts and found in them some elements of belief, which evidenced that this Great Love was influencing these unenlightened people. So, notwithstanding the fact that my gospel is not preached to every creature, as I commanded when on earth, yet this Love of the Father is everywhere and all pervading.
Still, it is not received in all that fullness that enables those who feel its influence to realize that God is their Father, and they are his children, who may become members of his household in the Celestial Spheres.
No man can receive this Love unless he has faith in the Father’s willingness to bestow it upon him, and truly and with earnestness prays for it.
Every man has in him the natural love which will give him great happiness in eternity as a mere spirit and an inhabitant of the spheres lower than the Celestial – even though he refuses to seek for the Divine Love that will make him a Divine angel of the Celestial Heavens.
Only this Divine Love can change the natural man into a man having the Divine nature in Love that the Father has. I do not mean that man, even though he be filled with this Love to the highest degrees, will ever become a god and equal to the Father in any of his powers or attributes. This cannot be, but this Love will make him like the Father in Love and happiness and harmony. This Love has no counterpart in all creation, and comes from the Father alone. It changes not, nor is ever bestowed on anyone who is unworthy, or refuses to seek for it in the only way provided by the Father.
My experience in these Celestial Heavens is, that this Love has the power to change the most hardened sinner into a true child of God, if only through faith and prayer such sinner will seek for it. Let this Love take possession of a man or spirit, and its power to purify and change the heart of that man or spirit never fails.
Your brother and friend,
Jesus.
Jesus – Previous message continued (9 Mar 1915)
I AM Jesus.
You are in condition to resume my message tonight.
I am in a condition of love that enables me to know that my Father’s Love is the only Love that can redeem mankind and make it at-one with Him. So you must understand that this Divine Love is a Love that has no counterpart in all the universe, and must be received by man in all its fullness, in order for him to attain to the Celestial Spheres, where the Father’s fountainhead of Love exists. So I say, that no man can become a part of God’s Divinity until he receives this Divine Love and realizes that he and his Father are one in Love and purity.
I will now tell you what this Divine Love means to everyone who has received it. He is in a condition of perfect peace, and his happiness is beyond all comparison, and he is not willing that anything or power shall lead him to those things that are not in accord with the Divine Love and God’s laws of harmony. He is not only happy, but is away beyond the lower spirits in intellectual development and knowledge of the spiritual things of the Father. I know that no man is able to obtain the great soul perceptions until he has the soul development, and is fitted to live in the Celestial Spheres, where only love and harmony exist.
So, do not think if a man merely becomes wonderful in his knowledge in an intellectual sense, he is fitted to live in these higher spheres, for he is not; only the great development of the soul, by obtaining into his soul the Divine Love, will enable him to live there.
(Question)
John never said that by me were all things created that were created, and that I, as God, came to earth and became an indweller in the flesh. That is a mistake and an interpolation, for I never was God, neither did I ever create any part of the universe. I was only a spirit of God, sent by Him to work out man’s salvation, and show him the only way to the Heavenly Home that God has in keeping for those who receive the New Birth.
Well, I live in all spheres, but my home is in a sphere that is very close to the fountainhead of God’s Love. It has no name or number (note: Jesus is higher up in the Celestial Spheres because of having prayed for and obtained the Divine Love in greater abundance than any other Celestial Spirit. When a spirit obtains a sufficiency of the Divine Love in the soul it leaves the seventh sphere and enters the first Celestial sphere and then progresses to the second Celestial and after this to the third Celestial. Above the third Celestial sphere the spheres are so graduated that no number is used. – D.G.S.). With me in the Celestial Spheres are all those who have received this Divine Love to such an extent that they have become entirely purified and at-one with the Father. Many are progressing towards that home and will, sooner or later, get there.
Those who fully received this Divine Love through faith and prayer are in the Celestial Spheres, but those who have not yet obtained this Love to the degree mentioned, are not. Yes, Paul is, and so are Peter and John and James and several others.
(Question)
I meant that I would go to the Celestial Spheres where I now am and prepare these mansions, which I have now done. And it rests with spirits and mortals only to become inhabitants thereof.
Some are, and some are not; the mere fact that these ancient prophets and seers were the mere instruments of God in declaring His purposes and laws, does not mean that they necessarily received this Great Love, so that they are now inhabitants of the Celestial Spheres. Moses and Elias are in the Celestial Spheres and so is John the Baptist; but many great teachers of spiritual things or of future existence are not, because they have not obtained the New Birth.
Well, it will depend on whether you live and believe in such a way as to get this Great Love; if you do, you will not have to wait long years to be with me in the Celestial Spheres. You are now in the right way, and if you will only persevere and let your faith increase and get the Divine Love in sufficient abundance in your soul, you will be. And this remember, that I am your special friend and helper, and will be with you when you are in doubt or trouble, and will keep you from relapsing into a state of unbelief or of carelessness.
If, as you say, he will seek that Divine Love, and pray to the Father in faith, and believe that the Father will bestow it upon him, he will receive it; and when he receives it in sufficient abundance all sin that he may have committed will be blotted out. No further will he have to pay the penalties of his deeds of sin and error. This is what I came principally to teach mankind. When I said, as you sow so shall you reap, I meant this to be the law of God as applied to the natural man as well as to everything else in nature; but that law is subject to be set aside so far as its operations on the souls of men are concerned, by the soul of man receiving in sufficient abundance, the Divine Love. And when the Great Love of the Father is sought and received by the soul of man in sufficient abundance, the law of compensation is made noneffective and the law of Love becomes supreme, and man is relieved from the penalties of his sins.
Yes, I know how men reason about this matter, and that is the great stumbling block that prevents them from receiving this Divine Love, and believing that it is efficacious in saving them from paying the penalties of their sins (note: Read Vol.I, Pages 125 to 130, Forgiveness, by Ann Rollins.). Well, you now see what I am trying to do, and I am so well satisfied that you will make a success of your work, that I feel more than ever certain that my messages will be understood and given to the world. So keep up your courage, and in a short time all will be in such condition that there will be nothing to interfere with your doing the work as you desire.
Yes, most assuredly, and when you get into the work with all your earnestness and faith, you will see that you will be able to receive the messages just as I intend that you shall receive them.
Let us stop now,
Your own true brother in spirit,
Jesus.