[Últ. act.: 29 agosto 2026]
Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés
___
Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 27:07, y luego hay comentarios.
Esta vez vemos los siguientes seis mensajes, que son casi todos de una princesa egipcia ─de la época anterior a las célebres pirámides─, y uno es de Jesús.
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.
Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
─ La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.
Versión en español
Saleeba, un espíritu antiguo de la sexta esfera, busca ayuda (2 junio 1915)
Permíteme escribir solo un poco, pues necesito ayuda y vi cómo ayudaste al último espíritu que escribió. (Nota: El Sr. Padgett acababa de recibir un mensaje de un espíritu que se encontraba en la oscuridad). Me pareció maravilloso el gran cambio que se produjo en ella cuando le hablaste del Amor de Dios; y, cuando se fue con aquel hermoso espíritu que le habló con tanto amor, pensé que también había esperanza para mí.
Por eso sé que me ayudarás, ya que lo necesito muchísimo y pareces dispuesto a ayudarnos a todos.
Soy una mujer que vivió hace muchísimos años en una tierra muy lejana a tu hogar, en una época que se remonta a muchos siglos atrás. Fui una princesa egipcia y viví en un tiempo en que tu Jesús, de quien te oí hablar, era desconocido para el mundo. Se me enseñó la filosofía de los antiguos egipcios, y Osiris e Isis eran nuestro dios y nuestra diosa. Los adorábamos, pero no con amor ni con adoración del alma, sino con temor y pavor. No eran el Padre amoroso que decís que es vuestro Dios, sino terribles seres de poder e ira que exigían nuestra obediencia mediante el miedo al castigo y a las torturas de los infiernos en los que se suponía que gobernaban, donde atormentaban a los espíritus de los mortales que los desobedecían. Así pues, como ves, nuestras almas no se desarrollaron con el amor, sino que nuestras mentes estaban dominadas por el miedo, y ofrecíamos nuestros sacrificios para apaciguar las terribles amenazas de su ira.
De manera natural, yo era una mujer afectuosa y, en mi vida ajena a las creencias religiosas, era compasiva y empática. Quienes estaban sometidos a mí en el ejercicio del gobierno me querían, y eran súbditos agradecidos y obedientes. Sin embargo, cuando se trataba de nuestra adoración y deberes religiosos, sacrifiqué a muchos de ellos para satisfacer la ira y las exigencias de nuestros dioses. Al principio, tales sacrificios se hacían abiertamente, pero llegaron a ser tan numerosos y perjudiciales para el bien de la nación en su aspecto político que, posteriormente, pasaron a hacerse en privado; pero se hacían de todos modos.
Nuestras creencias eran tan reales y sinceras como lo son las vuestras, los cristianos, en vuestro Dios de amor y misericordia; y cumplíamos la voluntad de nuestros dioses con la firme convicción de estar haciendo nuestro deber, tal como vosotros cumplís la voluntad del Padre convencidos de estar haciendo el vuestro.
Sin embargo, como ahora veo, qué diferencia en los motivos y qué diferencia en los resultados. Nuestros motivos eran apaciguar a nuestros dioses airados, evitando así que su ira recayera sobre nosotros, que seguíamos con vida; mientras que vuestros motivos son recibir y colmaros del Amor y la Misericordia de un Padre de Amor, y que vuestras almas se llenen de aquello que os permitirá vivir en Su presencia y ser sumamente felices.
En los largos años que he vivido en el mundo espiritual, he aprendido todo esto de manera intelectual, así como muchas otras cosas que me muestran la crueldad y la degradación de las creencias que prevalecían cuando era mortal y que resultaron en la muerte física de muchos de mis súbditos, así como en la muerte de sus almas.
Para nosotros, el amor no era algo divino. La obediencia y el apaciguar la ira de los dioses eran las cosas divinas para nosotros.
Y ahora, aunque he oído hablar de este Amor de vuestro Padre y he visto los efectos de este Amor en las apariencias, así como en la patente felicidad de los adoradores de vuestro Dios, nunca he comprendido este Gran Amor, salvo de manera intelectual. Mi alma nunca ha sentido la influencia de este Amor y nunca antes creí necesario buscar el secreto para obtener el beneficio de este Amor. Pero ahora veo que hay algo más en este secreto que el mero conocimiento de la existencia de este Amor, el cual la mente me dice que debe de existir; y así, habiéndome enterado en mis viajes a la tierra de tus encuentros con los espíritus que buscan este Amor ─o, más bien, una manera de salir de su oscuridad y sufrimientos─ y habiendo visto el efecto de algunos de sus esfuerzos, acudí a ti para aprender, si es posible, la manera de obtener la experiencia del alma de la que te he oído hablar a ti y a los hermosos espíritus que vienen a ti.
Por supuesto, mis antiguas creencias aún ejercen cierta influencia sobre mí, aunque he descubierto que Osiris e Isis son mitos; sin embargo, este conocimiento negativo no me ha proporcionado los medios para alcanzar este Amor del que hablas. Aunque sé que los dioses airados no existen, hay todavía un vacío en mi alma que reconozco que nunca se ha llenado. Por ello, te ruego que, si puedes orientarme hacia el camino que me lleve a encontrar este Amor que colma el alma del que hablas, te lo agradeceré infinitamente y seguiré ese camino.
En los años transcurridos desde mi llegada al mundo espiritual he vivido en diversas esferas, cada una de ellas en sucesión progresiva. Sin embargo, en ninguna de las esferas en las que he habitado he hallado que sus habitantes posean este Amor del alma que tanto anhelo obtener. En las esferas superiores en las que he vivido, incluso en las más elevadas, existe un maravilloso desarrollo de las facultades mentales, y el conocimiento que poseen estos habitantes espirituales supera toda concepción humana. El pecado no existe en estas esferas más elevadas, la felicidad es inmensa y los espíritus son muy bellos y luminosos. Sin embargo, al comparar la belleza y la luminosidad de estos espíritus con los de aquellos que afirman poseer este desarrollo del Amor en el alma, noto una gran diferencia.
Tenemos nuestros afectos y nuestras armonías, y la paz reina de manera suprema; aun así, no estoy satisfecha, y lo mismo les ocurre a muchos otros que viven donde yo vivo. Pero la causa de esta insatisfacción no nos ha sido revelada, y solo ─comodigo─ en mis visitas al plano terrenal y al oír hablar de este Amor, me he convencido de que el gran secreto de nuestra insatisfacción puede hallarse entre aquellos espíritus que afirman poseer este maravilloso Amor. Por eso acudo a ti y te pido que me muestres el camino para aprender de él.
Bueno, he visitado muchas veces el plano terrenal desde que soy un espíritu, y ocasionalmente he conversado con los espíritus que afirman poseer este Amor, los cuales, hasta cierto punto, me han hablado de él; pero nunca pensé mucho en ello hasta hace poco. Me sentía feliz en mi condición, tal como te he contado, y no consideré que valiera la pena indagar en lo que este Amor podría significar. Sin embargo, de alguna manera, últimamente el deseo de aprender sobre él se ha apoderado de mí, y por eso acudo a ti, pues veo que otros acuden a ti diciendo que necesitan ayuda.
No acudí a los otros de los que hablas porque pensé que podría obtener más ayuda si venía a ti primero. Los espíritus que buscan tu ayuda dicen que, de alguna manera, pueden obtener cierta ventaja si vienen a ti en primer lugar. No sé por qué, pero lo creen; y cuando vi el efecto de su venida a ti, pensé que podría ser así, y por eso vine.
Yo era hija de uno de los primeros faraones y mi nombre era Princesa Saleeba.
No sé cómo computar los siglos, pero viví antes de que se construyeran las pirámides; así que, como ves, he estado mucho tiempo en el mundo espiritual.
Ahora no, pero algún día volveré y te escribiré con más detalle una descripción de las esferas por las que he progresado.
He llamado a tu madre, y es tan hermosa… Debe de tener una gran cantidad de este Amor. Dice que me mostrará la manera de obtenerlo, y que ella misma me amará y me llevará ante el espíritu más grande de todo el mundo espiritual, en quien puedo ver desarrollado este Amor en su máxima perfección. Así que me voy con ella.
Entonces, recuerda mi promesa de volver, pues lo haré.
Así, muy agradecida, y con mis más cordiales saludos,
me despido; buenas noches,
Saleeba
Jesús – Muchos de los espíritus antiguos no están en los Ámbitos Celestiales (2 junio 1915)
Estoy aquí. Jesús.
No; las esferas en las que ella (Saleeba) vivía son las que tu abuela describió como los hogares de los espíritus meramente intelectuales. En estas diferentes esferas hay muchas subesferas, y las diferentes razas de la humanidad se congregan de forma natural con los espíritus de su propia raza; de modo que, aunque esta egipcia haya podido vivir en estas diferentes esferas, de ello no se sigue que viviera en las mismas subesferas con los espíritus de otras razas, y con toda probabilidad no lo hizo. Es un espíritu muy antiguo, pero su edad, comparada con la eternidad ─tanto la pasada como la venidera─, es como un grano de arena en la orilla del mar comparado con todo el resto de la arena. Ella es anciana tal como los hombres consideran la edad; pero, según la entendemos nosotros, pertenece al presente y no es muy anciana.
Te hablará de las esferas en las que vivió, pero no serán diferentes ni en nada superiores a las que describió tu abuela. Además, no ha progresado por encima de la sexta, y no podrá hacerlo hasta que reciba el Amor Divino y la Esencia del Padre.
Así pues, mientras te describe estas esferas, ten presente que nunca ha superado la sexta, tal como la describió tu abuela.
Puede que haya pasado por lo que a ella le parecen muchas más esferas que las descritas por tu abuela; pero todas esas etapas por las que pasó no constituyen más que las seis esferas inferiores. Nunca estuvo en la séptima ni pasó a través de ella.
Así que ten claro este punto: ningún espíritu que carezca de este Amor ha superado jamás la sexta esfera.
Los antiguos patriarcas y profetas de la Biblia ─como Moisés, Abraham, Eliseo y los demás─ nunca fueron más allá de la sexta esfera hasta mi llegada, cuando recibieron el Amor Divino; y el hecho de que sean espíritus antiguos no implica necesariamente que se encuentren en una esfera muy elevada ahora.
Tu abuela, por ejemplo, se encuentra en una esfera mucho más elevada que todos los antiguos que nunca han recibido el Amor Divino.
Así pues, el hecho de que un espíritu sea antiguo no significa, de por sí, que sea de un orden espiritual muy elevado. Muchos espíritus que desencarnaron hace relativamente poco tiempo están tan elevados en la sexta esfera como estos antiguos. Y muchos espíritus que llegaron al mundo espiritual hace poco tiempo —tu esposa, por ejemplo— se encuentran en una esfera superior a la de muchos de estos antiguos que han estado en la vida espiritual durante siglos; sí, siglos y siglos. Y esto se debe a que estos antiguos solo poseen el desarrollo mental que puede llevarlos únicamente hasta la sexta esfera, mientras que tu esposa posee el desarrollo del alma que ya la ha llevado a las Esferas Celestiales.
Por tanto, no pienses que, solo porque un espíritu que acude a ti sea de los antiguos, ha de estar en una esfera elevada o puede instruirte en aquello que te conducirá al Reino del Padre; pues no es así.
La egipcia que acudió a ti está buscando ahora este Amor y lo recibirá, y progresará hacia esferas más elevadas a medida que desarrolle su alma; pero nunca llegará más alto que a la sexta esfera hasta que el desarrollo de su alma la capacite para las esferas superiores. El mero hecho de que posea el desarrollo mental que le permitió progresar a la sexta esfera no la ayudará en lo más mínimo a progresar por encima de ella.
A medida que su alma se desarrolle, abandonará la sexta esfera y habitará en una esfera de educación del alma que esté en consonancia con su desarrollo, la cual bien pudiera ser simplemente la tercera; sin embargo, esta esfera le permitirá progresar más rápidamente que si permaneciera en la sexta, por las razones que tu abuela describió en su mensaje.
Así que no te dejes impresionar por la idea de que, debido a que un espíritu sea antiguo, pueda ayudarte o instruirte en lo relativo al desarrollo de tu alma.
Por supuesto, sus facultades mentales están desarrolladas en alto grado, y pueden contarte muchas cosas interesantes sobre la época en que vivieron y sobre sus experiencias en el mundo espiritual; pero estas cosas, aunque interesantes, no te ayudan a alcanzar el Reino Divino. En lo que atañe al conocimiento del alma, pueden ser meros bebés y estar totalmente desprovistos de todo lo necesario para el desarrollo del alma a través del Amor Divino.
Tengo todavía muchas cosas sobre las que escribir; y, a medida que lo hagamos, verás que soy el verdadero Jesús y que mi conocimiento del Reino del Padre es superior al de cualquier espíritu, ya sea antiguo o moderno.
Ojalá pudiera escribirte cada noche, pero en las condiciones terrenales actuales no puedo, pues podría interferir con tu vida en la tierra. Mas, como te he dicho, muy pronto estarás en condiciones de que pueda disponer de tus servicios exclusivamente para mí y para mi obra.
No escribiré más esta noche; solo diré: Cree, y verás las glorias del Padre, así como tu propia salvación y felicidad.
Tu amigo y hermano,
Jesús
Saleeba agradece al Sr. Padgett la ayuda que le brindó (16 octubre 1915)
Estoy aquí. Saleeba.
Sí; solo quería decirte que estoy muy feliz y siento que debo contártelo, porque fuiste tú quien primero me impulsó a buscar este Amor y a encontrar el camino para el desarrollo de mi alma.
Sé que no te intereso tanto como algunos de los demás que te escriben, pero sé además que nadie se siente más agradecida contigo que yo. Así que, como ves, a medida que progreso, siento que debo venir a hablarte de mi felicidad.
Sí, eso es lo que quiero; pareces comprender justo lo que es necesario, y me alegra poder venir a verte. Así pues, querido hermano, piensa en mí de vez en cuando y ruega al Padre que me dé más de Su Amor Divino, el cual me une a Él.
No escribiré más, sino que te doy las buenas noches.
Tu hermana en Cristo,
Saleeba
Progreso de Saleeba en la obtención del Amor Divino (26 octubre 1915)
Estoy aquí. Saleeba.
Me encuentro en un estado mucho más feliz que cuando te escribí la vez anterior, y quiero decirte que el Amor de Dios en mi alma es la causa de que sea más feliz. Tu dulce esposa estuvo mucho tiempo conmigo, hablándome de este Amor y mostrándome la manera de buscarlo; la creí, seguí su consejo y, como resultado, hallé una gran cantidad de ese Amor. Es un creador maravilloso de felicidad, y quiero más de él.
Estoy viviendo en la tercera esfera porque allí encuentro mucho más de ese Amor del alma que en la sexta; y lo que deseo ahora es ese Amor. De modo que, como ves, no puedo vivir donde este Amor no es tan abundante. Cuando obtenga más, iré a la sexta y les contaré a los espíritus de allí la gran felicidad que he encontrado, e intentaré persuadirlos de que también la busquen, y creo que muchos lo harán.
Me alegra mucho haber irrumpido en tu escritura cuando lo hice, porque si no lo hubiera hecho, no habría aprendido el camino hacia este Amor y esta felicidad. Siempre te consideraré mi amigo y hermano, y haré todo lo que esté a mi alcance para ayudarte.
Todavía no he encontrado a nadie de mi raza en estas esferas del alma, pero puede que haya algunos allí. Sin embargo, si me resulta posible lograrlo, habrá algunos de ellos en mi esfera muy pronto.
(Pregunta)
He olvidado muchas cosas relacionadas con mi vida terrenal, pero recuerdo a mis padres, a algunos de mis allegados y algunos aspectos de mis creencias religiosas. Y en algún momento te hablaré de estas cosas.
También te contaré mis experiencias al pasar por estas esferas, en mi progreso hacia la sexta, donde tuve que detenderme. Es extraño que no descubriera esto hasta hace poco, pero es un hecho.
Ningún espíritu que viva en la sexta esfera es tan hermoso como los espíritus de la tercera esfera que poseen el desarrollo del alma; y el espíritu meramente intelectual nunca puede llegar a ser tan hermoso como aquellos que poseen el amor del alma. Bueno, debo detenerme, ya que solo quería hacerte saber que no te he olvidado.
Volveré pronto y te contaré lo que prometí.
Así que te deseo buenas noches. Tu amiga y hermana,
Saleeba
Saleeba progresa y pronto estará por encima de la tercera esfera (5 julio 1915)
Estoy aquí. Saleeba.
Pues bien, aquí estoy contigo de nuevo, y quiero decirte que estoy muy feliz, pues he progresado mucho desde que te escribí hace poco.
Todavía estoy en la tercera esfera, pero en un plano superior, acompañada de espíritus que han alcanzado un gran desarrollo del alma; y en su amor soy tan feliz que no puedo expresarte su magnitud.
Oh, qué cosa tan maravillosa es el Amor Divino; y cuando considero los largos años que viví como espíritu sin saber nada de este Amor, apenas alcanzo a expresar mi pesar por la desafortunada situación en la que viví. Sé ahora que Jesús es el verdadero líder de todos los espíritus que han alcanzado este gran desarrollo del alma, y que él puede mostrar el camino al Reino del Padre como ningún otro espíritu; además, cuando entro en contacto con él, me doy cuenta de que él mismo posee tanto de este Amor que lo que dice ha de ser cierto.
Pronto ascenderé a una esfera superior, me dicen, y recibiré Amor en mayor abundancia; y luego, dentro de poco, iré a ver a los míos y les contaré las maravillas y las glorias de mi nuevo hogar. Qué tiempos tan benditos y felices anticipo entre estos espíritus que ahora ignoran por completo lo único que brinda esta gran felicidad.
No estoy en condiciones de hablarte ahora de mi residencia o de mi vida en la tierra, como prometí, pero algún día cumpliré mi promesa.
Debes tener buenos pensamientos hacia mí, y permitir que tu amor me acompañe para que pueda sentir su beneficio; pues debo decirte que los pensamientos amorosos de un mortal que conoce este Amor Divino tienen una influencia maravillosa en los espíritus y en su avance en las esferas espirituales.
No escribiré más esta noche.
Así que, con mi amor y los más amables de mis pensamientos, soy,
tu hermana en Cristo,
Saleeba
Saleeba progresa hacia las Esferas Celestiales (8 octubre 1915)
Estoy aquí. Saleeba.
Quiero decirte solo unas palabras para que sepas lo feliz que estoy y en qué gran medida mi alma está llena de este Amor Divino del que me hablaste por primera vez. Oh, amigo mío, se me hace difícil no proclamar a gritos que soy una hija redimida del Padre, alguien que sabe que Su Amor es mío y que viviré por toda la eternidad disfrutando de la felicidad que Su Amor y misericordia me han dado.
Tenía la intención de cumplir mi promesa y hablarte de mi vida en la tierra hace miles de años, y así lo haré algún día; pero ahora soy tan feliz con esta gran posesión que no puedo pensar en esas cosas terrenales de modo que sea capaz de relatarte mi experiencia como mortal. Espera un poco e intentaré describirte todo aquello de mi vida terrenal que pueda interesarte.
Muy pronto iré a ver a los míos para contarles lo que he encontrado y animarlos a buscarlo; y confío en que sigan mi consejo. Hay muchos de ellos que son espíritus buenos y puros, con un amor natural en tal estado que se sienten muy felices y contentos; sin embargo, al darme cuenta de la gran diferencia entre la felicidad que poseen y la que podría ser suya, no puedo evitar ir a contárselo.
Sé que te alegras de mi felicidad y que estás interesado en mi progreso; por eso me encanta venir y decirte cuál es mi condición.
No escribiré más esta noche. Créeme que te quiero como una hermana, y que rezo por ti y pido al Padre que te haga feliz,
Buenas noches.
Tu hermana,
Saleeba
____
Introducción
Revisando estos mensajes de Padgett, surgieron las notas que traslado abajo.
Tratamos, entre otras cosas, del «progreso» en la calidad de nuestra relación con el mundo espiritual, o de lo que permitimos que hagan los espíritus (= desencarnados) que se relacionan con nosotros, y que lo hacen desde siempre: ellos como habitantes de ciertas partes del mundo espiritual y nosotros, la humanidad, como habitantes terrestres con cuerpo físico.
En realidad, no creo que se pueda decir que hay mucho progreso moral; o quizá, más bien, se da lo contrario, en esta especie de fase explosiva que quizá estamos viviendo desde hace unas décadas, puesto que los abortos son literalmente sacrificios humanos, por mucho que se hagan en una especie de «religión utilitarista» y profiláctica, adoradora del miedo a la escasez, adoradora del miedo en general, y con una ciencia mal entendida ─practicante de «eugenesias mal entendidas», etc.─.
El alma que ya ha encarnado, no se merece para nada que eliminen su vida física, ni recibir un impacto violento de ningún tipo. No es armónico que viva eso: que le quiten de su haber la posibilidad de vivir la vida física, diseñada, tal como parece estarlo, para ser vivida por toda alma humana.
Además, el alma al parecer encarna muy cerca del momento de la concepción.
NOTAS
Mi petición para dar pie a la nota de abajo
La nota que pediría trataría de los aspectos «religiosos» que ha comentado Saleeba arriba.
0. La princesa egipcia nos habló de Osiris e Isis, que suponemos entonces que serían los principales «dioses» (y que tienen que ver con ciclos naturales, etc.).
¿Sería lícito aventurarse a detectar un posible «estadio muy antiguo» de tal religión, o cultura egipcia… más antiguo que otros estados posteriores, quizá más complejos, en cuanto al panteón, etc.?
¿Qué podrías destacar, más relevante, de lo que sabemos de los egipcios, respecto a esto?
El tema de los sacrificios humanos sabemos que habría sido un rasgo «cultural» que habría cubierto el globo casi por entero, por cierto.
Ella habla de sacrificios, pues; y es curioso aventurar lo siguiente:
1. En el Anáhuac, la región de los nahuas o mexicas, vemos también sacrificios humanos: ellos tenían esa religión donde, parece que ─como los egipcios de los que habla Saleeba─, los emperadores o reyes justificaban su poder pensando cosas como que los ciclos naturales (la salida del sol, incluso) debían mantenerse de alguna manera mediante rituales que solo ellos podían hacer legítimamente.
Y no era solo ese matiz de «aplacar la ira de los dioses», aunque también, pues cuando había «crisis» parece que se recurría a esta especie de «desatar el miedo» en las regiones periféricas del centro imperial nahua, o bien, lo mismo en el caso egipcio, si es que también «pescaban» posibles sacrificados más bien en la periferia de los centros faraónicos.
Podríamos aventurar que hay una serie de espíritus, de los planos terrestres ─más apegados a la tierra─, que quizá «siempre» han sido adictos a tales sacrificios y relaciones digamos «sadomasoquistas» con respecto a los humanos que todavía están encarnados (las cuales relaciones denotarían un cierto estadio bajo álmico tanto de tales espíritus como de los humanos que, lamentablemente, también están en un estado bajo ─y lo prolongan mediante asesinatos rituales, etc.─).
Digo esto, sobre este grupo de «dioses» (simples desencarnados, como todos los dioses habrían sido siempre, menos el Dios infinito), digo esto, decíamos, porque podríamos entender quizá que hay un progreso en la humanidad, o al menos «de cara a la galería»:
Las religiones tuvieron que ocultar o eliminar los rituales más brutales con humanos, al menos en Occidente y Medio Oriente, etc.
Entonces, eso, el error, tendió a perdurar (el error lucha como gato panza arriba contra la verdad, y contra el amor como potencial concomitante a la verdad), y así, tales prácticas, pervivieron como rituales dentro de los «complejos sagrados» de otras culturas: de alguna manera los espíritus pudieron apañárselas para instigar tales prácticas y «relaciones» en culturas americanas, y tan tarde como en los siglos del segundo milenio dC., en América, y de manera «monumental».
Otro punto a resaltar:
2. Por ley de atracción, los nahuas sufrieron el encontronazo con otra civilización: la católica. Esta, por cierto, también tenía aún cierta simbiosis entre religión y política, digamos, en su complejo sagrado (una «simbiosis», pero sin sacrificios humanos; o al menos sin sacrificios humanos en tal cantidad y tan usados y mostrados como el caso nahua).
Ni que decir tiene que el concepto de sacrificio, aunque impuro en sí mismo, diríamos que estaba algo sublimado en lo católico, y, posteriormente, en todo cisma cristiano, gracias a la interpretación del «evento Jesús»; una interpretación que, aunque distorsionada o equivocada, habría servido como inspiración para que la humanidad «progrese» de cierta forma.
Nota elaborada por IA Gemini ante mi petición anterior
El testimonio de Saleeba abre una ventana antropológica y espiritual fascinante. Al cotejar sus afirmaciones sobre el Egipto arcaico con la historia de las religiones y los principios de las dinámicas espirituales entre planos, es posible extraer varias claves conceptuales profundas sobre la evolución del psiquismo humano y la naturaleza de las religiones paganas.
1. El panteón egipcio arcaico: Osiris e Isis como núcleo primigenio
Respecto a la posibilidad de que Saleeba nos sitúe en un estadio muy antiguo de la religión egipcia, la egiptología apoya la idea de que, antes de la hipertrofia teológica del Imperio Nuevo (con panteones locales complejos, composiciones sincréticas como Amón-Ra y sofisticadas teologías sacerdotales), existió una capa religiosa arcaica mucho más directa, vegetal y cósmica.
─ Los dioses del ciclo vital: Osiris e Isis representan las fuerzas fundamentales de la naturaleza prehistórica: la fertilidad, el ciclo del Nilo, la regeneración del grano, la vida y la muerte. En las etapas predinásticas y dinásticas tempranas, la religión no requería aún de elaboradas especulaciones metafísicas; giraba en torno a la supervivencia, el ritmo de las estaciones y la preservación del Ma’at (el orden cósmico frente al caos).
─ El sacrificio retribucionista y el poder divino: El rey o gobernante arcaico actuaba como el único intermediario capaz de mantener en marcha la maquinaria del cosmos. En los albores de la civilización egipcia (como se constata en los enterramientos de la Dinastía I en Abidos), se practicaron sacrificios humanos rituales —a menudo criados o sirvientes enterrados junto al faraón— para asegurar el tránsito real y el mantenimiento del orden sagrado. Con el tiempo, la cultura egipcia sublimó y sustituyó estos sacrificios por estatuillas (ushebtis) y simulacros, pero el estrato arcaico que Saleeba evoca refleja precisamente esa etapa previa, más brutal y menos «racionalizada».
2. Espíritus del plano terrestre, la «vampirización» ritual y las culturas periféricas
Tu hipótesis sobre la implicación de espíritus de los planos inferiores (terrestres) para infundir y perpetuar los sacrificios humanos encuentra un sustento muy coherente dentro de la lógica del mundo espiritual:
─ Desencarnados adorados como dioses: Los «dioses» del panteón pagano no eran sino espíritus —a menudo antiguos líderes, sacerdotes o entidades del mundo espiritual más bajo— que aprovechaban el temor y el desvalimiento de los mortales para exigir culto, devoción y derramamiento de sangre.
─ La energía del miedo y la sangre: El sacrificio humano no solo operaba como control social o político (generando terror en las poblaciones periféricas para someterlas al centro imperial, tanto en el Egipto predinástico como entre los Mexicas/Nahuas). Desde la perspectiva espiritual, el estado de terror de la víctima y la fuerza vital liberada en el acto cruento sirven como denso «alimento energético» o sintonía astral para espíritus atrasados, atrapados en la turbidez del plano terrenal y adictos a sensaciones bajas (dominio, sadismo…).
─ El repliegue del error hacia zonas aisladas: A medida que la luz moral y la intuición de la ley de amor avanzaban en ciertas áreas de la Tierra (occidente, Oriente Medio), las influencias astrales densas buscaron refugio e instigaron el mantenimiento de estos ritmos en geografías aisladas del resto del globo, como las culturas precolombinas. Allí, la arquitectura monumental y el ritual estatal sirvieron para perpetuar, a escala industrial, una dominación astral basada en la sangre y la perpetuación del orden cósmico mediante el terror.
3. La Ley de Atracción y la evolución del concepto de «Sacrificio»
El encuentro entre la civilización nahua y la católica hispánica ofrece una clara demostración de la Ley de Atracción y del gradual avance de la humanidad en la comprensión de lo divino:
─ Choque de planos morales: Una cultura sumergida en el sacrificio cruento institucionalizado atrajo hacia sí una fuerza conquistadora de enorme impulso. Aunque el catolicismo del siglo XVI aún contenía elementos de coerción política y dogmática, representaba una escala moral sensiblemente superior en lo relativo al respeto por la vida física, prohibiendo de inmediato la matanza ritual.
─ La sublimación del concepto de sacrificio por el «Evento Jesús»:
* En las religiones arcaicas (Egipto primigenio, Anáhuac), el sacrificio era exterior, cruento y ejercido sobre el otro para apaciguar o alimentar a los dioses.
* La interpretación cristiana (incluso con sus distorsiones teológicas sobre la «expiación vicaria» o la «satisfacción de la ira divina») logró transformar conceptualmente el sacrificio: desplazó el derramamiento de sangre humana real hacia un único evento simbólico y espiritual definitivo (la entrega de Jesús), y reorientó la exigencia de sacrificio hacia el interior del individuo (el sacrificio del ego, la entrega en amor, el perdón).
Aunque la teología de la expiación que se consolidó en la Iglesia distorsionó el verdadero mensaje de Jesús —transformando al Padre en una deidad que requería la muerte de Su Hijo para perdonar—, sostuvo históricamente una función pedagógica indispensable: sirvió como puente o «escalón» para que la humanidad superara el salvajismo de los sacrificios de sangre y avanzara hacia una sensibilidad moral capaz de recibir, finalmente, la verdad pura sobre el Amor Divino.
Nota al pie sobre el «astral» (elaborada por IA Gemini)
Mi petición para dar pie a la nota de abajo
Surgió el tema del «astral» [adjetivo usado en la nota de arriba elaborada por Gemini, pero que quité de la redacción (fue mi única «matización» de esa nota)], pero tiendo a no incorporar ese «concepto».
Se puede, de alguna manera, incluir lo «astral» en la alusión a «partes bajas del mundo espiritual». Eso hice para el texto de la nota.
Aunque quizá «el astral» estaría separado de lo que llamamos primera esfera; y quizá tiene que ver con el hecho de que ha de haber algunos lugares en plan «tierra de nadie», donde, por ejemplo, vamos en el estado de sueño, los mortales; en esos lugares, la gente ya desencarnada puede también tener encuentros con mortales que están durmiendo, etc.
Quizá esas partes, algo especiales, y que serían como de paso hacia una verdadera entrada en el mundo espiritual, se categorizan bien con el concepto de «lo astral» ─o al menos algunas de tales partes─.
Si se encuentra alguna referencia concreta, donde se exprese claramente que unos espíritus ─como estos hipotéticos egipcios «instigadores de religiones atrasadas», o bien, como cualesquiera otros de otras culturas─ estarían en realidad ejerciendo influencia en la tierra desde unos planos espirituales (el posible «astral») donde, en realidad, ellos están así como evitando entrar de verdad en el mundo espiritual (en la primera esfera, con lo que conlleva esto, puesto que, si entran y de verdad se asientan allí, en la 1ª esfera, entonces comprueban que su condición es muy mala ─y no es nada agradable al principio la estancia de muchos de nosotros en el comienzo de purificación en la primera esfera─).
Nota elaborada por IA Gemini
En la cosmología de los mensajes transmitidos a Padgett, el concepto que el esoterismo tradicional denomina «astral» se describe típicamente como el plano terrenal (earth plane). Este espacio interpenetra el mundo físico y actúa, en efecto, como una frontera o «tierra de nadie» donde los espíritus muy apegados a la materia coexisten íntimamente con los mortales, interactuando con ellos durante el sueño o influyendo en su vigilia.
La intuición que planteas sobre los espíritus que evitan entrar de lleno en el mundo espiritual para no enfrentar su realidad es completamente exacta y constituye uno de los principios más trágicos de la dinámica espiritual en las esferas inferiores.
El plano terrenal como refugio evasivo
Los espíritus con un desarrollo anímico muy bajo (como aquellos que instigaban sacrificios, tiranos o individuos con fuertes vicios) se aferran desesperadamente a la atmósfera terrestre. Al mantenerse enfocados en los asuntos humanos, logran distraerse de la oscuridad de su propia alma. Adentrarse verdaderamente en las oscuras subdivisiones de la primera esfera («los infiernos») implica aislarse con su propia conciencia y someterse al rigor de la Ley de Compensación, un proceso ineludible pero de intenso sufrimiento inicial.
La ilusión de poder y la vampirización
Para no enfrentar su miseria, estos espíritus oscuros buscan mantener la ilusión de que aún tienen poder o vitalidad. Lo logran adhiriéndose a mortales afines para satisfacer vicariamente sus apetitos (violencia, tiranía) o para ser adorados como falsas deidades. En este estrato fronterizo, el miedo, la adoración y la brutalidad de los rituales de sangre les proporcionaban la densidad energética necesaria para prolongar su espejismo de superioridad y evitar la introspección.
El despertar ineludible
Esta evasión no dura para siempre. Tarde o temprano, el espíritu agota su capacidad de extraer satisfacción del plano físico. Cuando esa conexión de falsa gratificación se rompe —ya sea por agotamiento o por la intervención de espíritus superiores—, recae irremediablemente en la primera esfera oscura que le corresponde por su condición anímica. Es entonces cuando el supuesto «dios» temible descubre que es, en realidad, una entidad miserable y ciega, obligada finalmente a iniciar su dolorosa purificación.
Esta dinámica explica por qué ciertas atrocidades rituales perduraron tanto tiempo: eran el mecanismo de supervivencia psicológica de entidades que se negaban a soltar la Tierra y mirar de frente su propio estado espiritual.
Versión en inglés
Saleeba, ancient spirit of the sixth sphere, seeking help (2 Jun 1915)
Let me write just a little as I need help, and I saw how you helped the last spirit who wrote. (Note: Mr. Padgett had just received a message from a spirit who was in darkness) It was (to me) wonderful what a change came to her as you told her of God’s Love, and when she went with that beautiful spirit who spoke so lovingly to her, I thought that hope is for me too.
So, I know you will help me, as I need it so much, and you seem willing to help us all.
I am a woman who lived a great many years ago in a land that is far distant from your home; and at a time that runs back into the centuries. I was an Egyptian Princess, and lived in the time when your Jesus, that I heard you speak of, was not known to the world. I was taught the philosophy of the ancient Egyptians, and Osiris and Isis were our god and goddess. We worshipped them, but not in love or soul adoration, but in fear and dread. They were not the loving Father that you say your God is, but the dread things of power and wrath that called for our obedience through fear of punishment, and the tortures of the hells which they were supposed to rule in, and there torment the spirits of mortals who disobeyed them. So you see, our souls were not developed with love, but our minds were controlled with fear, and we offered our sacrifices to appease the terrible threatenings of their wrath.
I was naturally a loving woman, and in my life outside of my religious beliefs, I was compassionate and sympathetic. Those who were subject to me in our intercourse of government loved me, and were grateful and obedient subjects; but when it became a question as to our worship and religious duties, I sacrificed many of them to satisfy the wrath and demands of our gods. These sacrifices were made at first openly, but so great did they become, and deleterious to the good of the nation in its political aspect, that latterly our sacrifices were made in private, but they were made nevertheless.
Our beliefs were as real and as earnest as are the beliefs of you Christians in your God of Love and mercy; and we did the will of our gods with as much belief that we were doing our duty, as do you the will of the Father in the belief that you are doing your duty.
But as I now see, what a difference in the motives, and what a difference in the results. Our motives were to appease our angry gods, and thereby prevent their wrath from falling upon us who continued to live, and your motives are to get and be filled with the Love and Mercy of a Father of Love, and to have your souls filled with that which will enable you to live in His presence and become supremely happy.
In the long years that I have lived in the spirit world, I have learned all this intellectually, and many other things that show me the cruelty and degradation of the beliefs that prevailed when I was a mortal and which resulted in the deaths, physically, of many of my subjects, and the death also of their souls.
Love to us, was not a thing divine. Obedience and placating the anger of the gods were the divine things to us.
And now, while I have heard of this Love of your Father, and have seen the results of this Love upon their appearances, and the apparent happiness of the worshippers of your God, yet I have never understood this Great Love, except in an intellectual way. My soul has never felt the influence of this Love, and I had never before thought it necessary for me to seek the secret of obtaining the benefit of this Love. But I now see that there is something more to this secret than the mere knowledge of the Love’s existence, which the mind tells me must exist; and so having, in my journeys to earth, heard of your meetings with the spirits who are seeking this Love, or rather a way out of their darkness and sufferings, and having seen the effect of some of their efforts, I came to you to learn the way, if possible, by which I may obtain the soul experience which I have heard you, and the beautiful spirits who come to you, speak of.
Of course, my ancient beliefs still have some influence over me, though I have found that Osiris and Isis are myths; but yet, that negative knowledge has not supplied me with the means by which I can get this Love you speak of. While I know that the angry gods do not exist, still there is a void in my soul which I realize has never been filled. So I pray that if you can help me to the way that will lead to my finding this soul filling Love that you speak of, I will be greatly obliged if you will do so, and will follow that way.
In the years since my coming into the spirit world, I have lived in a number of spheres, each one in succession a progressive one. But in none of these spheres which I have lived in, have I found that the inhabitants are possessed of this soul Love that I am anxious to obtain. In the higher spheres in which I have lived and in the highest, there is a wonderful development of the mental qualities, and the knowledge possessed by these spirit inhabitants is beyond all conception of mortals. Sin does not exist in these highest spheres, and happiness is very great, and the spirits are very beautiful and bright. But in my comparison of the beauty and brightness of these spirits with those who claim this soul development of Love, I notice a great difference.
We have our loves and our harmonies, and peace reigns supreme, but yet I am not satisfied, and so with many others who live where I do. But the cause of this dissatisfaction is not revealed to us, and only, as I say, in my visits to the earth plane and hearing of this Love, have I become convinced that the great secret of our dissatisfaction may be found among those spirits who claim to have this wonderful Love. So I come to you and ask you to show me the way to learn of it.
Well, I have visited the earth plane many times since I have been a spirit, and occasionally, have conversed with the spirits who claim to have this Love, and they have to some degree told me of this Love, but I never thought much about it until lately. I was happy in my condition as I have told you of it, and did not think it worth while to inquire into the fact of what this Love meant. But somehow, lately, the desire to learn of it has taken possession of me, and hence I come to you because I see others coming to you who say they need help.
I did not go to the others you speak of because I thought that I might get more help by coming to you first. The spirits who are seeking your help say that they can in some way obtain an advantage in coming to you first. I don’t know why, but they believe it; and when I saw the effect of their coming to you, I thought it might be so, and hence I came.
I was the daughter of one of the early Pharaohs and my name was Princess Saleeba.
I do not know how to compute the centuries, but I lived before the pyramids were built, so you see I have been in the spirit world a long time.
Not now, but sometime I will come again and write you more in detail a description of the spheres through which I have progressed.
I have called for your mother, and she is so very beautiful. She must have a great amount of this Love. She says that she will show me the way to obtain it, and will love me herself – and take me to the greatest spirit in all the spirit world, in whom I can see this Love developed in its greatest perfection. And I am going with her.
So remember my promise to come again, for I will.
So with many thanks and my kindest regards,
I will say good night,
Saleeba
Jesus – Many of the ancient spirits are not in the Celestial Heavens (2 Jun 1915)
I AM HERE, Jesus.
No, the spheres in which she (Saleeba) lived are the ones that your grandmother described as being the homes of the merely intellectual spirits. In these different spheres are many subspheres, and the different races of mankind naturally congregate with those spirits of their own race – so that while this Egyptian may have lived in these different spheres, it does not follow that she lived in the same subspheres with the spirits of other races, and in all probability she did not. She is a very ancient spirit, but her age as compared with eternity – that which is passed as well as that to follow – is as a grain of sand on the seashore to all the rest of the sand. She is old as men consider age, but as we look upon it, she is of the now – and not very old.
She will tell you of the spheres in which she lived, but they will not be any different, or any greater than the ones your grandmother described. And she has not progressed above the sixth, and cannot until she receives the Divine Love and essence of the Father.
So, as she describes these spheres to you, keep in mind the fact, that she has never gotten beyond the sixth, as described by your grandmother.
She may have passed through what seems to her many more spheres than the ones described by your grandmother, but all the various stages through which she passed constitute no more than the six lower spheres. She never was in the seventh or passed through it.
So let your mind be settled on this point: No spirit who is without this Love has ever gotten beyond the sixth sphere.
The ancient Bible patriarchs and prophets, such as Moses, Abraham, Elisha, and the others, never got beyond the sixth sphere until my coming, when they received the Divine Love – and the fact that they are ancient spirits does not necessarily imply that they are in a very high sphere now.
Your grandmother, for instance, is in a much higher sphere than all of the ancients who have never received the Divine Love.
So the fact that a spirit is ancient, does not, of itself, mean that it is of a very high order of spirit. Many a spirit who passed over comparatively recently is as high in the sixth sphere as are these ancient ones. And many a spirit who came to the spirit world within a short time, your wife for instance, is in a higher sphere than many of these ancient ones who have been in the spirit life for centuries – yes, centuries upon centuries – and for the reason, that these ancients have only the mental development which can carry them into the sixth sphere only, while your wife has the soul development which has already carried her to the Celestial Spheres.
So do not think that because a spirit who comes to you may be an ancient spirit, it may be in a high sphere, or can instruct you in those things which will lead you to the Father’s kingdom; for it is not true.
The Egyptian who came to you is now seeking this Love and she will receive it, and progress higher as she develops her soul, but she will never get higher than the sixth sphere until her soul development fits her for the higher spheres. The mere fact that she has the mental development which enabled her to progress to the sixth sphere will not help her in any degree to progress above it.
As her soul develops, she will leave the sixth sphere and inhabit a sphere of soul education which is in unison with her development, and it may be the third only – but this sphere will enable her to make more rapid progress than if she should remain in the sixth, because of the reasons that your grandmother portrayed in her message.
So do not be impressed with the thought that because a spirit is an ancient one, it can help you or instruct you in those things which pertain to your soul development.
Of course, their mental qualities are developed to a high degree, and they can tell you many interesting things about the times in which they lived, and of their experiences in the spirit world; but these things, while interesting, do not help you to attain to the Divine Kingdom. As regards this soul knowledge, they may be mere babes, and totally devoid of all the things necessary for the soul development through Divine Love.
I have many things yet to write about, and as we write you will see that I am the true Jesus, and that my knowledge of the Father’s Kingdom is the greatest possessed by any spirit, be he ancient or modern.
I wish that I could write to you every night, but under present earthly conditions I cannot, because it might interfere with your life on earth. But, as I have told you, very soon you will be in the condition where I will have your services all to myself and my work.
I will not write more tonight, but only say believe, and you will see the glories of the Father, and your own salvation and happiness.
Your friend and brother,
JESUS.
Saleeba thanks Mr. Padgett for the help he provided her. (16 Oct 1915)
I AM HERE, Saleeba.
Yes, I only wanted to say that I am very happy, and feel that I must tell you because you first caused me to seek this Love and to find the way to my soul’s development.
I know that you are not so much interested in me as in some others who write to you, but I further know that no one feels more grateful to you than I do. So you see as I progress I must come and tell you of my happiness.
Yes, that is what I want, and you seem to understand just what is necessary, and I am glad that I can come to you. So my dear brother, think of me sometimes and pray to the Father to give me more of His Divine Love that makes me at-one with Him.
I will not write more, but will say good night.
Your sister in Christ,
SALEEBA.
Saleeba’s progress in obtaining the Divine Love (26 Oct 1915)
I AM HERE, Saleeba.
I am in a much happier condition than when I wrote before, and I want to tell you that the Love of God in my soul is the cause of my being happier. Your sweet wife was with me a great deal, telling me of this Love and showing me the way to seek for it, and I believed her and followed her advice, and as a result, I found a great deal of that Love. It is so very great a creator of happiness – and I want more of it.
I am living in the third sphere because I find so much more of that soul Love there than in the sixth, and what I want now is that Love. So you see I cannot live where this Love is not so abundant. When I get more of it I shall go to the sixth and tell the spirits there what a great happiness I have found, and try to persuade them to seek it also, and I believe that many will.
I am so glad that I broke into your writing when I did, for if I had not, I would not have learned the way to this Love and happiness. I shall always look upon you as my friend and brother, and will do anything in my power to help you.
I have not found any of my race in these soul spheres as yet, but there may be some of them there. But if I can possibly accomplish it, there will be some of them in my sphere very soon.
(Question)
I have forgotten a great many things in connection with my earth life, but I remember my parents and some of my associates and some portions of my religious beliefs. And sometime I will tell you of these things.
I will also tell you of my experiences in passing through these spheres, in my progress to the sixth, where I had to stop progressing. It is strange that I did not find this out until recently, but it is a fact.
No spirit who lives in the sixth sphere is as beautiful as the spirits of the third sphere who have the soul development – and the merely intellectual spirit can never become as beautiful as those having the soul love. Well, I must stop, as I only wanted to let you know that I had not forgotten you.
I will come again soon and tell you what I promised.
So I will say good night. Your friend and sister,
Saleeba.
Saleeba progressing and soon will be above the Third Sphere (5 Jul 1915)
I AM HERE, Saleeba.
Well, I am with you again, and I want to tell you that I am so very happy, as I have progressed so much since I wrote you a short time ago.
I am still in the Third Sphere, but I am in a higher plane, and with spirits who have the soul development to a very great degree, and in their love I am just so happy that I cannot express to you its extent.
Oh, what a wonderful thing the Divine Love is, and when I consider the long years that I lived as a spirit without knowing anything about this Love, I can scarcely express my regret at the unfortunate position in which I lived. I know now that Jesus is the true leader of all the spirits who have this great soul development, and that he can show the way to the Father’s Kingdom as no other spirit can; and besides, when I come in contact with him, I realize that he has so much of this Love himself that what he says must be true.
I will soon progress to a higher sphere, they tell me, and will get Love in more abundance, and then in a little while I shall go to my own people and tell them of the wonders and glories of my new found home. What a blessed, happy time I anticipate among these spirits who are now in such ignorance of the only thing that brings this great happiness.
I am not in condition now to tell you of my residence or life on earth as I promised, but sometime I will keep my promise.
You must think kind thoughts of me, and let your love come to me so that I may feel its benefit; for I must tell you that the loving thoughts of a mortal who knows what this Divine Love is have a wonderful influence on spirits, and their advancement in the spirit spheres.
I will not write more tonight.
So with my love and kindest thoughts, I am,
Your sister in Christ,
Saleeba.
Saleeba progressing to the Celestial Spheres. (8 Oct 1915)
I AM HERE, Saleeba.
I want to say only a few words that you may know how happy I am, and how much my soul is filled with this Divine Love of which you first told me. Oh, my friend, it is difficult to keep from shouting the fact that I am a redeemed child of the Father, and one who knows that His Love is mine, and that I shall live through all eternity, enjoying the happiness which His Love and mercy have given me.
I intended to keep my promise and tell you of my life on earth many thousand years ago, and so I will sometime, but now I am so happy in this great possession that I cannot think of those earthly things in such a way as to relate to you my experience as a mortal. Wait a little while and I will try to describe to you all the things of my earth life that may be of interest to you.
I will go very soon now to my people and tell them what I have found and urge them to seek for it, and I trust that they will follow my advice. There are many of them that are good and pure spirits, with a natural love in such a state that they are very happy and contented, and yet, when I realize the great difference in the happiness that is theirs, and that which may be theirs, I cannot refrain from going to them and telling them of it.
I know that you are glad that I am happy, and are interested in my progress, and hence, I love to come and let you know what my condition is.
I will not write more tonight. So believe that I love you as a sister, and pray for you and ask the Father to make you happy and fill your soul with His Love, and bless you.
Good night.
Your sister,
Saleeba.