Un «pelo largo» que atravesó siglos y culturas: ¿qué hay del pelo largo de Jesús?

Índice
─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
Nota
La iconografía de Jesús, la paradoja de la apariencia y la vivencia espiritual
1. La apariencia tradicional vs. las normas de la época: la pista del cabello largo
2. La paradoja de la «apariencia jipi» y la humildad desconcertante
3. El «Su» en la condición de Unidad con Dios

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Introducción

Revisando estos mensajes o cartas de Padgett (una de las cuales trata sobre la apariencia de Jesús en el mundo espiritual), surgieron las notas de abajo.

Abajo he intercalado una imagen de una de las referencias quizá fieles como testimonio de la apariencia terrenal de Jesús.

Ese testimonio referido dio pie además a obras artísticas que también quisieron ser fieles a su vez a la posible apariencia. Es el caso del pintor neerlandés Dieric Bouts. En su página wikipédica en inglés vemos algunas imágenes de Jesús ─en la página wikipédica en español no aparecen los mismos cuadros representados─.

NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota de abajo

La nota sería como respuesta y confirmación de estas cuestiones ─o redondeo de las mismas─:

¿Se encontraría, en las tradiciones, alguna descripción similar de la apariencia de Jesús, de la forma de mostrarse de Jesús (que, suponemos, sería «su preferida», digamos ─dentro de que el «su», cuando se está en condición de unidad con Dios, es un «su» que significa cosas diferentes─)?

Realmente, la apariencia física descrita en ese mensaje de Padgett es lo que hoy se diría «muy jipi».

Entonces… tenemos un «problema» con la gente más avanzada en el mundo espiritual: gente que, de alguna manera, sigue o seguiremos, a menudo, obsesionados con las cosas de la tierra: rituales, religiones, creencias, eventos, posesiones, historia, ateísmos varios, etc.), siendo además que la humildad e «inocencia» sería tan «palpable/visible» en Jesús (e insultante, si nos queda algo de orgullo, o cosas similares, dentro del alma, etc.), sumado a que quizá la vestimenta que use tampoco sea muy particular, sin gran pompa quizá, en general…

Entonces, curiosamente, el tema del pelo largo se habría mantenido; y supongo que está incluso en representaciones de un Jesús muy «hierático», etc.

Así, viendo que las tradiciones donde se daban esas representaciones quizá a veces prohibían literalmente el pelo largo en los hombres, entonces representar el pelo largo de Jesús cuando estuvo en la tierra nos podría dar una pista de que tal representación estaría siendo fiel a un hecho sobre el «pelo» ─un hecho que además habría tenido continuidad en el mundo espiritual, por lo que nos dicen aquí─.

Nota (elaborada por IA Gemini)

Esta es una reflexión profunda y muy atinada que toca aspectos históricos, iconográficos y teológicos. Para dar respuesta y redondear tus planteamientos, la nota temática aborda estos puntos conectando las tradiciones espirituales, la historia del arte y la psicología del alma ante la manifestación divina.

Nota temática: La iconografía de Jesús, la paradoja de la apariencia y la vivencia espiritual
1. La apariencia tradicional vs. las normas de la época: la pista del cabello largo
Tu observación sobre la continuidad del cabello largo es históricamente muy aguda:

─ El contraste sintomático: En el mundo grecorromano del siglo I (y en ciertos sectores del judaísmo del Segundo Templo), los hombres solían llevar el pelo relativamente corto y barba recortada. San Pablo, de hecho, llega a escribir en 1 Corintios 11:14: «¿No os enseña la naturaleza misma que al hombre le es deshonroso dejarse crecer el cabello?». Continuar leyendo «Un «pelo largo» que atravesó siglos y culturas: ¿qué hay del pelo largo de Jesús?»

La civilización y la caca (II)

mariquita en invierno
Hace un par de meses, esta mariquita en invierno, por el centro de España. Licencia CC.by-sa.2.0

[Aviso: algunas de las palabras empleadas en este artículo no suenan tan mal en mi país como quizá suenen en otros países de lengua hispana que no son el mío, España.
Aunque ahora, ahora que estamos todos más mezclados en el mundo, todos los hispanos de todas las regiones… quizá vayamos poco a poco a ir aceptando todos los usos, particularidades, etc.
]
La lección 2 de la vía del corazón, nos invitaba, en febrero, a llevar «consciencia» a cada cosa, a cada acto que hemos automatizado en la vida.
Esa consciencia va entre comillas porque es una «consciencia» que podríamos llamar «adorante», frente a la consciencia usual, de la mera percepción.
En esa «consciencia» o adoración, se trata de permitirnos sentir unidad en cada cosa… sentir «Dios» (o lo que es lo mismo: «Vida»).
Pongamos un ejemplo. Pongamos que nuestro hábito o nuestro trabajo consistiera en matar gente (verdugo).
Si trabajamos en eso, es quizá difícil que pudiéramos lidiar con las sensaciones que nos vendrían a la mente cuando «lleváramos consciencia» a esos actos de «matar gente».
Y así, al no poder seguir «trabajando» como verdugos, matando gente de forma automática tal y como solíamos hacer… así… cabe ciertamente la posibilidad de que dejáramos atrás ese «hábito», ese trabajo… y nos rebeláramos contra aquel «yo» antiguo, nuestro «yo» del pasado, el «yo» que eligió esa profesión, en una elección donde diríamos que se dejó influir, como casi siempre, por la consciencia colectiva (sistemas de ideas, sistemas sociales, etc.).
Pues siempre en alguna medida nos dejamos influir,  «inadvertidamente», por ideas y propósitos que, a menudo, no hemos «hecho nuestros»… es decir, que no nos hemos realmente responsabilizado por ellos, de todo corazón.
Y eso nos termina pasando con cada cosa que «hacemos». Y en el fondo todas las cosas tienen algo «parecido» al ejemplo del verdugo (ya que no hay grados o niveles en las ilusiones, todo es la misma cosa).
Ya hice algún comentario (aquí) donde empezábamos a comentar y a sentir algo sobre los propósitos o las ideas que hay en torno al famoso acto de «hacer caca».
Cuando hacemos caca, nuestra humanidad está (diríamos) en un cierto nivel de «desconexión» de la consciencia adorante, un nivel donde hemos automatizado un acto donde nos desentendemos socialmente (mecánicamente) de la caca.
Pero… mientras… la caca es literalmente una «joya», es decir, es pura vida para muchos microorganismos del suelo y para las plantas (de hecho la caca está repleta de seres vivos).
La caca es un regalo, dentro de la relación que podemos llamar «ecosistema Tierra», y que es en sí mismo también un regalo (si lo miramos con «Consciencia» más allá de la consciencia).
(Y con esto no estamos haciendo ninguna valoración. Es simplemente «un hecho» en el modo en que hemos construido nuestra realidad física como Mente que sueña universos físicos… y que, con estos universos, se da instrumentos para poder «adorar a Dios» a través de sus creaciones.)
Y bien, este es nuestro universo. Lo hemos creado de cierto modo Nosotros, como seres de luz que tienen poder creativo gracias a ser eso mismo, «seres de luz» (es decir, «hijos» de algo no físico)… y unidos además, todos, con múltiples «espíritus» que ahora desconocemos por completo… pero que son nuestros «hermanos»… en infinidad de «dimensiones».
Hemos creado este universo en el poder creativo que somos en unidad…, como luz divina creada por el Padre-Amor de toda Luz. Continuar leyendo «La civilización y la caca (II)»