Índice
─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
Nota
1. La interdependencia de color, sonido y acción: una constante en la tradición esotérica
2. Cimática y sinestesia: ecos en la ciencia y la neurología
3. La primacía de la luz y el sonido: del sentido común a la esencia
4. El velo de la fisicidad y el rol de la conciencia colectiva
Conclusión: De la anécdota a la cosmología
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Introducción
Al ver el capítulo 2, sobre el suelo en el mundo espiritual, del libro de Borgia (La vida en el mundo invisible), surgieron las notas básicas que vemos abajo.
NOTAS
Mi petición para elaborar la nota de abajo
La nota temática sería para relacionar estos puntos con lo visto; también para rehacer estos puntos de las maneras posibles, según lo encontrado en internet, etc.:
─ La dependencia entre color y sonido, y su relación con la acción: Benson habla de producir ─las almas del mundo espiritual─ tanto sonidos como colores.
¿Se encuentra algo semejante (por ejemplo en tradiciones espirituales), sobre la creación de formas-pensamiento (formas-sonido) de esta manera?
Parece que, por lo que dijo Borgia en el capítulo, acerca de la mutua inter-dependencia luz-color, y, a la vez, una cierta independencia… aquí no tendríamos algo muy similar. Pero seguro que se pueden detectar casos donde aplicaciones de luz dan lugar a sonidos y viceversa. Tales aplicaciones o procesos no serán tan «directamente modelables» por la persona, por el alma, sino que, quizá como todo aquí en lo físico, nos parecerán más independientes, etc.
Diríamos que el alma en general sería un elemento «creador» (en el hecho de ser a semejanza del Creador); y que, via el «instrumento» llamado cuerpo espiritual (en el mundo espiritual, en partes no muy bajas al menos), podremos percatarnos de ello más directamente (el alma allí estará así como un poco más en su salsa… allí, en el mundo espiritual, respecto a aquí, en el mundo físico).
En el mundo físico estaríamos así como separados de ese tipo de leyes de la «fisicidad espiritual» por el hecho de que tenemos nuestra propia fisicidad (pese al hecho de que a la vez el cuerpo espiritual sigue estando con nosotros aun cuando estemos privilegiando la experiencia física); esta fisicidad estaría «modelada» por la existencia de un segundo instrumento además del cuerpo espíritu: el cuerpo físico.
Por lo tanto, las facultades álmicas, aunque conceptualizables aquí en lo físico ─y también algo utilizables en lo físico─, no son del todo patentes, o lo son menos.
─ El truco de la realidad del sonido y de la luz:
Nosotros en lo físico estaríamos concibiendo la luz y al sonido algo así como «demasiado derivados».
Nuestra concepción, incluso de lo material, depende del estado de desarrollo del alma de cada cual ─estado que, además, es sumado «colectivamente»─.
Y dicha concepción no es meramente y totalmente «neutra»; es decir, remite a unas creencias profundas, a emociones y actitudes, a una forma de ser (de «vibrar») que realmente son cosas que tienen efectos ─efectos incluso en el modo en que se comportará el entorno, e incluso en cómo es o funciona materialmente─.
─ Podemos entender que, al «hacer» el espacio, Dios hace o hizo (si hay un momento «inicial») la luz: toda luz, en lo esencial, en su esencia ─una luz que de cierto modo es, junto al espacio, «lo primero» en el ámbito de lo físico y de lo espiritual (quizá)─. Continuar leyendo «Color, sonido y acción. El estado del alma y la materia ─ (notas, tras el cap. de Borgia sobre el suelo en el mundo espiritual)»