El maltrato sexual infantil y las relaciones que abre con los desencarnados y con otros planos

Vemos aquí también algo muy práctico y concreto, que nuestro planeta ya está superando, al ir comprendiendo nuestra «vida espiritual».

Un título más completo sería:
El maltrato sexual infantil y las relaciones distorsionadas que ello permitía (en la vieja era) con los desencarnados y con otros planos

Vemos detenidamente una pregunta sobre una experiencia vital de maltrato sexual, en concreto un incesto vivido en la infancia, y por lo tanto, de forma muy violenta, por la mujer que pregunta…, y que surge muy emotivamente en esta charla de Miller/J y su pareja:

(min. 1:34:20)

Como ya vimos, las emociones que evitamos (y las adicciones asociadas a ese «no querer sentir» aquello que en realidad nos bloquea…) son cosas que abren «portales» en nuestros «cuerpos energéticos» (los cuerpos que, por otra parte, «usamos»/somos por la noche, cuando creemos que dormimos, para tener experiencias muy «reales»).

Es por ahí, a través de nuestros bloqueos (emociones evitadas) que a menudo recibimos y aceptamos todo tipo de influencias, condicionamientos (todo aglutinado, digamos, bajo el nombre de programa ego, o «miedo»), etc., que solo podremos soltar al librarnos de la emoción causal (es decir, haciéndola «fluir» de nuevo).

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Seguimos pues muy de cerca los temas de los anteriores audios. En este también invito a unas enseñanzas básicas de A. J. Miller/J y su pareja Mary:

https://divinetruth.com/sites/main/en/index.htm#welcome.htm
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Este es el vídeo utilizado para las imágenes (del canal de Choose Only Love),

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Un anterior audio breve sobre todo esto:
– «Reconocer ante Dios humildemente, como niños pequeños, que no queremos sentir nuestras heridas»:

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– Lista de reproducción sobre estas cosas de Miller y su pareja Mary:

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* Contenidos relacionados:
Continuar leyendo «El maltrato sexual infantil y las relaciones que abre con los desencarnados y con otros planos»

La sacralización de «la madre» para tapar heridas emocionales que nos alejan vivir el amor de Dios

Seguimos con cosas muy básicas. Esta vez, el audio que se muestra arriba, se trata de una charla informal sobre el tema del título: la «sacralización» de las madres, en su aspecto más tragicómico.

Allá por el minuto 23 se corta un poco el audio.

Es donde comento sobre la ganadería:

al parecer, durante milenios, las prácticas más o menos brutales que se tenían con el ganado se realizaban en gran medida con las mujeres.

Hay o hubo, por tanto, un proceso de «grabación» de traumas… en la humanidad… y sobre todo en el traspaso emocional de madres a hijos… en un proceso de grabación de esas heridas… en los cuerpos emocionales de los hijos, «inconscientemente»… y una concomitante «evitación del dolor» en todos nosotros (y por tanto, un bloqueo de nosotros mismos, de todos, como canales de energía y amor).

Ese momento donde se corta el audio es también el punto donde invito a comentar un poco esto tan simple y conocido:
la manera de tratar el «te odio», cuando un niño pequeño expresa un «te odio» a un padre… o sobre todo a una madre, una tan «sacralizada» figura materna. Esta vez es el caso de una niña, además, pues Bertha es la mamá que comentó acerca de ese «te odio»… cuando surgió este tema -en este audio en directo en instagram-.

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Así pues, seguimos muy de cerca los temas de los anteriores audios, pues también invito a unas enseñanzas básicas de A. J. Miller y su pareja Mary: divinetruth.com

En este caso, también es un audio hecho en instagram, donde suelo hacer también invitaciones diarias a la meditación/oración, a veces muy breves. Cuenta de instagram:
http://instagram.com/un.plan.divino
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Más audios breves anteriores de esta serie:

– Todos los asuntos supuestamente de «vidas pasadas», recuerdos, etc., podrían entenderse fácilmente

– El mundo: una serie de calmantes y tiritas para las heridas emocionales milenarias… la verdad

– Las decisiones «malas» del pasado, y el miedo a afrontar las emociones subyacentes… son regalos

– Si no estamos presentes en las emociones profundas e «inocentes», buscamos actos físicos «adictivos»

– Sentir el enojo, la ira, la frustración… sentirlos, no es ni juzgarlos ni justificarlos

– «Fe es «mover el trasero» (mover el c**o, decimos aquí)»

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– Lista de reproducción sobre estas cosas de Miller y su pareja Mary:

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Reconocer como niños pequeños humildes que no queremos sentir nuestras heridas

Al hilo de lo que estamos viendo de A. J. Miller en su presentación de la Vía del amor divino, la vía de Jesús… esto es lo que vemos en el audio enlazado arriba:

Si estamos en el camino de Jeshua, hay que ponerse alegremente serios a hablar con Dios (ya que nunca hubo separación), y decirle claramente:

Mira, realmente no quiero ver todas mis adicciones emocionales (no quiero sentir todo lo que está dentro bloqueando el hecho de que soy tu hijo/a).

Es decir, solo la verdad nos hace libres… y tenemos que ir confesándole esas cosas…, sin miedo y con sinceridad, si es que queremos marchar por esta vía.

Sin miedo… porque no castiga ni juzga como nosotros el sentimiento de, por ejemplo, vergüenza ante lo que nos surja dentro.

Y entonces, luego podemos crecer cada vez más en la generación de DESEO de reconocer las adicciones emocionales.

Si no deseamos eso (para que pueda entrar el amor de Dios), entonces, no deseamos sentirnos/actuar operativamente como hijos de Dios.

O sea, si no nos abrimos así de prácticamente a la verdad, no deseamos ser el yo real, lo que Dios creó, «el Cristo en uno».

Para este tipo de cosas, por cierto, son las lecciones de ucdm… para reestablecer el diálogo… para afrontar lo que no se quiere sentir … corrigiendo así el miedo (que parece que muchas veces es miedo a sentir).

El tema está en que realmente nos da repelús vernos como «realmente» somos, en la realidad de nuestro yo herido.

Pero a Dios no le da repelús, y por eso es tan importante alinearnos con Ella/Él, e ir sensibilizándonos con las leyes que regulan amorosamente ese alineamiento… y que no podemos cambiar en su esencia (como la de la atracción).
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La sanación de las adicciones emocionales: miedo a sentir las emociones causales, y el amor

Al hilo de lo que venimos viendo de A. J. Miller… vemos algunas cosas básicas más, que son las que comentamos en el audio enlazado arriba:

Los miedos nos vienen de fuera de nuestro centro más interno -de acuerdo- (ver más abajo sobre esto, ya que puede requerir más aclaración).

Y esto es así, en parte porque son miedos adquiridos en el entorno temprano, para adaptarnos a los miedos de ese entorno (miedos a sentir, a expresar…).

Y ya sabéis, todos esos miedos, interiorizados, fabrican «el mundo».

Y el mundo como sabéis, no es más que una especie de hospital psiquiátrico, aparentemente compartido, donde el amor:

– «hay que ganarlo»,

– «se intercambia»,

– se regatea, retiene…
etc.

Y por cierto, como estamos en navidad:

los regalos con expectativas-obligación… es decir, estos trueques navideños que se hacen por «tradición»… son evidentemente contrarios al verdadero de amor, que es un regalo.
(por eso, como vemos, si se hace eso con el amor, es para tapar el hecho de que no queremos sentir -y solo sentir- los pesares profundos que bloquean la vida como simple regalo de amor… y el amor como regalo de vida).

Y en el proceso de aprender que hay que pagar por el amor,
nos hemos vuelto gente adicta (en el pinpon del tu/yo: si me das esto, te doy lo otro, a condición de esto y de lo de más allá…).

Codependencia.

Por ejemplo:

si tengo una profunda emoción «no llorada» (del tipo: «mi madre no me quiere», «mi padre no me quiere»)…
y que es una emoción que las madres y padres a veces no permiten simplemente sentir al niño (porque llorar «está mal»…, o por equis miedos que haya en el ambiente y que interiorizamos de pequeños, etc….), entonces,
esa emoción la tengo, la guardo, sin darme cuenta…
y siempre la estaré comunicando, como si fuera una antena.

Así, ella irradia desde unos niveles muy profundos, desde el alma, alojada bien al lado del corazón real invisible (casi casi en el mismo centro del corazón real… del alma).

Esa irradiación se convierte entonces en una especie de exigencia (por ejemplo de mujeres que han de quererme, etc.)… y es captada por mujeres que tengan una adicción «paralela» a esa… y esas mujeres pueden tener un sentimiento profundo de algún tipo, sin llorar…
y que depende de cosas como esta:

«tengo que querer a un hombre para obtener algo de él».

Es decir, ahí vemos una adicción recíproca. Y eso es lo que mueve los hilos de lo que llamamos «relaciones especiales» (que, en último término, ni siquiera existen, pues todos ya somos una unidad en Dios).
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Cómo eliminar bloqueos para poder experimentar todas nuestras emociones

Inspirados por lo que estamos viendo de A. J. Miller… estas son algunas cosas evidentes que merecen mucho resaltarse (el audio arriba enlazado trata cosas complementarias, así como el que enlazo abajo del todo):

Para responder con amor, ya sabemos que primero tenemos que estar nosotros al menos deseando la conexión con el amor divino… ya que este no puede imponerse (y ese es a veces el único amor que sana).

Tenemos que realmente permitirlo… si queremos estar en ese camino.

Normalmente no nos lo permitimos… en la humanidad, pues no nos atrevemos humildemente a simplemente sentir todo lo que surge en nuestro interior.

Lo normal es que tengamos adicciones emocionales y físicas… que sustituyen esa humildad real con, por ejemplo, una máscara de humildad… y con todo tipo de máscaras.

Todos estamos metidos en alguna de esas dinámicas… y eso impide la «mentalidad milagrosa».

«Los milagros son naturales», decía J.

Pero igual de natural para nuestra alma es la perfecta capacidad de sentir cualquier cosa… de la que depende también todo este proceso de crecimiento.

Esa capacidad la tenemos autobloqueada, y por cierto, a veces esas heridas/bloqueos están siendo usados (pues es como si fueran, literalmente, tubos de conexión) por gente ya desencarnada… gente que tiene parecidas adicciones a las nuestras -como ya vimos un poco aquí-.

Entonces, tenemos bloqueos asociados a emociones profundas, causales, como pueden ser sentimientos profundos de invalidez, de sentirse no merecedores de la vida… y cosas similares.

Esos sentimientos, a veces veréis que, en su desesperación,
y debido a no poder llorarlos y procesarlos… los niños pueden expresarlos por ejemplo diciendo: «te odio», al adulto que pase por ahí 🙂 .

Luego, en la vida, en torno a esas cosas no procesadas se van a crear situaciones para que las sintamos y las podamos procesar (todo aquello que de niños se bloqueó).

Esas cosas son bloqueadas muy pronto en parte debido a que los ambientes no están preparados para el procesamiento emocional necesario en un lugar a menudo compartido por:
– adultos frustrados
– y niños en proceso de asimilación.

Entonces, ¿qué pasa entonces con lo de ayudar a otros?

Bueno, este discurso es algo muy conocido, o tendrá que serlo si los humanos vamos a sanar:

Parece que es sobre todo sintiendo a fondo nuestro yo herido (una de cuyas partes es lo que se suele llamar «niño herido»)… es así… como ayudaríamos a «otros».

Es decir, podremos ayudar cada vez más a los demás, podremos servir en el sentido espiritual… si sentimos a fondo nuestras emociones causales.

Estas son aquellos profundos sentimientos de invalidez y similares…, que casi siempre tenemos que afrontar en algún momento, desde pequeños, y que, debido a las inercias de nuestro ambiente y a las proyecciones y violencias usuales empleadas en él por unos adultos más o menos frustrados (aunque casi siempre bienintencionados), etc…. son sentimientos que no pudimos llorar, liberar.

Así pues, en torno a esos sentimientos «causales» se formaron bloqueos en nuestro cuerpo energético.

Nuestro deseo de amor divino es algo que no puede funcionar (en caso de que se desee, que no parece ser lo usual todavía, en la mayoría de nosotros), no puede funcionar… si no tenemos «humildad», definida así exactamente:

desear apasionadamente sentir todo lo que surja (ya sea «bueno», «malo», etc.).

Pues es así como puede actuar la verdad y perforar la máscara, el yo-máscara, el más «alejado» del yo real, en el núcleo.

Las verdades absolutas («soy amor», soy «hijo de Dios», etc.) solo pueden «materializarse» consistentemente si asumimos nuestras creencias.

Las creencias son nuestras verdades «falsas» personales -valga la contradicción-.
Continuar leyendo «Cómo eliminar bloqueos para poder experimentar todas nuestras emociones»

Nuestro yo de fachada, o máscara, para tapar el yo herido, sus emociones causales… y el yo real

Esta es, en parte, otra invitación al dictado original, el curioso inicio… del curso de milagros.

Seguimos muy de cerca lo que hacíamos en el anterior, aquí:

Y también invito a unas enseñanzas muy básicas de A. J. Miller.

En este caso, también es en el marco de instagram, donde suelo hacer también invitaciones diarias a la meditación/oración, a veces muy breves.

Cuenta de instagram:
http://instagram.com/un.plan.divino

Esta vez, al hilo de lo visto antes,
traemos -como dije- más enseñanzas de A.J. Miller:
divinetruth.com
…sobre nuestros tres yoes:
– la máscara o fachada,
– el yo herido,
– y el yo real en el núcleo.

Son básicas y pertinentes para esta parte del capítulo 2 del dictado original del curso de milagros.

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Seguimos pues despacio con este dictado original del curso de milagros, es decir, sobre todo remarco y reviso los primeros capítulos del texto, que varían mucho, y contienen muchas de las notas originales (seleccionadas por la editorial y grupo llamado Circle of Atonement: https://youtu.be/rmPKBlgwWOY )

Lista de reproducción sobre el dictado original:

___ Continuar leyendo «Nuestro yo de fachada, o máscara, para tapar el yo herido, sus emociones causales… y el yo real»

La influencia de los espíritus que no siguen su camino «hacia arriba» tras desencarnar: ejemplo rápido de transgénero (A.J. Miller)

Una muestra más de cómo «todo» será revelado en estos tiempos (sobre todo en relación con la vía del Amor Divino, que ordena todas).

Esto forma parte de una sesión con A.J. Miller.

Aclaración previa importante:

aquí la palabra «espíritu» está usada de otro modo y no tiene que ver por ejemplo con el «espíritu puro».

Puede darse alguna confusión con eso.

Aquí se refiere al cuerpo «espiritual», pero que, en realidad, es el que llamaríamos a veces energético, etc.

Este es el cuerpo que está conectado a través del «cordón de plata» con el cuerpo físico (y a su vez, ese «cuerpo espiritual», en esta definición, está conectado al alma, y por lo tanto, igualmente a las «heridas del alma», «emocionales»).

Ese cuerpo «espiritual» (lo que la gente siempre ha llamado «espíritus» cuando dice: «veo espíritus»)… sigue vivo, y es el que usamos en el estado de dormir para hacer cosas en los planos espirituales más «cercanos» a este plano físico.

Es pues simplemente una manera cómoda de llamarlos, «espíritus», y no se refiere al espíritu puro.

Hay una enorme influencia de los «espíritus» desencarnados en nuestras personalidades, tanto en vigilia como durmiendo,
ya que, como sabéis, somos unidad.

Hay tanta influencia en esta época (y más ahora en el 2020, ya que vivimos unos años agitados de remodelación terrestre), que la idea de reencarnación es algo que en parte está como «trucado» por todo ello.

Mucha gente tenemos constancia de esa influencia,

Así pues, no malinterpretéis los conceptos, es decir, sabed que las palabras se usan con diversos significados, y el significado de «espíritus» es uno tradicional y muy frecuente para hablar de esto que todos tenemos: un cuerpo que hace muchas cosas, por ejemplo, cuando dormimos.

Esa influencia existente se da, pues, por las leyes de Dios (resonancia = coherencia = atracción)… y nunca hay víctimas, claro.

En el cuerpo que aquí llama «espíritu» podemos llegar a influir tanto, tanto, que lleguemos a «matar» físicamente a gente (gente que lógicamente resuene con heridas emocionales que así lo permitan).

Este es el caos que se está subsanando en la Tierra, y que, como dije, parece que también tiene que ver, por ejemplo, con toda la compleja locura en torno a las creencias en la reencarnación.

Todo consiste, pues, en que estamos «aprendiendo» que nuestra única tarea, por ejemplo, como padres de unos hijos, es «enseñar» esas leyes de la existencia: leyes «del amor», leyes de la mente/emociones/atracción, etc.

Es decir, las leyes relacionadas con ser «mente» (con cuerpos físicos,  «espirituales», etc.) que si sufre es básicamente solo debido a nuestro estado de inconsciencia, al ser inconscientes de que todo depende de si lo que hacemos (o lo que dejamos de hacer) está en armonía con el amor, o está en desarmonía con respecto a él.

Por ejemplo, al dormir, solo cambiamos de plano a uno «espiritual», y en ese plano espiritual sigue estando:

– tanto lo puro permanente, en el fondo, el espíritu puro (igual que aquí),

– como las heridas emocionales del «alma» (igual que aquí).

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Pregunta:

… algunos niños estaban convencidos de que estaban en un cuerpo erróneo, y querían tener un cambio de sexo; ¿de qué se trata esto?

Respuesta:

La mayoría de las personas que está convencidas de que necesitan un cambio de sexo están siendo fuertemente influenciadas por espíritus, debido a las heridas emocionales que han sido heredadas de los padres.

Y en realidad, son esas heridas emocionales de los padres las que provocan que un espíritu del sexo opuesto al niño se vea atraído hacia este.

El niño cree, entonces, que es él quien es del otro sexo.

Casi todos estos casos de cambio de sexo ocurren por la conexión con espíritus.

El problema con muchas de las cosas que están pasando en la Tierra hoy radica en que nos encontramos en un estado de mucha desarmonía con respecto al Amor.

Esto nos hace atraer a muchos tipos de espíritus que están en diferentes condiciones.

Por ejemplo, digamos que me muero.

Soy un hombre, pero tengo muchas heridas en relación a ser un hombre.

Por ejemplo, estas podrían consistir en haber sido abusado sexualmente por mi madre, o en que siempre se me señaló como afeminado; o en haber sido tratado con rabia y maltratado por otros hombres.

Así pues, básicamente toda mi vida en la Tierra estuve atormentado por ser quien era, un hombre afeminado.

Después muero.

Ahora digamos que hay un padre por ahí que tiene una emoción homofóbica dentro, y que no ha sido soltada, transmutada; y que entonces tiene una hija [Nota propia: aquí podríamos tener que comentar las relaciones entre esa «herida emocional» del padre, la herida que tiene obsesionado al espíritu desencarnado, y el hecho de que la niña se vea motivada a cambiarse hacia un niño].

Entonces, ese espíritu que no quiere ser un hombre, que quiere ser una mujer (conforme a la ley de la atracción que se aplica entre el espíritu y esta criatura nueva en la Tierra), ese espíritu, se verá atraído hacia esa niña e influirá enormemente sobre ella en cierto sentido respecto a la sexualidad y al género [la emoción homófoba habría atraído a ese espíritu al campo emocional familiar, la emoción homófoba del padre en cuestión, por resonancia con la que tiene el espíritu desencarnado, que también odió ser un hombre; el padre, como vemos, luego presenciará cómo su hija se quiere cambiar, paradójicamente, de sexo].

Incluso el espíritu podría convencer a la niña de que no es de ese género en el que nació.

Entonces, al crecer, ella podría pasar por una operación de cambio de sexo debido a la conexión con ese espíritu [curioso, puesto que el espíritu no quería ser hombre… pero la confusión es tal… que fijaos lo que provocaría todo este juego de pinpon emocional de emociones no resueltas, proyectadas… que los más «abiertos» (los niños) terminan a menudo expresando].

Así pues, antes de hacer nada permanente en el cuerpo, mira a ver si tienes espíritus vinculados.

La regla es averiguar si los tienes y si te hacen tener ciertas creencias.

Trata de averiguar qué es lo que subyace a eso, qué emoción reside dentro de ti y que crea esa atracción.

No tomes decisiones sin ser totalmente consciente de lo que pasa.

Es muy importante entender que la mayor parte de nosotros aquí estamos siendo influidos por espíritus a diario, a cada momento incluso».