La influencia de los espíritus que no siguen su camino «hacia arriba» tras desencarnar: ejemplo rápido de transgénero (A.J. Miller)

Una muestra más de cómo «todo» será revelado en estos tiempos (sobre todo en relación con la vía del Amor Divino, que ordena todas).

Esto forma parte de una sesión con A.J. Miller.

Aclaración previa importante:

aquí la palabra «espíritu» está usada de otro modo y no tiene que ver por ejemplo con el «espíritu puro».

Puede darse alguna confusión con eso.

Aquí se refiere al cuerpo «espiritual», pero que, en realidad, es el que llamaríamos a veces energético, etc.

Este es el cuerpo que está conectado a través del «cordón de plata» con el cuerpo físico (y a su vez, ese «cuerpo espiritual», en esta definición, está conectado al alma, y por lo tanto, igualmente a las «heridas del alma», «emocionales»).

Ese cuerpo «espiritual» (lo que la gente siempre ha llamado «espíritus» cuando dice: «veo espíritus»)… sigue vivo, y es el que usamos en el estado de dormir para hacer cosas en los planos espirituales más «cercanos» a este plano físico.

Es pues simplemente una manera cómoda de llamarlos, «espíritus», y no se refiere al espíritu puro.

Hay una enorme influencia de los «espíritus» desencarnados en nuestras personalidades, tanto en vigilia como durmiendo,
ya que, como sabéis, somos unidad.

Hay tanta influencia en esta época (y más ahora en el 2020, ya que vivimos unos años agitados de remodelación terrestre), que la idea de reencarnación es algo que en parte está como «trucado» por todo ello.

Mucha gente tenemos constancia de esa influencia,

Así pues, no malinterpretéis los conceptos, es decir, sabed que las palabras se usan con diversos significados, y el significado de «espíritus» es uno tradicional y muy frecuente para hablar de esto que todos tenemos: un cuerpo que hace muchas cosas, por ejemplo, cuando dormimos.

Esa influencia existente se da, pues, por las leyes de Dios (resonancia = coherencia = atracción)… y nunca hay víctimas, claro.

En el cuerpo que aquí llama «espíritu» podemos llegar a influir tanto, tanto, que lleguemos a «matar» físicamente a gente (gente que lógicamente resuene con heridas emocionales que así lo permitan).

Este es el caos que se está subsanando en la Tierra, y que, como dije, parece que también tiene que ver, por ejemplo, con toda la compleja locura en torno a las creencias en la reencarnación.

Todo consiste, pues, en que estamos «aprendiendo» que nuestra única tarea, por ejemplo, como padres de unos hijos, es «enseñar» esas leyes de la existencia: leyes «del amor», leyes de la mente/emociones/atracción, etc.

Es decir, las leyes relacionadas con ser «mente» (con cuerpos físicos,  «espirituales», etc.) que si sufre es básicamente solo debido a nuestro estado de inconsciencia, al ser inconscientes de que todo depende de si lo que hacemos (o lo que dejamos de hacer) está en armonía con el amor, o está en desarmonía con respecto a él.

Por ejemplo, al dormir, solo cambiamos de plano a uno «espiritual», y en ese plano espiritual sigue estando:

– tanto lo puro permanente, en el fondo, el espíritu puro (igual que aquí),

– como las heridas emocionales del «alma» (igual que aquí).

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Pregunta:

… algunos niños estaban convencidos de que estaban en un cuerpo erróneo, y querían tener un cambio de sexo; ¿de qué se trata esto?

Respuesta:

La mayoría de las personas que está convencidas de que necesitan un cambio de sexo están siendo fuertemente influenciadas por espíritus, debido a las heridas emocionales que han sido heredadas de los padres.

Y en realidad, son esas heridas emocionales de los padres las que provocan que un espíritu del sexo opuesto al niño se vea atraído hacia este.

El niño cree, entonces, que es él quien es del otro sexo.

Casi todos estos casos de cambio de sexo ocurren por la conexión con espíritus.

El problema con muchas de las cosas que están pasando en la Tierra hoy radica en que nos encontramos en un estado de mucha desarmonía con respecto al Amor.

Esto nos hace atraer a muchos tipos de espíritus que están en diferentes condiciones.

Por ejemplo, digamos que me muero.

Soy un hombre, pero tengo muchas heridas en relación a ser un hombre.

Por ejemplo, estas podrían consistir en haber sido abusado sexualmente por mi madre, o en que siempre se me señaló como afeminado; o en haber sido tratado con rabia y maltratado por otros hombres.

Así pues, básicamente toda mi vida en la Tierra estuve atormentado por ser quien era, un hombre afeminado.

Después muero.

Ahora digamos que hay un padre por ahí que tiene una emoción homofóbica dentro, y que no ha sido soltada, transmutada; y que entonces tiene una hija [Nota propia: aquí podríamos tener que comentar las relaciones entre esa «herida emocional» del padre, la herida que tiene obsesionado al espíritu desencarnado, y el hecho de que la niña se vea motivada a cambiarse hacia un niño].

Entonces, ese espíritu que no quiere ser un hombre, que quiere ser una mujer (conforme a la ley de la atracción que se aplica entre el espíritu y esta criatura nueva en la Tierra), ese espíritu, se verá atraído hacia esa niña e influirá enormemente sobre ella en cierto sentido respecto a la sexualidad y al género [la emoción homófoba habría atraído a ese espíritu al campo emocional familiar, la emoción homófoba del padre en cuestión, por resonancia con la que tiene el espíritu desencarnado, que también odió ser un hombre; el padre, como vemos, luego presenciará cómo su hija se quiere cambiar, paradójicamente, de sexo].

Incluso el espíritu podría convencer a la niña de que no es de ese género en el que nació.

Entonces, al crecer, ella podría pasar por una operación de cambio de sexo debido a la conexión con ese espíritu [curioso, puesto que el espíritu no quería ser hombre… pero la confusión es tal… que fijaos lo que provocaría todo este juego de pinpon emocional de emociones no resueltas, proyectadas… que los más «abiertos» (los niños) terminan a menudo expresando].

Así pues, antes de hacer nada permanente en el cuerpo, mira a ver si tienes espíritus vinculados.

La regla es averiguar si los tienes y si te hacen tener ciertas creencias.

Trata de averiguar qué es lo que subyace a eso, qué emoción reside dentro de ti y que crea esa atracción.

No tomes decisiones sin ser totalmente consciente de lo que pasa.

Es muy importante entender que la mayor parte de nosotros aquí estamos siendo influidos por espíritus a diario, a cada momento incluso».