La naturaleza del tacto, la sensibilidad y la organización corporal en el mundo espiritual

Índice
─ Introducción
─ Notas
─ Mi petición
La naturaleza del tacto, la sensibilidad y la organización corporal en el mundo espiritual
La difuminación orgánica y la inmediatez sensorial
El tacto como intercambio de sustancia y la intimidad del alma
Paradoja de la sensibilidad y seguridad espiritual: Protección y afinidad

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Introducción

Revisando estos mensajes de Padgett, surgieron las notas que traslado abajo.

NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota de abajo

La nota trataría del tema de la sensibilidad en el mundo espiritual, con el cuerpo espiritual.

Helen ha hecho observaciones en el primer mensaje sobre ello, aunque de alguna manera indirecta.

Querría centrarlo en el tema «tacto».

Vemos que, de alguna manera, en general los sentidos y la posibilidad de experimentar la creación (tanto objetiva como subjetiva-creativamente) sería algo más exteriorizado, o bien, digamos, se daría de manera algo más «exteriorizada».

La «organicidad» de los órganos físicos estaría como distribuida, si hacemos la analogía entre lo vivido en el cuerpo físico y la vivencia en el cuerpo espiritual.

Es decir, las funciones que cumple un órgano dado (organizar la experiencia, o bien, quizá mejor dicho: servir como base para posibilitar la experiencia, tener experiencias, en un determinado plano (físico o espiritual)), estarían, tales funciones, digamos que así como más «en el aire»; y esto hace al parecer que la experiencia sea mucho más inmediata y delicada, sensible, etc.

Vemos pues que, en lo físico, con ese cierto intercambio continuo que se daría ─aun cuando sea el plano físico (donde todo nos parece ahora quizá más separado de lo que en realidad lo estaría)─, percibiríamos o sentiríamos las cosas más bien como representadas de cierta manera «directa», «tosca», o «basta», digamos.

Luego, en lo espiritual, siendo que hay siempre un intercambio en todo plano (para que haya una cierta «comunicación», en realidad, y que sería en todos lados constante… ya sea en la tierra o en el mundo espiritual: entre nuestra alma y el entorno), la representación de tal intercambio sería «más externa», quizá diríamos.

Es decir: los sentidos físicos relativos a la nutrición pasan a representar otra relación, otra organización de la experiencia, la cual tiene que ver con esa especie de «cuerpo sin órganos» o, mejor dicho: «cuerpo con menos órganos».

(El cuerpo espiritual también tendría por ejemplo ojos, los cuales los podremos percibir, constatando que todo el mundo tiene tales órganos ─y, tales cuerpos, tienen la forma humana, etc.─.)

Pero querría subrayar el tema del tacto, cuando Helen ha hablado de bailar. Supondríamos que el tacto ha de conllevar efectos mucho más intensos en el mundo espiritual; y, aquello que, en lo físico, son muestras o gestos más o menos normales entre personas, parece que en el mundo espiritual son muestras más bien reservadas para las relaciones íntimas entre (a ser posible) las almas gemelas (y digo «a ser posible» porque, como vimos, en esta revelación la única relación íntima armoniosa, la única realmente armónica para nuestra alma y su progreso, es la relación íntima con nuestra alma gemela).

Es fácil entender esto si comprendemos, como comprenderemos, que, cuanto más avancemos «en el alma» (en su desarrollo), cuanto más nos percatemos de ser en realidad el alma, es decir, la sustancia que da la vida a nuestro cuerpo espiritual, más intensamente sentiremos.

El alma sería la base sustancial y causal sin la cual no podríamos tener experiencias en el cuerpo espiritual (ni tampoco en el caso físico ─y el modo físico─, humano, en el cuerpo físico).

También podrías intentar detectar en otras revelaciones espiritualistas / espiritistas si hay referencias explícitas, y dar alguna frase, acerca de la mayor intensidad y «peligrosidad» del tacto y por lo tanto del «tomarse confianzas», en ese sentido, en el mundo espiritual.

Esto, por cierto, también tiene que ver con la especialización que al parecer se da en el mundo espiritual: allí la gente está «clasificada» más organizadamente. Es decir, una persona con por ejemplo ciertos vicios se va a reunir automáticamente (se va a ver atraída, «por la ley de atracción») con grupos de personas similares.

Esto haría que las personas que por ejemplo tienen tendencias a abusar de personas del otro sexo no puedan hacerlo en el mundo espiritual (es decir, con otras personas ya desencarnadas), puesto que las posibles víctimas serían más sensibles, al estar ya desencarnadas, y, además, estarían en unos entornos donde hay más personas como ellas (más víctimas posibles), para así poder gestionar o incluso intentar sanar traumas relativos a ese tipo de abusos, por ejemplo.

Nota (elaborada por IA Gemini) 

La naturaleza del tacto, la sensibilidad y la organización corporal en el mundo espiritual

La descripción que hace Helen Padgett sobre la vida cotidiana en las esferas celestiales ilustra cómo se transforma la experiencia sensorial y anatómica tras la muerte física. Su relato sobre el baile (donde se toman de las manos, pero evitan el estrechamiento corporal o abrazarse) y la nutrición (donde inhalan aromas en lugar de masticar y digerir) ofrece claves metafísicas sobre la interacción en el plano espiritual. Continuar leyendo «La naturaleza del tacto, la sensibilidad y la organización corporal en el mundo espiritual»