Índice
─ Introducción
─ Notas, bloque 1
─ Mi petición
Nota temática: La ontología de la materia, la mente y el espíritu en Francis Bacon
1. El marco histórico y epistémico: La apertura a la evidencia post-mórtem
2. La eternidad de la materia y la naturaleza del alma
3. Los descubrimientos científicos: El «conocimiento controlador» y la ironía del establishment
4. La «esquizofrenia» humana: Mente objetiva vs. Mente subjetiva
5. La lógica de la obsesión, influencia o «posesión» espiritual
─ Notas al pie
Nota 1: El ciclo de la materia y la «atenuación» (attenuated material)
Nota 2: Contextualización histórica de la psicología de Thomson Jay Hudson
─ Notas, bloque 2
─ Mi petición
Nota: Ciclo continuo, ser y nada, y la estructura de la realidad
1. El ciclo de retroactividad entre lo visible y lo invisible
2. La «nada» como fase del ciclo: ecos en la física y la filosofía
3. La subjetivación de la facticidad y el «observador» en física
4. El mundo invisible como ámbito productivo y ágil
5. Los agujeros negros como visualización macro del ciclo
6. Conclusión: la realidad como unidad en transformación
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Introducción
Revisando estos mensajes de la colección de Padgett, donde habla Francis Bacon, y estos otros que los complementan (también de Bacon), surgieron las siguientes notas, dispuestas en dos bloques.
NOTAS, bloque 1
Mi petición para dar pie a las notas de abajo
La nota temática trataría sobre las ideas de Bacon vistas.
Estas ideas son complementadas, como dice él mismo que iba a hacer, con otros mensajes, consultables por ejemplo aquí:
unplandivino.net/padgett-francis-bacon/
Diríamos que Bacon se suma a otras personas, mentadas en sus otros mensajes, como Hyslop: un señor muy serio que, ya durante la encarnación (quizá Bacon no lo hizo durante su encarnación) se abrió a las demostraciones de la existencia de la vida personal en el más allá de las mismas personas que una vez estuvieron encarnadas.
Hay varios ejemplos de personas, más o menos célebres, de la misma época que la de Hyslop ─o similar─, que obtuvieron grandes motivaciones, inspiraciones ─reconocidamente por ellos─ de parte del mundo espiritual o de la mera aceptación de su existencia (William James quizá sería otra).
─ La eternidad y la materia.
Nos dice literalmente que lo material es eterno. Esto creo que va contra la concepción cristiana usual todavía, creo. Y tiene lógica: Dios es eterno, y lo que crea, aunque sea impersonal, siendo meramente «energético», es eterno.
Es «potencia» de crear, en el sentido de la «dinamis», a la que no le importa tanto esa dimensión potencial como el «acto/energeia».
Sin embargo, las almas no serían por defecto eternas, a no ser que reciban amor de Dios.
El alma sería una sustancia particular, creada directamente por Dios de manera digamos especial o exclusiva. De hecho es con el alma que podemos habitar en el cuerpo físico y en el cuerpo-espíritu. Es con el alma que somos capaces de «ver universo», es decir, de participar en la creación. Y los instrumentos corporales serían eso, instrumentos.
Sobre el alma seríamos «señores», aunque en sentido último solo para decidirnos entre dos cosas:
─ la eternidad, si recibimos amor de Dios,
─ o el estado «natural perfecto», el cual no sabemos del todo cómo definir en el sentido de si es o no una especie de perpetuidad en suspenso… si nos quedamos sin recibir la eternidad real de dicho Amor Divino.
Por lo tanto, si se cierra la posibilidad del regalo del Amor de Dios (ya que los regalos esencialmente no son algo obligatorio), pasaríamos a un estado de «incertidumbre eterna», con la posible desaparición o fusión en algo (al igual que el alma es creada, podría ser «descreada»).
Solo el amor de Dios consigue que el alma participe de la cualidad «increada» de Dios: la eternidad de Su Amor sería ya indestructible, pero, por libre albedrío, el alma tiene que aceptarlo por sí misma (es consustancial al hecho de tener libre albedrío, o ser libre en el sentido álmico).
Volviendo a lo material (y diríamos «lo material» para que no suene tan fijo como que algo físico siempre ha de quedarse siendo físico, pues no sería así):
De hecho, vemos en los otros mensajes de Bacon que hay como una especie de ciclo entre visible/invisible, material/espiritual. Aunque, en tal «ciclo», gana de cierto modo lo espiritual que, de alguna manera, es «primero» (de ahí su mayor agilidad, etc.).
La verdadera sede de la mente (intelecto) humana estaría más bien en el cuerpo espiritual; y, en el fondo, el asiento último de dicha mente estaría en el alma; esta anima o «alimenta» de vida al cuerpo espiritual, y el alma es una especie de trasfondo vital sustancial; es la sede final de la autoconsciencia, de la personalidad única, del libre albedrío, así como de todas esas «facultades» «emocionales», pero en una versión muy «puramente caracterizable» como tal cosa: emociones, aspiraciones, etc.
─ Los descubrimientos científicos.
Sería útil, creo, situarnos respecto a los hallazgos de los que habla Bacon.
La telegrafía sin hilos quizá aparece más o menos cuando la electricidad.
La electricidad en el fondo no se ve, igual que el viento no lo vemos (aunque no serían lo mismo, claro, ya que los campos y causalidades ahí no serían comparables); y la imaginación humana ha pergeñado diversas explicaciones para alimentar la «necesidad de objetividad» y «sustanciación» más o menos realista de cómo y por qué existe la electricidad.
Nuestro objetivo en este apartado sería en parte el de alumbrar esta parte del texto de Bacon:
«Estos descubrimientos y el funcionamiento de las fuerzas de lo invisible no son ni más ni menos que un cierto tipo de conocimiento que las controla, tal como se ha hecho evidente para su consciencia.»
¿Descubrimientos que son conocimiento controlador? Es evidente que los descubrimientos son conocimiento, y este conocimiento es invisible, es pues «espiritual», en el sentido que estamos viendo aquí.
De hecho, los científicos jamás han visto una ley y sin embargo en muchos campos no se deja de hablar de leyes.
Retrospectivamente, un Bacon quizá diría que no dejan de hablar de «fantasmas», refiriéndonos con esto a que haría una especie de ironía sobre cómo los científicos desprecian los ámbitos invisibles cuando ─digamos─ conviene emocionalmente; esto sucedería, en parte, para con ello no desatar miedos personales, relativos a la existencia general del ser humano y la posible existencia del mundo espiritual; así como relativos al futuro personal y quizá eterno de cada cual, o relativos a la existencia Dios, etc.; así como para no desatar tampoco miedos «materiales»: el de perder la carrera científica si, como Hyslop, nos metemos en los «líos» que Hyslop aceptó considerar… y que nos sacaran quizá del establishment, etc. Continuar leyendo «La materia es una sola (ámbitos físico y «espiritual»)»