[Últ. act.: 27 agosto 2026]
Este es un mensaje dado a través de Padgett hace unos cien años.
Para los enlaces a estos mensajes o cartas, ver aquí: Padgett.
El tema del aborto lo tratamos en sitios como el vídeo del canal que tengo acerca de Nathan, etc.
Al inicio comento algunas cosas, y durante el mensaje también (no mucho).
Enlace al original: aquí.
Enlace al audio: aquí.
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Sarah J. Wilson: Una abortista se da cuenta demasiado tarde del gran mal que hizo en la tierra y busca ayuda
Aquí estoy. Sarah J. Wilson:
Permíteme escribir porque necesito mucho la ayuda. Estoy en la oscuridad y sufriendo.
Cuando estaba en la tierra era una mujer que intentaba ganarse la vida haciendo lo que Dios y el hombre condenaban como algo que iba en contra de la naturaleza y de todas las disposiciones para perpetuar el mundo. Fui abortista y causé muchos nacimientos prematuros, o la destrucción de aquello que si se le hubiera permitido gestarse habría sido un ser humano. Así que ya ves que mis actos fueron muy malos; y desde que estoy en el mundo espiritual me he dado cuenta de la enormidad de los mismos.
Por supuesto, cuando cometía estos actos sabía que estaba haciendo el mal, y cometiendo en muchos casos un asesinato. Pero el deseo de ganar dinero era tan grande que mis crímenes no se me presentaban en toda su desnudez y enormidad. Pero ahora los veo cara a cara, y me doy cuenta de que soy el más miserable de todos los miserables. Nunca he conocido un momento de paz desde que soy un espíritu, y me parece que he sido un espíritu así durante siglos y siglos.
Ningún rayo de luz viene a mí jamás, y ninguna palabra de amor o simpatía. Mis asociados están igual que yo, impregnados en pecados de un tipo u otro, y nunca nos llega un rayo de esperanza. A veces me pregunto por qué he nacido y por qué no puedo morir y ser aniquilada para siempre. Pero ese consuelo no es mío. Debo vivir, sufrir y pagar las penas de mis actos realizados en la carne.
Yo pensaba que era una mujer de buen corazón en la mayoría de los asuntos de la vida, y creo que mis vecinos me consideraban así. A menudo ayudaba a los pobres y alimentaba a los hambrientos, y decía palabras de bondad a los afligidos; y realmente pensaba que era una buena mujer. Pero ahora, qué inútiles me parecen todas estas obras de aparente bondad, pues no pesan a mi favor ni lo que un grano de arena frente a una montaña. Así que ya ves que los grandes pecados que cometí no tienen forma de ser borrados. Desearía no haber nacido nunca.
A veces me dicen que algunos de los niños pequeños que viven en territorios más elevados son aquellos a los que yo privé de la vida terrestre. Yo, por supuesto, no lo sé, sino que son algunos espíritus quienes me lo dicen; y cuando me entero de esto me ayuda un poco a pensar que, aunque los privé de su existencia terrenal, están vivos en una tierra más brillante y más feliz. Pero esto no es suficiente para aliviar mis sufrimientos. Los maté cuando estaban en la tierra y no tenía derecho alguno a hacerlo.
Estoy siendo castigada. E incluso cuando estaba en la tierra traté de hacerme creer a mí misma que no había infierno. Ahora sé que hay un infierno y que estoy en él, y creo que nunca saldré de él.
Bueno, podría contarte muchos ejemplos de mis pecados, pero no serviría de nada. Creo que te he contado lo suficiente para despertar tu compasión, y creo que si puedes ayudarme lo harás.
Estuve casada pero no tuve hijos, y a veces pienso que si hubiera tenido hijos propios no me habría dedicado a destruir los de los demás. Pero ahora es demasiado tarde y debo sufrir.
Haré todo lo que me digas y trataré de creer y seguir los consejos que se me puedan dar. Solo haz algo por mí.
He preguntado por la Sra. Salyards y un hermoso espíritu se acerca, y coloca su brazo alrededor de mí. Dice: «eres mi hermana en problemas, y una hija de Dios como yo, y Él te ama como me ama a mí; así que ven conmigo y te amaré y trataré de mostrarte el camino hacia la luz y la felicidad».
Entonces, me voy.
Oh, querido amigo, te doy las gracias y con todas mis lágrimas de corazón y mi gratitud te digo buenas noches,
Sarah J. Wilson