¿Por qué me siento peor al reconocer un pecado?

[Última actualización: siguiente versión del texto, algo mejorada: 1.02, 9 agosto 2023]

En este audio y en el texto (abajo está el texto en formato web y en pdf):
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Enlace al texto: pdf  (versión 1.02, 9 agosto-2023)

… vemos más cosas sobre lo que sucede en torno al proceso de eliminar las causas que nos hacen desarmonizar el alma (pecado).

En el audio leo este texto (enlazado arriba en pdf), que coloco también ─en esta primera versión, 1.01, del 7 de agosto─ en formato web:

Índice
– Introducción
– “Transcripción”: ¿Por qué me siento peor al reconocer un pecado?
– Notas

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Introducción
En este texto vamos a ver una especie de transcripción-traducción que he preparado. Es de una conversación entre Jesús y María Magdalena. Está algo transformada desde el formato de la conversación original, para hacer un texto con un discurso casi continuo, digamos, como si fuera casi un monólogo. (nota 1) En el texto hay algunos paréntesis que son añadidos míos para, por ejemplo, aclarar, parafrasear, completar, etc. (aunque el texto en sí ya puede contener a veces una pequeña elaboración o parafraseo, pero en general es muy literal).
En general, en los audios que casi siempre acompañan estos textos, comento, remarco y repito cosas que parecen realmente importantes, etc.

“Transcripción”: ¿Por qué me siento peor al reconocer un pecado?

¿Por qué me siento peor al reconocer un pecado?
Acabamos de hablar sobre por qué me siento peor al reconocer la verdad.
Ahora, concretamente en cuanto se trata de saber por qué me siento peor cuando reconozco el pecado, e incluso cuando empiezo a erradicar el pecado de mí… ¿por qué eso implica sentirse peor? ¿Acaso no debería sentirme mejor, no debería haber recompensas por hacer esto? Pues ahora estoy en una mejor condición.
Y estamos diciendo que podría ser que nos sintamos peor, pues, por supuesto, no tiene por qué ser así. Pero si es así, si nos sentimos peor, hay razones para ello.
Entonces, en primer lugar probablemente necesitamos decir concretamente dónde es que vamos a sentirnos peor, pues efectivamente podríamos sentirnos peor en nuestro cuerpo físico.

Debido a los reconocimientos conscientes que hemos desarrollado acerca de nuestro pecado, la relación entre ese reconocimiento consciente del pecado, y el dolor efectivo del cuerpo físico, se vuelve más intensa. Y una vez que nos volvemos conscientes del pecado, puede que realmente sintamos más dolor en nuestro cuerpo físico.
Y también tiene el mismo efecto en nuestro cuerpo-espíritu. Así, en cuanto a los espíritus que no tienen un cuerpo físico, ahora pueden volverse conscientes de cómo el pecado está reflejado en su cuerpo-espíritu; ven las diferentes zonas en el cuerpo-espíritu que han desarrollado problemas o “enfermedades” en ellas. Y esas zonas en particular del cuerpo-espíritu tienen también después una repercusión en el cuerpo físico (ahora volviendo al caso, se supone, de ser alguien todavía con cuerpo físico, claro).
Y luego también está el efecto que tiene en el alma, que obviamente se da más instantáneamente; pero cada vez que te vuelves consciente del pecado hay sentimientos en ti, te sientes culpable sobre la cosa en concreto.
Y esta culpa es causada de forma natural porque ya no niegas la verdad, y ahora estás viendo la verdadera extensión o el daño de lo que realmente has hecho al involucrarte en el pecado. Y así, también podrías sentirte emocionalmente peor. O sea, puedes sentirte peor física, espiritual, y emocionalmente. Podrías sentirte peor en estos tres aspectos de la vida, e incluso a la vez en los tres —como es el caso frecuentemente—.
Entonces, tenemos que mirar por qué es eso; y esto parece girar en gran medida en torno a nuestro punto de vista sobre el pecado, y efectivamente es así.

Entonces, el dolor físico, en el cuerpo físico, usualmente se incrementa temporalmente debido a la eliminación de la negación, y a la creciente admisión del pecado. (nota 2)
Para eliminar emocionalmente el pecado primero necesitas aceptar que hay un pecado, y eso inicialmente es como un reconocimiento intelectual. Y este proceso de darse cuenta intelectualmente es un proceso de como 4 o 5 fases —he hablado de este proceso muchas veces en los talleres—.
Y luego llegas a la fase emocional, donde comienzas un proceso de reconocimiento emocional. Eso comienza con el reconocimiento emocional de que hay un pecado, y también atraviesa 5 o 6 diferentes fases hasta alcanzar el punto en que realmente liberas la causa emocional del pecado.
Obviamente, debido a este creciente estado de reconocimiento intelectual, y luego el creciente estado de reconocimiento emocional, va a haber cambios, energéticamente hablando, dentro de tu alma, en cuanto a cómo fluyen los sentimientos en tu alma. Y esto tiene una repercusión subsiguiente en tu cuerpo-espíritu y en tu cuerpo físico.
Entonces, lo que eso significa es que ahora que soy consciente de algo, pero que todavía no ha sido liberado, usualmente mis dolencias físicas se incrementan para mostrarme que estaba en lo correcto: hay un enlace entre aquello de lo que ahora soy consciente y esa dolencia en particular. Y esto nos ayuda a decir: “ok, esta dolencia me está diciendo que el problema todavía existe”.
Y así (dice Mary), ¿esto es así porque se da una especie de enfoque álmico intensificado (o énfasis álmico intensificado) en el asunto o cuestión problemática, y, entonces (por eso), todo se manifiesta más fuertemente?
Bueno, incluso empieza desde el periodo de reconocimiento intelectual. Así que puede comenzar ahí. Recuerda que hemos dicho que en el periodo de reconocimiento intelectual hay 5 o 6 pasos,4 y luego tenemos el periodo emocional con otros 5 o 6 pasos… y así, de cualquier manera, a través de este periodo de tiempo, vas a tener un sentido más intenso a la hora de permitirte aceptar el concepto de que todavía estás luchando emocionalmente.
Y entonces, lo que supongo que estoy preguntando es (dice Mary): ¿se trata de un cambio real en tu cuerpo, o simplemente es que eres más consciente de lo que ya está pasando en tu cuerpo?
No, muchas veces puede haber un cambio real en tu cuerpo, con el que el flujo emocional en tu cuerpo exhibe un nivel más alto de bloqueo de energía que lo que antes habría mostrado, pues ahora eres consciente del problema. Así que podrías tener una respuesta física exacerbada, y que se siente como: “ah, ahora me estoy poniendo realmente enfermo…”, o lo que sea.
Frecuentemente yo tenía algunas de estas respuestas antes de liberar el miedo. O bien, frecuentemente, antes de liberar la pena tenía gripe, y luego atravesaba el proceso de soltar la pena, pues la gripe demostraba la resistencia emocional que todavía tenía, la resistencia al proceso. Pero era consciente intelectualmente de ello.
Entonces (dice Mary), ¿es la exposición del pecado (su visibilidad, revelación: “exposure”), y cierto tipo de intención creciente de tratar de forma diferente con ese pecado, lo que entonces crea la resistencia, una resistencia que contiene más energía en ella, en cuanto que resistencia?
No, no, hay partes de ti que ahora empiezan a ser conscientes de todos los bloqueos; pero también te estás resistiendo a que sean liberados tales bloqueos.
Así que es como una lucha, interna. Y antes de entrar en una lucha sobre el tema era simplemente lo que era. Pero ahora estás en una lucha interna sobre ello, emocionalmente hablando: sabes que lo tienes que soltar, pero no lo has hecho aún, y a veces todavía no sabes si quieres soltarlo. Y así, en esa posición, a menudo sucede como resultado que te pones más enfermo. Y esto sólo se debe a esta resistencia que generalmente tenemos a la hora de permitir que sea liberado el sentimiento causal, la emoción real que nos hace pecar. Y hasta que la soltemos, tendremos este dolor.
Entonces, ahora yo estoy atravesando mucho dolor asociado a la autoestima (“self-worth”; como vemos, Jesús pone aquí un ejemplo personal). Eso significa que en todo lugar de mi cuerpo donde haya un bloqueo sobre ese tema, tal dolor se incrementa ahora, pues estoy atravesando esta lucha interna, en la que por un lado no quiero soltar cierta emoción debido a ciertas razones, y por otro lado sí quiero soltarla, realmente quiero, rezo por ello… y está transcurriendo esta lucha interna; y así, cuanto más se da tal lucha, hasta que no llegue al punto donde cambien las tornas (el punto donde se da el vuelco, donde el “equilibrio” se pierde para que “gane” el aspecto “soltar”) y sienta realmente la emoción adecuadamente… cuanto más esté transcurriendo esta lucha interna, decía… probablemente eso haga que se intensifique más mi dolor corporal —hasta ese punto en que se dé el vuelco, y una vez que se dé, todo se va—.

Bien, otro aspecto: comienzo a ser sensible al dolor que he causado y estoy causando a otros, al involucrarme en mi pecado.
Y antes de este punto yo (hablando del caso general) estaría usando métodos para desconectarme e insensibilizarme a los efectos de mi pecado hacia otras personas. Pero ahora lo estoy viendo.
Y veo que no sólo me daña a mí, sino a otros; y ahora empezamos a ver la relación. Entonces, naturalmente, en este punto estoy empezando a sentirme peor, porque digo: “ah, tío, le he hecho daño de nuevo”, y como ahora eres más sensible al daño hecho a otros, no quieres hacerlo, y atraviesas esa fase en que dices: “ahí voy otra vez, he hecho lo mismo de nuevo… realmente tengo que tratar esta adicción, porque si no… o tengo que tratar con el pecado, porque si no, voy a seguir haciéndole daño”. Y comienzas a ver el dolor que causas a otras personas al herirlas, y eso te hace sentir mal también. Así que eso obviamente te hace sentir peor cuando lo reconoces; esto forma parte del reconocimiento del pecado.
Y también comienzo a ser sensible al dolor y a la penalización que debido al pecado se me están aplicando a mí; y antes estaba insensibilizado a eso.
Frecuentemente estamos insensibilizados a nuestra falta de amor por nosotros mismos. Desde una edad muy temprana hemos sido enseñados a no querernos a nosotros mismos, generalmente. Y frecuentemente estamos muy insensibilizados a ello. Y, de hecho, este es probablemente uno de los más grandes problemas que vayamos a afrontar en el futuro: sintonizarnos con lo que realmente significa el amor a uno mismo; lo que realmente es, cómo se siente realmente.
La mayoría no tenemos un fuerte amor por nosotros mismos, tenemos una fuerte negación de nosotros mismos, de nuestras emociones… un fuerte deseo de evitar emociones mediante las adicciones, pero eso no es quererte a ti mismo.
Pero una vez que llegas a ver la definición de Dios de quererte a ti mismo, y ves los pecados asociados a ello… A veces los mayores dolores que he tenido están en relación con eso —dolores internos, que he tenido, están relacionados con eso—.

Además (un aspecto más): comienzo realmente a descubrir, a destapar, las emociones que estaba tapando mediante mi pecado, o las emociones que están impulsando mi pecado.
A veces, a lo que me vuelvo sensible es al enfado, y no se siente muy bien. Este tipo de emociones son mayormente la vergüenza, tristeza, enfado… todo este tipo de emociones… y el miedo; esas emociones están ahí, siempre han estado ahí, y dirigen mi deseo de hacer algo mal. Pero una vez que estas emociones empiezan a asomar, y como hemos estado tan desconectados de ellas durante tantos años, van a sentirse incómodas; y así, probablemente te sientas peor cuando comienzan a asomar, hasta que llegue el momento en que te rindas a ellas; y una vez que te rindes, te acostumbras a sentirlas, y luego ya todo está bien… todo se “tranquiliza”.

Y también puede deberse a que todavía no he eliminado las emociones que estaba queriendo evitar —esas de las que has hablado (dice Mary)—, y así, todavía hay una compensación negativa dándose en mi alma, porque el pecado todavía está existiendo. Lo reconozco, trato de comenzar a hacer algo sobre ello… pero todo ello está todavía en mí operando de la misma manera.
Sí, y puede que todavía me esté involucrando en acciones que degradan mi alma, debido a ello, lo cual también incrementará mi dolor compensatorio. Así que podría ser que todavía esté haciendo cosas en las que me involucro en el pecado, y obtendré ese dolor compensatorio adicional por involucrarme en un pecado adicional, y de forma inmediata (obtendré ese dolor de forma inmediata). Pero como ahora soy más consciente de ello, también soy más consciente de que está ahí, y más consciente de su instantaneidad (“more aware of its instancy”), de cómo de instantáneamente ocurre…5 y eso también me hace sentir peor en el momento.

Cuando reconozco mi pecado (dice Mary aquí), también eso resulta en volverme consciente de la culpa, que es la penalización natural de mi pecado, y entonces a menudo me siento peor. Y esto puede suceder cuando despertamos al pecado…
Sí (confirma Jesús); cuando despertamos de verdad al pecado tenemos sentimientos de culpa asociados a ello, y no podrás evitarlo; y si intentas evitarlo, apagarás el proceso de soltar el pecado, y esto forma parte del proceso natural de ver las consecuencias del pecado. Una de ellas es la culpa, y es una emoción que necesita ser sentida.
Pero frecuentemente tratamos de evitarla; y frecuentemente decimos: “oh, esa persona me está intentando humillar, deshonrar (shaming me)…”, cuando no es así. Todo lo que la persona está haciendo es exponer una emoción dentro de nosotros mismos —de culpa sobre lo que hemos hecho—. Y eso es lo que necesitamos entender, en vez de decir que la otra persona está intentando humillarme.
La realidad es que, una vez que trates con tu pecado, no puedes ser humillado por ello. En otras palabras, no te pueden hacer sentir mal sobre lo que hiciste, pues una vez que tratas con ello ya no te sientes mal: Has liberado su causa, y el pecado en sí mismo, y sus efectos. Así que ya no te sientes mal sobre ninguno de los pecados que puedas haber cometido en el pasado. Y así, nadie puede humillarte por nada de lo que has hecho. No sentirás vergüenza (“shame”), más.

Y, finalmente: Una vez que comienzo a deconstruir la razón de mi pecado —que es esta condición emocional defectuosa, errada, que dirige o impulsa mi deseo—, siento entonces el dolor asociado con estas emociones subyacentes—las dañinas, y que usualmente vienen de mi infancia, y para cuya negación he estado usando mi pecado (he estado usando mi pecado para negar esas emociones que usualmente provienen de la infancia)—.
La mayoría de nuestras emociones dolorosas son heridas—si las pudieras llamar así— que provienen de nuestra experiencia infantil. Y cuando digo “la mayoría”, me refiero a muchas de ellas, pues muchas también proceden de las elecciones que hemos hecho durante la vida —pero muchas provienen de la experiencia infantil—.
Ahora bien, obviamente la razón de mis adicciones es negar mi experiencia infantil tanto como sea posible, de modo que no tenga que sentir sobre ello. Y ahora que las adicciones están siendo expuestas y el pecado está siendo expuesto, ahora, tengo el reconocimiento de estas emociones infantiles que todavía tengo dentro de mí, y que fue doloroso experimentar en aquel momento (de la infancia), y que efectivamente reprimí… reprimí su experiencia, cosa esta que efectivamente hice —insistamos— por cientos de razones diferentes.
Pero en algún momento voy a tener que sentirlas.
Y por eso es que a veces se siente peor, pese a que estoy poniéndome mejor.
Así que hay muchas razones, de las que hemos hablado, para que, cuando reconocemos nuestro pecado, y siquiera empezamos a querer intentar abordarlo, a menudo podríamos sentirnos peor. Y me encanta esto (este aspecto, creo que se refiere Mary aquí; lo que creo que dice exactamente es, aunque no estoy seguro, pues lo dice muy rápidamente…: “I love this ‘cause it’s just a natural part of the process”), porque simplemente es una parte natural del proceso; algo ahí nos está realmente ayudando a volvernos sensibles a la visión de Dios sobre lo que es amoroso y lo que no… básicamente a la moralidad.
Sí… y todos los sentimientos relativos a estar sintiéndose peor son el resultado de, bien sea nuestro comportamiento del pasado, o bien de nuestras acciones actuales —en lo que respecta al pecado—.
Así que no podemos ir y acusar a algún otro por eso. Todo ello es el resultado de algo que hemos hecho en el pasado, o de algo que estamos haciendo ahora para evitarlo. Pero una vez que vemos que lo estamos haciendo, podemos decir: “ah, si abrazo mis emociones más abierta y rápidamente, y si tengo menos resistencia, etc., puedo reducir este sentimiento de dolor y sufrimiento; puedo reducir todo el dolor y sufrimiento; puedo reducir el sentimiento de sentirme peor”… a través del proceso.
Y supongo (dice Mary) que incluí esta serie de preguntas en esta sesión porque estamos hablando mucho sobre cómo la compensación recompensa nuestros actos amorosos, y cómo penaliza… así que tenemos este dolor y este placer, que están representando esta compensación así como en un enfrentamiento… y, no obstante, como la gente a menudo está viviendo tan insensibilizamente, desconectados, en negación, satisfaciendo adicciones para obtener aprobación social, efectos rápidos de placer a corto plazo… mediante acciones adictivas, relaciones adictivas… eso se puede sentir como que, al comenzar a emprender una vía amorosa… o sea, al afrontar la verdad personal, al comenzar a desear abordarla, eso se siente como:
“¡eh, un momento! Por lo que Jesús me ha estado diciendo se suponía que esto se iba a volver algo realmente agradable ya… pero realmente me siento mucho peor”…
Así que tenemos estas preguntas, que pueden ayudar a la gente a entender la dinámica real de lo que está sucediendo, y de lo que les ha estado sucediendo en el pasado.
Sí (dice Jesús), y aquí todavía no hemos mencionado —y probablemente no lo haremos, pues es un tema completamente diferente, aunque de todos modos tenemos que mencionarlo brevemente—, el concepto de que, cuando todavía no hemos liberado nuestro pecado, pero somos conscientes de que está ahí, se dan más presiones para que volvamos al pecado; son presiones duras, fuertes, ejercidas por parte de espíritus y por parte de la gente que nos rodea en la Tierra.
Así que eso también, en sí mismo, hace que nuestra vida se sienta peor. Así que hay muchas razones por las que podría sentirme peor durante cierto periodo de tiempo.

Notas

(1) nota 1
Se trata de una breve parte de la sesión 5, parte 5 (S5P5), de los materiales de Divine Truth sobre el perdón y el arrepentimiento, la compensación y la conciencia (del 2017 y del 2018): https://www.youtube.com/watch?v=dyGlJ5emszE
Hemos visto algunas otras partes en otros textos y audios, por ejemplo de la sesión 4.
Ver por ejemplo lo publicado en la web en torno a la fecha de redacción de este texto/audio. Algunos títulos son por ejemplo estos:
“La gente que muere no es inmediatamente consciente de ello. ¿Cómo siente el pecado la persona promedio tras morir?”,
“¿Cómo siente el pecado la persona promedio en la Tierra?”, etc.

(2) nota 2

O sea, admisión, aceptación del hecho de que estamos cometiendo un pecado, es decir, algo que objetiva y efectivamente degrada el alma que somos (la mitad de alma).