Recordatorios, 1: Consecuencias: ¿correcciones, castigos… oportunidades? | Recordatorios sobre el alma, Dios, la verdad…

[Actuación (última): 27 abril 2023, revisión texto principal]

En este audio o serie de audios (y enlace a textos debajo) …

Enlaces a los audios:
descarga (1) / en ivoox (1) ||
descarga (2) / en ivoox (2) ||

Enlace al texto principal: pdf (versión 1.13, del texto; 27 abril, 2023)

Texto complementario (notas sobre el trauma, de un evento de Divine Truth): pdf (versión 1.02; 22 marzo, 2023)

… empezamos una serie de recordatorios sobre el alma, Dios…

En los audios vemos o veremos los apartados del texto arriba enlazado.

El primer audio trató del apartado 2 del texto — con la idea de entrar directamente al tema — .

En el segundo (audio titulado «Recordatorios, 1b…») leo y comento un poco el apartado 1, muy importante.

En otros audios leeré quizá los demás apartados.

El apartado 2 trata nuevamente sobre el tema de «los gritos dados a una madre por sus hijos», como ejemplo de aprovechar las «oportunidades de aprender sobre el amor», o dicho de otro modo, «aceptar positivamente» los regalos de «la vida».

En general, en este recordatorio hablamos del tema de los «actos» y sus «consecuencias»… que si «correcciones», que si oportunidades de aprender, etc.

Lista de los títulos de los apartados del texto (por ahora):

– Consecuencias: ¿“castigos”, “correcciones”… “oportunidades”? 
– Un evento controvertido: gritos a una madre
– Complemento tomado de las preguntas y respuestas del encuentro hecho el 12 noviembre del 2011 por Jesús y María Magdalena
– Cuando lo propio no es lo apropiado: la continuación de nuestra vivencia en el error, tras “morir”: de traumas y masacres como ejemplo extremo
– Apéndice sobre la masacre: ley de atracción; humildad, arrepentimiento y perdón; los indígenas de aquí y de allá…
– Volviendo a la semi-oración con nuestra madre, y la masacre
– Cuando los antepasados se “pegan” a ti

– Referencias

Descripciones de algunos audios

Descripción del audio 2

En este audio (Recordatorios, 1b…) vemos el primer apartado, el tema fundamental de ese texto de Recordatorios, 1.

En ese tema entrábamos directamente en el audio 1, donde tratábamos ese «ejemplo práctico» de «gritos a una madre» (que ya vimos).

Así, ¿qué es eso de las consecuencias de nuestros actos? ¿Qué pasa con eso?

Fijaros, seamos o no ateos, creamos en lo que sea…. en el fondo, más allá de las palabras y conceptos… todos vivimos las cosas, o las interpretamos… como si fueran «correcciones» o «castigos» dados por parte de una «vida dura»: «la vida es dura»… «la vida conlleva sufrimiento»…

Mi lista de arrepentimiento, y algo de contexto

En este audio…
Enlaces al audio: en ivoox / descarga
… vemos mi lista personal de cosas sobre el arrepentimiento, como ejemplo para animarnos a hablar con Dios (distinguiéndolo de espíritus, distinguiéndolo de un mero entregar la voluntad… etc.)… o en general para compartir cómo va nuestra relación con Dios, en el sentido de poder recibir cómo se siente Dios sobre nuestra alma en relación a daños concretos de este tipo también (del daño relativo a relaciones de arrepentimiento con personas, con el entorno, etc.*).

Intento insistir mucho en un contexto y una actitud «no culposa», que es donde debemos instalarnos si nos metemos en este experimento «científico» con nuestra alma, este «experimento» hacia nuestra felicidad a la manera de Dios – y ya mismo, en lo físico -.

Matización sobre mi caso con el aborto (1/dic/2022)

Nota importante: Este es un proceso en marcha, es decir, voy realizando precisiones y matizaciones sobre mi caso con este tema tan escabroso del aborto, que aparece comentado en este y otros audios.
Lo digo porque a veces comento detalles para ilustrar esto con mi caso, y la página principal sobre «mi caso» contiene actualizaciones con datos (escribo esto a 1 de diciembre, 2022).
Por ejemplo, he sabido con este proceso que no era exactamente que mi madre me quisiera abortar a mí, sino que más adelante ella abortó de la vida física a otra alma, cuando yo era pequeño; fue mi padre quien le propuso la idea; más información y audio sobre ello en la página enlazada: https://www.unplandivino.net/aborto/

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* Recordemos que este daño se trata del que tenemos grabado en el alma de cada cual, un daño del cual no se puede responsabilizar Dios si no nos responsabilizamos personalmente cada uno primero sintiendo, queriendo sentir ese daño… para poder recibir amor, y absorber en el alma efectivamente más verdad… constando así el perdón que ya nos «da» Dios, al recibir, pues, amor de parte de Dios… eliminando así la causa que nos hizo realizar actos que «desarmonizan el alma».

Una página con enlaces y referencia a materiales sobre el arrepentimiento, el perdón y la compensación:
https://www.unplandivino.net/cap/

Cuando el enfado está justificado…: La tortura emocional que realizan madres/padres a hijos | Misericordia vs perdón

En este audio:
Enlaces: en ivoox / descarga

…reforzamos un poco lo visto en el audio sobre «Los gritos de los hijos a una mamá«, y también en el tema de acceder a la rabia infantil, así como en este ejemplo personal que tiene que ver con el aborto.

Paradójicamente, el enfado sí está «justificado», si entendemos por eso que no hay casualidades, y que todo actúa por ley para nuestra redención (ley de atracción, etc…. para que dejemos de «negar nuestra alma»).

Hablo un poco de nuevo sobre el hecho (no juzgando, no juzgamos)… sobre el hecho de que los padres y madres (etc.) actúan literalmente todos ellos como torturadores emocionales.

También sigo hablando un poco del ejemplo personal ya comentado.

Y acabamos tratando la distinción entre misericordia y perdón.

 

Las emociones sinceras o amorosas que permiten el arrepentimiento

En este audio (enlaces abajo) vemos la conversación que tuvieron en el 2017 Jesús y María Magdalena sobre este tema, tan malquerido, del arrepentimiento…, que corresponde al punto 11.1.2 del esquema sobre estas sesiones (ver estos materiales aquí).

Enlaces audio: en ivoox / descarga


Sesión original (Divine Truth):
https://www.youtube.com/watch?v=TWE2BDGMW64

 

 

Las emociones insinceras o desamorosas que impiden el arrepentimiento

En este audio (enlaces abajo) vemos la conversación que tuvieron en el 2017 Jesús y María Magdalena sobre este tema tan «políticamente incorrecto», del arrepentimiento… , que corresponde al punto 11.1.1 del esquema sobre estas sesiones (ver estos materiales aquí).

Enlaces audio: en ivoox / descarga


Sesión original (Divine Truth):
https://www.youtube.com/watch?v=TWE2BDGMW64

 

 

Las emociones sinceras o amorosas que permiten el perdón

En este audio (enlaces abajo) vemos la conversación que tuvieron en el 2017 Jesús y María Magdalena sobre este tema, que corresponde al punto 10.3.2 del esquema sobre estas sesiones (ver estos materiales aquí).

Enlaces audio: en ivoox / descarga


Sesión original (Divine Truth):
https://www.youtube.com/watch?v=zrKZ_piDdhQ

 

 

 

Las emociones insinceras o desamorosas que impiden el perdón

En este audio (enlaces abajo) vemos la conversación que tuvieron en el 2017 Jesús y María Magdalena sobre este tema, que corresponde al punto 10.3.1 del esquema sobre estas sesiones (ver estos materiales aquí).

Enlaces audio: en ivoox / descarga


Sesión original (Divine Truth):
https://www.youtube.com/watch?v=zrKZ_piDdhQ

 

El arrepentimiento, la conciencia y un contraste básico

Índice
– El arrepentimiento es «muy bonito»
– Encantados… y el contraste
– La conciencia y el arrepentimiento: aborto
– Aborto y «extraterrestres»
– Presentación e índice del vídeo correspondiente a este texto

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[Para la introducción a estos temas (arrepentimiento y perdón, alma), ver las páginas-guía (por ejemplo A.5)]
[Este texto lo leo y lo contextualizo en el vídeo enlazado, que presento con su índice en el último apartado]

El arrepentimiento es «muy bonito»

Esto quedará quizá mejor «ilustrado» en el vídeo, y merece que lo recordemos y hablemos mucho más algún día… 🙂 , pero pasemos al siguiente apartado para ir viendo por qué el arrepentimiento es algo hermoso en relación a nuestra relación con Dios, con los demás y con «ser el alma».

Encantados… y el contraste

Vimos esto tan «desagradable» de que en realidad tenemos que estar encantadísimos con la idea de arrepentirnos 🙂 .

Encantados… sobre todo porque en general lo que está en desarmonía en nuestra alma son cosas que justificamos. Por ejemplo: toda la manera de criar a los hijos, o muchos aspectos de cómo tratamos a las parejas, muchas faltas perdón y de arrepentimiento… etc.

Y todo eso son cosas que obstaculizan la relación con Dios; es decir:
– obstaculizan que sintamos la verdad de Dios a través de la conciencia,
– y obstaculizan el proceso de armonizarnos con la posibilidad de recibir amor divino, al pedirlo.

El arrepentimiento nunca exige «que el otro me perdone».

Imaginaos que le hemos dado un golpe a alguien – por poner un ejemplo muy sencillo de desarmonía, es decir, de pecado -.

Digamos que luego nos grita ese alguien al que hemos atacado, pues «tiene algo directamente con respecto a nosotros».

Si nosotros, justo poco antes de recibir el grito, nos arrepentimos de lo que hemos hecho – REALMENTE arrepentirnos -, entonces no sentiremos ninguna incomodidad ante el grito de esa persona; por ejemplo no nos sentiremos «mártires» recibiendo ese grito, ni víctimas, etc.

Pero SÍ aceptaremos que es lógico que la persona se sienta así, y no esperaremos (no exigiremos ni esperaremos) que la persona «nos perdone». Esa actitud «sin exigencias», automática, sería la demostración de que realmente estamos arrepentidos en el alma.

Entonces, en la vida, cuando vemos que alguien se queja de nosotros, muy a menudo lo que dicen puede «ser verdad», su actitud es una oportunidad para que nosotros sintamos un error, algo de «verdad personal» sobre nosotros.

Es decir, imaginaos este contraste:

– tu pareja, como alma, tiene sus propias heridas (creadas por su entorno, normalmente desde la concepción y en la infancia),

– y si tu pareja está enfadada contigo POR esas heridas, POR SUS PROPIAS HERIDAS emocionales…

– entonces su enfado no es aceptable, es decir, no te sirve a ti, ni le sirve a ella (que te «emita» ese enfado no sirve a nadie, sino más bien degrada más a todos).

– Pero si ahora es el caso de que viene por ejemplo un hijo o una hija, mostrando «falta de perdón hacia nosotros», actuando quizá con enfado… quizá por unas heridas emocionales relativas a la crianza que les hemos dado…

– entonces parece que a menudo eso es «la ley» que está actuando para que nos demos cuenta de que no nos hemos arrepentido realmente de lo que hemos hecho en los hijos (que hemos hecho que absorba su alma emocionalmente).

– Así que a veces «hay que» escuchar gritos, otras veces no.

Vimos que una persona que realmente se siente arrepentida, no exige que el otro le perdone. Es decir, no se sentiría molesta/exigente ante por ejemplo unos gritos de aquel al que hemos golpeado (en ese ejemplo anterior)… o ante los gestos del hijo de este ejemplo.

Esto es casi todo lo contrario al terrible «mandamiento» de «respetar a los padres» de forma automática, «moralista»… pues eso obliga a que toda la civilización piense que lo hace bien, que «cría bien» a los hijos, cuando en realidad todo el mundo está usando a los hijos para «aliviar», justificar y reforzar sus heridas emocionales, pasándoselas sufridamente a los niños debido a miles de justificaciones: «no hay tiempo», «hay que procrear», «hay que ser sacrificado/a»…. etc. Continuar leyendo «El arrepentimiento, la conciencia y un contraste básico»

La verdad acerca del arrepentimiento y del perdón

Ya estoy haciendo poco a poco algunos audios de estos talleres que hizo Miller en Brasil en el 2012, y de los que sí hay traducción en español. Y aunque en este caso hay algunas partes de la traducción que no están muy cuidadas, este taller en concreto sobre el arrepentimiento y el perdón da un material muy importante, y se entiende lo esencial.

En algún momento quizá tranquilamente pueda ponerme yo también a traducir más 🙂 … aparte de lo que llevo hecho, por ejemplo para el caso del tema de la responsabilidad (con una pequeña parte de una sesión que hizo sobre ello (ver punto A.3)), o con el tema de la fe y las leyes (ver punto A.5).

Estamos viendo ya algunos audios y resúmenes tanto en ivoox como en youtube… así como aquí, en la guía de esta web (pues hay cientos de transcripciones de los talleres de Miller y Mary).

En este enlace de esta misma web ya coloqué varios enlaces para descargar muchos textos.

Abajo están los enlaces a los audios de la lectura de esta charla sobre el arrepentimiento y el perdón -tanto a ivoox como a la descarga directa de la nube-.

La verdad acerca del arrepentimiento y del perdón (parte 1) [descarga directa]
// (parte 2) (descarga directa)
// parte 3 (descarga directa)

El mundo al revés: perdonamos cuando tenemos que arrepentirnos, y viceversa

(Texto leído en audio aquí / Y enlace de descarga.
Audio complementario: La verdad acerca del arrepentimiento y del perdón (1) // )

Muy a menudo practicamos, sin darnos cuenta, una especie de arrepentimiento (contrición) con respecto a la gente que en realidad tenemos que «perdonar».

Insistamos de nuevo en que en realidad todo esto es un asunto emocional, en el sentido de que nos pasamos la pelota de las grabaciones emocionales.

Y sí, efectivamente, nadie tiene «la culpa»… pero al final, tampoco nadie se responsabiliza (pues hay muy poca gente humilde, en el sentido en que lo definimos aquí).

Para ver el caos que se forma debido a que nadie se responsabiliza, y ver cómo es que no sabemos responsabilizarnos (emocionalmente), podemos tratar el ejemplo -quizá muy típico- de las madres, que de alguna manera «son sagradas» (en este sentido erróneo):

Yo te parí, así es que autocúlpate todo lo que puedas…

…y ese tipo de cosas.

Entonces, las personas intentamos a menudo «expiar culpas», por ejemplo, como hijos, y practicamos la contrición o arrepentimiento como si les hubiéramos hecho a ellos -a los padres o a las madres- muchas «cosas malas».

Esto lo hacemos a menudo para no crecer, para no sentir la pena profunda asociada a cómo nos trató nuestro ambiente cuando éramos muy pequeños.

Es como si les debiéramos algo a los padres, buscando de este modo una especie de aprobación, o sea, buscando prolongar un estado en el que nos hemos juzgado a nosotros mismos, nos hemos culpado a nosotros mismos, por algo que en realidad no nos grabamos emocionalmente nosotros (vino del entorno hacia nuestra alma).

Esto lo hacemos muchas personas, inconscientemente, desde muy pronto en la vida, para así no recibir las energías de juicio que vienen de los «poderosos» adultos que nos rodean, incorporando así profundamente un sentido de invalidez, etc.

Es decir, lo que hacemos es juzgarnos antes de que nos juzgue la mamá o el papá.

De ese modo nos «protegemos», en el sentido de que ahora podemos controlar, o creemos poder controlar, lo que nos vendrá desde los adultos… y podremos así «evitar» que vuelvan a entrar las energías de juicio desde ellos (unas energías que tanto duelen, ya que, de pequeños, no tenemos casi más protección y guía que esas personas adultas de las que depende prácticamente todo).

Esto es independiente de que luego, efectivamente, en la vida, también podemos haber hecho «cosas malas» a los padres y madres. Pero, en un principio, no es así, pues básicamente somos espejos emocionales (en la primera infancia, como hemos visto en otras partes).

Así pues, en esa cascada de «autoprotección» invalidante, donde no nos protegemos en absoluto (en este «juzgarnos antes de que nos juzguen» tan dolorosamente los padres) hacemos durante la vida gestos de «arrepentimiento» donde lo confundimos todo… pues hacemos como si nosotros fuéramos los malos de la película… en vez de responsabilizarnos de nuestras emociones, pero en tanto que muchas de ellas son cosas que nos vinieron «desde fuera».

Es decir, en vez de «perdonar», «nos arrepentimos», y viceversa.

Y esas emociones basadas en el error entraron en nuestra alma desde el entorno, ya que nosotros éramos incluso bebés cuando por ejemplo las «sagradas madres» nos graban inconscientemente cosas que ni se dan cuenta que están grabando en nuestras almas.

Entonces, quizá ya de adultos, «expiamos» culpas arrepintiéndonos con respecto a personas que en realidad tenemos que «perdonar» (perdonar aquello que provenía de su alma, en la primera infancia)… perdonar en el sentido de responsabilizarnos de ese modo ya comentado, donde en realidad el «trabajo» es el de volver a hacer fluir todas esas emociones que ya tenemos dentro, que fuimos continuamente incorporando, y que provenían de, por ejemplo, toda esa parte femenina generacional… tan sacralizada, o bien de los padres, etc.

Entonces, tenemos estas dos formas -que es como si fueran simétricas- de responsabilizarnos de las emociones:

– arrepentirse: sentir con humildad, por ejemplo como padres o madres, cuáles eran las causas emocionales de aquella actitud que teníamos y que nos hizo proyectar contra, o juzgar, por ejemplo a unos niños pequeños,

– el perdón: responsabilizarnos igualmente de las emociones que hemos incorporado del ambiente, sin culpar, pero admitiendo la verdad: que nadie se merece nada, que nadie se merece eso.

Por ejemplo, un padre o una madre, debido a las proyecciones que ahora se da cuenta que «metió» en el alma de sus hijos… practicaría el arrepentimiento (concepto este que, como hemos dicho, se emplea para hablar de la tarea de responsabilizarse cada vez más concretamente de las emociones que seguimos teniendo bloqueadas, y que fueron las que nos hicieron proyectar en aquel momento hacia los niños).

Y, por otra parte, los niños, en general, o los jóvenes… practicarían mucho el perdón…. o sea, el responsabilizarse de las emociones proyectadas en ellos que se imprimieron en su alma… pero que, para recibirlas, ellos «no hicieron nada»,  «no se lo tenían merecido»; es decir: son objetivamente injustas, aunque ahora ya solo nos toque, en la vida, sentir (cultivar la humildad).

No hicimos nada para ganarnos esa «impresión álmica oscurecedora»… si la podemos llamar así. Y la parte que nos toca de «limpieza» con respecto a esa grabación, no es la de arrepentirnos por nada.

Cuando nos arrepentimos de algo que en realidad nosotros no hemos hecho (pues no nos hemos grabado esas emociones «juzgadoras», etc.), entonces, liamos mucho las cosas, pues la otra persona (por ejemplo un padre o una madre), que es la que realmente, en su alma, desearía trabajar el arrepentimiento para crecer (en este sentido técnico de deshacer las causas que le llevaron a grabar «emociones erradas» en los hijos)… esa otra persona, madre o padre… decíamos… entonces se ve en un papel que no le corresponde: tiene quizá un hijo, un nieto, sobrino, etc., que le representa, ahí delante, el papel de «soy culpable», y todo el rato (atraído por la ley de la atracción del padre o la madre, para que así este pueda volver a sentir ciertas emociones causales).

Como veis, esto es muy práctico, y es el caso de por ejemplo la gente que a menudo nos ponemos a cuidar a familiares mayores o ancianos, pero con unos sentimientos de lo que llamamos «culpa» (que es arrepentimiento por algo que en realidad no hicimos)… y así, estamos evitando perdonar, pues, como hemos visto, lo confundimos todo, lo mezclamos todo.

Ya vemos pues el lío que montamos en torno a este tema de «la culpa».

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Recordatorio:
todo esto no me lo invento yo, sino que está elaborado a partir de charlas y talleres de Miller y Mary.