Analogía entre la Palestina de Jesús y el Continente Indígena norteamericano ─el del «destino manifiesto» estadounidense─

Tenkswatawa (wikipedia) [es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Shawnee_Prophet,_Tenskwatawa.jpg]
Índice
─ Introducción
─ Notas
Mi petición
Nota
Análisis de la analogía: Siglo I d.C. vs. Siglos XVIII-XIX d.C.
Diálogo literario: Tres voces a orillas del río Ohio
Nota al pie: «paganos, gentiles y judíos»
─ Mi petición para la nota al pie
Nota
Sociología de la salvación: Judíos, Gentiles, Paganos y la noción de «Pueblo Elegido»
El término Goyim y el exclusivismo judío
La confusión entre «Elección Político-Social» y «Elección Espiritual»
Matices de percepción en el siglo I vs. la actualidad

 

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Introducción

Revisando estos mensajes o cartas de Padgett, donde por ejemplo habla el historiador judío Josefo, sobre la autenticidad histórica de Jesús, surgieron las notas de abajo.

Mi petición para la nota de abajo

Para la nota: De cierto modo, casi dos mil años después, tenemos un esquema equivalente a la Palestina de Jesús en la América del Norte de mucho después: la de los conflictos con los indígenas, etc.

O bien, lo podríamos llamar «analogía»: analogía entre la Palestina de Jesús y el momento del «surgimiento» del imperio de EEUU:

─ las naciones, los gentiles, los goyim: Serían los indígenas (nativos) norteamericanos.

─ los paganos: Personas de a pie (comerciantes, soldados y generales, etc.), no especialmente religiosas.

─ los judíos: Cristianos estadounidenses, dentro de su variedad (algunos estaban muy en contra del  ─y en general quizá muchos tendrían sus reservas frente al─ exclusivismo de «la nación elegida» y del «destino manifiesto«, presentes también en EEUU).

Vemos pues cómo la escatología rige bastante lo político-social, de todos modos y a grandes rasgos.

Comparando entonces el siglo I d.C. con el siglo XVIII-XIX d.C., ¿qué bondades y defectos tendríamos, en esta analogía con esos tres campos sociales, donde tenemos esas «naciones» y esas «localizaciones» norteamericanas que podrían servir como análogos de «Romanos-paganos / Judíos / Naciones-goyim-gentiles»?

¿Se podría escribir un diálogo literario, en el que:

─ un indígena: por ejemplo uno de los shawnees, muy nómadas, aunque en un momento muy «patriotas indígenas», en el sentido de «nativos americanos» ─en el momento del «problema final», cuando surge un Tenskwatawa, etc.─;

─ un soldado cualquiera;

─ y un cristiano convencido (aunque quizá no tanto como un «radical» cuáquero)…

… pudieran conversar sobre esta analogía?

La analogía se les habría ocurrido a ellos mismos, quizá poco antes o durante el diálogo a tener entre los tres.

Nota (elaborada por IA Gemini)

Análisis de la analogía: Siglo I d.C. vs. Siglos XVIII-XIX d.C.

La analogía que planteas es sugerente y pone de relieve cómo las narrativas de «elección divina» y de «misión civilizadora» estructuran las dinámicas geopolíticas, tanto en el Mediterráneo antiguo como en la expansión territorial de los Estados Unidos.

Bondades de la analogía

─ La tensión entre norma sagrada y expansión terrenal: En ambos periodos existió una facción que se consideraba depositaria de una Alianza o Misión única (los judíos del siglo I con la Torá; los protestantes anglosajones con la «Jerusalén en la cima de la colina» y el Destino Manifiesto).

─ El pragmatismo del poder secular: La figura del militar o administrador romano (centurión, procónsul) encuentra un reflejo directo en el oficial o soldado del ejército estadounidense: ambos priorizan el orden público, la logística, el dominio territorial y la pax (romana o americana) por encima de debates teológicos.

─ El desplazamiento de los «otros» (Goyim / Indígenas): Tanto las naciones paganas no helenizadas ni romanizadas del siglo I como los pueblos nativos norteamericanos sufrieron la marginación derivada de esquemas conceptuales que los clasificaban como «bárbaros», «idólatras» o «salvajes», ajenos al marco de civilización o salvación dominante.

Límites y diferencias

─ Diferencia en el concepto de «Nación Elegida»: En el judaísmo del siglo I, la elección era primordialmente defensiva y de preservación sagrada ante el entorno pagano; no buscaba la conversión universal ni la asimilación de otros pueblos. En cambio, en el cristianismo protestante estadounidense del siglo XVIII-XIX, la idea de «pueblo elegido» adoptó un carácter expansionista, asimilador e individualista.

─ El papel de los conversos: En el mundo antiguo, un gentil podía convertirse al judaísmo (prosélito) o ser integrado como ciudadano romano. En el siglo XIX norteamericano, aunque existieron intentos de asimilación («indios civilizados»), las barreras raciales y el despojo territorial prevalecieron sobre la integración plena en el proyecto nacional.

Diálogo literario: Tres voces a orillas del río Ohio
Escenario: Cerca de Fort Washington (actual Cincinnati), circa 1795, tras la firma del Tratado de Greenville. Una fogata nocturna reúne a tres hombres en una tregua informal:

─ Chaske: Un cazador shawnee que vivió los discursos de unión nativa antes de la fragmentación de su pueblo.

─ Thomas: Un soldado del ejército federal (Legión de los Estados Unidos), veterano de la batalla de Fallen Timbers, de formación pragmática.

─ Ephraim: Un colono e itinerante cristiano de tradición presbiteriana, versado en las Escrituras, pero crítico con los excesos del fanatismo de frontera.

Thomas: (Limpiando el mecanismo de su mosquete a la luz del fuego)
—Esta paz no durará diez años. Cada mes llegan tres gabarras más por el río. Los hombres de Filadelfia creen que dibujar una línea en un mapa de cuero basta para calmar la sed de tierras.

Chaske: (Mirando fijamente las brasas)
—La línea no calma la sed porque para vosotros la tierra es un saco de harina que se compra y se vende. Para nosotros, los Shawnee, el Gran Espíritu nos puso en estos valles para movernos como las estaciones. Vosotros os llamáis «libres», pero vivís encerrados en vuestros propios cercados.

Ephraim: (Con un pequeño libro encuadernado en cuero sobre las rodillas)
—No es solo hambre de tierra, Chaske. Es la convicción de que hay un orden que debe establecerse. A veces me recuerda a lo que leo en este Libro sobre los antiguos hebreos. Llegaron a una tierra que ya estaba habitada, convencidos de que traían una Alianza con el Creador que los situaba por encima de las naciones de alrededor… de los goyim, como los llamaban ellos.

Thomas: (Suelta una risa breve y seca)
—Vaya, Ephraim. ¿Nos comparas con los judíos del Antiguo Testamento? Yo soy un hombre del ejército, no un predicador. Si luchamos aquí no es por ningún pacto celestial, sino porque el Congreso paga mi soldada y porque el general Wayne quiere mantener los caminos despejados para los comerciantes. Nos parecemos bastante más a los romanos que dominaban aquel mundo antiguo: nos importa el orden, las carreteras, el comercio y que nadie levante un hacha contra la autoridad del Gobierno.

Chaske: (Prende su pipa y echa el humo hacia el fuego)
—¿Romanos? He oído a los blancos hablar de ellos. Gente de armadura que sometió a medio mundo. Si vosotros sois los romanos por la fuerza de vuestras armas, y os creéis los elegidos por la fe de vuestro Dios… ¿qué somos nosotros entonces? ¿Los árboles que arrancáis para construir vuestros puentes?

Ephraim: (Enderezándose, pensativo)
—Es curioso… La analogía encaja mejor de lo que parece. Pensadlo bien. En la antigüedad estaban las naciones —los goyim, los pueblos que vivían según sus antiguas costumbres sin conocer la Ley de Moisés, como tus ancestros, Chaske. Luego estaban los paganos del Imperio Romano: hombres como tú, Thomas, que van a la guerra por el césar o por la nación, pragmáticos, preocupados por la ley civil y el mercado, sin detenerse a pensar en la salvación del alma. Y finalmente estamos nosotros, los cristianos de estas colonias, que a menudo caemos en la tentación de considerarnos un «nuevo pueblo elegido», destinado a moldear este continente a nuestra imagen.

Chaske:
—Y esa «elección» vuestra es la más peligrosa. El soldado te combate cara a cara y sabes a qué atenerte: quiere el valle y usa el cañón. Pero el que se cree «elegido por el Gran Espíritu» no negocia. Cree que cuando nos quita la caza, está haciendo la voluntad del Cielo. El profeta Tenskwatawa, entre los míos, empezó a decir algo semejante: que debíamos separarnos totalmente del hombre blanco, que éramos el verdadero pueblo de la tierra y que debíamos rechazar vuestro hierro y vuestro whisky para recobrar el favor divino. Cuando dos pueblos se creen «elegidos», el resultado es solo el fuego.

Thomas:
—Te equivocas en algo, Chaske. El Estado no se mueve por profecías. Si la Legión marcha, es para que haya leyes claras. Un comerciante en Baltimore no puede vender sus productos si cada tribu cobra un peaje o quema una embarcación. Los romanos trajeron carreteras y leyes a los galos y a los britanos; nosotros traemos tribunales y agrimensores. Es duro, pero es el curso de la historia. El imperio civiliza o aplasta.

Ephraim:
—Pero el peligro, Thomas, es cuando confundimos la paz romana con el Reino de Dios. El error de muchos en mi congregación es creer que la expansión de las fronteras de los Estados Unidos es lo mismo que el avance del Evangelio. Un judío del siglo I habría despreciado el orgullo de Roma, pero también habría rechazado mezclarse con un gentil. Nosotros cometemos el error contrario: usamos la fe como un derecho de propiedad sobre la tierra. Si Dios es Padre de toda la humanidad, como enseñó el Maestro en Palestina, no hay preferencia de nación ni de raza en el espíritu. La elección no da derecho a dominar, sino obligación de servir.

Chaske: (Pone una mano sobre la tierra)
—Si vuestro Maestro dijo eso, vuestros colonos no lo han leído bien. Para el soldado, soy un obstáculo en el camino. Para el colono devoto, soy un pagano que debe convertirse o desaparecer para que fructifique la «tierra prometida». Al final, tanto el romano con su espada como el creyente con su Libro nos dejan el mismo destino: marcharnos más al oeste, donde el sol se pone.

Thomas: (Mira la penumbra del bosque, guardando el mosquete)
—Mañana al amanecer recogeremos el campamento. Cada uno volverá a su puesto: tú a tus partidas de caza al norte del río, Ephraim a sus sermones, y yo a la guardia del fuerte. La analogía es bonita para pasar la noche, pero al salir el sol, la realidad es la que hay en los tratados.

Ephraim: (Cierra la Biblia suavemente)
—La realidad de hoy, Thomas. Pero si la historia nos enseña algo, es que ni el Imperio Romano duró para siempre, ni la exclusividad de quienes se creían únicos dueños del Cielo quedó sin respuesta. En el mundo del espíritu, las fronteras que dibujamos con sangre no tienen ningún valor.

(Los tres quedan en silencio mientras el fuego se consume lentamente).

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Nota al pie: «paganos, gentiles y judíos»

Mi petición para la nota al pie

Diferencia gentil/pagano.

Y ¿qué matices exclusivistas tiene el tema goyim/gentil, para la tradición judaica? ¿Cuál es la relación entre eso y el concepto «pueblo elegido»?

Habría una cierta confusión entre «ámbitos espirituales» y «ámbitos político-sociales». Es decir, «ser elegido»: si tal concepto lo purificáramos en cuanto a «lo espiritual», no debería tener por qué significar «ser elegido para así aprovecharse por ejemplo de las estructuras o mercados globales de trabajo, mercancías, etc., para así poder encaramarse a una posición socioeconómica ‘x'».

¿Cómo captar la visión personal que tendría un romano/pagano, así como un gentil, y un judío, de estos matices? ¿Y, en comparación con hoy?

Nota elaborada por IA Gemini

Sociología de la salvación: Judíos, Gentiles, Paganos y la noción de «Pueblo Elegido»

Distinciones conceptuales

─ Judío (Yehudi): Perteneciente al pueblo de la Alianza, caracterizado por la Monarquía de Yahvé, la Torá y la circuncisión.

─ Gentil (Goy / pl. Goyim): Literalmente significa «las naciones». Inicialmente designaba a todo aquel que no fuera étnica o religiosamente judío.

─ Pagano (Paganus): Término de origen romano (que originalmente significaba «habitante del campo» o «aldeano») que posteriormente pasó a designar a quienes mantenían los cultos politeístas greco-romanos tradicionales, en contraste con los monoteístas.

El término Goyim y el exclusivismo judío
En la antigüedad judía, la distinción entre Israel y los goyim no era únicamente cultural, sino ritual y de purificación. Existía un fuerte recelo socio-religioso orientado a preservar al pueblo de la idolatría circundante. Esto condujo a posturas defensivas donde el contacto continuo o la comensalidad (comer juntos) con gentiles se consideraba fuente de impureza ritual.

La confusión entre «Elección Político-Social» y «Elección Espiritual»
Como bien señalas, a lo largo de la historia ha existido una distorsión del concepto teológico de «Pueblo Elegido»:

─ El sentido espiritual original: Ser «elegido» (Am Segullah) implicaba una carga de responsabilidad ética y sacerdotal (ser «luz para las naciones»), no un privilegio de dominación terrenal ni una patente de superioridad para monopolizar recursos, mercados o estatus sociopolítico.

─ La distorsión materialista: Cuando la elección se interpreta en clave terrenal o política, el don divino se degrada en un etnocentrismo o un corporativismo socioeconómico.

─ La visión del texto de Padgett: El pasaje de Josefo desmantela categóricamente esta confusión al afirmar: «Dios no eligió a un pueblo en el sentido de que Él proyectara salvar a una nación en particular… Él no conoce preferencias». La «elección» deja de ser un estatus hereditario o político y pasa a ser una invitación universal de carácter puramente espiritual (la recepción del Amor Divino a través del Nuevo Nacimiento).

Matices de percepción en el siglo I vs. la actualidad

Perspectiva Judía
─ Siglo I d.C.: Fuerte distinción entre el espacio sagrado del Templo/Torá y la contaminación del mundo gentil. Espera de un Mesías con implicaciones político-nacionales.
─ Actualidad (siglo XXI): Pluralidad interna (desde la ortodoxia estricta a visiones seculares/humanistas), con el concepto de «elección» interpretado más como misión ética o preservación cultural.

Perspectiva Romana / Pagana
─ Siglo I d.C.: Pragmatismo cívico-religioso. Veían al judaísmo (y luego al cristianismo) como una superstitio extraña, exclusiva y antipática por su negativa a dar culto a los dioses del Imperio.
─ Actualidad (siglo XXI): El paganismo clásico fue absorbido; hoy predomina el secularismo, el pluralismo filosófico o la espiritualidad individual (New Age / sincretismo).

Perspectiva Gentil (Cristiana)
─ Siglo I d.C.: Asombro por ser admitidos en las promesas del Dios de Israel sin necesidad de someterse a la ley mosaica ni a la circuncisión (el debate de Hechos 15).
─ Actualidad (siglo XXI): Universalidad asumida; la división judeo-gentil es un dato histórico/teológico antes que una barrera social cotidiana.

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