2/96-98) Siguientes tres mensajes (Juan, Helen y Flavio Josefo escriben – Vol. 2) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 2:96-98

[Últ. act.: 7 septiembre 2026]

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Notas
─ Versión en inglés

___

Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 17:03, y luego hay comentarios.

Esta vez vemos los siguientes tres mensajes, que son de Juan, Helen Padgett y Flavio Josefo. Este último nos habla por ejemplo de algo muy básico sobre la asimetría profunda entre «sexos», masculino y femenino, a nivel álmico

Para la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/padgett/

Forma parte de un libro que es el segundo volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, de Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados y/o compartidos así por Divine Truth, entre otras personas.

Este segundo volumen no estructura los mensajes según temas. Y tal como se ve en su índice, contiene:
─ Una introducción;
─ Una nota breve sobre la edición digital;
La lista de mensajes,
─ y un breve apartado final, donde sólo se presenta de nuevo la oración que podemos llamar «del amor divino», y que vimos en el primer volumen.

Versión en español

Juan afirma que Amán y Amón, los primeros padres, se comunicaron realmente a través del Sr. Padgett (30 agosto 1915)

Estoy aquí. Juan.

Esta noche solo quiero decirte que pronto debes prepararte para recibir los mensajes que el Maestro y otros espíritus elevados desean escribir.

Haz que tus preparativos sean tales que puedas recibir esos mensajes sin decepcionar a nadie; pues cuando dices que los recibirás y luego surge algo que lo impide, los espíritus perciben que no tienes suficiente interés y se decepcionan.

Bien, eso será satisfactorio, y haremos lo necesario para cumplir con ese acuerdo.

Sin embargo, sé que durante los últimos días has estado en un cierto estado de amor y de alma, has percibido que el Padre ha estado cerca de ti y has sido feliz. Así que continúa dirigiendo tus pensamientos hacia el Padre y Su Amor, y verás que recibirás un mayor Amor y una gran felicidad.

Siento que tu fe está creciendo y que la vinculación entre todos nosotros aumenta constantemente.

No tenía intención de escribir más esta noche, ya que todos esperaremos hasta el momento que has indicado.

Bueno, ya te dije que ese Libro (el Apocalipsis) fue escrito como una especie de alegoría, que hoy en día no tiene ninguna utilidad práctica y que no se le debería prestar mucha atención. Además, no está tal como yo lo escribí, pues se han hecho muchas interpretaciones y adiciones. En cualquier caso, carece de importancia, y los hombres pierden mucho tiempo intentando resolver lo que llaman sus misterios.

Pues bien, ‘Amán’ es un término general que significa primero o más elevado; y, cuando se aplica al hombre, significa la primera o más elevada creación. Tal como se aplica a Jesús en el Apocalipsis, significa el hombre que recibió por primera vez el Amor Divino del Padre tras su reotorgamiento.

Volveré a ti en algún momento para explicarte este tema con más detalle. Sí, ellos (Amán y Amón) acudieron a ti y te dieron sus nombres, que eran aquellos con los que se los conocía tras su creación. Ambos fueron creados al instante y se convirtieron en almas vivientes en un momento; no crecieron a partir de un germen mediante el lento proceso de la evolución. Su relato de la caída es sustancialmente correcto, tal como he sabido por ellos y por el Maestro.

Los nombres Amán y Amón son correctos, y hace miles de años eran conocidos por los primeros habitantes de la tierra y por sus descendientes.

Por supuesto, la historia de su caída era conocida por sus descendientes inmediatos y siguió siendo conocida durante algunas generaciones tras su muerte por sus descendientes más remotos; pero, con el tiempo, los nombres se olvidaron, aunque no así la sustancia de la historia de su caída. Hubo una época en que existieron manuscritos que mostraban el relato de la caída, pero desaparecieron mucho antes de la época de cualquiera de los escritos actuales. No obstante, la historia de la caída, con diversos cambios y modificaciones, se transmitió a lo largo de los siglos hasta que los autores del Antiguo Testamento incorporaron esa tradición en el Libro del Génesis. Por supuesto, Adán y Eva no existieron, ni tampoco es cierta la historia de su caída. Es solo simbólica, en el sentido de mostrar que el hombre ocupó en un tiempo un estado exaltado y feliz, y que por su propia desobediencia cayó, y que con su caída llegó la condición del mal y del pecado.

Bueno, no debo escribir más esta noche. Así que, recordando lo que dices,
soy tu hermano en Cristo.
Juan, apóstol de Jesús

Helen se refiere al amor de Jesús por el Sr. Padgett. Afirma que Amón escribió sobre la creación de los primeros padres (30 agosto 1915)

Estoy aquí. Helen.

Bueno, mi querido Ned, debes dejar de escribir por esta noche, ya que llevas mucho tiempo escribiendo.

Me alegra mucho que ahora estés en una tan buena condición de fe y de amor, y que te sientas tan cerca de Dios y tan próximo al Maestro. Sin duda es maravilloso cómo él te ama, se apega a ti e intenta ayudarte e influir en ti para bien. A todos nos sorprende el amor que siente por ti, y no parece impacientarse porque a veces dé la impresión de que no te importa si él te ama o no. Pero así es su Gran Amor.

Oh, querido mío, debes amarlo más, acercarte más a él y confiar en él con todo tu corazón y tu mente; pues yo, tu propia Helen, te digo que él te acompaña en gran medida y te ama más de lo que puedas concebir.

Él está intentando ayudarte espiritualmente y lo logrará.

Bueno, ella (Amón) era un espíritu hermoso y brillante, más que la mayoría de los espíritus que he visto de las esferas superiores. Habló conmigo un rato y me dijo que era la primera madre y que yo era una de sus hijas. Posee una maravillosa porción del Amor Divino y me pareció tan majestuosa y amorosa que me inclino a creerla. Pero no puedo contarte nada más sobre ella, pues nunca la había visto antes. Aunque sí oí al Maestro decir que algún día te hablaría de ella y que podrías recibir un gran regalo de él.

Así que, buenas noches.
Tu fiel y afectuosa,
Helen

Josefo – Creación de los primeros padres. Diferencia en sus cualidades, igualdad en su relación con Dios (3 junio 1916)

Estoy aquí. Josefo [Flavio Josefo].

Vengo esta noche a escribir unas líneas sobre un tema que podría interesarte, pues he observado que recientemente has estado leyendo mi Historia de los judíos, y hay algunos aspectos en ese libro que requieren corrección. No pretendo corregir todo el libro, pero sí deseo decir algo sobre algunos de los temas sobre los que has estado leyendo.

Bien, notarás que intenté hablar de la creación del mundo y del hombre, que lo que dije lo tomé del Antiguo Testamento y que profundicé un poco sobre lo contenido en el Génesis.

Mi obra no se basó enteramente en el Antiguo Testamento, pues en mi época en la tierra había otros libros que trataban este tema y que merecían tanta credibilidad como el Antiguo Testamento; y fue a partir de estos libros de donde obtuve gran parte de la información contenida en mis escritos.

Sin embargo, respecto a la verdad de lo que escribí, ahora descubro que no era la verdad en muchos aspectos, y no debería aceptarse como tal. La descripción de la creación del hombre no concuerda con los hechos; y la historia, tal como está relatada en el Antiguo Testamento ─y por mí─, no es la verdadera historia de los hechos de dicha creación.

No tengo tiempo ahora para entrar en detalles y corregir los errores contenidos en estas descripciones, salvo que sí deseo decir algunas palabras sobre la creación del hombre y también sobre su caída.

Él no fue hecho del polvo del suelo, sino de elementos existentes en el universo de un orden diferente al del mero polvo del suelo; y fue así creado por Dios con el propósito de formar el mero cuerpo físico del hombre. Las dos personas llamadas nuestros primeros padres fueron creadas al mismo tiempo, y no una de la costilla de la otra. Por lo tanto, el hombre y la mujer son iguales en su dignidad y en la relación que mantienen con Dios; y uno es de la misma importancia a los ojos de Dios que la otra. Uno fue creado físicamente más fuerte que la otra, y también recibió una mentalidad más fuerte para el ejercicio de las facultades de razonamiento y el funcionamiento de los órganos físicos del cuerpo. Y la otra, aunque más débil en estos aspectos, recibió no obstante una mayor naturaleza espiritual y emocional, así como una intuición mediante la cual podía comprender la existencia de las cosas con la misma precisión y más rápidamente que el hombre mediante el ejercicio de su facultad de razonamiento. El uno era igual a la otra en cuanto a los dones otorgados, y juntos formaban la pareja perfecta: varón y hembra fueron creados, con diversas funciones y deberes que desempeñar dentro del perfecto funcionamiento de las leyes de Dios.

El poder y el amor eran suyos, y ninguno fue hecho superior al otro, ni tampoco uno habría de estar sujeto al otro; y, de no haber sido por su caída, nunca habría existido la sujeción de la hembra al varón.

Cuando tuvo lugar la desobediencia y la consiguiente caída, las cualidades de lo espiritual les fueron en gran medida arrebatadas, y las cualidades animales, como se las podría llamar, se impusieron. Fue entonces cuando el varón sintió su superioridad debido a que poseía una mayor cantidad de dichas cualidades animales; y la hembra quedó subordinada, y continuó estándolo desde entonces, pues el varón, al no poseer estas cualidades espirituales en la misma medida que su compañera e incapaz de darse cuenta de la mayor presencia de dichas cualidades en la hembra, creyó que lo físico era lo superior. Y, como poseía lo físico en mayor grado que su compañera, determinó que él era el superior y, por lo tanto, afirmó esta superioridad; y la hembra, al observar que esta superioridad física existía realmente, se sometió al varón, y así ha continuado hasta ahora.

A medida que el hombre degeneró, esta dominación del varón se intensificó; y en algunas partes de la tierra la hembra se convirtió, a los ojos del varón dominante, en nada mejor que uno de los animales inferiores.

Esta degradación continuó hasta que el hombre alcanzó el punto más bajo de su degeneración; y, cuando llegó el punto de inflexión, las cualidades de la mujer comenzaron a ser más reconocidas, aunque muy lentamente. Así, durante miles de años continuó esta desigualdad, y el hombre siguió siendo el amo.

A medida que el hombre evolucionaba desde esta condición inferior, y las cualidades morales comenzaban a integrarse más en su consciencia, y la naturaleza animal se volvía menos dominante, la condición de la hembra comenzó a mejorar; y, a medida que la educación se incorporaba a la vida y a las prácticas de los hombres, las oportunidades de la mujer se ampliaron, y se la reconoció cada vez más como alguien que se acercaba a la igualdad con su compañero. En algunos países de la tierra se reconoció su igualdad, aunque no en muchos.

Los judíos reconocían la igualdad de la mujer en todo lo concerniente al hogar o a la vida doméstica, y mantuvieron la distinción que ya existía solo en lo que respecta a los asuntos públicos y a las cualidades de la mente: ni siquiera ellos permitían a las mujeres desarrollar sus facultades mentales, y se les enseñaba que eran cosas que pertenecían al varón en todos los asuntos relativos al estado o a la religión de la raza.

La consecuencia de este curso de vida fue que la mujer desarrolló en mayor medida las cualidades espirituales que le pertenecían, y su refinamiento, su naturaleza emocional y su principio de amor superaron en gran medida a los del hombre; y, en su alma, se volvió más cercana a la imagen de lo Divino.

He observado que este progreso ha continuado con el paso de los años, y que ahora, en algunas naciones de la tierra, se reconoce la igualdad de la mujer, a pesar de que las leyes de estos países no le permitían ejercer los derechos del hombre, ya que solo es su igual en el hogar o en la vida social.

Pero llegará un momento en que será reconocida como su igual en todos los aspectos, no solo por el hombre individual sino también por las leyes creadas por el hombre; y se hará evidente el hecho adicional de que ella será su superiora en los asuntos relativos a lo espiritual.

A medida que se acerca el momento en que el hombre regrese a su anterior estado de pureza y armonía con las leyes de Dios, las cualidades espirituales se afirmarán por sí mismas, lo animal quedará subordinado, y la mujer se presentará ante Dios y ante el hombre como la igual de este último y, en dichas cualidades álmicas, como superior a él; pues en el principio, en este aspecto, ella era superior, aunque tal superioridad solo existía para que aquello de lo que el hombre carecía en dicho aspecto fuera suplido por la mujer, y la pareja perfecta fuera una sola unidad.

Quizá pienses que esta es una digresión respecto a lo que pretendía escribir en un principio, y así es; pero pensé que la ocasión era propicia para hablar a la humanidad sobre el futuro de las dos partes esenciales que integran la creación perfecta de Dios.

No escribiré más esta noche, pero alguna vez volveré y escribiré.
Así que, con mi amor, te deseo buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Flavio Josefo

____

NOTAS

Mi petición para dar pie a la nota de abajo

La nota temática sería sobre:

─ La Caída, si la tenemos como cierta en el modo que vemos en esta revelación, sería un dato fundamental para el ser humano.

En los mismos mensajes de Padgett hay uno al menos donde aparece un personaje, creo recordar que llamado Leytergus, que se presenta como uno de los autores de los cuales bebieron tradiciones como la judaica para «tomar el relevo» de la transmisión de los datos correctos sobre cosas tan fundamentales como la caída, la creación del ser humano, etc.

En muchas otras tradiciones de «espiritualidad» (tenidas a veces por no monoteístas, pero que, a menudo, en realidad no estaría tan claro que sean no-monoteístas, ya que, por ejemplo muchos indígenas, creo, hablaban del Gran Espíritu detrás de todas las cosas) estarían mezclados relatos de diluvios y catástrofes, de la «caida» de la humanidad en una mayor degeneración, de la creación o el surgimiento del ser humano… etc., que, más o menos confusamente, a veces podrían servir para pasar el testigo de verdades importantes, pero que, más bien confusas en esa amalgama, en realidad no servirían para el plan puro de Dios respecto a la humanidad: favorecer en lo posible la relación con Dios, que sería lo único que da la eternidad ─y no solo favorecer el amor y la moralidad entre nosotros, y entre la humanidad y los espíritus (gente ya desencarnada)─.

El mismo Josefo parece decirnos que en sus escritos tenía una mezcla confusa entre por un lado la creación del hombre y la creación del mundo, y por otro la caída, quizá.

La nota podría ilustrar cómo estarían confundidos esos aspectos u otros, en su Historia o en otros textos de Josefo (esos donde nos dice que no va a entrar en mucho detalle para subsanarlos).

─ Poseer verdades, interiorizarlas, en cierta tradición, y aunque se haga solapadamente en modo alegórico y demás, sería un hecho real que nos afinaría con la posibilidad de resonar, sintonizar y vincularnos mejor con la verdad absoluta, la cual tendríamos como posibilidad en el alma siempre: en modo «sentimiento», en cuanto que poseemos lo que podemos considerar un «órgano» del alma, «la voz de la conciencia», con la cual sentir cuándo las cosas son correctas o no, etc., y de un modo muy profundo.

De ahí que estas tradiciones como la judaica, al conservar datos cruciales como el de la caída ─aunque interpretables de aquella manera, no del todo fieles a lo que habría querido transmitir un Leytergus, por ejemplo─, y pese a los defectos que aquí expone Josefo de esa tradición y de otras ─y que hoy en día siguen en muchas sociedades tal cual o peor: los relativos a la desigualdad social entre sexos, etc.─, fueran unas tradiciones en las que, objetivamente, más y mejor, podían sintonizarse los individuos con la verdad absoluta acerca del propósito de Dios para el ser humano.

─ ¿Propósito? Sí, sería por ejemplo aquel, profetizado, de la reentrega del amor divino, el cual creo que también algunas tradiciones ortodoxas judías podrían interpretar bien, podrían aceptar: es decir, aceptarlo al modo de la revelación de Jesús en Padgett, en el sentido de que ese Amor diferente, el de Dios, era algo a ser pedido y aceptado de manera individual; y por lo tanto, la cuestión de «cuánto nos desea amar Dios» no trata esencialmente de los aspectos «externos», como pueda ser la llegada de un Mesías, tener éxito financiero, etc.

El Mesías aceptado en nuestro caso, Jesús, ya sería el cumplimiento de esas profecías en cuanto a la restitución del amor de Dios y la consiguiente reparación potencial de la caída ─pero potencial para cada persona, ya que esta ha de ser subsanada via libre albedrío de cada cual─.

─ Algunas tradiciones cristianas sí detectan esa continuidad entre el A.T y el Nuevo Testamento; en el sentido de que, de alguna manera (como en el anuncio de que los corazones se volverían más de carne, mejor que de piedra… y similares), ya estaría anunciada en la tradición una cierta reparación de la caída; pero reparación más allá de lo meramente exterior, es decir, más allá de la mera llegada de un enviado superior, un Mesías, más o menos políticamente inclinado.

Nota, elaborada por IA Gemini

Lo que sigue es un esquema y desarrollo exhaustivo para esa Nota Temática, estructurada conceptualmente para contextualizar el pasaje de Josefo y articular la visión teológica de las revelaciones de Padgett en diálogo con la historia de las religiones y la antropología del alma.

La memoria de la Caída, la tradición textual y la sintonía del alma con el propósito de Dios

I. La distorsión historiográfica en Josefo y la amalgama de los orígenes
En la obra Antigüedades judías (Libro I), Flavio Josefo intenta conciliar el relato del Génesis con el pensamiento helenístico de su época, utilizando fuentes secundarias hoy perdidas (como Beroso o Nicolás de Damasco). En este intento de sistematización, Josefo comete dos amalgamaciones conceptuales profundas que el propio mensaje espiritual señala:

1. Confusión entre la Creación Cosmológica y la Creación Antropológica: En la tradición historiográfica antigua, los eventos de la estructuración del universo físico se mezclan indistintamente con la aparición del primer ser humano. En el texto de Padgett, Josefo reconoce que las descripciones que él dio sobre la creación del mundo y la del hombre fueron tomadas de una tradición degradada que fusionaba lo material y lo puramente espiritual.

2. Entrelazamiento confuso de la Creación y la Caída: En los textos antiguos (tanto en el Génesis como en tradiciones de otros pueblos), la Caída aparece a menudo reducida a un evento puntual o mitológico de desobediencia moral, oscureciendo el verdadero hecho ontológico: la pérdida efectiva de las cualidades espirituales primigenias y la hipertrofia compensatoria del dominio animal/físico en el varón sobre la hembra.

II. Las tradiciones de transmisión: El papel de espíritus primigenios (ej. Leytergus) y el rescate de la verdad
El mensaje bíblico del Antiguo Testamento no surgió en el vacío, sino que representó la cristalización de cadenas de transmisión orales y escritas mucho más antiguas.

La cadena de revelación previa a Israel: Según la revelación contenida en los mensajes de Padgett, espíritus de épocas remotas (como Amán, Amón o Leytergus) intentaron mantener vivo el registro real de la creación y la pérdida de la condición humana inicial. Espíritus como Leytergus actuaron como inspiradores de los sabios antiguos que sirvieron de fuente para las corrientes que más tarde nutrirían la tradición judaica.

Mitos universales frente a la Verdad Central: Gran parte de las culturas indígenas y religiones arcaicas preservaron rastros de esta memoria originaria (relatos del Gran Espíritu, cataclismos, épocas doradas seguidas de degeneración). Sin embargo, en la mayoría de las tradiciones, estos recuerdos se contaminaron con elementos míticos sobre diluvios y catástrofes físicas, reduciendo la solución al mero cumplimiento de la ley moral, el culto a los antepasados o la armonía con la naturaleza.

La singularidad de la línea judaica: Pese a sus imperfecciones de sesgo patriarcal y limitaciones sociales —denunciadas abiertamente por Josefo en este pasaje—, la tradición judaica mantuvo un núcleo indispensable: la idea de un Dios personal trascendente, el concepto de una Caída del estado original y la promesa de una restauración futura. Esto sirvió de «contenedor pedagógico» para la humanidad.

III. La posesión de la verdad y la resonancia del alma («La voz de la conciencia»)
La preservación de estas verdades centrales (aunque sea bajo ropajes alegóricos o mitológicos) cumpliría una función espiritual crucial en la economía del progreso humano.

El «Órgano» del Alma: El ser humano posee una facultad receptiva en la profundidad de su alma —a menudo expresada como la voz de la conciencia o el discernimiento espiritual— que no razona intelectualmente, sino que siente la corrección o incorrección de la verdad.

Sintonía y Afinación: La exposición a una tradición que conserva la noción de la Caída y del propósito divino permite que el alma de los individuos «afine» sus vibraciones. Quienes crecieron en entornos que conservaban estas verdades esenciales contaban con una predisposición mucho mayor para sintonizar con la verdad de Dios que quienes vivían sumidos en cosmovisiones puramente materialistas o panteístas desprovistas del concepto de Amor Divino.

IV. Del Mesianismo Político-Material al Amor Divino Reentregado
La diferencia fundamental entre la interpretación tradicional judía (e incluso gran parte del cristianismo histórico) y el mensaje transmitido a través de Padgett radica en la naturaleza de la Restauración:

Origen del problema:
Visión Exterior / Material:
Desobediencia legalista; pérdida del Paraíso físico.
Visión de la Revelación (Padgett / Jesús): Pérdida de la cualidad espiritual y de la capacidad de recibir el Amor Divino.

Naturaleza del Mesías:
Visión Exterior / Material:
Líder político, restaurador del reino o mediador de salvación automática. 
Visión de la Revelación (Padgett / Jesús)
: El primer ser humano que encarnó y enseñó la vía para recibir el Amor Divino.

Método de Restauración:
Visión Exterior / Material: Adscripción a un credo, éxito terrenal o pertenencia a un pueblo elegido.
Visión de la Revelación (Padgett / Jesús): Petición individual e interna mediante la oración sincera del alma hacia el Padre.

Incluso dentro del Antiguo Testamento (como en las profecías de Jeremías sobre sustituir el corazón de piedra por un corazón de carne o en Ezequiel), la propia tradición veterotestamentaria dejó entrever que la solución a la Caída no vendría por un cambio de leyes externas, sino por una transformación ontológica e interna de la naturaleza humana.

V. La restitución del Amor Divino como superación de la Caída
El papel de Jesús: Jesús no vino a pagar una deuda de sangre ni a establecer una teocracia temporal. Su misión histórica consistió en anunciar que el Amor Divino (el privilegio retirado a los primeros padres tras la Caída) había sido reotorgado por el Padre y estaba nuevamente disponible para todo aquel que lo pidiera con el deseo ferviente de su alma.

El Libre Albedrío y la Restauración Potencial: A diferencia de las doctrinas de salvación pasiva o automática, la restauración de la Caída es potencial para cada individuo. La llegada de Jesús puso de nuevo a disposición del ser humano la sustancia que puede transformar su alma de humana en divina, pero la reactivación de esa posibilidad depende estrictamente del ejercicio individual del libre albedrío.

La meta final: El fin último de Dios para el hombre no es solo perfeccionar la moralidad o el amor natural entre los seres humanos (y entre encarnados y desencarnados), sino divinizar el alma humana a través de la infusión del Amor Divino, otorgándole la inmortalidad consciente en los Ámbitos Celestiales.

Versión en inglés

John affirms that Aman and Amon, the first parents, actually communicated through Mr. Padgett. (30 Aug 1915)

I AM HERE, John.

I merely want to say tonight that you must soon prepare to take messages which the Master and some other high spirits desire to write.

Let your arrangements be such that you can take those messages without any one being disappointed, for when you say that you will receive them and then something comes up to prevent, the spirits feel that you have not interest sufficient, and they are disappointed.

Well, that will be satisfactory and we will make our arrangements to comply with that understanding.

I know though that you have been in a condition of love and soul during the past few days, and have realized that the Father has been close to you, and you have been happy. So continue to turn your thoughts to the Father and His Love and you will find that there will come to you an increased Love and a great happiness.

I feel that your faith is growing and that the rapport between us all is steadily increasing.

I did not intend to write more tonight, as we will all wait until the time that you have named.

Well, I have already told you that that Book (Revelation) was written as a kind of allegory, and that now it is of no practical use, and should not be given much attention. Besides it is not as I wrote it for many interpretations and additions have been made. At any rate it is of no importance, and men lose much time in trying to solve what they call its mysteries.

Well, Aman is a general term which means first or highest, and when applied to man it means the first or highest creation. As it is applied in Revelation to Jesus it means the man who first received the Divine Love of the Father after its rebestowal.

I will come to you sometime and explain this matter more fully. Yes, they (Aman and Amon) came to you and gave you their names which were the names that they were called by after their creation. They were both created instantaneously and became living souls in a moment, and did not grow from a germ by the slow process of evolution. Their story of the fall is substantially correct as I have learned from them and from the Master.

The names Aman and Amon are correct, and were known thousands of years ago to the early inhabitants of the earth and who descended from them.

The story of their fall was, of course, known to their immediate descendants and became known for some generations after their deaths to their more remote descendants; but after awhile the names became forgotten, but the substance of the story of their fall did not, and there were at one time manuscripts showing the account of the fall, but they disappeared long before the time of any of the present writings, though the story of the fall with various changes and amendments came down the ages, until the writers of the Old Testament incorporated such tradition in the Book of Genesis. Of course, Adam and Eve did not exist, and neither is the story as to their fall, true. It is only symbolical in the way of showing that man once occupied an exalted and happy state, and by his own disobedience fell, and with his fall came the condition of evil and sin.

Well, I must not write more tonight. So remembering what you say,
I am your brother in Christ.
John – apostle of Jesus

Helen refers to Jesus’ Love for Mr. Padgett. Affirms that Amon wrote about the creation of the first parents. (30 Aug 1915)

I AM HERE, Helen.

Well, my dear old Ned you must stop writing for tonight as you have written a long time.

I am so glad that you are now in such good condition of faith and love, and feel so close to God and so near to the Master. It certainly is wonderful how he loves you and clings to you and tries to help and influence you for good. We are all surprised at his love for you and he does not seem to grow impatient that you sometimes seem not to care whether he loves you or not. But such is his Great Love.

Oh, my dear, you must love him more and get closer to him and trust him with all your heart and mind, for I, your own Helen, tell you that he is with you very much and loves you more than you can possibly conceive to be true.

He is trying to help you spiritually and he will succeed.

Well she (Amon) was a beautiful and bright spirit, more so than most any of the spirits that I have seen from the higher spheres. She talked to me for a while and told me that she was the first mother, and that I was one of her children. She has a wonderful portion of the Divine Love and seemed so grand and loving to me that I am inclined to believe her. But I cannot tell you anything more about her as I never saw her before. But I heard the Master say that he would tell you sometime about her and you may get a great treat from him.

So good night.
Your loving and true,
HELEN.

Josephus – Creation of the first parents. Difference in their qualities, equal in their relationship to God. (3 Jun 1916)

I AM HERE, Josephus.

I come tonight to write a few lines upon a subject in which you may be interested as I have observed that recently you have been reading my History of the Jews, and there are some things in that book which require correction. I don’t mean that I desire to correct the whole book, but I do want to say something on some of the subjects that you have been reading about.

Well, you will notice that I attempted to tell of the creation of the world and of man, and that what I said was taken from the Old Testament, and that I elaborated a little upon what is contained in Genesis.

My work was not taken entirely from the Old Testament for in my time on earth there were other books dealing with this subject that were entitled to just as much credence as was the Old Testament, and from these books I obtained much information that is contained in my writings.

But the truth of the things which I wrote, I find now to be not the truth in many particulars, and should not be accepted as such. The description of the creation of man is not in accordance with the facts, and the story as related in the Old Testament, and by me, is not the true story of the facts of such creation.

I have not the time now to enter in detail, into a correction of the errors contained in these descriptions, except that I wish to say a few words as to the creation of man and also his fall.

He was not made of the dust of the ground, but was made of the elements that existed in the universe of a different order from the mere dust of the ground, and was so created by God for the purpose of forming the mere physical body of man. The two persons called our first parents, were created at the same time, and not one out of the rib of the other. Therefore, the man and the woman are equal in their dignity, and in the relationship which they bear to God, and the one is of just as much importance in the sight of God as is the other. One was created stronger, physically, than the other, and also was given a stronger mentality, for the exercise of the reasoning powers, and the workings of the physical organs of the body. And the other, while weaker in these particulars, yet was given more of the spiritual and emotional nature and also, an intuition by which she could understand the existence of things just as accurately and more quickly than could the man by the exercise of his reasoning power. One was just as the other as respects the gifts bestowed, and together, they were the perfect pair – male and female were they created, with divers functions and duties to perform in the perfect workings of the laws of God.

Power and love were theirs, and neither was made the superior of the other, nor was the one to be subject to the other, and had it not been for their fall there never would have been the subjection of the female to the male.

When the disobedience took place and the consequent fall, the qualities of the spiritual were taken from them to a large extent, and the animal qualities, as they may be called, asserted themselves and then the male felt his superiority by reason of the fact that he possessed a greater amount of these animal qualities; and the female became subordinated and continued to be ever afterwards, for the male, not having these spiritual qualities to the extent that his mate possessed them, and not being able to realize the greater existence of these qualities in the female, believed that the physical was the superior, and as he possessed the physical to a larger degree than his companion, he determined that he was the superior, and therefore asserted this superiority, and the female observing that this physical superiority did exist, submitted herself unto the male and so continued until now.

As man degenerated, this domination of the male intensified, and in some parts of the earth the female became nothing better in the sight of the dominant man than one of the lower animals.

This degradation continued until man found the lowest place of his degeneracy, and when the turning point came the qualities of the woman came to be more recognized, but very slowly, and for many thousand years this inequality continued, and man remained the master.

As man evolved from this low condition and the moral qualities began to come more into his consciousness, and the animal nature became less dominant, the condition of the female commenced to improve, and as education came into the life and practices of men, woman’s opportunities became more extended, and she was more and more recognized as approaching the equal of her companion. In some countries of the earth her equality was recognized, but not in many.

The Jews recognized the equality of the woman in all matters pertaining to the home or the domestic life, and continued the distinction which had previously existed, only in respect to public affairs and the qualities of the mind – women were not permitted even by them to develop their mental faculties, and were taught that they were things that belonged to the male, in all matters pertaining to the state or religion of the race.

The consequence of this course of life, was that the woman developed the spiritual qualities which were hers to a larger extent, and her refinement and emotional nature and love principle exceeded those of the man to a great degree, and she became in her soul nearer the image of the Divine.

I have noticed that this progress has continued with the passing of the years, and now in some of the nations of earth the equality of the woman has become recognized, notwithstanding the fact that the laws of these countries did not permit her to exercise the rights of man, as she is his equal only in the home or in social life.

But a time will come when she will be recognized not only by the individual man but by the man-made laws as his equal in every particular, and the further fact will appear that she will be his superior in matters pertaining to the spiritual.

As the time approaches when man shall return to his former state of purity and harmony with the laws of God, the spiritual qualities will assert themselves and the animal will become subordinated, and woman will stand before God and man as the latter’s equal, and in these soul qualities, his superior; for in the beginning, in this particular, she was his superior; but that superiority existed only in order that what in this regard was lacking in man, was supplied by the woman, and the perfect pair was one.

You may think that this is a digression from what I first intended to write, and so it is, but I thought the occasion a proper one to tell mankind the future of the two integral parts of the perfect creation of God.

I will not write more tonight, but sometimes will come again and write.
So with my love I will say good night.
Your brother in Christ,
JOSEPHUS.