La abuela de Padgett, Ann Rollins, relata su experiencia en el progreso desde la tercera esfera a los ámbitos celestiales

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Este mensaje, dado via Padgett, es de muy pocos días después del anterior que hice para esta web, aunque en este caso no habla Jesús.

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Mensaje de Ann Rollins, abuela de James Padgett (5 de Marzo, 1915)
(Ann Rollins relata su experiencia de progresión desde la tercera esfera a los ámbitos celestiales.)

Estoy aquí, soy tu abuela.

Sí, soy yo. Quiero contarte mi experiencia de progreso en la vida espiritual.

Y bien, cuando fallecí fui recibida en el mundo de los espíritus por tu abuelo y por mi querida madre, que llevaban muchos años en el mundo de los espíritus. Ella vivía entonces en la séptima esfera y era un espíritu muy hermoso y feliz. Ahora ella está muy arriba en las Esferas Celestiales, y ocasionalmente viene a verme y me habla de la gran belleza de su hogar y de los maravillosos espíritus que habitan las esferas donde vive.

Vive en una alta esfera de los Cielos, y está con muchos de los espíritus redimidos que vivieron en la Tierra hace muchos siglos. Mencionó a algunos de ellos, muy conocidos en la Tierra, como John Wesley y su hermano Charles, o como Lutero y algunos de sus contemporáneos, que estaban comprometidos con las grandes reformas de aquellos días. Whitefield es uno de los que nombró, y también Bunyan. Parecían haber llegado a esta esfera obteniendo el Amor acerca del cual os hemos escrito.

Entonces, cuando pienso que, a través del desarrollo gradual y la progresión de mi ser espiritual, existen estas altas esferas que debo alcanzar, siento que mi fe y mi búsqueda del Amor Divino tienen aún mucho por lograr en el camino del desarrollo del alma.

Y bien, poco después de mi transición progresé hasta la tercera esfera, y pensé que allí debía estar el mismísimo asiento del cielo, porque mi felicidad era mucho mayor de lo que había esperado alguna vez.

Cuando entré por primera vez en el mundo de los espíritus, confieso que me sentí decepcionada, pues no vi al Padre en su trono ni a Jesús sentado a su diestra, como me habían enseñado a creer. Pero no pasó mucho tiempo antes de que me diera cuenta de que tal creencia no tenía fundamento en la verdad, y que Dios no tiene trono, como los escritores de la Biblia habían declarado, sino que Su Espíritu se manifiesta en todas partes y en todos los lugares, y es un Espíritu que no tiene forma en el sentido en que me habían enseñado a creer.

Tras vivir en la tercera esfera durante algún tiempo y haber recibido mucha información de parte de los espíritus que vivían en esferas superiores, y tras haber recibido el Amor de Dios en gran abundancia, progresé hasta la quinta esfera, y encontré un hogar maravilloso, con belleza y armonía, entre otros espíritus que tuvieron experiencias similares a la mía, y que habían recibido el Amor Divino en un grado tal que nos da a todos esta gran felicidad sobre la que te comento.

En algunos de los planos de esta esfera hay muchos espíritus que no han recibido este Amor Divino, aunque sí han alcanzado maravillosas calificaciones morales e intelectuales; sin embargo, no eran tan felices como los que habían recibido el Gran Amor del Padre. Dedicaban sus pensamientos y sus obras más bien a cosas que pertenecen al ámbito del progreso moral e intelectual, antes que al del desarrollo del alma en el Amor Divino.

Puede parecerte extraño que estos espíritus puedan vivir en una atmósfera donde se manifestó tanto del Amor de Dios, por parte de los numerosos espíritus que habían recibido ese Amor, y, sin embargo, no se den cuenta de que la única y gran cosa que es absolutamente necesaria para su mayor progreso y mayor felicidad es este Amor Divino. Pero ese es el hecho, y muchos de estos espíritus de mayor desarrollo intelectual continúan todavía con sus estudios acerca de las leyes, tratando únicamente de cosas relacionadas con el funcionamiento de las leyes espirituales y con las causas de los fenómenos que dejan asombrados tanto a los mortales como a los espíritus.

Por extraño que pueda parecerle a algunos, para la progresión del alma no se necesita la progresión intelectual, pero, con la progresión del alma mediante la obtención de Amor Divino, llega un conocimiento maravilloso de esas otras cosas de las que hablo. Como ya sabes, yo era una persona que había llegado a obtener solo unas cualidades mentales ordinarias; y sin embargo, en este mundo espiritual ya he sobrepasado a muchas grandes mentes que poseen una maravillosa información intelectual. Me refiero no solo en cuanto al progreso de mi alma, sino también en cuanto al logro de los conocimientos que estos hombres están dedicando su tiempo y trabajo a obtener.

También puede parecerte extraño que el desarrollo intelectual llegue al desarrollar el alma en el Amor Divino, pero para nosotros, que hemos experimentado este hecho, no resulta extraño, pues la mente sólo es un atributo o, como podría decir, una cualidad del alma, y a medida que el alma se desarrolla en el Amor Divino, la mente necesariamente debe desarrollarse también.

La filosofía es simplemente la conclusión de mentes que han reflexionado e investigado acerca del tema de esa filosofía y, cuando está determinada por la mera mente, sigue siendo incierta y sigue estando sujeta a revisión y a cambios, a medida que la mente cambie. La mente, en su desarrollo, no necesariamente aprende la verdad completa y real; y en esta vida espiritual, entre estos hombres que tienen puramente unas grandes mentes, y que no poseen el Amor Divino, hay tanta variedad de opiniones y tantas disputas sobre cuál es la verdad, como las hay en la Tierra. La mente, por sí misma, no siempre puede discernir la verdad, pues no es infalible, aun cuando sea la mente de un espíritu y ese espíritu esté altamente desarrollado.

Pero a medida que el alma se desarrolla en el Amor Divino, este desarrollo conlleva que, aquello que le llegue como un hecho, será una verdad -verdad perpetua-. El alma no aprende todas las verdades a la vez, pero la verdad que sí aprende es tal que nunca cambia y no admite ninguna revisión, ni alteración, ni se puede dejar de lado. No, nunca se demuestra que la verdad discernida por el alma sea un error, y ningún error se convierte en parte del discernimiento de la verdad del alma.

Así es que, como ves, el gran camino hacia la constatación de las realidades de Dios es a través, y solo a través, del desarrollo del alma por la afluencia del Amor Divino. El ojo del alma es esa percepción interior que no necesita razonar desde causas y efectos para poder discernir y establecer para siempre las verdades de Dios.

Por lo tanto, cuán necesario es que los hombres y los espíritus aprendan el gran hecho de que, si quieren aprender la verdad de la vida espiritual, deben esforzarse por desarrollar los poderes de percepción del alma buscando la afluencia del Amor Divino en sus almas.

Podría decirte muchas cosas maravillosas para ilustrar estas proposiciones, si tuviera tiempo para hacerlo, pero ahora no lo tengo; aunque en algún momento hablaré con más detalle sobre este tema, y entonces comprenderás mejor lo que quiero decir.

Y bien, después de haber vivido en esa quinta esfera y haber aprendido las grandes y maravillosas verdades que se enseñan allí, progresé hasta la séptima, y allí aprendí lo que es la verdadera felicidad, según creía. Ningún espíritu que no haya recibido este Gran Amor del Padre vive en esta esfera, porque la mente está, por así decirlo, absorbida por el alma hasta tal grado, que sin el desarrollo del alma la mente no tendría cabida. Quiero decir que la mente, como tal, se subordina tanto a los poderes y operaciones de las percepciones del alma que no puede existir como mera mente, independientemente del desarrollo del alma.

En esta esfera, todo es grandioso y hermoso hasta un punto que no puedo describir, pues no tienes una concepción mental con la que te pueda comparar de alguna manera tanta belleza y grandeza.

Nuestros hogares son muy armoniosos y sin mancha ni nada que emane de otro tipo de cosas que no sean la esencia y el poder del alma. No existe una mera felicidad intelectual, y ningún espíritu que no tenga este Gran Amor podría ser feliz allí. Mas, sin embargo, aunque exista toda esta felicidad, me dijeron que la felicidad es mucho mayor en las Esferas Celestiales y, en consecuencia, no me conformé con permanecer en la séptima esfera, aunque no podía comprender cómo es que mi felicidad podría ser mayor de lo que era. Sin embargo, como digo, no estaba contenta quedándome en mi hogar allí.

Y también me dijeron que había una forma de entrar en esta Esfera Celestial, y una forma tan fácil que la mera declaración provocaba dudas. Pero oré por tener fe y Amor Divino, y en una ocasión mi fe trajo el Amor Divino a mi alma en tal abundancia, que progresé a la primera Esfera Celestial, donde ahora estoy.

El Libro del Apocalipsis, en la Biblia, en su descripción más extravagante de la Nueva Jerusalén, no da un concepto verdadero de la belleza y magnificencia de esta esfera; y no intentaré describirlas, porque no puedo. Pero un hombre, o un espíritu, que nunca haya visto la maravillosa belleza de esta esfera, no puede concebir su magnificencia.

Estoy tan feliz que me parece que no puede haber mayor felicidad, y sin embargo, mi madre me dice que la hay, y que el Amor Divino de las esferas superiores es mucho más intenso y está tan mucho más lleno de la Divinidad de Dios, que no puedo hacerme ni la más mínima idea sobre lo que es.

Ahora estoy tratando de alcanzar estas esferas superiores, y se me dice que la fe y la oración por la afluencia del Amor Divino en mi alma son los únicos instrumentos que me permitirán hacerlo. Mis oraciones son constantes y mi fe está creciendo, y me doy cuenta de que progresaré cuando el Espíritu Santo me llene de este Amor Divino, tal como espero que haga.

Como puedes ver, un gran elemento dentro del método de Dios para hacer felices a sus redimidos es poner delante de ellos una marca más alta para que la puedan perseguir, con la seguridad de que pueden alcanzarla.

Y bien, te he escrito una gran carta, y siento que debo detenerme ahora, ya que necesito dejar la atmósfera terrestre por un tiempo.

Así es que, con todo mi amor y bendiciones, se despide,
tu abuela,
Ann Rollins

Index: PJE19150305A
Author: Ann Rollins
Receiver: James E. Padgett
Location: Washington D.C.
Date: 05 Mar 1915
Sources: True Gospel, Vol II, page 24
Angelic Revelations, Vol I, page 297

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Abrirse a la verdad duele, es decir, la verdad expone el dolor, y gracias a ello nos liberamos

Índice
Abrirse a la verdad duele
La cadena de mentiras
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Abrirse a la verdad duele

El proceso de abrirnos a la verdad, parece que duele.

Literalmente por ejemplo Miller comenta que (abajo habrá unas pocas citas así, básicas, de él*):

La verdad nunca es dolorosa, nunca causa dolor, la verdad expone el dolor en el que ya te encuentras, debido a las mentiras que aceptaste.

A quién no le ha pasado que un verdadero amigo nos dice algo que nos toca la fibra sensible, algo que incomoda, que no se siente agradable (aunque quizá mucha gente nunca tuvo amigos de verdad, y quizá tampoco nosotros representamos este papel para nadie).

Parece que tiene algo de sentido aquello de que «quien bien te quiere te hará llorar», pero este dicho es tan malinterpretable…

Entonces, desde algo meramente desagradable, hasta un dolor agudo -emocional o físico-, en realidad muy a menudo quizá se trata del mismo fenómeno: una prueba de que la verdad expone el dolor que casi todo el mundo alberga, al haber aceptado mentiras.

Y si la verdad libera sería gracias a eso, ya que nos permite disolver o dejar fluir las emociones bloqueadas, los bloqueos que son ese dolor, o que nos lo provocan… y que no queremos atender.

El dolor a menudo apunta a esos bloqueos, y cuando el alma está -digamos- muy congestionada (recordemos que es «grabada» con emociones, creencias, deseos, etc., desde muy pronto en la vida física)… cuando está muy congestionada y necesita que se liberen cosas sí o sí**, el dolor puede ser muy intenso.

Pero necesitamos abrirnos a esas verdades concretas, personales, que a veces tanto nos incomodan, para sentirlas con humildad, para sentir la emoción y el dolor relacionados con esas verdades.

De esta manera es como parece que cultivaremos cada vez más el anhelo de tener y de expresar aquí la relación que nos une con el Creador/a de nuestras almas, y podemos recibir cada vez más verdad y amor divinos.

Como ya vimos, si no se sienten esos dolores como un niño pequeño lo haría, humildemente, entonces no se puede abrir el canal a más amor y más verdad.

Y, por cierto, es muy importante situarnos con claridad en esa relación, para poder discernir muy bien todo, ya que a veces, al abrir una herida del yo herido, esos dolores pueden verse aumentados o distorsionados por las personas desencarnadas que tenemos a menudo medio pegadas a nuestro cuerpo espiritual (y tan perdidas o más que nosotros en cuanto al proceso emocional, o en cuanto a saber acerca de la vida de progresión del alma, etc.).

Así es que, como vimos, por eso parece ser muy importante la relación con Dios, es decir, establecerse en una tierna relación con Dios, hablando claramente con Dios y nuestros verdaderos guías celestiales, para tener cada vez más claridad sobre los dolores y los miedos, etc.

Parece que necesitamos esa claridad en cuanto a de qué tratan realmente esas emociones, en cuanto a qué es lo que realmente tenemos entre manos en cada momento, pues, insistamos, a menudo la vida se embrolla tanto, que a veces son emociones de otros seres -tal como ya he comentado un poco también en la página sobre las emociones-.

En la vida se acumula mucha falsedad, y entonces, como en realidad somos un alma (en realidad, la mitad de una), aparece el dolor para que podamos corregir, simplemente para eso.

Lo hace de forma automática, ya que se trata de leyes, de las leyes amorosas de Dios que funcionan perfectamente para recordarnos que somos un alma, y que la verdadera dicha proviene de hacer las cosas en armonía con la verdad y con el amor.

A veces se trata de dolores físicos enormes… de emociones extrañas y abrumadoras…

Y, por supuesto, como ya sabemos, la gente meramente los aliviamos con adicciones de todo tipo para evitar sentir… o las aliviamos con todo tipo de cosas y rasgos de nuestra máscara o «yo de fachada».

Y esto es así porque nuestra cultura es o era directamente «anti-espiritual», es decir, estaba literalmente en contra de todo este conocimiento tan elemental sobre las cosas del alma.

Y, por cierto, es por eso que este mundo parece que ya es insostenible para nuestras almas, y también parece que es por eso que se permite que sucedan las cosas tan raras y bestiales que están sucediendo durante estos años (2020, 2021, etc.) con todas estas muestras de totalitarismo mundial**, etc.

Entonces, lógicamente de cierto modo hay que agradecer que «duela» el acto de abrirnos a la verdad, al exponerse ese dolor, esa herida… pues así podemos dejar que fluya de nuevo todo (cultivando ese sentido de la humildad que estamos viendo un poco en la página que trata sobre los elementos más básicos en este recorrido).

La recepción del amor de Dios suele provocar lloro, llanto. Pero muchas veces, antes de que eso suceda, la persona se abre por ejemplo a eventos que estaban olvidados, y estos eventos, recuerdos, pueden venir con dolor.

Ese proceso, tal como lo acabo de describir, parece automático, y lo vemos en muchas de las canalizaciones que tiene Miller de gente más o menos perdida que está en varios de los planos de la evolución del alma, o bien de gente que está aún apegada a la Tierra, y que de alguna manera contribuye a liar más las cosas aquí.

Ese proceso de llorar de gozo y liberación, ante el amor divino, se da muchas veces después de que la persona desencarnada se abra -al ser entrevistada por Miller- por ejemplo a recordar algo doloroso de su vida pasada en la Tierra.

En todas las pocas ocasiones en las que que, a día de hoy, creo haber tenido pequeños accesos de amor divino, me parece que ocurre lo mismo.

La cadena de mentiras

Y por cierto, ¿cuál es la falsedad, el error más grande, la mentira más grande, «monstruosa» -como la llama Miller-?

Es que podemos ser Dios, ser exactamente Dios, ser creadores de nuestras propias leyes universales, etc.

Pero no: siempre vamos a ser dependientes de las infinitas leyes del único Creador/creadora.

Pero entonces, a partir de esa monstruosa mentira, la humanidad -las humanidades- se adentran en la anarquía. Y como ya sabemos, al contar una mentira, tienes que contar muchas más para sostenerla.

A todo error lo acompaña la penalización del dolor relativo a ese error. Y el miedo es siempre ese dolor. Siempre hay miedo asociado a cualquier error. Cada vez que negamos la verdad, se crea automáticamente miedo sobre ese asunto.

Así pues, como hemos visto en las citas, todo error, toda mentira, conlleva automáticamente una especie de penalización de dolor.

El miedo es un resultado directo de que nosotros no comprendamos la verdad en un momento dado.

Entonces, ese dolor y miedo relativos al error, surgen para «avisarnos» de lo que realmente pasa, y poder corregirlo. Lo hemos visto ya un poco en el contexto de los fundamentos, acerca de la cualidad siempre amorosa de todas las leyes de Dios.

Esa «penalización» estará inmediatamente en el alma; la sentiremos inmediatamente ahí, aunque podríamos decir que «no solemos darnos cuenta de lo que pasa» debido a que estamos así como anestesiados (es decir, habitamos muy poco «en el alma»).

Y fijémonos en la simple conexión dolor-error-miedo que se presenta en la cita arriba: el dolor del error es siempre miedo.

Siempre hay pues una mentira previa que creó miedo, y a partir de ese miedo solemos fabricar más mentiras… etc.

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* Y como sucede a partir de la navidad del 2020 en muchos de los textos que estoy haciendo para esta web (con o sin formato audio), en ellos entrevero citas casi literales, y muchas ideas básicas, de los materiales de Miller y Mary.

** Sobre esta aparente necesidad de que se «limpien» o se liberen cosas, sí o sí, a nivel personal y a la vez planetario, he comentado un poco últimamente por ejemplo aquí:

La misma influencia que operó en los totalitarismos parece que opera hoy en muchas élites

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Materiales en internet sobre el tema, de Miller y Mary:
What are the original causes of fears & terrors that dominate the planet?:
https://www.youtube.com/watch?v=Ud7hm6fRMr8

Lo que nos muestran muchas de las canalizaciones «nueva era» es nuestra herida emocional. El mensaje no es la información, sino la emoción por sanar

Al hilo de lo que estamos viendo en cuanto a la influencia de otros planos o dimensiones (por lo tanto, dentro de nuestro punto B.4), vemos este texto, que voy a titular aún más largamente (me gustan los títulos feos y largos 🙂 ):

Lo que nos muestran muchas canalizaciones "nueva era" es nuestra herida emocional. El mensaje no es la información, sino el hecho de que apuntan a los bloqueos o heridas emocionales (de la persona humana, y del colectivo). Estas heridas son aprovechadas por espíritus de hasta la 6ª dimensión que no están en el camino de la verdad divina

Antes de nada, ese camino de la verdad y el amor divinos, que aparece en el título… conlleva que todos como almas somos iguales.

Somos iguales a muchos de esos «espíritus» (los llamaremos así de forma clásica), esos espíritus avanzados, que llegaron a dimensiones más avanzadas en «lecciones de amor» (amor natural).

¿Qué hacen? Describamos primero lo que hacen los espíritus que llamaremos «listillos», «cariñosamente»:
– transmiten información y sensaciones a los humanos, por su cuenta,
– para ello, usan a los canales humanos en gran medida a través de sus heridas emocionales…
– a veces no se presentan por lo que realmente son,
– no tienen un verdadero interés por todo lo que existe «por encima» de ellos (a lo cual nosotros y nuestros guías personales sí están y estamos conectados).

Esas personalidades «listillas» están o estaban en el juego de hacerse dioses por su cuenta, cosa esta que pueden hacer hasta la dimensión 6.

Parece que tienen buenas intenciones… hablan de la realización de la persona, etc… Y así, «capturan» o intentan capturar, algo de libre albedrío humano, ya que no quieren una relación directa con el creador de sus almas.

Pero todos somos iguales como almas.

Así, los Seths y otros tienen -como ya vimos- palabras que, sacadas de su contexto y sacándolas de la compañía de algunas creencias falsas… son o parecen ser útiles.

Sin embargo, podríamos decir que embaucan para poder vender, dentro del paquete completo, algunas grandes mentiras que ellos consideran que es muy importante preservar.

Lo consideran así porque están en el camino de la autodependencia, y quieren preservar su identidad. Pero, por muy buenas intenciones que haya en este camino del amor natural más o menos polarizado en depender-de-uno-mismo…, no saben lo que hacen -al no tener el cuadro completo-.

El paquete entero es falso, y la intención está teñida de control, etc., aunque sea con muy diversos matices.

Estos «espíritus», por cierto, pueden en cualquier momento entregarse a la vía que sí es efectivamente eterna, el camino del amor divino.

Y no hay condena, por supuesto.

Pero sí que en algún momento necesitamos cierta claridad, que aquí empezamos a abordar.

Concretamente en un caso Miller nos dice lo que ha experimentado
al hablar con Ramtha:

Ramtha ya se habría pasado al camino de la verdad divina, hace unos años, después de canalizar -durante la primera parte de sus transmisiones- muchas cosas del camino de la autodependencia (sin la relación directa con Dios, autoendiosándose, digamos, al estilo de lo que conocemos de Seth -algunos de cuyos libros inéditos en español ahora me arrepiento de haber traducido 🙂 para la versión antigua de esta web, anterior a navidades del 2020-).

Así pues, siempre habrá que tener claro que, si pueden conectar con nosotros, es por resonancia con nuestras heridas profundas en cuanto a la vida.

Son heridas que sentimos, y se nos imprimen, a menudo muy profundamente en el mismo estado de feto.

Esas heridas nos ponen en resonancia de profunda amargura con respecto al creador de la vida y de nuestras almas, y esos matices de amargura tiñen el camino del amor con matices autodependientes (polarizado hacia esa autodependencia con más o menos dramatismo, en ese camino que de entrada es «sin Dios»).
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