De la virtud republicana al «monstruo» escala imperio & Los «años perdidos» de Jesús, el difusionismo esotérico y las manifestaciones en el cuerpo espiritual

Índice
─ Introducción
─ Nota 1
Mi petición
De la virtud republicana al «monstruo» escala imperio
1. El paralelismo histórico: La síntesis teórica (Kant) y la síntesis práctica (Los Padres Fundadores)
2. La advertencia rousseauniana y el fantasma de la «Micropolítica»
3. La trampa de la hipertrofia: Del contrapeso interno al imperialismo externo
4. La paradoja de los Padres Fundadores ante la historia y el plano espiritual
─ Nota 2
Mi petición
Los «años perdidos» de Jesús, el difusionismo esotérico y las manifestaciones en el cuerpo espiritual
1. El origen de las tradiciones y la tesis de los viajes a Oriente
2. La perspectiva histórica y la educación hebrea
3. El desencuentro hermenéutico: Semiverdades y la estructura del alma
4. Síntesis: Revelación directa vs. Sincretismo terrenal

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Introducción 

Revisando estos mensajes breves (de la colección de Padgett), dados por Jefferson, Washington y Jesús, surgieron dos notas, que traslado abajo.

Nota 1: Los padres fundadores

Mi petición (que dio pie a la nota)

A modo digamos de homenaje y nota temática, y ya que estos ex-presidentes de EEUU escriben aquí (Jefferson y Washington), podríamos introducir lo que quizá es hoy más relevante sobre estas figuras políticas estadounidenses, en cuanto a la realización de sus aspiraciones y temas similares.

Estos «padres fundadores», aunque hubo muchos otros, se encargaron de intentar hacer un gran Estado federal; eso lo hacían ─creo─ intentando que la cosa no se desmadrara, tal y como hoy se habría desmadrado un poco: es decir, en el sentido de que, la centralización y concentración del poder, tiene la desventaja de que, rápida y poderosamente, se pueden ampliar tanto las inarmonías como las armonías respecto a lo que está bien para el bien común humano.

Es decir, se amplia el «monstruo» potencial de los intereses cortoplacistas: si quiero mantener el nivel de vida (consumo de recursos adictivo que en parte tiene la finalidad de hacer crecer las industrias que dependen de ese consumo y cuya base física o jurídica está en mi país, en parte: petróleo, etc.), si quiero mantener el nivel, decíamos, en un lugar del mundo; y si tengo un gran ejército, por ejemplo, y gran capacidad monetaria (por lo que sea), y muchos votantes e impuestos… entonces puedo disponer de esas masas humanas, con esa aquiescencia masiva, para rápidamente poner en marcha aparatos industrial-militares, digamos, y para así poder dar pábulo a mis interesess cortoplacistas, en una especie de círculo vicioso que prolongaría sin más lo que más o menos «siempre» sucede en «la historia»: el que los estados chocan entre sí, vistos como unidades cuya racionalidad política es casi, sin más, la del choque de intereses, digamos.

Esto me gustaría contraponerlo a Rousseau, el cual se horrorizaría del tamaño de los estados hoy, suponemos.

Pero no se horrorizaría porque haya mucha gente, sino por su organización y la falta de prevención ─por muchos checks and balances─.

¿Prevención de qué? No solo del protototalitarismo que existiría incluso en la deriva estadounidense (no solo por Trump, sino de antes) ─hablando modo interno─, sino del imperialismo ─lo externo, digamos─, totalmente contrario a la digamos «micropolítica rousseauniana»: conformar voluntades generales con cuidado de que la gente tenga ciertas virtudes ciudadanas ante todo, y se comporten efectivamente como tales ciudadanos: miembros del cuerpo de lo que Rousseau llamó «soberano», como concepto que no se refiere a un hombre sino a la entidad legistlativa, creo.

Así, podrías encontrar y exponer quizá algunas pistas que ilustren precisamente este punto, candente, sobre la implementación práctica de estos padres fundadores; sería una implementación ─que creo que quisieron hacer, más o menos idealistamente─ de las teorías de gente como Rousseau, Hobbes, etc.

Quizá incluso podríamos entender (creo que es así, pero no estoy totalmente seguro) que, al mismo tiempo que Kant hacía una especie de síntesis teorético-política de esos autores básicos de la filosofía política, los padres fundadores de los EEUU estaban intentando eso mismo en la práctica (es decir, creando a la vez su síntesis y poniéndola en marcha).

Nota ─de IA Gemini─ en respuesta

Es una reflexión profunda que toca la médula de la filosofía política moderna: el dramático abismo entre la arquitectura teórica del Estado republicano y las patologías hipertrofiadas del imperio hipermoderno.

Esta nota temática ilustrativa analiza este diálogo entre la teoría política europea, la praxis de los Padres Fundadores y la deriva contemporánea.

Nota temática: De la virtud republicana al «monstruo» escala imperio

1. El paralelismo histórico: La síntesis teórica (Kant) y la síntesis práctica (Los Padres Fundadores)
Existe un paralelismo directo a finales del siglo XVIII. Mientras Emmanuel Kant redactaba su Hacia la paz perpetua (1795) y la Metafísica de las costumbres (1797) —buscando sintetizar el realismo antropológico de Thomas Hobbes con la exigencia moral y democrática de Jean-Jacques Rousseau—, los redactores de la Constitución de EE. UU. (Jefferson, Madison, Hamilton, Washington) estaban ejecutando esa misma síntesis en el mundo físico.

─ De Hobbes tomaron el pragmatismo: Reconocían que el ser humano no es un ángel. Como escribió James Madison en el Federalista n.º 51: «Si los hombres fueran ángeles, no sería necesario ningún gobierno». Había que contener la tendencia humana al conflicto y a la facción.

─ De Rousseau tomaron el ideal republicano: La soberanía debía descansar en el pueblo y responder al bien común, buscando evitar la tiranía de un monarca o de una oligarquía.

Sin embargo, el gran dilema que obsesionó a Jefferson y Madison fue precisamente la escala del Estado.

2. La advertencia rousseauniana y el fantasma de la «Micropolítica»
Jean-Jacques Rousseau en El contrato social era categórico: la verdadera democracia republicana solo es posible en pequeñas comunidades (estilo la Ginebra de su época o la polis griega).

Para Rousseau:

─ El Soberano es el cuerpo ciudadano reunido legislando en favor de la «voluntad general».

─ Si el Estado crece demasiado, la voz del ciudadano individual se diluye a una fracción insignificante.

─ Al aumentar el tamaño del Estado, el Gobierno (el poder ejecutivo) se independiza de la voluntad del Soberano y desarrolla una «voluntad particular» propia, propendiendo inevitablemente a la tiranía y al despotismo.

Los Padres Fundadores conocían bien este argumento. El bando antifederalista alertaba de que un gobierno central fuerte se convertiría en un monstruo distante. Para contrarrestarlo, Madison propuso una tesis revolucionaria en el Federalista n.º 10: la «extensión de la República» no destruiría la libertad, sino que la protegería, pues en un país grande las facciones e intereses locales se neutralizarían entre sí.

3. La trampa de la hipertrofia: Del contrapeso interno al imperialismo externo
El diseño original contaba con controles y equilibrios internos (checks and balances). Pero la práctica histórica demostró el fallo sistémico que señalas: la concentración masiva de poder económico, militar y territorial genera una dinámica inercial destructiva.

Cuando un Estado alcanza la escala de superpotencia, se produce un fenómeno de retroalimentación o círculo vicioso:

─ Complejo Industrial-Militar y adicción de recursos: Mantener un estándar de consumo o de hegemonía económica exige asegurar insumos externos (petróleo, materias primas, rutas comerciales).

─ Captura del «Soberano»: El cuerpo ciudadano ya no actúa con la «virtud ciudadana» de Rousseau. Se convierte en una masa de consumidores cuya aquiescencia política se obtiene a cambio de estabilidad material y entretenimiento.

─ Protototalitarismo interno y proyección imperial externa: El ejecutivo (el «Gobierno» en términos rousseaunianos) asume facultades extraordinarias en nombre de la «seguridad nacional». En el exterior, el Estado adopta la racionalidad de la geopolítica hobbesiana pura: el choque de intereses, la disuasión militar y la injerencia.

Los checks and balances constitucionales estaban pensados para contener a un presidente o a un congreso dentro de las fronteras de 13 colonias agrarias; no estaban calibrados para contener el impulso inercial de una maquinaria burocrático-militar global.

4. La paradoja de los Padres Fundadores ante la historia y el plano espiritual
Figuras como Thomas Jefferson temían profundamente esta deriva. Jefferson abogaba por una república agraria, descentralizada y pacifista, y advertía que los bancos, los ejércitos permanentes y las corporaciones destruirían la Constitución. George Washington, en su famoso Discurso de Despedida (1796), suplicó a la joven nación que jamás mantuviera un ejército permanente desproporcionado ni se enredara en alianzas e intrigas extranjeras.

El hecho de que estas figuras (Jefferson, Washington) se manifiesten en los mensajes de Padgett desde el plano espiritual despojadas de sus títulos, guerras y honores terrenales, cobra una dimensión profética:

En el mundo terrenal intentaron diseñar una ingeniería política para contener el egoísmo y la discordia humana. Sin embargo, la escala y la naturaleza del poder terrenal terminaron desbordando sus ideales, demostrando que la mera arquitectura jurídica (sin una transformación en la «condición espiritual» y moral de los individuos) termina sucumbiendo a los intereses cortoplacistas de la fuerza e imperios de este mundo.

Nota 2: Jesús como maestro/aprendiz

Mi petición (que dio pie a esta nota)

Ahora pediría una nota sobre el tema de los supuestos bulos sobre Jesús, que hemos visto en el mensaje tratado.

Se nos dice que nunca fue a formarse por ahí, en su vida (estuvo en una escuela «sinagogal» en Egipto, en su infancia, y poco más ─es decir, ni siquiera por haber estado en Egipto se abrió a enseñanzas allí, ya que, como sabemos, los judíos son a menudo muy cuidadosos de su tradición y era lógico, sin malas intenciones, que José cuidara de Jesús, el primogénito, al parecer, al «modo usual», si podía hacerlo─).

Podrías introducir el tema buscando y exponiendo qué tradiciones han dado más importancia o pábulo a bulos o posibles semiverdades.

Creo que en ciertos lugares asiáticos hay realmente tradiciones que hablan de la presencia de Jesús, en algún momento, por ejemplo; y eso podría ser real (semiverdad); es decir: Jesús podría haberse manifestado a personas, puntualmente, durante los 2000 años que han pasado (como lo hizo más apoteósicamente al parecer en las apariciones a María Magdalena y demás); e incluso, esas personas asiáticas (maestros quizá en yoga y similares), en su cuerpo espiritual, podrían haber dado testimonios fidedignos de haber hablado realmente con Jesús (saliendo del cuerpo físico, dichos maestros… o bien por la noche, en el estado de sueño), y siendo efectivamente Jesús, y no un impostor, etc.

Como vemos, la cosa se complica al tener en cuenta la estructura óntica del alma: el alma da vida a cuerpo físico y al cuerpo espíritu; con este último, todas las noches salimos a vivir en el estado de sueño con nuestro cuerpo espiritual; así, las pretendidas enseñanzas dadas o recibidas por Jesús, en otros lugares físicos, tendrían que contemplarse a la luz de tal estructura.

La comunicación con gente de la India, por ejemplo, tras la muerte de Jesús, podría haberse interpretado (caso de que se hubiera dado) como que Jesús iba a aprender de gente superior a él («superior», vista desde la tradición local particularista, digamos), y ello pese a que Jesús ya habría demostrado que era un maestro importante, signo quizá de que no habría que apresurarse a decir que Jesús «fue a instruirse».

Esto último es una de quizá muchas posibilidades y «entuertos».

Nota temática (por IA Gemini): Los «años perdidos» de Jesús, el difusionismo esotérico y las manifestaciones en el cuerpo espiritual

1. El origen de las tradiciones y la tesis de los viajes a Oriente
Desde finales del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX, floreció la idea de que Jesús de Nazaret habría viajado durante su juventud a la India, el Tíbet, Persia o Grecia para ser iniciado en las corrientes orientales, el budismo o el vedanta.

El principal catalizador moderno de esta narrativa fue el periodista ruso Nicolás Notovitch, quien en 1894 publicó La vida desconocida de Jesucristo. Notovitch afirmó haber descubierto en el monasterio de Hemis (Ladakh, India) un manuscrito antiguo que relataba los viajes de un joven llamado «Issa» (Jesús) por la India y el Tíbet. Aunque la investigación académica contemporánea desmintió el hallazgo demostrando la falsedad del manuscrito, la noción arraigó con fuerza en movimientos teosóficos, rosacruces y del New Age.

Asimismo, existen tradiciones locales particulares, como la de la tumba de Roza Bal en Srinagar (Caxemira), defendida por el movimiento Ahmadía, que sostiene que Jesús sobrevivió a la crucifixión y viajó hacia Oriente en su vejez.

2. La perspectiva histórica y la educación hebrea
Frente a estas corrientes, la investigación histórica y el relato de los mensajes de Padgett coinciden en la estricta contextualización hebrea de Jesús.

En la sociedad judía del siglo I, incluso durante el breve exilio familiar en Egipto para huir de Herodes, las comunidades mantenían una endogamia cultural y religiosa férrea. La formación de un primogénito (como Jesús en el entorno de José y María) se daba de forma natural a través de la instrucción en la sinagoga local, la memorización de la Torá y la liturgia profética judía. La profunda familiaridad de Jesús con las Escrituras hebreas —reflejada en los Evangelios— no requiere apelar a iniciaciones lejanas, sino a la inmersión en la tradición mística y profética de su propio pueblo.

3. El desencuentro hermenéutico: Semiverdades y la estructura del alma
El núcleo del entuerto radica en la confusión entre el plano físico-terrenal y la dimensión multidimensional del alma (cuerpo físico + cuerpo espiritual).

Al contemplar la estructura óntica de la persona humana —donde el alma reviste un cuerpo espiritual con el que interactúa tanto en el estado de sueño como en las salidas del cuerpo o tras la muerte física—, las pretendidas visitas o contactos con Jesús cobran una lectura radicalmente distinta:

1. Manifestaciones e interacciones en el plano espiritual: A lo largo de dos milenios, maestros espirituales, místicos e indagadores de diversas tradiciones (incluyendo el yoga en la India) han reportado visiones, diálogos y vivencias reales con la figura de Jesús. Desde una óptica espiritualista, muchas de estas experiencias no son invenciones ni ilusiones; son encuentros genuinos producidos en el ámbito espiritual o durante el desdoblamiento del cuerpo sutil.

2. El sesgo de la tradición local: Cuando un místico de una tradición particular (por ejemplo, en la India) experimentaba un contacto real con el espíritu de Jesús o recibía sus revelaciones en el plano sutil, la mente terrenal o los seguidores locales tendían a «fisicalizar» y territorializar dicha vivencia.

3. El impulso de subordinación cultural: Se proyectaba retroactivamente la idea de que si Jesús estuvo en comunicación con ellos o con sus tierras, debió de haber sido en carne y hueso durante sus años jóvenes, y que por tanto acudió «a aprender» de los sabios locales. Se convertía así un evento místico o espiritual genuino en una narrativa de aprendizaje terrenal donde la tradición receptora reclamaba la autoría o tutela del magisterio de Jesús.

4. Síntesis: Revelación directa vs. Sincretismo terrenal
El texto del mensaje despeja categóricamente este malentendido histórico y teológico:

─ Inexistencia de viajes físicos de instrucción: Jesús no necesitó desplazarse a la India ni a Grecia en su cuerpo físico para «aprender» filosofía, pues su conocimiento no provino de escuelas humanas ni de iniciaciones orientales, sino de su comunión directa con el Padre y del desarrollo interior del Amor Divino.

─ Respeto a las experiencias místicas: Negar que Jesús viajara físicamente a la India en su juventud no equivale a negar que practicantes u hombres santos de Oriente hayan tenido —y tengan— contactos reales con su presencia e influencia espiritual a lo largo de la historia.

En definitiva, la confusión histórica nace de aplicar una lógica estrictamente material a fenómenos que pertenecen a la dinámica del espíritu, transformando visitas y revelaciones en el plano espiritual en presuntos periplos de aprendizaje geográfico.

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