[Últ. act.: 6 agosto 2026]
Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Nota
De la técnica sacramental a la adicción ideológica
─ Versión en inglés
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Introducción
─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga
La lectura de estos mensajes dura en el audio hasta el minuto 13:11, y luego hay comentarios. Esta vez los mensajes tienen cierta relación directa con el tema de este apartado 11 ─que agrupa mensajes muy variados─.
Son tres mensajes, de Juan, Jesús y Ann Rollins. Se comentan cosas muy relevantes, como el tema de las percepciones del alma… (y son un buen preludio al importante siguiente mensaje en la colección).
A continuación, pues, tratamos parte del apartado:
11) La expiación vicaria
Son los siguientes tres mensajes contenidos en el apartado.
El tema principal en el apartado es «la expiación vicaria», ya que es una creencia o dogma muy dañino.
Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:
Forma parte de un libro que es el primer volumen de una recopilación concreta de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, Jesús de Nazaret.
Estos volúmenes fueron preparados o compartidos así por Divine Truth entre otras personas.
El primer volumen incluye los siguientes temas y apartados (los 11 temas numerados sirven para organizar temáticamente los mensajes):
a) ─ Retrato de James E. Padgett
b) ─ Mi testimonio (por Leslie R. Stone)
c) ─ Foto espiritual de Mary Kennedy con su alma gemela, el Dr. Stone.
d) ─ La verdadera misión de Jesús
I. Jesús y su relación con Dios.
II. Dios y el alma humana.
III. El problema del pecado.
IV. Redención del pecado.
─ 1. Los mensajes
─ 2. Ámbitos celestiales
La oración
─ 3. Inmortalidad
─ 4. ¿Quién y qué es Dios?
─ 5. Espíritu Santo
─ 6. Resurrección
─ 7. El alma
─ 8. Perdón
─ 9. Expiación
─ 10. Infierno
─ 11. Expiación vicaria [estamos aquí: Vemos los tres siguientes mensajes en este apartado 11]
e) ─ Mensajes adicionales
Versión en español
11. La expiación vicaria (cont.)
El verdadero significado de: «En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios, etc.» (San Juan, apóstol de Jesús) (12 marzo 1919)
Estoy aquí, Juan.
Solo quiero decir unas pocas palabras en referencia a lo que ese hombre te dijo sobre mi evangelio, o más bien, el evangelio que se me atribuye.
Su referencia a las palabras iniciales del evangelio, «En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios, etc.», carece de fuerza para demostrar que Jesús es Dios o uno de los miembros de la Divinidad, pues eso nunca fue escrito por mí ni bajo mi dictado, y no expresa una verdad.
El Verbo, en el sentido al que se refiere dicho evangelio, solo puede significar Dios, pues Él, y solo Él, estaba en el principio e hizo todo lo que fue hecho.
Como te hemos dicho a menudo, Jesús fue hijo de un padre y de una madre, del mismo modo que tú eres hijo de tu padre y de tu madre, y no fue engendrado por el Espíritu Santo en el sentido que se atribuye a su nacimiento en dicho relato.
Nació del Espíritu Santo en la medida en que su alma se abrió a la afluencia del Amor Divino, y fue el primero de la humanidad en recibir este Amor Divino y la Esencia de la Divinidad del Padre. Por lo tanto, fue las primicias de la restitución de este Amor y, en consecuencia, fue el primero en estar capacitado para declarar las verdades del Padre y mostrar el camino. En tanto que su alma se llenaba de este Amor y él crecía en sabiduría y conocimiento de las verdades del Padre, puede decirse que fue enviado por el Padre para declarar las verdades y explicar el camino hacia los Ámbitos Celestiales y la unión con el Padre.
Sin duda, este Amor comenzó a fluir en su alma poco después de su nacimiento, pues fue elegido para declarar las verdades de la restitución del Amor Divino; y el conocimiento de esa misión le llegó a medida que crecía en amor y sabiduría. Por lo tanto, estaba sin pecado, aunque en apariencia era un niño común y corriente ─tan natural como los demás niños─ en sus instintos y sentimientos humanos. No obstante, era hijo del hombre ─hijo de José y María─ y también hijo de Dios, tal como lo son todos los hombres, con el añadido de ser heredero del Reino Celestial.
Él no era Dios, y hasta el día de hoy nunca ha visto a Dios tal como creen los ortodoxos, y como se dice que Moisés y algunos personajes de la Biblia antigua vieron a Dios. Sin embargo, mediante las percepciones de su alma, él sí ha visto a Dios, al igual que muchos otros de nosotros, habitantes de los Ámbitos Celestiales; y esa visión es tan real para nosotros como lo es para ti la visión de cualquiera de tus congéneres mortales. Es imposible explicarte esto para que puedas comprender plenamente su significado, pero ver a Dios mediante las percepciones del alma es una realidad que trae consigo una mayor felicidad y un conocimiento más amplio de la inmortalidad.
Jesús no es Dios, pero es el espíritu más altamente desarrollado de todos los cielos y el más cercano a Dios en amor y en conocimiento de la verdad.
Así pues, digo: el Verbo es Dios y Jesús es Su hijo; y tú puedes llegar a ser Su hijo en el mismo sentido, como heredero de la Esencia Divina del Padre y como un ángel de Su Reino. Tal como Jesús te ha escrito, todos los hombres son Sus hijos, pero con una herencia diferente, aunque provista de igual modo por el Padre.
No permitas que te perturben las doctrinas de los maestros de lo que llaman verdades bíblicas; escucha y cree únicamente en lo que nosotros te escribamos.
No escribiré más esta noche, pues ya es tarde. Para terminar, te digo que cuentas con nuestro amor y nuestras oraciones.
Soy tu hermano en Cristo,
Juan
Jesús reconoce la capacidad de la abuela del Sr. P. para escribir las verdades del Padre (Jesús) (5 junio 1915)
Estoy aquí, Jesús.
Solo quiero decirte esta noche que te encuentras en una condición mucho mejor para escribir mis mensajes y para recibir el Amor del Padre en tu alma.
Recibiste mi mensaje de anoche de forma muy satisfactoria, y me complace la manera en que captaste mi sentido. De modo que muy pronto tendremos otro mensaje, y uno muy importante.
Te acompaño en tus horas de soledad, tratando de ayudarte, consolarte y guiarte hacia el Amor del Padre.
Esta noche no escribiré más, pues deseo que escriba alguien más, quien te dará un mensaje que te va a interesar mucho. Me refiero a tu abuela. Ella es un espíritu muy capacitado para tratar las cosas referentes al espíritu; me refiero a aquellas cosas que revelan a los hombres las verdades del Padre tal como ella las ha aprendido y las comprende: no solo en un sentido mental, sino a través de las percepciones de su alma.
Así pues, obtendrás mucho beneficio de lo que ella escriba, y te darás cuenta de que es un espíritu maravilloso en el conocimiento de todas estas cosas que dan testimonio del Amor de Dios, y de Su cuidado y misericordia hacia la humanidad.
Ahora, con mi amor y bendiciones, y las del Padre, te doy las buenas noches.
Tu hermano y amigo,
Jesús
La importancia de conocer el camino al Reino Celestial. El Amor Divino llega solo en respuesta a los anhelos del alma, activados en pos de su posesión (Ann Rollins – Abuela del sr. Padgett, espíritu celestial) (12 marzo 1919)
Permíteme escribir unas líneas. No voy a escribir un mensaje largo, sino uno muy breve.
Ya estás en condiciones de recibir nuestros mensajes, y deseo escribir brevemente sobre la importancia de conocer el camino al Reino Celestial, sobre lo cual ya se te ha escrito antes, pero quiero añadir algo más a lo que has recibido. Se te ha dicho que la única manera de alcanzar ese Reino es mediante la entrada del Amor Divino en tu alma y la transformación de esta en algo Divino, lo cual participa de la Esencia misma del Padre. Pues bien, esta es una explicación correcta de la acción de este Amor en el alma; pero para obtener este Amor debe haber una súplica ferviente por parte del buscador ─un mero deseo mental de su afluencia no bastará─.
Este es un asunto que atañe únicamente al alma; la mente no interviene excepto, por así decirlo, para poner en marcha los anhelos y la oración del alma. Cuando crees que estás anhelando este Amor y solo sientes un mero deseo mental de su afluencia, el Amor no llegará, pues nunca responde a la sola mente y siempre debe ser buscado mediante los anhelos del alma. Muchos hombres sienten un deseo intelectual por el Amor de Dios, se conforman con ese deseo y creen que poseen el Amor y que no les queda nada más por hacer; sin embargo, comprobarán que están equivocados y que, en lugar de poseer este Amor, solo han despertado el amor natural y, en cierto modo, lo han orientado hacia su meta de un alma purificada ─como la de los primeros padres antes de la caída─, pero no experimentarán la transformación que acontece con la posesión del Amor Divino. No es tarea sencilla lograr que estos anhelos embarguen el alma, y los hombres no deben conformarse con estos meros deseos mentales, pues no se beneficiarán de ellos salvo, por así decirlo, en la purificación de su amor natural. Los anhelos del alma provienen únicamente de comprender que este Amor aguarda ser otorgado, y de que el alma debe volverse activa y ferviente en su esfuerzo sincero por recibirlo; es entonces cuando la transformación se produce.
A partir de esto vas a entender lo absolutamente imposible que resulta para el devoto de la iglesia experimentar este Amor, o albergar los anhelos del alma, los cuales no se despiertan mediante la observancia de los sacramentos ni por los deberes que la iglesia impone. Estas personas pueden ser sumamente fervientes en su asistencia a los cultos y en el cumplimiento estricto de sus requisitos respecto a hacer lo que se prescribe; sin embargo, en ellas todo se reduce a un proceso mental, mientras que el alma no se ve afectada. Podrían pensar que sus deseos provienen del alma y que van a recibir una respuesta, pero en esto se equivocan: el alma yace aletargada. Solo cuando los anhelos del alma se ponen en marcha, las oraciones del adorador obtienen respuesta.
Así pues, verás que una persona puede ser en apariencia devota y estar llena de celo por su iglesia y por las enseñanzas de su credo y, aun así, no verse beneficiada en lo que respecta al progreso del alma.
No permitas que tus deseos sean solo del intelecto; intenta activar los anhelos del alma y no te quedes satisfecho hasta que llegue una respuesta ─la cual sin duda vendrá─ y reconozcas que el Amor está presente, ejerciendo su poder transformador en el alma.
Esto es todo lo que deseo decir esta noche.
Me alegra que ahora estés en condiciones de recibir nuestros mensajes y espero que esta excelente disposición continúe.
Con mi amor, te deseo buenas noches.
Tu amorosa abuela.
Ann Rollins
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NOTAS (Elaboradas por IA Gemini)
Mi petición que dio pie a la nota
Para terminar, pediría una especie de nota sociológica, temática, sobre ideología y salvación/utopía.
Es decir, podrías hacer una analogía entre este fenómeno religioso de la confianza en métodos externos, en reglas muertas, digamos, etc., y lo que sucede en política.
Quizá podrías echar mano del sociólogo Mannheim con su ideología y utopía, asimilando esto que digo, y llevándolo a la vez a un plano más «físico-activo» (digo porque la analogía nos lleva de algo aparentemente más etéreo: ideología y utopía… a algo que en las religiones está como intrínsecamente muy «materializado»: rituales que materializan ideología, y que a su vez «bajan la utopía» a tierra, la representan, etc.).
Hay ciertas connotaciones de movimiento espontáneo, connotaciones rituales, etc., que no entrarían tanto en el par «ideología/utopía», quizá, como sí en el par que exponemos en el término de la analogía (ese del «ritualismo» más o menos rigorista, frente a «salvación materializada» pero también a su vez «ideologizada», enfriada en reglas y rituales).
Se ha dicho a menudo que las versiones «laicas» de las religiones sociales no dejan de ser un poco eso, religiones, también.
Hay algo de mágico en todo esto:
«si pienso así, con una fidelidad a ciertos grupos e ideas, voy a salvarme y salvar el mundo».
Eso nos cegaría a menudo ante comprobaciones empíricas digamos más «paso a paso»; nos cegaría a menudo, supongo, al mero hecho de mantener compromisos sobre cosas de aquí y ahora (incluso con nosotros mismos); nos cegaría a mantener las aspiraciones de largo plazo en un marco concreto, consensuado más racionalmente, digamos (no tan utópicamente); un marco que puede tener mucho futuro, sí, pero que es necesariamente algo muy apegado al funcionamiento del concreto «paso a paso» con otros, en grupos de logro de «pequeños fines», acordados como «cuerdos», sensatos, etc.
Puedes relacionar quizá esto con la necesidad de que en el funcionamiento grupal haya jerarquías para ser eficientes, a veces. En esto se habla de la ley de hierro de las jerarquías, creo, por ejemplo.
Y esto habría quizá tematizarlo genealógicamente un poco: poniéndolo en el horizonte del «poder-religión», de «lo político», como decía Carl Schmitt, que recibe o tiene un aura propia, de la cual se aprovechan los movimientos ideológicos, por ejemplo: la inercia de gobierno de masas en las «falsas democracias» de postín; ahí los líderes «hacen como si», porque están constreñidos a seguir órdenes :
─ por un lado de las masas (órdenes emocional-adictivas, que dependen de leer el mercado de ideas y emociones de las masas, por parte de asesores políticos, etc.; así, adictivamente se quieren líderes que por un lado nos satisfagan adicciones emocionales (por ejemplo: seguir adictos al miedo, a vivir en el miedo, es decir, adictos a no tener que sentir ciertos miedos),
─ y, por otro lado, los líderes tienen planos que dan «órdenes por arriba»: que dan planes u órdenes geopolíticas, a veces desconocidas para la generalidad de la masa, etc.
Nota sociológica: La ilusión de la salvación formal
De la técnica sacramental a la adicción ideológica
El fragmento que acabas de traducir describe un mecanismo de sustitución psicológica y espiritual: la vivencia viva, interna y participativa (el «anhelo del alma») es suplantada por una técnica externa (la «observancia de deberes y sacramentos»). Se cree que la mera ejecución del rito o el asentimiento intelectual al dogma producen por sí mismos la salvación.
Esta estructura no es en absoluto exclusiva de la mística o la religión confesional. Al contrario: cuando el mundo occidental secularizó sus esquemas religiosos, trasladó intacto este dinamismo mágico a la esfera sociopolítica.
1. Ideología, utopía y la «materialización» del rito (Karl Mannheim)
En Ideología y utopía, Karl Mannheim señalaba cómo las formas de pensamiento están indisolublemente ligadas a la praxis social.
La ideología actúa como un dispositivo de conservación que racionaliza el orden existente (o la posición de un grupo dentro de él).
La utopía opera como una energía orientada a la ruptura que busca un orden futuro trascendente.
Sin embargo, cuando la utopía se codifica y se burocratiza, ocurre exactamente el fenómeno que denuncia el texto de Padgett respecto a los sacramentos: la utopía deja de ser un impulso vivo de transformación y se «congela» en morfología ideológica.
Para que la masa adopte la ideología, esta requiere una encarnación ritual. El ritual político —la manifestación, la adopción del dialecto partidista, el consumo de consignas en redes o la adhesión incondicional a una sigla— funciona exactamente como el sacramento eclesiástico en su versión degradada. Es la bajeza del ex opere operato: se asume que por el mero hecho de ejecutar el signo (votar, repetir el eslogan, definirse dentro de un colectivo moralmente superior) la persona «se salva» y «salva al mundo». La postura intelectual sustituye a la transformación ética o práctica concreta.
2. La magia del atajo: Pensamiento deseoso frente al «paso a paso»
Existe una pereza intrínseca en la psique humana que busca desesperadamente el atajo mágico: «Si mi mente se adhiere al paquete de ideas correcto, ya he cumplido».
Esta lógica nos ciega ante dos realidades fundamentales:
1. La comprobación empírica y la responsabilidad inmediata: El compromiso real no se mide por la pureza del credo, sino por la microética cotidiana, el cumplimiento de los pactos en el «aquí y ahora», el funcionamiento del trabajo en equipo y la construcción de consensos pragmáticos con otros seres humanos reales.
2. La acción colectiva concreta: Pasar del mesianismo abstracto al logro de «pequeños fines cuerdos» requiere abandonar el éxtasis de la utopía perfecta para abrazar la negociación, la renuncia y el ajuste paulatino. La fidelidad ideológica ciega para este proceso porque califica cualquier matiz o paso intermedio como «traición» al dogma.
3. Organismos, jerarquías y la «Ley de Hierro»
Cuando las colectividades intentan traducir sus grandes aspiraciones en organizaciones reales, tropiezan con la realidad material de la eficiencia. Como formuló Robert Michels con su Ley de hierro de la oligarquía, toda organización compleja —por muy democrática o emancipadora que pretenda ser en su origen utópico— desarrolla inevitablemente una estructura jerárquica y una élite dirigente.
La masa, fascinada por la utopía ritualizada, delega la capacidad crítica en esa élite. La jerarquía, por su parte, descubre rápidamente que su supervivencia depende de gestionar el mercado de emociones de sus bases.
4. La doble servidumbre del líder y la génesis del poder (Schmitt y la teología política)
Carl Schmitt dejó célebremente asentado en su Teología política que «todos los conceptos significativos de la moderna teoría del Estado son conceptos teológicos secularizados». El aura que rodeaba al sacerdote o al rey se traslada al líder político contemporáneo, pero en las democracias mediáticas postindustriales este líder opera bajo una doble constricción claustrofóbica; en este esquema, lo vemos entre dos planos:
PLANO SUPERIOR: Geopolítica y Mercado
(Órdenes estructurales, condicionantes económicos, pactos entre élites ajenos a la masa)
EL LÍDER POLÍTICO
(«Hace como si…» / Gestor del relato)
PLANO INFERIOR: Mercado Emocional de Masas
(Demandas adictivas de seguridad, tribalismo, alivio del miedo mediante el dogma)
1. La servidumbre inferior (El mercado adictivo de la masa): El líder debe retroalimentar continuamente la adicción emocional del electorado. La masa exige no tener que afrontar la incertidumbre ni la responsabilidad individual; demanda narrativas maniqueas, enemigos externos y la promesa implícita de que «pertenecer al grupo» la librará del miedo. Los asesores de comunicación leen ese mercado de angustia y fabrican el consumo ideológico a medida.
2. La servidumbre superior (Las dinámicas de poder real): Por arriba, el mismo líder está atado por condicionantes geopolíticos, financieros y estructurales que raramente pueden revelarse al gran público.
El resultado final es una escenografía política que imita al ritualismo religioso vacío: una representación donde los líderes «hacen como si» gobernaran conforme a grandes principios utópicos, mientras la masa «hace como si» se salvara mediante la simple adhesión visceral a su tribu ideológica. En ambos casos —en el religioso descrito por Padgett y en el político de nuestras sociedades—, la mente está hiperactiva y llena de celo, pero la verdadera transformación —la del alma o la de la realidad concreta— permanece completamente muerta.
Versión en inglés
The True Meaning of – «In the Beginning Was the Word and the Word Was With God, etc.» (St. John – Apostle of Jesus) (12 Mar 1919)
I AM HERE. John.
I want to say only a few words in reference to what the man said to you about my gospel or rather the gospel attributed to me.
His reference to the opening words of the Gospel that «In the beginning was the Word and the Word was with God, etc.,» is without any force, to prove that Jesus is God, or one of the Godhead, for it was never written by me or at my dictation, and does not state a truth.
The Word in the sense referred to in that Gospel can mean only God, for He, and He alone, was in the beginning and made everything that was made.
As we have often told you, Jesus was the son of a father and mother the same as you are son of your father and mother, and was not begotten by the Holy Ghost in the sense ascribed to his birth in the account thereof.
He was born of the Holy Spirit as his soul opened up to the inflowing of the Divine Love and was the first of mankind to receive this Divine Love and the Father’s Essence of Divinity and hence was the first fruits of the rebestowal of this Love, and, as a consequence, was the first fitted to declare the truths of the Father and show the way. As his soul became filled with this Love and he grew in wisdom and knowledge of the truths of the Father, it may be said that he was sent by the Father to declare the truths and explain the way to the Celestial Heavens and the at-onement with the Father.
Undoubtedly this Love commenced to flow into his soul soon after his birth, because he was selected to declare the truths of the rebestowal of the Divine Love, and the knowledge of that mission came to him as he grew in love and wisdom – hence, he was without sin, though apparently only a boy – natural as other boys – in his human instincts and feelings. But he was the son of man – Joseph and Mary – and also a son of God, as all men are, with the addition that he was an heir to the Celestial Kingdom.
He was not God, and even up to this time has never seen God, as the orthodox believe, and as Moses and some of the Old Bible characters are said to have seen God. But with his soul perceptions he has seen God, and so have many others of us who are inhabitants of the Celestial Heavens, and that sight is just as real to us as is the sight to you of any of your fellow mortals. It is impossible to explain this to you so that you may fully comprehend its meaning, but this seeing God by our soul perceptions is a thing of reality, and brings with it increased happiness and knowledge of immortality.
Jesus is not God, but he is the most highly developed spirit in all the heavens and is nearest to God in love and knowledge of truth.
So, I say, the Word is God and Jesus is His son, and you may become His son in the same sense, as an heir to the Divine Essence of the Father, and an angel of His Kingdom. As Jesus has written you, all men are His sons, but with a different inheritance, yet one that is provided by the Father.
Let not these doctrines of the teachers of what are called Bible truths trouble you, and listen and believe only what may be written you by us.
I will not write more to-night as it is late, and in closing will say that you have our love and prayers. I am
Your brother in Christ,
JOHN.
Jesus Recognizes Mr. P’s Grandmother’s Capability in Writing the Truths of the Father (Jesus) (5 Jun 1915)
I AM HERE. Jesus.
I merely want to tell you to-night that you are so much better in your condition for writing my messages and for receiving the Love of the Father in your soul.
You took my message last night in a very satisfactory way, and I am pleased with the manner in which you caught my meaning. So very soon we will have another message and a very important one.
I am with you in your hours of lonesomeness, trying to help and comfort and lead you to the Love of the Father.
To-night I will not write more, as I desire that another shall write, who will give you a message that will interest you very much. I mean your grandmother. She is a very capable spirit in discussing the things pertaining to the spirit. I mean those things which reveal to men the truths of the Father, as she has learned them and understands them. Not merely in a mental sense but in the way of her soul perceptions.
So you will receive much benefit from what she may write, and you will realize that she is a wonderful spirit in the knowledge of all these things that tell of God’s Love, and of His care and mercy towards mankind.
I will now, with my love and blessings and those of the Father, say good-night.
Your brother and friend,
JESUS.
The Importance of Knowing the Way to the Celestial Kingdom. Divine Love Comes Only in Response to the Soul’s Longings Becoming Active in Its Longings for Its Possession (Ann Rollins – Mr. Padgett’s Grandmother, Celestial Spirit) (12 Mar 1919)
Let me write a line. I am not going to write a long message but one that is very short.
You are now in condition to receive our messages, and I wish to write for a while on the importance of knowing the way to the Celestial Kingdom which has been written you before, but I wish to add to what you have received. You have been told that the only way to obtain that Kingdom is by the Divine Love coming into your soul and changing it into a thing Divine, which partakes of the very Essence of the Father Himself. Well, this is a correct explanation of the operation of this Love on the soul, but in order to get this Love there must be earnest supplication on the part of the seeker, and a mere mental desire for the inflowing of the Love will not suffice.
This is a matter that pertains to the soul alone and the mind is not involved except, as you might say, to start the soul’s longings and prayer. When you think that you are longing for this Love and have a mere mental desire for its inflowing, the Love will not come, because it never responds to the mere mind and must always be sought for by the soul’s longings. Many men have the intellectual desire for the Love of God, and upon that desire rest, and believe that they have the Love and that there is nothing further for them to do; but they will find themselves mistaken, and that instead of possessing this Love they have awakened only the natural love, and in a way, started it towards its goal of the purified soul, like the first parents before the fall, and will not experience the transformation that comes with the possession of the Divine Love. It is no easy matter to have these longings possess the soul, and men should not remain satisfied with these mere mental desires for they will not be benefitted by such desires, except as I may say, in the way of having their natural love purified. The longings of the soul comes only from a realization that this Love is waiting to be bestowed, and that the soul must become active and earnest in its endeavor to have this Love come into it, and then the transformation takes place.
From this you will see how utterly impossible it is for the devotee of the church to experience this Love or to have the longings of the soul which are not aroused by the observance of the church’s sacraments, and the duties which it imposes upon them. They may be ever so zealous in their attendance upon the church services and in complying strictly with its requirements as to doing those things which it prescribes. It is with them all a mental process but the soul is not affected. They may think that their desires are from the soul, and that a response will come, but in this they are mistaken and the soul lies dead. Only when the soul’s longings are started into activity are prayers of the worshiper answered.
So you will see, that a man may be apparently devout and full of zeal for his church and the teachings of his creed, and yet will not be benefitted so far as the progress of the soul is concerned.
Let not your desires be only of the intellect, but try to bring into activity the longings of the soul, and do not rest satisfied until a response shall come, and it will certainly come, and you will know that the Love is present working Its transforming power upon the soul.
This is all I desire to say to-night.
I am pleased that you are now in condition to receive our messages and hope that your excellent condition will continue.
With my love, I will say, good-night.
Your own loving grandmother
ANN ROLLINS.