Y salen aclamadas series donde la «mente colmena» es protagonista: una lluvia de ideas

Ahora estamos en enero, 2026, y hace no muchos meses se hablaba de una de esas series donde aparece la mente colmena ─fue en una vídeo charla, de Guillermo Mas con Ferré, escritor sobre todo de novelas, creo─.

La serie se llama Pluribus.

Vimos que está de moda, un poco, hablar de escatologías (estos relatos de los «fines globales», si pudiéramos definirlo rápidamente así), como la célebre escatología sionista, o cristiano-sionista, una suerte de guión que vemos en parte desplegarse ante nuestros poco «asombrables» ojos.

Algunos ingredientes que podemos lanzar, en una tormenta de ideas, meramente al oír hablar de esta serie, y que pueden venirnos a la cabeza tras lo que hace unos pocos años comentamos acerca de estas cosas ─cosas como el devenir «supermamá» de «el sistema», o devenir superabuelo/abuela, mimador, tecnológico… en ciernes…─ son:

─ el cielo en la Tierra: Un cielo físico para los 13.
13 ese es el número de los terrícolas que no se han visto afectados por un «gran cambio» en la humanidad, donde parece que ─en la serie─ todos se vuelven mente colmena… todos menos 13, creo ─por lo que comentan sobre la serie─.

─ Un posible gobierno, pues, «sobre todas las naciones» (donde, por cierto, podría ser que estos 13 pudieran «pecar gratis»).

─ O sea, los integrantes de algunos grupos que a veces llamamos «élite» (los elegidos, «pueblo elegido», etc.) en general desearían poder ser «condenados» a «poder pecar gratis», a tener ese «superpoder» (un poco como Frankenstein… pero guapos y lozanos… al menos hasta que «la cosa no dé para más»).

(Pregunta: ¿será mera casualidad lo del nombre Frankestein, y los del movimiento de Jacob Frank, que tan célebre se ha hecho?)

– La serie parece quizá representar la posibilidad de un cielo terrestre gobernado por ese simbólico 13, esos «elegidos».

– Ese cielo es en parte sostenido, habilitado, por la masa de la «mente colmena».

─ Esta masa no puede pecar, pero por una suerte de anulación biónica del libre albedrío.

─ Así, se volvería «sostenible» la Tierra, habiendo «hecho reales», via Inteligencia Artificial, las célebres escatologías acerca de pueblos elegidos para gobernar sobre toda la tierra, etc.

─ De todas maneras, por cierto, la tierra ha de hacerse sostenible… hasta que no tenga por qué hacerse tal cosa 🙂 (es decir, el mundo humano ha de volverse «sostenible», por eso los ciclos de autodestrucción, etc.).

─ Y el pecado es, por cierto, lo que vuelve efectivamente insostenible el mundo humano, las «civilizaciones», etc. (el pecado: la inarmonía con respecto a «leyes universales», que no se pueden cambiar).

─ Los 13, estando «fuera», serían los únicos en poder tener perspectiva para guiar los algoritmos para la mente colmena.

─ Eso, ¿lo hacen o harán de tapadillo, y controlados a su vez por un grupo de desencarnados, que pueden «venderse» como extraterrestres… al menos al principio…?

─ Controlar la «ascensión», la «salvación»: esos 13, los elegidos, el pueblo elegido… llevándose los laureles (¿pero de una manera en realidad de tapadillo?).

Generalidades

─ Nada se puede entender en la historia sin el tema de «la batalla por el alma humana».

─ Hay siempre una continua e intensa influencia de los desencarnados, que en general siguen siendo un poco «madres o padres posesivos» (cuidadores, con más o menos dotes vampíricas).

─ Y este «cuidado paternalista» sucede en muchos grados, y en todas las tradiciones más o menos «tribales» ─en caso de que no suceda, directamente, que tales desencarnados pertenezcan a esa ruidosa e inmensa minoría que se llamó «demonios»─.

– La gran «supermamá» tecnológica, o «superabuela» mimadora, de la IA… es como forzar y/o controlar el «reino» en la Tierra… pero de ese modo controlador obsesivo, y «tecnológicamente cómodo».

– El control es la otra cara del miedo y el terror subyacentes en los que en realidad vivimos «todos» (por muchas fachadas que pongamos, y gracias a ellas).

– Ese control lo apoyamos al fomentar versiones «anti libre albedrío» de cualquier cosa versionable: nuestras vidas, etc.

– Entre estas cosas, la más importante sería la espiritual: cómo se purifican o se dejan de purificar las almas, individualmente.

– Vemos que se da más combustible, pues, con esta serie, para esa especie de maniobra que parece consistir en que las masas conozcan posibles planes, conozcan posibilidades… tengan un conocimiento «a flor de piel» de guiones que exponen futuros posibles, y en los cuales de cierto modo así se nos invita a participar ─y desde ya siempre estamos en cierto modo «participando» en su posible creación o aceptación, impulso, etc.─.

─ Esta «participación por reconocimiento» nos hace más responsables de lo que en general ya somos por el mero hecho de ser almas (estas son las cosas de la importante ley de compensación).

─ Es decir, si no purificamos de verdad el alma, el hecho de «captar una posibilidad» nos volvería todavía más responsables de las consecuencias («corresponsables» con los que se van erigiendo en «controladores», etc.).