A continuación, tras un comentario breve sobre nuestra alma y su devenir, va también una pequeña respuesta de la IA (pues esto fue el final de una «interacción» en torno a la traducción de los textos de Padgett).
El alma: de espejo, a ser eterna. La tecnología transhumanista como cortocircuito para sustituir la «biónica» real de Dios
El alma sería como un espejo, en parte.
El espejo refleja/es la imagen de Dios; no refleja, o no es, la luz/amor/verdad directos, mientras no reciba el amor divino y se convierta en «espejo 2.0″… o en otra cosa que «espejo» ─algo a dilucidar en esta analogía que ya hemos usado, creo recordar─.
El espejo se llena de manchas, via la mera encarnación y luego debido al posterior devenir «pecador» (el ser humano), irremediable e inercial devenir, aunque con muchas idiosincrasias diferentes. Así, no puede reflejar bien «el hecho de ser imagen».
Esas manchas no provienen de Dios.
En el proceso «divino», el de «transformar internamente» el espejo, se tiene en cuenta personalmente (amorosamente) al creador del espejo: la purificación «se da como por añadidura», y así, es más rápida, directa, y de cierto modo incomparable, al poner «primero a Dios» (con sus opiniones/ser emocional profundo) en la vida del alma, en la vida del ser humano como alma ─en ese sentido personal, amoroso, que no excluye nada sino que se armoniza cósmicamente e incluso divinamente en este caso, de «poner primero algo»─.
La purificación del espejo, realizada por él/ella mismo/a ─siguiendo la analogía─ siempre va a requerir de «maestros externos»: de trapos para limpiar la superficie, etc.
Siempre se necesita «ayuda», aunque, paradójicamente, la responsabilidad es intransferible a la hora de permitir la acción que nos invita a la purificación, o a la transformadora divina. Continuar leyendo «El alma: de «espejo» a eterna»