1/4:1) 4. ¿Quién y qué es Dios? (primer mensaje) | El verdadero evangelio – Revelado de nuevo por Jesús | Vol. 1. / 4:1

Índice
─ Introducción y enlace al audio
─ Versión en español
─ Versión en inglés 

___

 

Introducción

─ Enlace al audio: en ivoox // enlace descarga

A continuación vamos a ver parte del apartado:

4) ¿Quién y qué es Dios?

Vemos el primer mensaje contenido en este tema 4.

El tema es Dios.

Lo volvemos a ver tras un tiempo, pues antes ya hice el texto y el audio de este mensaje (enlace).

Para ver la lista con todos los enlaces a los textos y audios ver:

unplandivino.net/transicion/

Forma parte de un libro que es el primer volumen de los mensajes recibidos a principios del siglo XX por James E. Padgett de parte de varios desencarnados, entre otros, Jesús de Nazaret.

Estos volúmenes fueron preparados o compartidos así por Divine Truth (entre otras personas).

El primer volumen incluye los siguientes temas y apartados (los 11 temas numerados sirven para organizar temáticamente los mensajes):

a) ─ Retrato de James E. Padgett
b) ─ Mi testimonio (por Leslie R. Stone)
c) ─ Foto espiritual de Mary Kennedy con su alma gemela, el Dr. Stone.

           d) ─ La verdadera misión de Jesús

I. Jesús y su relación con Dios.
II. Dios y el alma humana.
III. El problema del pecado.
IV. Redención del pecado.

─ 1. Los mensajes
─ 2. Ámbitos celestiales
La oración
─ 3. Inmortalidad
─ 4. ¿Quién y qué es Dios? [estamos aquí: Vemos el primer mensaje en este apartado 4]
─ 5. Espíritu Santo
─ 6. Resurrección
─ 7. El alma
─ 8. Perdón
─ 9. Expiación
─ 10. Infierno
─ 11. Expiación vicaria
─ Mensajes adicionales

Versión en español
4. ¿Quién y qué es Dios?

Quién y qué es Dios (Jesús) (25 mayo 1917)

Estoy aquí, Jesús.

He estado contigo mientras rezabas y me he unido a tu oración al Padre para que Su gran amor fluya en tu alma en gran abundancia; y sé que Su Espíritu Santo está presente y que Su amor está fluyendo en tu alma, y que te estás volviendo en unidad con el Padre. Su amor siempre vendrá a ti cuando reces como lo has hecho esta noche, y Su oído está siempre abierto a las aspiraciones sinceras de Sus hijos que acuden a Él con verdaderos anhelos del alma. Tienes el secreto para alcanzar el amor del Padre, y en todas las ocasiones, cuando sientas que necesitas ese Amor o desees una cercanía al Padre, usa el secreto y no te decepcionará.

Esta noche estás en mejores condiciones en el desarrollo de tu alma y en tus percepciones, y puedes recibir el mensaje que desde hace tiempo he deseado comunicar, y para hacerlo sólo esperaba que estuvieras en completa vinculación conmigo [complete rapport].

Bien, recordarás que en las primeras etapas de nuestros escritos te comuniqué mi conocimiento y concepción de «quién y qué es Dios», pero que recientemente te he dicho que deseaba reescribir el mensaje, ya que ahora tu condición es mucho mejor para recibir estas verdades de lo que lo era cuando el mensaje fue escrito. Y así, esta noche entregaré el mensaje y tomaré una posesión más completa de tu cerebro y mayor control de tu mano ─más de lo que pude conseguir en el momento mencionado─.

Entonces la cuestión es: ¿Quién y qué es Dios?

Al tratar esta cuestión debes comprender que no es tan fácil describir, en un lenguaje que los mortales puedan comprender, la Esencia y los Atributos de Dios, y siento las limitaciones que tengo al esforzarme por darte una descripción satisfactoria del único y verdadero Dios; no por la escasez de conocimientos y de concepción por mi parte, sino por el hecho de que no tienes el desarrollo álmico requerido como para permitirme formar la vinculación necesaria contigo, a fin de que a través de tu cerebro pueda expresarse la verdad exacta acerca de quién es el Padre.

Bien, para empezar, Dios es Alma, y el Alma es Dios. No el alma que está en el hombre creado, sino el Alma que es Deidad [Deity] y autoexistente, sin principio ni fin, y Cuya entidad es el único gran hecho en el universo del ser [being].

Dios es sin forma, tal como ha sido concebido por el hombre en casi todas las épocas, y especialmente por aquellos que creen en la Biblia de los hebreos así como en la de los cristianos. Pero, sin embargo, Él es de forma [of form], que sólo pueden discernir y comprender como entidad aquellas percepciones álmicas del alma de un hombre que haya llegado a un cierto grado de desarrollo, que haya tomado la naturaleza divina del Padre, y se haya convertido así en una parte del Alma de Dios. No hay nada, en toda la naturaleza, con lo que los hombres estén familiarizados o tengan conocimiento, que pueda ser utilizado para hacer una comparación, incluso en las percepciones espirituales [percepciones cuando estamos en el cuerpo espiritual en los diversos planos], con esta Gran Alma; y por lo tanto, es totalmente erróneo que los hombres conciban a Dios como si tuviera una forma de cualquier manera que se asemeje a la del hombre; y aquellos que, en sus creencias y enseñanzas, niegan al Dios antropomórfico, están en lo correcto.

Pero, sin embargo, Dios tiene una forma tal que le da una entidad y Sustancia, y una sede [seat] para Su morada, a diferencia de ese Dios que, en las enseñanzas de algunos hombres, se dice que está en todas partes en esta Sustancia y entidad ─en los árboles y las rocas, y el trueno y el rayo, y en los hombres y las bestias, y en todas las cosas creadas─, y de quien se dice que en Él los hombres viven y se mueven y tienen su ser. No, este concepto de Dios no está de acuerdo con la verdad, y es vital para el conocimiento y la salvación de los hombres que tal concepción de Dios no sea albergada o creída.

Creer que Dios no tiene forma conlleva creer que es una mera fuerza o principio, o poder nebuloso, y, como dicen algunos, la resultante de las leyes, unas leyes que, de hecho, Él ha establecido para el control de Su universo de creación, y que son expresadas a los hombres mediante estos mismos poderes y principios que, hasta cierto punto, pueden comprender.

El niño ha preguntado: «¿Quién hizo a Dios?». Y como los sabios no pueden responder a esa pregunta, en su sabiduría concluyen y afirman que no puede haber un Dios real con personalidad, o de forma álmica, y, por lo tanto, que sólo la fuerza, el principio o las leyes evolucionadas pueden ser Dios; y en su propio engreimiento piensan que han resuelto la cuestión. Pero el niño podría no estar satisfecho con la respuesta, y puede preguntar a los sabios: «¿Quién hizo el principio, la fuerza y las leyes que deben ser aceptadas como el único Dios?». Y entonces, los sabios no pueden responder, a menos que digan: «Dios», cosa que no creen, pero que, permíteme decir, es la verdadera y única respuesta.

Dios está tras la fuerza, el principio y la ley, que son sólo expresiones de Su ser [being], y que sin Él no podrían existir; y son sólo existencias, cambiantes, dependientes y sujetas a la voluntad de Dios, quien, únicamente, es el Ser [Being].

Dios, pues, es Alma, y esa Alma tiene su forma, perceptible sólo para Ella misma, o para aquel hombre que, por la posesión suficiente de la Sustancia misma de la Gran Alma, se haya hecho semejante a Dios no solo en imagen, sino en la misma Esencia. Nosotros, los espíritus de la más alta progresión álmica, estamos capacitados por nuestras percepciones álmicas para ver a Dios y a Su forma. Pero aquí utilizo las palabras ‘ver’ y ‘forma’, por ser las únicas que puedo emplear para dar a los mortales una concepción comparativa de lo que estoy tratando de describir.

Cuando se recuerde que los mortales apenas pueden concebir la forma del cuerpo espiritual de un hombre, que está compuesto o formado por la parte material del universo —aunque no suele aceptarse que sea de lo material—, fácilmente se verá que apenas os puedo transmitir ni siquiera una ligera idea de la forma Álmica de Dios, que está compuesta de aquello que es puramente espiritual —es decir, no de lo material, aunque sea de lo material sublimado en el grado más alto—.

Y aunque no soy capaz, debido a las limitaciones mencionadas, de describir esa forma a los hombres, de tal manera que puedan extraer algo sobre la concepción de la forma del Alma —ya que tal forma solo puede ser vista con el ojo del alma, cuyos ojos los hombres no poseen—, no se debe creer que, como los hombres no pueden entender o percibir la verdad de la forma del Alma, ésta no sea una verdad. Una verdad, aunque no sea concebida o percibida por los hombres, los espíritus o los ángeles, sigue siendo una verdad, y su existencia no depende de que sea conocida; y aunque de entre todos los mortales de la tierra, y de todos los espíritus y ángeles del cielo, sólo uno pudiera percibir la existencia de esa verdad, sin embargo su existencia percibida por ese uno solo prueba irrefutablemente su realidad.

Pero, como he dicho, la verdad de la forma de Dios —la forma Álmica— puede ser atestiguada por más de uno de los espíritus celestiales de los hombres que han pasado más allá de la tierra. Y tal posibilidad está ante los mortales de la vida presente, en el gran futuro, si sus almas se han vuelto poseedoras de la Sustancia Divina del Amor de Dios en la abundancia suficiente como para percibir a Dios, tal como he intentado explicar.

El alma creada del hombre tiene su forma, siendo hecha a imagen de Dios, pero el hombre no puede ver esa forma, aunque es un hecho, y puede ser atestiguado por muchos en los ámbitos espirituales.

Y aquí es necesario decir que, cuando en nuestro mensaje hablamos de que Dios no tiene forma, nos referimos a cualquier forma que los hombres hayan concebido o crean haber concebido, y nuestras expresiones no deben considerarse como contradictorias con lo que he tratado de explicar acerca de la forma de Dios.

Pues bien, además de la forma, Dios tiene una personalidad, y ésta se expresa y se da a conocer al hombre por medio de ciertos atributos, que para la consciencia del hombre existen en el universo; y para algunos filósofos, científicos y sabios estos atributos son su Dios impersonal mismo, y para ellos, el único Dios. Convierten a lo creado en el Creador, sin darse cuenta de que detrás de la expresión debe estar la Causa; y que más grande que el atributo debe ser Aquello desde donde es proyectada la expresión del atributo, o, como mejor les gusta decir, «es desarrollada» [evolved].

Y aquí, yo, que lo sé, deseo decir que estos atributos o fuerzas, y poderes, principios, leyes y expresiones manifestadas, no constituyen, ni son, todos juntos, aquello de lo cual fluyen, o aquello en lo cual tienen su fuente. Dios es Él mismo, por Sí Solo. Sus Atributos o expresiones, manifestadas a los mortales o a los espíritus, no son más que los resultados o los efectos de las obras de Su Espíritu, el cual Espíritu no es más que la energía activa de Su Alma —de Él mismo—. Y, por lo tanto, la forma de Dios no está distribuida por todo el universo de la creación donde puedan estar Sus atributos ─ni lo está debido a que tales atributos estén manifestados en todas partes─. 

No. Tal como fue dicho por el Moisés de antaño, y como fue dicho por mí cuando estaba en la tierra: Dios está en Sus Cielos. Y aunque a los mortales les resulte sorprendente y asombroso oírlo, Dios tiene Su morada; y Dios como Sustancia, forma autoexistente y Alma, tiene Su localización, y los hombres no viven ni se mueven ni tienen su existencia en Dios, sino en Sus emanaciones, expresiones y espíritu.

Como estás algo agotado, creo que este es un buen lugar para detenernos.

Me complace que estés en tan buenas condiciones. Así que prepárate para una pronta reanudación del mensaje.

Con mi amor y mis bendiciones, me despido;
Tu hermano y amigo,
Jesús

Versión en inglés

Who and what is God? (Jesus) (25 May 1917)

I am here, Jesus.

I have been with you as you prayed, and joined in your prayer to the Father for the inflowing of His Great Love into your soul in great abundance; and I know that His Holy Spirit is present and that His love is flowing into your soul, and that you are becoming in at-onement with the Father. His love will always come to you when you pray as you have tonight, and His listening ear is always open to the earnest aspirations of His children who come to him with the true longings of the soul. You have the secret of reaching the Father’s love, and on all occasions, when you feel that you need that Love or desire a nearness to the Father, use the secret and you will not be disappointed.

You are in better condition tonight in your soul development and perceptions and can receive my message which I have desired for sometime to communicate, and to do which I was waiting only for you to be in a complete rapport with me.

Well, you will remember, that in the early stages of our writings, I communicated to you my knowledge and conception of «who and what God is,» and that I have recently told you that I desired to rewrite the message, as your condition is now so much better to receive these truths than it was when the message was written; and so, tonight, I will deliver the message, and will take a more complete possession of your brain and control of your hand than I was able to do at the time mentioned.

Then the question is: Who and What is God?

In dealing with this question, you must realize that it is not so easy to describe in language that mortals can comprehend the Essence and Attributes of God, and I feel the limitations that I am under in endeavoring to give you a satisfactory description of the only and true God; not because of the paucity of knowledge and conception on my part, but because of the fact that you have not the required soul development to enable me to form the necessary rapport with you, in order that through your brain, may be expressed the exact truth as to who the Father is.

Well, to begin, God is Soul, and Soul is God. Not the soul that is in the created man, but the Soul that is Deity and self-existent, without beginning or ending, and Whose entity is the one great fact in the universe of being.

God is without form, such as has been conceived of by man in nearly all ages, and especially by those who believe in the Bible of the Hebrews as well as in that of the Christians. But nevertheless, He is of form, which only the soul perceptions of the soul of a man which has arrived at a certain degree of development, that is taken on the Divine nature of the Father and thus become a part of the Soul of God, can discern and realize as an entity. There is nothing in all nature with which men are acquainted or have knowledge of, that can be used to make a comparison, even in the spirit perceptions, with this Great Soul; and hence, for men to conceive of God as having a form in any manner resembling that of man, is all erroneous; and those who, in their beliefs and teachings, deny the anthropomorphic God, are correct.

But, nevertheless, God is of form such as to give him an entity and Substance and seat of habitation, in contradistinction to that God which, in the teachings of some men, is said to be everywhere in this Substance and entity – in the trees and rocks, and thunder and lightning, and in men and beasts, and in all created things, and in whom men are said to live and move and have their being. No, this concept of God is not in accord with the truth, and it is vital to the knowledge and salvation of men that such conception of God be not entertained or believed in.

To believe that God is without form is to believe that he is a mere force or principle or nebulous power, and, as some say, the resultant of laws; which laws, as a fact, He has established for the controlling of His universe of creation, and which are expressed to men by these very powers and principles, that to some extent, they can comprehend.

The child has asked: «Who made God?» And because the wise men cannot answer that question, in their wisdom, they conclude and assert that there can be no real God of personality or soul form, and, hence, only force, principle or evolved laws can be God; and in their own conceit think that they have solved the question. But the child may not be satisfied with the answer, and may ask the wise men: «Who made principle and force and laws that must be accepted as the only God?» And then, the wise men cannot answer, unless they answer: «God,» which they do not believe, but which let me say, is the true and only answer.

God is back of force and principle and law, which are only expressions of His being, and which without Him could not exist; and they are only existences, changeable, dependent and subject to the will of God, who only, is Being.

God then, is Soul, and that Soul has its form, perceptible only to Itself, or that of man, which, by reason of the sufficient possession of the very Substance of the Great Soul has become like unto God, not in image only, but in very Essence. We spirits of the highest soul progression are enabled by our soul perceptions to see God and His form. But here, I use the words «see» and «form,» as being the only words that I can use to give mortals a comparative conception of what I am endeavoring to describe.

When it is remembered that mortals can scarcely conceive of the form of the spirit body of a man, which is composed or formed of the material of the universe, though not usually accepted to be of the material, it will be readily seen that it is hardly possible for me to convey to them a faint idea even of the Soul form of God, which is composed of that which is purely spiritual – that is, not of the material, even though to the highest degree sublimated.

And although I am not able because of the limitations mentioned, to describe to men that form which they may glean a conception of the Soul’s form – as such form can be seen only with the soul’s eye, which eyes men do not possess – it must not be believed that because men cannot understand or perceive the truth of the Soul’s form, therefore, it is not a truth. A truth, truth of the Soul’s form, therefore, it is not a truth. A truth, though not conceived or perceived by men, spirits or angels, is still a truth, and its existence does not depend upon its being known; and even though all the mortals of earth, and the spirits and angels of heaven, save one, could not perceive the existence of that truth, yet its existence perceived by that one irrefutably proves its reality.

But, as I have said, the truth of God’s form – the Soul’s form can be testified to by more than one of the celestial spirits of men passed from earth; and the possibility is before mortals of the present life, in the great future, if their souls have become possessed of the Divine Substance of God’s Love in sufficient abundance to perceive God as I have attempted to explain.

The created soul of man has its form, it being made in the image of God, yet man cannot see that form, although it is a fact and can be testified to by many in the spirit realms.

And here it need to be said, that when in our message we speak of God as being without form, we mean any such form as men have or think they have conceived of, and our expressions must not be considered as contradictory to what I have tried to explain as the form of God.

Well, in addition to the form, God has a personality, and this is expressed and made known to man by certain attributes, which to the consciousness of man is existent in the universe; and to some philosophers and scientists and wise men these attributes are their impersonal God himself, and to them the only God. They make the created, the Creator, not realizing that behind the expression must be the Cause; and that greater than the attribute must be That from which the expression of the attribute is projected, or, as they better like to say, evolved.

And here, I, who know, desire to say that these manifested attributes or forces and powers and principles and laws and expressions do not, all together, constitute or be that from which they flow or in which they have their source. God is Himself, alone. His Attributes or expressions manifested to mortals or spirits, are only the results or effects of the workings of His Spirit, which Spirit is only the active energy of His Soul – Himself. And hence, the form of God is not distributed over the whole universe of creation where His attributes may be, or because they are everywhere manifested.

No, as was said by Moses of old, and as was said by me when on earth: God is in His Heavens. And although it may be surprising and startling to mortals to hear, God has His habitation, and God the Substance, the Self-existing and Soul form, has His locality, and men do not live and move and have their existence in God; but in His emanations and expressions and spirit they do.

As you are somewhat exhausted, I think this a good place to stop.

I am pleased that you are in such good condition. So be prepared for an early resumption of the message.

With my love and blessings, I will say, good-night.

Your brother and friend,

JESUS