Propiedades cristalinas (Núcleo cristalino, II) | Lisa Renee

Abajo está la traducción de la siguiente parte de este artículo sobre el «Núcleo o Centro Cristal», y las propiedades cristalinas, etc., de Lisa Renee. En él se describe una parte de lo que sucede en el proceso actual (2020), un proceso que, abreviadamente, llamamos «de ascensión».

Esto tiene que ver por ejemplo con el tema de los cambios corporales que experimentamos o vamos a experimentar (de hecho una especie de mutación de la especie… en unos cambios que están en sintonía con los cambios planetarios físicos, espirituales, etc… que son ya muy constatables).

(Sobre ello tenemos la serie de textos, complementaria, del artículo titulado «adaptaciones», ya traducida –el primero aquí–.)

Propiedades cristalinas

Un cristal es un sólido cristalino en el que sus átomos, moléculas e iones están dispuestos microscópicamente en un entramado cristalino que se extiende en todas direcciones.

La mayoría de los elementos comunes que se encuentran en los cristales se originan en la corteza terrestre y se pueden encontrar en la tabla periódica de acuerdo con su número de protones.

Sin embargo, debemos decir que la tabla periódica actual que se presenta en la ciencia convencional está incompleta.

Durante este ciclo, nacen nuevas sustancias y elementos en la materia, que afectan a las propiedades cristalinas.

Los elementos que componen cada cristal le otorgan propiedades únicas, como su color, su potencial de frecuencia y el diseño inteligente de su función en la Tierra.

La mayoría de las rocas terrestres están clasificadas como minerales silíceos basados en la estructura química del tetraedro de sílice.

Los pares de tetraedros se encuentran en muchos minerales silíceos, formando la estructura cristalina básica del planeta, así como la estructura cristalina de la matriz silícea en el cuerpo humano, que determina la «estabilización de orientación de género» [gender fin orientation] para la espiral del merkaba.

Prestar atención al amplio uso de los cristales silíceos a través de las tecnologías avanzadas emergentes, realmente nos revela en paralelo algo acerca de cómo funciona la consciencia cristalina en el cuerpo humano.

Comenzamos a darnos cuenta de lo valioso que es realmente el cuerpo humano a la hora de generar abundantes suministros de potencial energético, y en su capacidad de alimentar sistemas energéticos.

El silicio se usa con mucha frecuencia como semiconductor, que es un componente esencial de la mayoría de los circuitos electrónicos.

Un chip de silicio puede contener miles de pequeños transistores, utilizados para amplificar o cambiar las señales electrónicas y la energía eléctrica.

Por lo tanto, cualquier cosa que esté computerizada, o que se base en ondas electromagnéticas, depende de semiconductores y transistores, hechos de cristales de silíceo.

Los cristales tienen carga neutra a menos que se hayan programado directamente y, por lo tanto, en el cristal la carga electromagnética debe estar equilibrada.

Esto significa que la cantidad de carga negativa debe compensarse con la misma cantidad de carga positiva para crear un equilibrio energético en el cristal.

Si el cuerpo humano es un cristal biológico, esto nos dice que nuestro cuerpo volverá lógicamente al equilibrio energético si seguimos las leyes de la naturaleza.

Sin embargo, los cristales pueden volverse inactivos, o inertes, a través de toda una gama de exposiciones traumáticas, como puedan ser la transmisión de señales de inteligencia artificial dañinas, o de armas electromagnéticas, que pueden producir «energía muerta».

Los cristales contienen el anteproyecto [blueprint: plano/plan] de los registros vivos de la consciencia, que están contenidos en las historias evolutivas de la Tierra y más allá, y que registran las experiencias de consciencia de toda la vida que se haya podido imprimir a través de los complejos patrones de frecuencias y de la codificación matemática que pueden contener.

Los cristales pueden amplificar y acelerar frecuencias de luz que son similares a un programa de software matemático basado en energía, y se pueden usar para la comunicación, la transmisión, el teletransporte, la producción de energía, el control del clima, y el almacenamiento de enormes bases de datos de información codificada en frecuencias.

Muchos de nosotros todavía podemos tener memorias celulares de los registros históricos de la línea temporal, en los ciclos de la raza raíz, que abarcan desde el estado del planeta que llamamos Tara, hasta los estados de las anteriores civilizaciones de Lemuria y Atlántida.

Sabíamos que los cristales generan campos cristalinos de energía que producen redes de rejilla [grid networks] que controlan el campo holográfico de toda la creación.

Después de la caída de la Atlántida, el conocimiento de los campos cristalinos y de la geografía holográfica se trasladó a la cultura egipcia y a muchas otras culturas antiguas, que intentaron salvaguardar las puertas interdimensionales energéticas en la Tierra, en un intento de estabilizar el campo cristalino planetario.

Nuestros antepasados conocían la importancia de los cristales como herramientas vibratorias sagradas que apoyaban nuestra conexión espiritual con los reinos de la consciencia superior, y conocían la importancia que tiene que todos los seres vivos estén interconectados con las redes de rejilla cristalinas, que existen en el cuerpo planetario.

Por lo tanto, muchos cristales tienen propiedades únicas especiales, que afectan a muchos espectros de energía, frecuencia y vibración, y que se constatan mediante la propagación direccional de luz y sonido, dependiendo de su conductividad eléctrica y sus propiedades piezoeléctricas*.

Los cristales son tan únicos, en su firma energética individual, como lo son las muchas y únicas configuraciones y facetas que están reflejadas en la experiencia del alma individualizada de un ser humano.

El cuerpo de la Tierra y el cuerpo humano, así como todo el registro del ADN, está configurado con las propiedades cristalinas.

La plantilla de ADN de la matriz silícea es el anteproyecto cristalino humano original, que es activado en el cuerpo humano cuando se hace contacto o conexión con luz hidroplasmática codificada por el amor, lo que esencialmente se trata de cristales líquidos.

El campo de energía humano consiste en una serie de centros de energía oscilantes, que están anidados dentro de un anteproyecto/plano multidimensional de estructuras cristalinas interactivas, que se organizan en una variedad de funciones cristalinas.

Se sabe que todas las capas interactivas de las matrices físicas, como puedan ser las de los órganos y los sistemas glandulares, hasta nuestra estructura esquelética… tienen propiedades piezoeléctricas y un funcionamiento cristalino.

Nuestra estructura ósea es el cristal sólido primario en nuestro cuerpo físico, que actúa como el principal transductor de frecuencia en todas nuestras matrices corporales.

Por lo tanto, la clave para restablecer el equilibrio energético y la salud es comprender que debemos mantener una cantidad abundante de fuerza vital circulando a través de nuestras estructuras físicas, a través de la consciencia de que somos un ser cristalino, que conduce la energía a través del funcionamiento cristalino.

Todo aquello a lo que estamos expuestos tiene una firma energética y una frecuencia que afecta a nuestro equilibrio energético.

Esto significa que todos los humanos tienen las mismas propiedades que los cristales, es decir, la capacidad de amplificar, absorber, almacenar y transmitir toda una gama de energías vibratorias, que tienen un efecto global que será saludable o no saludable para todo el cuerpo.

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Thus, many crystals have uniquely special properties which impact many spectrums of energy, frequency and vibration that are made through the crystal’s propagation of the direction of light and sound, as well as their electrical conductivity and piezoelectric properties.